Re-sincronización planetaria

10.12.2016 21:14

Re-sincronización planetaria

 

Raúl Prada Alcoreza

 

 

Resincronizacion planetaria.pdf

 

 

 

 

Dedicado a Rossana Barragán y Ramiro Molina. Rossana, quien nos enseñó el amor a la investigación histórica, basada en el manejo crítico de las fuentes; Ramiro, que expresa afectivamente el amor a la comprensión de las sociedades nativas, eternos recorridos de las complementariedades y reciprocidades.

 

 

 

 

 

Índice:

 

Prologo                                                           

Crisis ecológica

El mundo de las apariencias                            

Vigilar, castigar y deportar                              

Aproximaciones a

Una mirada integral del agua                          

Demo-cidio                                                     

Re-sincronización                                                     

Re-sincronización planetaria                        

Armonización y sincronización                         

El chantaje emocional                                     

Deshonestidad y política                                 

Capitalismo y tragedia                                    

Consciencias culpables                                    

Boceto de teoría integral

Asociaciones y composiciones perversas

del poder y el capital                                              

Apuntes para una teoría integral

de la civilización moderna                                       

Paradoja sincronia-anacronía                          

 

 

 

 

 

 

Prologo

 

Los escritos que hemos venido presentando son instrumentos de combate o, por lo menos, pretenden serlo. Son escritos activistas, en los decursos actuales de las luchas libertarias. Se desentienden de la ceremonialidades del poder de la academia, que reproduce los ritos apologéticos; enalteciendo no el contenido de lo que enaltece, sino el lugar del poder, que legitima la academia; como institución cómplice del poder, a pesar de su finta de criticarlo e interpelarlo.

 

No es, de ninguna manera, nuestra principal preocupación, esta institucionalidad de los saberes y de las ciencias, donde se cristaliza la legitimación del poder, por las vías de las formaciones discursivas, con pretensiones de verdad; sobre todo, porque la academia reproduce estructuralmente lo que es el poder. La simulación a través de las jerarquías, y de los simbolismos, ungiendo el lugar y la apología; pretendiendo que eso es el saber. Es solamente el saber institucionalizado; es decir, la parte intelectual del poder.

 

Al final, la academia forma parte de la malla institucional del poder. Nuestra preocupación es otra. Si se puede expresar, de manera directa y sincera, diremos, que nuestra preocupación es por el porvenir de la vida. Cuando hablamos de porvenir,  nos referimos a la vida de las sociedades humanas; las otras formas de vida no dependen de lo que haga o deje de hacer el ser humano, a pesar de los alcances de sus amenazas, en la contemporaneidad. El porvenir de la vida, para hablar de este modo, un tanto general y romántico, no depende del porvenir del ser humano. Entonces, la preocupación es por el porvenir de la vida de la humanidad.

 

Hemos aprendido, suponiendo que no  nos equivocamos en este aprendizaje, que para que tenga sentido y posibilidad operativa y práctica la preocupación por el porvenir de la humanidad, es menester tener en cuenta el porvenir de la vida en el planeta. Esto significa e implica que no hay porvenir humano sin el porvenir de los seres de las sociedades orgánicas, de los ciclos vitales en el planeta.

 

En este sentido, nuestros escritos intempestivos, no se dirigen a quienes no leen, si leen, no entienden, a los que esperan otros escritos, los escritos pretensiosos de verdad y de saber, los de la ceremonialidad del poder. Nuestros escritos se dirigen a los colectivos activistas libertarios, que hoy son un acontecimiento rebelde, de resistencia, sobre todo, de interpelación, a las formas del poder vigentes, incluso a aquellas que se consideran enemigas.

 

La expresión escrita no tiene ninguna pretensión de verdad, sino se considera una puesta en la mesa de debate, las reflexiones, que buscan aportar a la activación de la acción anti-sistémica, a la acción libertaria, a la acción que busca liberar la potencia social.

 

El presente texto, quiere poner a discusión las consideraciones intempestivas y vinculadas a la acción, en el espacio-tiempo activista de los colectivos libertarios. En este sentido, intenta proponer otra interpretación de la configuración conceptual de la civilización moderna.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Crisis ecológica

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El mundo de las apariencias

 

 

 

 

La pregunta directa es: ¿Por qué las sociedades institucionalizadas se sienten cómodas viviendo en el mundo de las apariencias y prefieren soslayar, de entrada, la complejidad dinámica del mundo efectivo? Prefieren vivir a la sombra de las instituciones, como si fuesen árboles que refrescan; prefieren las ceremonias donde cantan loas a sus logros, donde se lanzan flores, entre los “hombres respetables”; prefieren los ritos, que supuestamente los protegen del caos y de las dudas, así como de las incertidumbres. De este modo, se embarcan en viajes imaginarios por aventuras, que son narrativas compartidas; como, por ejemplo, la evolución, el progreso, el desarrollo, el crecimiento, la civilización, la modernidad. Se suben a naves, en las que confían, pues las rutas ya están trazadas; por lo menos, en los mapas. Cuando estas naves se pierden en el viaje, en mares y cielos desconocidos, culpan del error y el accidente o al capitán del barco u a oscuros conspiradores, cualesquiera sean éstos.  No sospechan, por nada, que quizás el problema se encuentra en la misma máquina, que los conduce en el viaje, con supuesto destino conocido o esperado.

 

El mundo aparente no es exactamente fantasmagórico, sino es el mismo mundo efectivo, solo que recortado por los bisturís de las instituciones. Es, entonces, una parte del mundo efectivo, captado y apropiado por las mallas institucionales; recorte al que se le atribuye comportamientos inmanentes y trascendentes, lógicas o leyes que se encaminan al telos del mundo. La confianza o la seguridad mundana vienen de este supuesto o mito; que el mundo concebido, narrado, explicado y hasta supuestamente conocido, es lógico y racional; de la misma manera que lo son las estructuras institucionales y las cabezas racionales que comparten esta ideología.

 

El problema aparece cuando este mundo de las apariencias es tan distinto al mundo efectivo, debido, sobre todo, a que el recorte obtenido del mundo efectivo ya es anacrónico; corresponde a un  presente pasado, que queda solo como huellas en el ahora presente[1]. En consecuencia, las sociedades institucionalizadas, sobre todo, sus mallas institucionales, sus dinámicas estatales y mecánicas gubernamentales, actúan en base al referente del recorte anacrónico. Lo que hacen no tiene posibilidades de incidencia correctiva, menos la capacidad de resolver problemas; la incidencia es, mas bien, destructiva, devastadora y desoladora. Quizás se pueda decir que estas condiciones de imposibilidad históricas son la base de la decadencia y del nihilismo de la civilización moderna, particularmente, en su etapa tardía[2].  

 

Parece muy difícil salir de este entrampamiento, sino es ya imposible. Los gobiernos están tan convencidos que tienen la visión correcta; prejuicios sostenidos en la maquinaria estatal. La que les da como un cierto ambiente de seguridad corroborada por el Estado, que se asume como la realidad verificada por el poder. La sociedad institucionalizada, a pesar de sus dudas, que no son insistentes, sino apenas chispazos intermitentes, cada vez más espaciados, también está convencida que la realidad es el ámbito corroborado de prácticas acostumbradas, conocidas y habituales. La realidad se reduce entonces al pragmatismo del sentido común generalizado.

 

En otras palabras, la sociedad institucionalizada, atravesada por las mallas institucionales, las instituciones civiles y estatales, incluso las culturales, las estructuras estatales, se encuentran cobijadas por las telarañas del mundo aparente, que inventaron y construyeron. En estas condiciones histórico-políticas-culturales, no hay posibilidades de emancipación y liberación. Las condiciones de posibilidad histórico-político-culturales de las emancipaciones y liberaciones no se encuentran en las sociedades institucionalizadas, sino en las sociedades alterativas. Las sociedades alterativas corresponden a los flujos de la potencia social, en la medida que estos flujos pueden desenvolverse y realizarse. Las sociedades alterativas son los substratos efectivos, reales, en el sentido de la complejidad de las dinámicas moleculares y molares sociales. Sobre estos substratos magmáticos, las sociedades institucionales se erigen y éstas edifican sus mallas institucionales, que sostienen la idea del Estado, como ideología del poder, así como materialidad institucional. Sin las sociedades alterativas, no podrían existir las sociedades institucionales ni sus invenciones estatalistas

 

Otra paradoja del poder es que el mundo de las apariencias, donde se afincan las máquinas de poder, las máquinas de guerra, las máquinas jurídicas, las máquinas de la deuda infinita, en resumen, el Estado, se establece en las constelaciones de cuerpos y territorios de las sociedades alterativas y de las ecologías de la biodiversidad; empero, ocultándolos, expulsándolos a las sombras; es más, buscando no solo su encierro, sino también su destrucción. La paradoja se hace llamativa cuando se observa que, precisamente, destruye sus propias condiciones de posibilidad de existencia[3].

 

Los síntomas de la decadencia de la civilización moderna, abarcando al sistema-mundo capitalista, al sistema-mundo cultural, al sistema-mundo político, muestran, en el presente, la magnitud e intensidad del alcance de la enajenación, por así decirlo, del mundo de las apariencias, en sus crisis múltiples. Crisis orgánicas económicas, crisis de legitimación, crisis políticas, crisis del Estado-nación y del orden mundial, que los cobija y sostiene; crisis ideológica y de valores. Estas crisis se vuelven patéticas en los anecdóticos dramas cotidianos de la política y de las clases políticas; en los desenlaces de sus tramas, repetidas y reiteradas; desenlaces que hablan del eterno retorno a la banalidad.

 

Ningún Estado-nación del mundo se salva de esta decadencia. Todas las formas gubernamentales se desbocan, cayendo a una especie de agonía lenta y pútrida. Sus ideologías, supuestamente antagónicas, sus discursos, supuestamente en polémica, no los salva ni termina distinguiéndolos, sean de un lado o de otro, del esquematismo dualista político. Estas diatribas o si se quiere, estos debates, estas diferencias políticas, forman parte de la gama de las genealogías del poder, que convergen en la centralidad de la acumulación de capital, del dominio financiero, de la centralidad descentralizada de las redes de las empresas trasnacionales; oligopolios compactos y complejos, que abarcan cadenas productivas, circuitos financieros, circulaciones comerciales, control de stocks de reservas de recursos naturales.

 

Los partidos en el gobierno, por más enemigos que se conciban, terminan haciendo lo mismo, en aras de un pragmatismo condescendiente[4]. Aunque se den variaciones; estas aparecen dentro del intervalo del margen de maniobra permitido por el orden mundial y por el sistema-mundo capitalista. En este círculo vicioso del poder[5], no debería sorprendernos la decadencia encarnada en los personajes políticos; sobre todo, en los que son señalados como “líderes”. Ellos, lo único que hacen es prestar su cuerpo para que sea usado por los decursos de la decadencia; otorgando a estos cuerpos vulnerables, personificados, los simbolismos que detenta el poder y la reproducción del poder. Como si estos individuos, que cada vez se parecen más a los personajes de la comedia, fuesen el poder mismo o la promesa misma, así como el programa de emergencia mismo. Esta narrativa carismática no es más que parte de los fetichismos, desparramados por la historia política de la modernidad. Solo, que en el presente, los cuerpos simbólicos, los personajes políticos, son cada vez más inadecuados para sostener las pretensiones de grandeza de los símbolos usados. En consecuencia, se hace evidente el desajuste,  la incoherencia entre la ilusión del discurso y la efectiva manifestación de la política.

 

Para seguir con el argumento y la exposición de La simetría de los opuestos[6], los desbordes de la decadencia aparecen tanto en el centro del imperio, el orden mundial, como en las periferias, pretendidamente “progresistas”, así como en las bisagras de las potencias emergentes. En todas estas regiones de la geopolítica del sistema-mundo capitalista, los personajes políticos se parecen a las imitaciones de referentes políticos connotados por los discursos ideológicos.  Las imitaciones cada vez son más forzadas y hasta grotescas. Sin embargo, el mundo de las apariencias sigue por inercia.

 

Es pues un desatino o, si se quiere, una desesperación, el culpabilizar de la decadencia a estos tristes personajes, que alzan vuelo, como murciélagos, en pleno crepúsculo del sistema-mundo moderno. El culpabilizar ha sido el procedimiento religioso de expiación, de limpieza y purificación; se sostiene sobre la insistencia condenatoria del pecado. La responsabilidad ante esta decadencia, que se apresura vertiginosamente al desastre, es de todos; de todos los pueblos que dejan hacer a los políticos, a los empresarios, a los gobiernos, a los “líderes”, lo que hacen; que cada vez es más insólito e inocuo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vigilar, castigar y deportar

 

 

 

En Vigilar y castigar Michel Foucault describe y analiza la genealogía del poder de la modernidad, en sus comienzos[7]; el nacimiento de  la prisión y el panoptismo. La otra cara del iluminismo; esta vez la iluminación de los prisioneros, de los condenados, de los que sufren las penas sopesadas; pero, también, la iluminación de los individuos de las muchedumbres, de las masas y las multitudes. Interpretamos estos nacimientos como los relativos al diagrama de poder de la disciplina. Esto aconteció entre el siglo XVIII y XIX, haciendo un corte arbitrario. En el siglo XXI, parece volver este diagrama de poder anacrónico; sobre todo, en sus formas más rudas, a las que se añade la figura de la deportación. No es exacto decir que se retorna a este diagrama de poder de la disciplina; más aún, al paradigma del vigilar y castigar; sino que, en plena modernidad tardía, se recurre a estos rudimentos, como evidencia de la escasez de recursos del poder.

 

Las estrategias de poder de la modernidad tardía, mejor dicho, sus diagramas de poder, se encuentran en una encrucijada. La crisis múltiple del poder, de legitimación, ideológica, orgánica y estructural, no encuentra salidas para su reproducción; se envuelve a sí misma, se enrosca, en el círculo vicioso del poder[8]. Se muerde la cola. En la encrucijada, intenta una estratagema, que pretende sofisticación; es la de las formas de la conspiración. También intenta otra estratagema, la del retorno a la inquisición, a la persecución de los “anormales”, de los monstruos, de los motejados como “delincuentes”, a los migrantes. El poder, en la modernidad tardía, se debate en este dilema; entre una estrategia de conspiraciones y montajes o, en contraste, una estrategia ruda, descarnada, sin máscaras, de despliegue de crueldades, amenazas, persecuciones, deportaciones, por parte del poder.

 

En la encrucijada, la reproducción del poder se ha detenido ante el abismo y ante el dilema. Tienta experimentalmente por una u otra salida. Las dos fracasan. Pues, en pleno crepúsculo de la modernidad tardía, de la civilización moderna, del sistema-mundo capitalista, las dos opciones no son salidas. El único desemboque es la noche sin luna. La salida está en otra parte, en la apertura de otros horizontes civilizatorios, de otros mundos posibles.

 

Entre las dos estrategias de reproducción del poder, la sofisticada, relativa a la conspiración, y la descarnada y grosera, relativa a la nueva inquisición, la de la modernidad tardía, se da lugar como una simetría, hasta una redundancia cómplice, a pesar de sus diferencias. Es como la cara posmoderna del poder, en un caso, y como la cara anacrónica, fosilizada, del poder, en el otro caso. Son las dos caras de lo mismo, del poder, en la modernidad tardía, en el crepúsculo de la civilización moderna, en plena decadencia del sistema-mundo capitalista. Es más, se trata de los dos semblantes de la crisis del poder, crisis de legitimidad, crisis de reproducción, incluso crisis de dominación.

 

Lo que sucede en Estados Unidos de Norte América, la república, este pasar de formas sofisticadas de estrategias desenvueltas de poder, a formas llanas, simples, descarnadas, hasta brutales del poder, paso evidenciado con los resultados electorales, no solo sucede en la hiper-potencia solitaria del norte, sino en todo el mundo. La políticas de la Unión Europea respecto a los migrantes de la guerra civil de Siria y las otras guerras localizadas del Medio Oriente - migrantes que son o deberían ser considerados, de acuerdo a la normativa de Naciones Unidas, refugiados políticos -, nos muestra también, claramente, el mismo paso, solo que en otro contexto y con otros argumentos. Se establecen muros burocráticos, se establecen muros de leyes, que son candados o cierres de frontera para los refugiados políticos. Estos muros se extienden al mar Mediterráneo; espacio estratificado por la geopolítica de dominación mundial. Se trata de muros flotantes, efectuados por las flotas marinas de las amadas o guardias costeros. No ocurre esto solamente en la gendarmería del imperio, en el complejo militar-tecnológico-económico-comunicacional de la hiper-potencia, tampoco solo en la Unión Europea, sino también en un miembro de la OTAN, en Turquía.  Se ha convertido el ex-imperio otomano en la primera barrera, incluso, combinando los muros políticos y militares, con campamentos de refugiados, que se convierten en verdaderos guetos posmodernos. Así mismo Grecia ha tomado medidas para detener o retener a los contingentes poblacionales que huyen de la guerra.

 

No se crea que este fenómeno histórico-jurídico-político, de lo que llamaremos, metafóricamente, el regreso a la inquisición, en las condiciones de la modernidad tardía y de sus crisis, se queda ahí; de ninguna manera, pasa en todas partes. Claro está, con sus propias particularidades, contextos locales y regionales, además de problemas singulares propios. No tocaremos lo que sucede en la larga guerra entre el Estado de Israel y los Estados Árabes, que no firmaron la paz con Israel, como Egipto; pues esta problemática amerita otros enfoques, otras consideraciones y otros análisis; aunque podemos decir, que se dan las analogías con el fenómeno de la crisis de reproducción del poder, sus obstáculos políticos, sus inútiles salidas, sus fracasos. Lo que es indispensable tener en cuenta, es que el fenómeno de conservadurismo en Estados Unidos de Norte América, en sus formas recalcitrantes, no es propio de la república del norte, sino de todos los Estado-nación del mundo.

 

Por otra parte, la segunda anotación indispensable es que las dos formas de poder y de reproducción del poder, en la modernidad tardía, no son antagónicas, sino concomitantemente diferentes. Forman parte de las estrategias que lanza el imperio, en los contextos de la geopolítica del sistema-mundo capitalista; buscando resolver sus crisis múltiples de dominación, crisis de hegemonía, de legitimación, ideológicas y de reproducción del poder. Creer que una es una opción alternativa de la otra, es una manifestación patética de ingenuidad política.

 

Otra anotación indispensable, al respecto, es que los temas sacados en el orden del día de los Estado-nación, del orden mundial, del imperio, son bagatelas, incluso, distracciones, ante los problemas primordiales que atañen a la humanidad y al planeta.  Para decirlo, con cierto tono trágico, aunque no lejos de la realidad, sinónimo de complejidad,  es que se ocultan, de esta manera, con los temas mediáticos del terrorismo, de los migrantes, de la proliferación de crímenes - que aunque ocurran, empero, en las formas concretas que se dan, no en las formas sensacionalistas presentadas por los gobiernos, por los medios de comunicación y preparados por los servicios de inteligencia -,  los problemas cruciales que amenazan a la sobrevivencia de las sociedades humanas y a la vida en el planeta. Incluso, se ocultan las dinámicas de las crisis económicas en los países. Por ejemplo, el cierre de fábricas en Estados Unidos no se debe a la presencia de los migrantes, sino a la propia decisión de la burguesía nacional norteamericana, que prefiere incursionar en el capitalismo especulativo, esquilmando a los usuarios del crédito inmobiliario, que invertir en la producción, que tiene tasas de retorno largas. Que prefiere la importación de productos baratos de China, pues, de este modo, se consolida el sistema-mundo capitalista, en la etapa de la dominación financiera. Si los obreros norteamericanos y sus sindicatos no ven esta genealogía económica perversa, y prefieren encontrar la culpabilidad en los migrantes, es porque prefieren explicarse lo que les ocurre, el paro, a través de hipótesis fáciles y prejuiciosas, en vez de asumir en sus manos la responsabilidad de las soluciones económicas efectivas. Con esta actitud apresurada y prejuiciosa, hasta racista, se convierten en los mejores aliados de su propia explotación, además de su propia condena. Pues su burguesía ya los ha condenado a ser población excedente de la fuerza de trabajo. Si se sigue este curso de los sucesos y eventos políticos y económicos, lo que parece venir es una frustración calamitosa, ante la expectativa dada a promesas populistas y nacionalistas, de solucionar la crisis económica, expulsando a tres millones de migrantes indocumentados, como parte de una proyección más grande de deportaciones masivas. ¿Quiénes vienen después?

 

En el discurso marxista de antaño, por cierto, importante, en su tiempo, anacrónico e inútil, en el presente, se diría, que el proletariado no tiene consciencia de clase. Lo que parece, mas bien, ocurrir, es que - para seguir, por un momento, con el discurso marxista - las contradicciones o las estructuras de las contradicciones, en el presente, no se dan como referentes y núcleos entre el proletariado nacional y la burguesía nacional, sino entre el inmenso proletariado nómada mundial y la hiper-burguesía mundial, que ha decidido el mundo de Orwell para todos los pueblos del mundo. Lo que no puede soslayar el proletariado nacional, es que ya forma parte de este proletariado nómada mundial, pues sus derechos sociales conquistados ya están en entredicho por la economía-mundo y el sistema-mundo capitalista, en la actualidad.

 

El triunfo electoral de Donald Trump, no es un triunfo aislado y solo norteamericano, forma parte de las victorias conservadoras en todo el mundo, incluyendo a los proyectos que se pretenden “progresistas”, que de “progresistas” tienen el nombre y sus pretensiones; sin embargo, no son más que otra versión del retorno de los conservadurismos recalcitrantes.   Desgarrarse las vestiduras por lo ocurrido, como si la otra salida, la que denominamos de la estrategia sofisticada de la conspiración, hubiera sido una alternativa, no es más que evidenciar no solamente la ingenuidad supina, sino el propio conservadurismo, que cree que las dinámicas políticas, en la contemporaneidad, se reducen a los dualismos entre conservadores descarnados o encubiertos conservadores, enmascarados sofisticados de la conspiración.

 

Unas preguntas pertinentes: ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué no se sale del círculo vicioso del poder? ¿Por qué revolucionarios y reaccionarios, “progresistas” y conservadores, socialistas y liberales, populistas y neoliberales, fundamentalistas de un  lado y fundamentalistas del otro lado, no pueden salir del círculo vicioso del poder? Al respecto, hemos venido ventilando implícitamente una hipótesis prospectiva: Todos los pueblos contienen una estructura de posibilidades y potencialidades, de apertura o de clausura. Parece que cuando se da lugar a aperturas de horizontes histórico-culturales, los espesores de intensidad social, más ligados a la potencia social, toman la iniciativa. Parece que cuando se consolida el nuevo régimen, los espesores de intensidad social, mas bien, ligados a los habitus, a las ideologías, a los prejuicios, retoman la conducción, como buscando detener la marcha desbocada de la revolución. Parece que en la etapa decadente de los procesos políticos, los espesores de intensidad, más vinculados a los más ateridos conservadurismos recalcitrantes y prejuicios cristalizados, toman la dirección del curso al apocalipsis. Es esta hipótesis implícita, la que queremos explicitarla, ahora.

 

Desde la perspectiva de la hipótesis expuesta, no debería sorprendernos que aparezcan perfiles ultraconservadores, barrocamente prejuiciosos, elementales,  en el sentido de las simplezas de sus pretensiones, como los perfiles carismáticos y convocativos populistas, además, que tienden a convertirse en las apuestas políticas de las poblaciones desesperadas. Estaríamos ante la conducción de los estratos y grupos sociales más patentemente manifiestos en los síntomas de la decadencia.

 

Ante estos desenlaces, que no dejan de ser sorprendentes, no busquemos culpables; esta salida es no solamente simple y fácil, ingenua e inútil, sino que arroja patentemente la condición de enajenación postrada, ante el desafío de la realidad efectiva, sus dinámicas simultaneas e integrales. Los personajes señalados hasta como monstruos por la pretendida crítica, “democrática” o de “izquierda”, no son ni culpables ni los responsables inmediatos de lo que ocurre. Son simplemente los síntomas individualizados de la decadencia, donde ellos no son más que las expresiones individualizadas y personificadas de la putrefacción del sistema-mundo.

 

 

Aproximaciones a

Una mirada integral del agua

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El agua es vida; esta era la concepción de la guerra del agua. Esta es también la comprensión de la ecología; multidisciplina que ya pertenece a la episteme de la complejidad y al pensamiento complejo. El agua es bien común de la humanidad o, mejor dicho, de las sociedades humanas y de las sociedades orgánicas de la biodiversidad del planeta. El agua es un acontecimiento vital en el cosmos, particularmente en la Tierra. Como todo acontecimiento, lo es por las multiplicidades singulares que lo componen; desde esta perspectiva no se puede entender el agua sin la complejidad integral de la biodiversidad, del sistema solar, de la Vía Láctea y del multiverso; sin la simultaneidad dinámica de sus composiciones y combinaciones, en constante devenir. En otras palabras, más sencillas,  el agua se genera y reproduce, experimenta sus ciclos, en el contexto de los ciclos vitales del planeta. La circulación del agua está íntimamente ligada a los ciclos del suelo, a los ciclos de los bosques, a los ciclos del aire, a los ciclos ecológicos. Si se alteran algunos de estos ciclos, se altera también el ciclo del agua. Dicho de manera directa, la desforestación, los desbosques, la depredación y la contaminación, afectan sobremanera al ciclo del agua. Lo que llaman eufemísticamente el “cambio climático”, no es más que el efecto provocado por la desforestación alarmante y el desbosque descomunal, por la contaminación y depredación desbordantemente amenazadores.

 

Pretender resolver el problema con medidas administrativas, ya sean estas mundiales o nacionales, no es más que encubrir la desidia condenatoria con gestos inútiles, burocráticos, y de mea culpa. El compromiso, no cumplido, de la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero, no es otra cosa que una medida inapropiada ante la dimensión de la problemática ecológica, de la crisis ecológica; concretamente, en el caso que nos toca, de la crisis del agua. El dar un discurso, golpeandose el pecho y reconociendo la responsabilidad en la pésima administración del agua, por las entidades públicas, encargadas de hacerlo, no es más que un acto de contrición. La decisión de retirar a los encargados de esta administración y cambiar la dirección de la administración pública del agua, no es más que una medida desesperada, ante la envergadura de la crisis del agua.

 

Las potencias industriales, a pesar de los informes científicos, las descripción y los análisis de la situación, no han cambiado su compulsión por seguir con la industrialización y el extractivismo que le acompaña, sin coordinar cuotas de producción, incluso límites de extractivismo; lo que significa que, en el fondo, hacen caso omiso de lo que ocurre, de los peligros que amenazan a la sociedades humanas, a las sociedades orgánicas y a la vida en el planeta. Los gobiernos de estas potencias, hacen de todo para dilatar los compromisos o dilatar sus cumplimientos, incluso la firma de los mismos. Lo que muestra la falta absoluta de voluntad política para resolver, de alguna manera, esta problemática acuciante. Pareciera que creen que todavía se tiene tiempo para comenzar a corregir los efectos devastadores de la crisis ecológica. ¿De dónde sacan esta certeza? ¿De la ideología, que les figura un mundo basado solo en el plano de intensidad económica, cuyo único eje es el del desarrollo y el de la acumulación? Nunca se han abierto a la comprensión de la complejidad, sinónimo de realidad; ni sospechan que su ideología es el aplastante obstáculo para comprender el mundo efectivo y sus dinámicas.

 

Para ir al grano, los desbosques y las deforestaciones extensivas y continuas, son las causas, para decirlo fácilmente, del “cambio climático”. Le acompañan como otras causas, la depredación extractivista y la contaminación industrial, además de la contaminación de los niveles compulsivos del consumo banal. ¿Cómo se puede empezar a detener, por lo menos, paliar, la crisis del agua? Deteniendo la deforestación, la depredación y la contaminación. No hay de otra, si se tuviera la voluntad política y social de hacerlo. Esto, evidentemente, implica afectar intereses económicos. Hay pues que optar, o defender los interese económicos, que no tienen alcance a largo plazo, pues corresponden a dinámicas de corto y medio alcance. Además, del impacto solo en el plano de intensidad económico y en determinados estratos de los planos de intensidad social. O defender la vida, cuyas estructuras estructurantes son no solamente de largo alcance, sino corresponden a las condiciones de posibilidad vitales, que hacen sostenible la vida. Sin embargo, ante este dilema, el orden mundial, las potencias políticas, económicas, tecnológicas y militares, los Estado-nación, optan por lo primero.

 

¿En estas condiciones de imposibilidad de las estructuras de decisiones políticas, hay alguna luz que alumbre al final del túnel? No. Esta situación es, indudablemente grave; sin embargo, más grave aún son las conductas de los pueblos, que no reaccionan ante el peligro. Dejan que los Estado-nación, los gobiernos, el orden mundial, los organismos internacionales, decidan sobre el destino mismo de la humanidad y la vida en el planeta.

 

En Bolivia, el “gobierno progresista” se ha comprometido, en mayor intensidad y extensidad, con el modelo extractivista colonial del capitalismo dependiente.  Ha atacado a las naciones y pueblos indígenas, que defienden sus territorios y la madre tierra, apoyados en la Constitución. Ha aprobado una Ley Minera, que  es como el ejemplo del paraíso financiero y de inversiones para las empresas trasnacionales extractivistas minera. Ahora, busca aprobar el Proyecto Hidroeléctrico del Bala, proyecto que anuncia su huella ecológica, de una manera devastadora y destructiva del ecosistema del Parque Madidi, la Reserva Biológica y Tierra Comunitaria de Origen Pilón Lajas. Ha aprobado una ley forestal que beneficia a los madereros, es decir, a los responsables de la deforestación, y de ninguna manera a los pueblos, a los ecosistemas, a la vida. Esta ley se presenta tramposamente como si fuese de apoyo a la preservación del medio ambiente.  ¿En estas circunstancias, que significación tiene un discurso que se golpea el pecho y anuncia implementar medidas de corrección, fuera de cambiar a la dirección administrativa del agua? Es más de lo mismo; en el mejor de los casos, se expresa arrepentimiento, una vez que el burro escapó de la tranca, como dice el refrán popular.

 

El gobierno dice que va a reunir a sus “expertos” en el tema y presentar proyectos de solución, además de aclarar que la implementación de las medidas correctivas va a tardar en lograr resultados. ¿Por qué no hizo caso a los informes que se le presentaron de impacto ambiental? ¿Por qué no tiene en cuenta los informes, las descripciones y análisis de fundaciones y ONGs especialistas? La actitud del gobierno es insólita; acusa a estas fundaciones y ONGs de “conspiradoras”, de “defender intereses oscuros” e impedir la marcha de un proyecto de beneficio económico, “sembrando dudas”. El contraste entre el reciente discurso del presidente - que parecía desolado y arrepentido - con el discurso de sus voceros ministeriales - que persisten en argumentos descalificadores, manifestando su turbador desconocimiento de la temática y de la problemática del agua, que es, por cierto, una problemática articulada e integrada a las problemáticas asociadas de la crisis ecológica -, es la figura patética de un gobierno perdido en el laberinto de sus soledades.

 

Retomando el discurso del presidente, no solamente las Empresas Prestadores de Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (EPSA) y las otras instituciones, corresponsales de la administración y políticas del agua,  ocultaron información, sino que también el gobierno, el mismísimo presidente, no explicitan los alcances de la problemática, de la crisis del agua, de los peligros y amenazas para las poblaciones. La llamada “oposición” está lejos de comprender esta problemática; la oposición considera que se debe a la mala administración del Estado, que son los gobiernos departamentales los que deben hacerse cargo de las soluciones y la administración del agua. El asumir este criterio, como si la problemática del agua no fuese integral, es reducir  la cuestión al debate de lo que es mejor, la administración pública o la administración privada, la administración central o las administraciones descentralizadas. Entonces confunden una problemática ecológica con un problema político, si se quiere, de la forma de Estado. Además de circunscribir el problema del agua a los precarios debates entre “oficialismo” y “oposición”.

 

Parece obvio, que ni gobierno ni “oposición”, van a prestarse a detener la ampliación de la frontera agrícola, la ampliación de la frontera minera, la ampliación de la frontera hidrocarburífera,  la ampliación de las fronteras extractivistas. Ambos son cómplices, por lo menos, portavoces o representantes ideológicos del modelo extractivista devastador. Si unos lo hacen bajo la figura de la administración estatal y los otros lo hacen bajo la figura de la administración privada o, en su caso, administración descentralizada, no expresan otra cosa que modalidades o versiones distintas del mismo proyecto destructivo de los ecosistemas, de los ciclos vitales ecológicos.

 

El pueblo boliviano no reacciona ante semejante situación de escasez del agua, ante la crisis de envergadura de los ciclos del agua. Incluso no reaccionó, como corresponde, ante el secado dramático del lago Popó. Hay en esto una corresponsabilidad grande en el desastre. En estas condiciones y circunstancias, tampoco hay posibilidades de apuntar a soluciones, ya sean de emergencia, transitorias o radicales; pues cuando los pueblos dejan hacer a sus gobernantes lo que hacen, que, en este caso, es continuar el mismo camino de la deforestación, de la depredación y de la contaminación, no solamente hay corresponsabilidad en lo que ocurre, sino no hay voluntad para cambiar el curso de los acontecimientos o, mas bien, hay voluntad de nada.

 

 

 

 

 

Descripciones

 

En un artículo del New York Times se escribe sobre la crisis del agua en Brasil:

 

Los expertos dicen que los orígenes de la crisis van más allá de la reciente sequía e incluyen una diversidad de factores conectados entre sí: el repunte del crecimiento poblacional en el siglo XX; embalses con fugas crónicas que derraman vastas cantidades de agua antes de que pueda llegar a los hogares; notoria contaminación en los ríos Tiete y Pinheiros que atraviesan la ciudad (su olor puede causar náusea); y la destrucción de bosques circundantes que históricamente se han saturado de agua de lluvia, liberándola a las represas.

La deforestación en la cuenca del río Amazonas, a cientos de kilómetros, también pudiera estar sumandose a la crisis del agua en Brasil. La tala de bosques reduce su capacidad para liberar humedad al aire, disminuyendo la precipitación pluvial en el sureste de Brasil, según un reciente estudio de uno de los principales climatólogos del país.

Aunado a esto, algunos funcionarios destacan el calentamiento global. “El cambio climático ha llegado para quedarse”, dijo Geraldo Alckmin, el gobernador del estado de Sao Paulo, este mes. “Cuando llueve, llueve demasiado, y cuando hay sequía, es demasiado seco”[9].

 

En informe presentado por FOBOMADE se describe la situación mundial del agua de la manera siguiente:

 

En 1993 la ONU instauró el 22 de marzo de cada año como el Día Mundial del Agua. Naciones Unidas escogió como lema del decenio 2005-2015 “El agua, fuente de vida”. En 2011 adoptó como lema “Agua para las ciudades: respondiendo al desafío urbano”, y este año el lema fue “El agua y la seguridad alimentaria”.

Un informe de la ONU presentado en el VI Foro Mundial del Agua, que se celebró en Marsella, advierte que la escasez de agua es uno de los principales problemas del siglo XXI para mil millones de personas. En la actualidad un tercio de la población vive en situación de estrés hídrico. Se estima que 1.600 millones de personas habitan en países o regiones con una absoluta escasez de agua, y para el 2025 dos tercios de la población del planeta podrían vivir bajo condiciones de estrés hídrico.

El cambio climático, la mala gestión y distribución de los recursos, la rápida urbanización y la contaminación son las amenazas más significativas para las fuentes hídricas del planeta.

Además del consumo humano y su uso agrícola, el agua es vital en muchos procesos industriales y en la generación de energía, por lo que su carencia impacta directamente en el desarrollo socioeconómico de los países. “El aumento en la demanda global de recursos mineros, agrícolas y energéticos hará que aumente también la demanda de agua”, alertó el estudio de la ONU.

El 22 de marzo de 2012 la FAO destacó la importancia de atender la demanda de productos agrícolas en una forma que permita conservar el agua. La agricultura, esencial para proporcionar los alimentos que la creciente población demanda, consume cerca del 70% del agua dulce.

En la actualidad hay siete mil millones de habitantes en el planeta y se espera que para 2050 esta cifra aumente en dos mil millones adicionales. Dicho crecimiento demográfico exigirá una producción de alimentos superior en 70% a la actual y 19% más de agua. Cada ser humano bebe diariamente entre dos y cuatro litros, la mayor parte incorporada a los alimentos. Para producir un kilo de carne vacuna se consumen 15 mil litros de agua, y 8.500 para obtener igual cantidad de trigo.

La  Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) puso de relieve otra preocupación: Las políticas contra la contaminación del agua por los usos agrícolas no han dado resultados satisfactorios en los últimos 10 años. A juicio de los expertos, la agricultura es una de las principales fuentes de contaminación del agua, por lo que, entre otros desafíos, urge reducir el empleo de abonos, pesticidas o productos veterinarios.

“A menos que incrementemos nuestra capacidad de utilizar el agua sabiamente en la agricultura, no conseguiremos acabar con el hambre y daremos paso a una serie de problemas diversos, incluyendo sequía, hambruna e inestabilidad política”, advirtió el secretario general de la ONU Ban Ki-moon el pasado 22 de marzo.

 

Estrés hídrico en América Latina

Según el informe WWDR4, presentado en Marsella en el VI Foro Mundial del Agua, presiones externas en constante evolución, tales como las crisis financieras internacionales, la inestabilidad política, el aumento de la demanda de recursos naturales y materias primas, y mayores incertidumbres relacionadas con el cambio climático complican la gestión de fuentes de agua en América Latina.

Uno de los problemas del agua que ha surgido es el gran peso de las poblaciones urbanas en el proceso político y, de manera más general, en que éstas desempeñan también un papel más activo en las políticas locales. Según el informe WWDR4, Latinoamérica es la región en desarrollo más urbanizada del mundo, ya que más del 80% de la población vive en pueblos y ciudades de más de un millón de habitantes.

“En los últimos años se han registrado masivos desplazamientos de población de zonas rurales a zonas urbanas, así como grandes flujos migratorios entre ciudades que han resultado en un sistema urbano caracterizado por un alto porcentaje de grandes ciudades (con más de un millón de habitantes) y, en algunos países, una alta concentración de la población en la ciudad o en las dos ciudades más pobladas”.

También se ha producido un progresivo –y a veces agresivo– asentamiento poblacional en zonas que históricamente eran de población dispersa y se encuentran en el centro de la región, en particular en torno a cuencas de los ríos Amazonas y Orinoco.

Pese a que se frenó la tasa de crecimiento de la población en la región (actualmente es de 1,3%) y se espera que caiga a menos de 0,5% en 2050, en los últimos 40 años la población urbana se ha triplicado y se espera que alcance 609 millones de habitantes en 2030 (actualmente es de unos 460 millones de habitantes).

Por otro lado, los cambios económicos también tienen consecuencias en el uso del agua y la demanda de ésta. “La incertidumbre en el nivel y la naturaleza de la demanda en el mercado mundial siempre han complicado la gestión del agua en América Latina y el Caribe, ya que las economías locales se expanden, se contraen y se ajustan según las fluctuaciones de la economía mundial, y, de esta manera, cambian el modo en que deben tomarse las decisiones de gestión y aplicarse las políticas”, explica el informe de la ONU.

La producción de bienes de consumo se financia en gran manera con capital externo y muchas de las instalaciones son de propiedad extranjera. El resultado es que el mayor motor de crecimiento económico en la región, cuya producción demanda además abundantes recursos hídricos, está sujeto a muchos factores que caen fuera del control directo de los gobiernos nacionales, subraya el informe.

“Con las excepciones de México y algunos otros pequeños países de Centroamérica, los países de la región basan gran parte de su economía en la exportación de recursos naturales. La demanda global de estos productos ha aumentado considerablemente en los últimos años.

“La demanda internacional ha hecho que en los últimos años la extracción minera se incremente en un 56% y, a pesar del actual freno de la economía mundial, es de esperar que la minería continúe desarrollándose”. La expansión de la minería de cobre y oro en Chile y Perú se da sobre todo en zonas áridas, lo que produce una competición por un agua ya escasa tanto por parte de la agricultura de exportación como para cubrir las necesidades de las poblaciones indígenas.

La demanda relacionada con el turismo también contribuye a intensificar el estrés hídrico en muchas islas del Caribe. Además, la producción de café precisa grandes cantidades de agua y su procesamiento puede afectar gravemente a la calidad del agua.

“El crecimiento económico continúa en la región y el aumento en la demanda global de recursos mineros, agrícolas y energéticos hará que aumente también la demanda de agua. Por ejemplo, es de esperar un incremento en el uso del agua para producir energía a medida que aumente el crecimiento económico”.

La ONU estima que el 53% de la electricidad de la región es de origen hidráulico, y, entre 2005 y 2008, aumentó en un 7% la capacidad de producción de este tipo de energía. “Como se espera que gran parte de la demanda energética se cubra con energía de origen hidráulico, será necesario estudiar cómo mantener el equilibrio en la demanda de agua para éste y otros usos opuestos (incluidos los ecosistemas y sus servicios)”.

 

Impacto del cambio climático

A consecuencia del cambio climático, para los agricultores será cada vez más difícil acceder a suministros de agua seguros y constantes. Las repercusiones variarán enormemente de un lugar a otro. Los científicos prevén que las temperaturas elevadas beneficiarán a la agricultura de las latitudes septentrionales, mientras que una gran parte de las regiones tropicales áridas y semiáridas afrontarán una disminución de lluvias y escurrimientos, que son muy importantes para reabastecer el agua de los ríos y los lagos.

Se prevé que para 2060 los cambios en la precipitación pluvial, la evaporación del agua desde el suelo y la transpiración (el vapor que despiden las plantas) reducirán el escurrimiento en algunas partes del mundo, como el Cercano Oriente, América Central, el norte del Brasil, la zona occidental del Sahara y el sur de África. En cambio, el escurrimiento aumentará en el norte de Europa, el norte de China, África oriental y la India.

La más afectada será la agricultura de secano, que comprende el 96% del total de la superficie agrícola de África subsahariana, el 87% en América del Sur y el 61% en Asia. En las zonas marginales semiáridas con prolongadas estaciones secas habrá mayor riesgo. Se estima que en el decenio de 2080 la superficie no apta para la agricultura de secano en África subsahariana podría aumentar de 30 a 60 millones de hectáreas.

La irrigación también corre riesgos en las grandes cuencas fluviales y los deltas de los ríos Nilo, Ganges-Brahmaputra, Mekong y Yangsté, debido a la disminución del escurrimiento, la salinidad, el incremento de las inundaciones y del nivel del mar, así como por la contaminación urbana e industrial.

Según el informe sobre la pobreza 2011 del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), el costo anual de adaptación al cambio climático en la agricultura en los países en desarrollo oscila entre 7.000 millones y 12.000 millones de dólares al año.

Muchas zonas de América Latina y el Caribe han estado siempre sujetas a fenómenos climáticos extremos tales como inundaciones, sequías y variaciones climáticas relacionadas con el fenómeno de El Niño. El esperado aumento en la frecuencia, duración e intensidad de este tipo de fenómenos multiplicará los riesgos.

La ONU “observa una incapacidad general para crear instituciones capaces de enfrentar la gestión del agua en condiciones de escasez y conflicto. La situación no mejora debido a la debilidad de las instituciones de gestión, a una capacidad de acción insuficiente, a la informalidad, a la ausencia de autofinanciamiento, y la consiguiente dependencia de un apoyo político cambiante y a la falta de información fiable en la mayoría de las áreas relacionadas con la gestión del agua, incluido el recurso en sí, sus usos, sus usuarios y las necesidades futuras”.

El informe WWDR4 vaticina que los países más pobres de Centroamérica, el Caribe y la región andina serán los más expuestos a sufrir las consecuencias del cambio climático. El ejemplo más claro de ello es Haití, particularmente vulnerable debido a la deforestación, una topografía difícil, la pobreza y la falta de infraestructuras públicas.

“Los glaciares de la región ya están en retroceso debido al cambio climático. Este retroceso afecta al abastecimiento de agua de unos 30 millones de personas en la región. Cerca del 60% del agua de Quito (Ecuador) y 30% de la de La Paz (Bolivia) procede de glaciares. En Perú, los glaciares han perdido ya 7.000 millones de metros cúbicos, una cantidad que bastaría para abastecer a Lima durante 10 años. Las sequías, frecuentes, causaron serias pérdidas económicas en la región y entre 2000 y 2005 afectaron a 1,23 millones de personas”.

Frente a estos problemas, la FAO recomienda incluir medidas de adaptación y atenuación para la gestión del agua destinada a la agricultura en los planes nacionales de desarrollo; promover medidas técnicas y de gestión para incrementar la flexibilidad de la agricultura de secano y la de irrigación, y reducir la pérdida de agua en los sistemas de producción con irrigación.

En Bolivia, el gobierno Evo Morales inició la segunda versión del programa Más Inversión para el Agua (Mi Agua), luego de la ejecución de más de mil proyectos en la primera etapa con una inversión de 709 millones de bolivianos. El Fondo Nacional de Inversión Productiva y Social instaló 51 mil conexiones domiciliarias, más de 16 mil redes complementarias y 2.500 kilómetros de tuberías. (ABI)

 

El uso del agua en Europa

Europa debe redoblar esfuerzos para hacer un uso más eficiente del agua y evitar que su economía se vea afectada. El uso ineficaz del agua tiene efectos negativos en los recursos de los que dependen los ecosistemas y las personas, dos elementos esenciales para la productividad y la seguridad europeas, advierte un reciente informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), titulado Hacia un uso eficiente de los recursos hídricos en Europa.

La presión sobre los recursos hídricos está aumentando en muchas zonas de Europa, y la situación empeora. La agricultura, la producción de energía, el sector industrial, el abastecimiento público de agua y los ecosistemas se disputan este limitado recurso, y el cambio climático está disminuyendo la previsibilidad del abastecimiento, advierte Jacqueline McGlade, directora ejecutiva de la AEMA.

Preocupa a las autoridades de Europa el declive de lagos, deltas fluviales y humedales como consecuencia del cambio climático. Por ejemplo, Francia ha perdido una quinta parte de sus tierras productivas en los últimos 50 años. Además, cada vez con mayor frecuencia algunas zonas de Europa tienen que competir por la obtención de recursos hídricos.

En la eurozona, una cuarta parte del agua que proviene del medio natural se destina al sector agrícola, aunque este porcentaje es mucho mayor en la Europa meridional, donde puede alcanzar el 80%. Alrededor de la quinta parte del agua va a la red de abastecimiento público, de la que más de una cuarta parte acaba en las cisternas de los inodoros.

Por otro lado, las instalaciones hidroeléctricas modifican la estructura natural y el caudal de los ríos y lagos, afectando negativamente a los ecosistemas. El informe de la AEMA subraya que el uso ineficaz del agua conlleva, además, un aumento del consumo de energía, lo que genera costes ambientales y financieros añadidos. Así, mientras que la energía necesaria para bombear y potabilizar agua dulce está alrededor de 0,6 kWh/m3, para desalar agua marina son necesarios 4 kWh/m3 de más.

Históricamente, el precio del agua en Europa no ha reflejado el verdadero coste financiero del abastecimiento de agua ni los costes económicos para el medio ambiente. La consecuencia ha sido contaminación y escasez de agua que, a su vez, impone costes al medio ambiente y a la sociedad.

Un ejemplo: en general el ciudadano europeo debe pagar el coste de la potabilización del agua que ha sido contaminada por la agricultura y la industria. Para revertir la situación la OCDE propuso aplicar el principio de que el que contamina paga, con el cual pretende que los agricultores integren los costos medioambientales de su actividad[10].

 

 

La crisis del agua, que se expresa en la agravada escasez, afecta a las ciudades capitales y a seis departamentos de Bolivia. La escasez de agua ha llegado a niveles alarmantes; en Oruro, algunas comunidades se desplazan buscado satisfacer su necesidad de agua a Chile. En Potosí, la sequía destruyó un 80% de los cultivos; algo parecido pasa en Chuquisaca. En Vallegrande, provincia del departamento de Santa Cruz, se declaró emergencia por la falta de agua; los productores agrícolas de diez comunidades emplazaron declarar zona de desastre. Mientras en Cochabamba, aunque se sufre de escasez de agua desde hace tiempo,  debido al empeoramiento de la situación, se optó por la modificación del cobro del servicio. La extrema escasez de agua en la ciudad de La Paz, develó la pésima administración de la empresa pública del agua; miles de contingentes de hogares  soportan la penuria. Las dramáticas carencias de agua potable en la ciudad de La Paz, dibujan el panorama desolador de la vulnerabilidad social. Además de los hogares, las instituciones afectadas son los centros de salud, los albergues, asilos y las escuelas[11].

 

 

Conclusiones

 

Las descripciones de la situación muestran un panorama alarmante. Las represas se han vaciado, no se abastece a la población de agua potable; una sequía asola a las regiones, sobre todo, a aquellas cuyo abastecimiento de agua está ligado al agua de los deshielos de los nevados de la cordillera. A esto se suma el efecto de la sequía en la agricultura, en el Altiplano, particularmente, en lo que respecta a la agricultura de la papa. Por otra parte, como si esto no fuera poco, sobre lo llovido, mojado, la pésima administración del agua, de parte de las entidades encargadas del Estado, sus improvisaciones, su falta de previsión, incluso la desidia burocrática enaltecida, empeoró dramáticamente la situación.

Así mismo, las reacciones del gobierno son patéticas, pues, si bien el mandatario aparece compungido y azorado por lo que pasa, los voceros se encargan de insistir en descalificar a las organizaciones y especialistas en el tema. Lo hacen para defender un proyecto hidroeléctrico, que forma parte de una red de hidroeléctricas con Brasil, de generación de energía a costos muy altos, en lo que respecta al impacto ecológico, al impacto en las poblaciones lugareñas, además de ocasionar inundaciones. Estos comportamientos ambivalentes del gobierno muestran más desconcierto que predisposición para comprender el problema.

Lo que no se puede dejar de tener en cuenta, es que la problemática del agua está íntimamente vinculada a la problemática de los bosques, de los suelos, del aire, de los glaciales; si se quiere, para dar la imagen de un resumen figurativo, del “cambio climático”, del calentamiento global; es decir, de la crisis ecológica. En consecuencia, la crisis del agua exige incidencias no solo en lo que respecta a las cuencas, afluentes y redes hídricas, comprendiendo los ciclos del agua, vale decir la evaporación, la condensación y la precipitación de las lluvias; sino también, en la medida que los ciclos del agua están ligados a los ciclos del aire, a los ciclos de los suelos, a los ciclos de los bosques, a los ciclos de los nevados,  se requiere de incidencias integrales en la ecología de los ciclos, que hacen a la vida del planeta.

Estas exigencias de las problemáticas ecológicas, obligan a las sociedades a tratamientos integrales de los problemas en cuestión. Pues no se puede actuar solo en un determinado ámbito problemático; por ejemplo, el correspondiente al agua, puesto que los flujos y ciclos del agua dependen de lo que ocurre en el conjunto integrado de los ciclos ecológicos. Por otra parte, no hay, hablando con propiedad, una problemática local del agua o nacional, incluso regional, pues los ciclos ecológicos de los que hablamos corresponden a las dinámicas vitales de la biodiversidad del planeta. Lo que no quiere decir que la problemática del agua se presente localmente, con sus propias singularidades. En otras palabras, la resolución de esta complejidad, la de la problemática del agua, requiere de estrategias y políticas integrales, además de la coordinación mundial de estrategias y políticas a escala planetaria.

Lo que no quiere decir, de ninguna manera, que no se pueda actuar localmente y nacionalmente, atendiendo incidencias de escala menor, aunque insuficientes; sobre todo, para operar con correcciones necesarias en las causas estructurales de la crisis del agua, de la escasez del abastecimiento y de los procesos depredadores de las cuencas; de los efectos en el “cambio climático”, además de corregir las graves deficiencias administrativas.

Ahora bien, acciones de esta envergadura, no pueden desenvolverse solo con la intervención del Estado, incluyendo, como se debe, a sus gobiernos descentralizados y de nombre “autónomos”, sino con la participación activa de la sociedad, del pueblo, de las poblaciones. La praxis integral, que esto implica, supone el ejercicio de la democracia participativa y la formación de consensos. La logística de semejante movilización social por la defensa del agua y de la vida, requiere de la apertura a la circulación y difusión de saberes y tecnologías alternativas sobre el manejo social del agua. Democratización de la información, por así decirlo, de la información especializada. Participación y apertura que pueden generar toda una pedagogía social del agua

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Demo-cidio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El democidio vendría a ser el asesinato de la población. No es exactamente un genocidio, tampoco un etnocidio, aunque a la larga parezca serlo o termine siendo; pues se trata de población, del asesinato de la población. No así de la aniquilación o exterminio sistemático y deliberado de un contingente social, dados por motivaciones raciales, políticas o religiosas, como en el caso del genocidio; tampoco de la destrucción de un conjunto étnico, así como de su cultura, como en el caso del etnocidio. Sino de la población; concepto referencial del biopoder. Intervención de estructuras de poder en la corporeidad extensa demográfica, ocasionando efectos en masa, cuantitativos y estadísticos. Un Estado puede ser genocida, en un caso, o etnocida, en otro caso; también democida, en el tercer caso; el que nos interesa analizar, considerando comportamientos singulares de un gobierno y los otros órganos de Estado, así como parte de la sociedad civil, que es prácticamente cómplice de este democidio; cuando avala la demagogia de un gobierno, que encubre una flagrante irresponsabilidad ante la atención de necesidades vitales de la población.

 

La crisis del agua en cinco regiones de Bolivia, particularmente agudizada en las ciudades, ha develado el comportamiento democida del gobierno, del Congreso, del órgano judicial, del partido oficialista, incluso, de la llamada “oposición”. Unos, al secundar la desatención, la desidia, la irresponsabilidad gubernamental y de las instituciones públicas encargadas; otros, al enfrascarse en debates irrelevantes y banales, que caen fuera del tiesto; que no tocan la médula del problema; tampoco achuntan a orientar soluciones adecuadas.

 

Como el refrán del cojo que echa la culpa al empedrado, el presidente dice que la crisis del agua se debe al cambio climático. Lo del cambio climático se sabe, por lo menos, hace más de tres décadas, sino es mucho más; la conducta indolente de estados, gobiernos, organismos, nacionales e internacionales,  también es conocida durante este lapso. Este es el contexto del problema, si se quiere, la estructura del problema de lo que llamaremos, rápidamente, causa; pero, de aquí, no se puede deducir, ni siquiera inocentemente, que la desatención al problema singular de la crisis del agua en ciudades y cinco regiones del país, se debe al contexto estructural del cambio climático.  Esto es lavarse las manos, dejando el agua sucia, como lo ha hecho EPSAs, la empresa estatal del agua, al cerrar los grifos del flujo del agua a los barrios, y volverlos a abrir, entregando a la población, en cuotas módicas, por cierto, insuficientes, agua contaminada, que es lo mismo que decir, agua envenenada.

 

A la población sedienta no se le satisface con golpes en el pecho, con arrepentimientos, con escenas teatrales compungidas, sino con soluciones certeras, adecuadas e inmediatas; además, estratégicas y orientadas al largo plazo. En las gestiones del “gobierno progresista” lo que ha preponderado ostensiblemente es la ineptitud de su burocracia, de sus directores, de sus empresas, de su gabinete y del Congreso, sumándose los actos delictivos del Órgano judicial. No es otra cosa, no solo su concomitante y cómplice conducta de encubrimiento, sino su abuso de autoridad, el empleo de la violencia simbólica y también violencia descarnada en persecuciones inauditas a los que se considera oponentes al gobierno, no solamente de los partidos de la “oposición”, sino dirigentes de organizaciones sociales y de las naciones y pueblos indígenas. Lo grave radica no solamente en esta actitud delictiva de jueces y magistrados, sino también, obviamente, de la fiscalía general, sino en el ocultamiento  avieso de las fechorías del gobierno, de la estructura de poder del gobierno. Solo tomando algunos pocos ejemplos; los Contratos de operaciones, que son, en efecto, la desnacionalización de los hidrocarburos, al entregar el control técnico a las empresas trasnacionales, implican un atentado a la soberanía del Estado, a los recurso naturales, propiedad del pueblo boliviano; que cuantitativamente denota una excesiva millonaria perdida. La Ley Minera, es una traición a la patria, tipificada por la Constitución, al convertir a Bolivia, a sus normativas promulgadas, en un paraíso fiscal y financiero para las empresas trasnacionales extractivistas.  Sin contar delitos velados de sobreprecios en las plantas separadoras; en compras de barcazas, que nunca llegaron; en concesiones de mega-proyectos, que nunca terminaron de efectuarse, o no se materializaron como corresponde, como es el caso de San Buenaventura. Sin mencionar sobreprecios en carreteras; además de decidir, inconsultamente, contra todo criterio técnico, establecer la planta de fertilizantes en el Chapare y no en Puerto Suarez, cerca de la fuente de energía y del mercado.  Todos estos delitos de envergadura son cubiertos por el Órgano judicial y la Contraloría. 

 

Volviendo a la crisis del agua, lo que sobresale no solamente es la inoperancia de la empresa estatal del agua, sino su absoluta decidía ante el problema, que podríamos llamar la crisis del agua anunciada, con gran anticipación; además, ahora, de entregar a la población agua contaminada. El último discurso del presidente, como dijimos, es culpar al cambio climático de lo que ocurre.

 

El presidente del Congreso pidió que los de EPSAs se vayan a su casa; el presidente destituyó solo a los máximos directores, dejando toda la empresa como estaba antes; llena de gente incorporada políticamente, que no cuenta con formación técnica para ejercer su tarea encomendada. Si bien ingresaron, en vez de los directores destituidos, dos técnicos, que fueron antes desalojados por el “gobierno progresista” y el partido oficialista, no están en condiciones de solucionar tamaño problema de la crisis del agua. Haciendo eco del pedido del presidente del Congreso, todos los que no cumplen con su tarea deberían irse a su casa; esto incumbe a gobernantes, a la burocracia estatal, al Congreso, al Órgano judicial; así como también a la llamada “oposición”, que sigue enfrascada en inútiles escaramuzas, a las que se acostumbró la clase política en la historia política de Bolivia. No se puede seguir en el mismo círculo vicioso del péndulo rutinario de la rotación del poder, dibujado por los “oficialistas” y “oposición” de hoy, u otros “oficialistas” y “oposición” de mañana; sobre todo, ante problemas de mayúscula amenaza de la población.

 

Por otra parte, lastimosamente, parte del pueblo es cómplice, aunque no lo quiera, de lo que pasa; pues deja hacer a los gobernantes lo que hacen; ejercer el poder de la manera más indolente. O en su caso, incluso, parte de esta parte de la población expresa un comportamiento adulador, apologista o directamente cómplice, al apostar por semejante decadencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Re-sincronización

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Re-sincronización planetaria

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde la mejor perspectiva humana, la perspectiva crítica, dando apertura a su propio desplazamiento epistemológico, se interpreta como crisis ecológica lo que acontece en el planeta, en lo que respecta a los cambios y comportamientos de los ciclos vitales; tomando en cuenta sus modificaciones estructurales, sus variaciones y ritmos, frecuencias, intensidades y extensidad, además de sus modificaciones en los impactos y vinculaciones entre los ciclos mismos. Para contrastar esta perspectiva, diremos, ilustrativamente, que la peor perspectiva o una de las peores, sobre todo, por sus pretensiones,  sin respaldo empírico y teórico adecuado, se interpreta desde la tesis evolutiva; como si el humano fuese la cumbre y el fin de la evolución. Como si su papel en el universo se destacara radicalmente, diferenciándose de lo demás cualitativamente, sobre todo por su “inteligencia”. Se considera esta diferencia ontológica; a partir de ella se concluye que lo que hace el ser humano es propio de la evolución; en consecuencia, se explica y se legitima su historia como la historia del desarrollo humano. Al considerar de esta manera las perspectivas contratadas humanas, sin dejar de ponderar la función de apertura de la crítica, sobre todo, en la versión y concepción alcanzada por la ecología, lo que queremos hacer es encomiar y evaluar la perspectiva humana crítica, sus referentes; desde lo que hipotéticamente, abusando del término, podemos denominar, provisionalmente, la perspectiva sincrónica, simultánea y dinámica de la complejidad integral del multiverso, abarcando sus distintas escalas.

 

Ciertamente no podemos hablar con propiedad de perspectiva del multiverso, pues estaríamos transfiriendo un antropomorfismo a la complejidad del multiverso; esto de perspectiva. Fuera de comprender que la misma perspectiva humana forma parte de las dinámicas complejas e integrales del multiverso. Sin embargo, como no contamos con el lenguaje adecuado, ni con el bagaje conceptual pertinente, que correspondería al desciframiento de las dinámicas de la complejidad integral, simultánea y dinámica del multiverso, vamos atrevernos, provisionalmente, a forzar los términos en las connotaciones proyectadas, para sugerir una hipótesis interpretativa prospectiva. La hipótesis es la siguiente:

 

Desde la perspectiva de la simultaneidad dinámica del multiverso, no es adecuado interpretar el acontecimiento denominado “cambio climático” como crisis ecológica, que corresponde a la concepción crítica humana, sino, mas bien, como re-sincronizaciones de las composiciones de la complejidad dinámica planetaria.  Vale decir, el planeta re-sincroniza su integralidad ecológica compleja, a consecuencia de las alteraciones provocadas por las sociedades humanas. En otras palabras, los efectos masivos no controlados de las prácticas humanas, no solo tienen el alcance descrito y explicado por la perspectiva crítica humana, que se denomina crisis ecológica, sino que va más lejos. Lo que no controlan las sociedades humanas no es solamente los efectos que se les escapa de las manos, sino las condiciones de posibilidad vitales mismas, las del planeta. No controlan la compleja, integral y simultánea sincronización planetaria.

 

Una de las interpretaciones, que se acercan a la perspectiva crítica, aunque no se estructura en base al pensamiento crítico,  aunque use algunos de sus planteamientos, que, de todas maneras se distancia del paradigma optimista linealista de la tesis evolutiva, construye en sus narrativas desenlaces apocalípticos. Sin discutir ahora la interpretación de estos desenlaces, aunque lo hicimos antes[12], lo que interesa decir es que la perspectiva compleja y simultánea  del multiverso no puede desprender una concepción apocalíptica. Las narrativas apocalípticas corresponden a la concepción trágica del cosmos; concepción que se ha plasmado en la poética del mito, en las armaduras culturales de las sociedades antiguas. Esto es humano, demasiado humano. La interpretación que se pude desprender, dilucidando lo que acontece en lo que hemos denominado, provisionalmente e inadecuadamente, perspectiva del multiverso, es que el universo no teje tramas, tampoco desenlaces, como los relativos al mito. Sino que el tejido espacio-tiempo, abarcando sus múltiples dimensiones, sincronizadas, es constante movimiento y constante devenir, considerando las distintas escalas y las múltiples dimensiones del multiverso; por lo tanto, sincroniza y re-sincroniza la complejidad dinámica integral de sus composiciones y combinaciones.

 

La filosofía moderna define la mortalidad y finitud del ser humano, incluso se puede decir su vulnerabilidad. El pensamiento complejo encuentra la paradoja del condicionamiento absoluto del ser humano y la potencia creativa, por su pertenencia completa a las dinámicas integradas del multiverso. Haciendo una paráfrasis metafórica a una frase de la Odisea, podemos enunciar figurativamente que el ser humano no es nada sin el multiverso, sin su integral simultaneidad dinámica de composiciones complejas y singulares entrelazadas. Por ende, el ser humano no es nada sin las dinámicas ecológicas del planeta.

 

Haga lo que haga el ser humano, sin olvidar su pluralidad y multiplicidad, diversa y convergente, no controla los efectos de sus acciones, no controla las condiciones de posibilidad vitales, no controla la sincronización y re-sincronización planetaria[13]. Haga lo que haga, lo que acaece no depende de sus acciones, sino de las sincronizaciones y re-sincronizaciones planetarias, donde sus prácticas y acciones son subsumidas en el devenir constante. El ser humano tiene ante sí y en sí la posibilidad de recurrir a la potencia creativa; sin embargo, extrañamente, esto es lo que no hace, salvo parcialmente y relativamente, en puntuales ocasiones. Opta por usar sus fuerzas o, mas bien, parte de su potencia, de una manera restringida y circunscrita, mediada por dispositivos instrumentales e institucionales;  es más, sometido a estas mediaciones, que son sus propias creaciones y criaturas.

 

La condición humana es no solamente relativa históricamente y culturalmente, sino que su condición misma se encuentra condicionada por las condiciones de posibilidad vitales, las condiciones de posibilidad de la vida misma. Se puede decir que la condición humana es condición de la vida, en sus plurales y múltiples formas, en sus mutantes y transformadas formas; en consecuencia, no se puede disociar la condición humana de la condición de la vida. Esto implica que la valoración de la condición humana no solamente tiene que ver con las realizaciones y logros humanos, sino que se encuentra definida por la valoración de la vida, en sus múltiples manifestaciones y formas.

 

Esta valoración no solamente es ética, sino, incluso para ser ética, en pleno sentido de la palabra, es decir, en su realización práctica, es efectuada en la praxis social, en los contextos de relaciones de las sociedades humanas con el resto de las sociedades orgánicas, en las relaciones de las sociedades humanas con las ecologías de la biodiversidad planetaria. En consecuencia, para ilustrar mediante consideraciones evaluativas, si estas relaciones de las sociedades humanas con las sociedades orgánicas, con los ecosistemas de la biodiversidad planetaria, son conflictivas, para no decir contradictorias, cuyos efectos derivan en depredaciones, contaminaciones y destrucciones ecológicas, se desvaloriza, por parte del ser humano, la vida, las proliferantes formas de vida, convirtiéndolas, por desencadenadas dominaciones, en objetos y materias de poder. Al hacerlo, se desvaloriza también la condición humana, que no puede ser otra que la condición de vida. El ser humano se convierte también en objeto y materia de poder.

 

No entender que la cosificación generalizada, desplegada por las sociedades institucionalizadas, por las mallas institucionales, por los Estado-nación, por el orden mundial, el imperio, por el sistema-mundo capitalista, coloca en el núcleo de la cosificación al ser humano, volviéndolo la cosa por excelencia, condenándolo entonces a la muerte en vida, es la manifestación más evidente de los alcances de la cosificación. El ser humano solo puede mirarse en el espejo ideológico, en el mito moderno; espejo que le dice lo que quiere escuchar. En resumidas cuentas, la destrucción del planeta, efectuada por las sociedades institucionalizadas y sus máquinas de poder, sus máquinas económicas, sus máquinas de guerra, es inmediatamente una destrucción de la condición humana, así como mediatamente la destrucción misma del ser humano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Armonización y sincronización

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comenzaremos con una crítica de la teoría de la sincronicidad de Carl Gustav Jung; compartida por Wolfgang Ernst Pauli[14]. También evaluaremos las teorías que suponen la sincronía, la sincronización y la sincronicidad, considerando, entre ellas a la teoría sintérgíca; estas teorías sitúan a la emoción en la matriz de las dinámicas de la complejidad, que, en este caso, llamamos universo o pluriverso[15]. Jung y Pauli sitúan a la condición de posibilidad psíquica como matriz o referente primordial de la sincronicidad.  El problema de la primera teoría aludida, es que sitúa lo psíquico circunscrito en el humano; el referente psíquico es la experiencia y la condición psíquica humana; en otras palabras, no abandonan la centralidad antropocéntrica del todo. El otro problema de esta teoría es que se considera lo psíquico como si fuese otra dimensión, distinta a las que contiene el tejido espacio-tiempo. Esta es quizás la tesis más débil de la teoría. Por otra parte, respecto a las teorías complejas de la emoción, hay como una inclinación a considerar la emoción, es decir, la sensibilidad, tomando como referencia cardinal a la emotividad humana. Aunque también se ventilan tendencias que tienden a descentrarse de este antropocentrismo, desplazándose hacia la comprensión de la emotividad no-humana, no terminan de zafarse del arquetipo humano sensible[16]. Además, en este caso, no se termina de explicar qué es la emoción respecto al tejido espacio tiempo; ¿una fuerza inmanente o una fuerza trascendente? ¿O ambas? ¿Una fuerza fundamental o un producto de las fuerzas fundamentales del universo?

 

Sin desconocer los aportes y avances de las investigaciones de ambas teorías de la complejidad, en lo que respecta a la comprensión de la complejidad sincrónica y dinámica del universo y de la vida, es indispensable señalar los problemas que plantean las mismas; obviamente desde la lectura de nuestra perspectiva. Al respecto, citaremos algunos enunciados que caracterizan nuestro punto de vista. En Cuerdas compositoras del multiverso escribimos:   

 

En lo que comúnmente llamamos universo, parece que todo, en sus distintas escalas y en conjunto, tiende a la sincronización inmediata. Se trata de la simultaneidad dinámica integral. Nada se zafa de esta coincidencia en el mismo tiempo, rescatando la etimología de la palabra sincronía. No podría ocurrir un desfase, por así decirlo, una a-sincronía, pues, si ocurriera esto, el universo dejaría de existir. La existencia es esta sincronización integral, en las distintas escalas, que componen el universo[17].  

 

Si bien no estamos de acuerdo, ni compartimos, con la antigua creencia de que el destino está inscrito en el firmamento; sin embargo, hay una analogía con este mito, guardando todas las diferencias conceptuales. La sincronización múltiple, plural, simultánea, en las distintas escalas, concurre independientemente de los imaginarios, las “ideologías”, las mitologías, las representaciones, de toda clase, incluyendo a las ciencias. Esta sincronización integral no es que ya lo tiene escrito todo, el destino en la configuración astral, sino que al generar engramas, engranajes múltiples, por así decirlo, en todas las escalas y entre ellas, sitúa los desenlaces, para decirlo en términos literarios, como parte del funcionamiento complejo de la simultaneidad dinámica integral del tejido del espacio-tiempo.  Como dicen los físicos relativistas y cuánticos, no es que algo se mueve o somos nosotros los que nos movemos, sino es el tejido del espacio-tiempo el que se mueve.

 

Esto no tiene nada que ver con ningún determinismo místico, mitológico, astral; tampoco con un determinismo mecánico, se interprete como se lo interprete. Por lo tanto, no tiene nada que ver con el concepto y figura del destino; tampoco con el concepto mecánico de determinación. Estas son, en parte, herencias de los paradigmas deterministas mágicos antiguos; por otra parte, herencia de los determinismos mecánicos de la episteme moderna. No hay nada de esto en la concepción compleja de sincronización integral. La idea compleja de sincronización implica que todo lo que ocurre, en cualquier lugar del universo, considerando sus distintas escalas, tiende a la sincronización inmediata. No se pierde la voluntad, el deseo, la potencia, si se quiere, el “libre albedrío”, sino que cuando estas disposiciones y actividades intervienen, ocasionan nuevas sincronizaciones, en la complejidad integral.

 

No podemos considerar los impactos, los alcances, las incidencias, de las distintas alteraciones intervinientes, debido al azar - usando un término que no debe separarse, pues forma parte de la paradoja azar-necesidad -, pues desconocemos estas topologías y sus magnitudes. Empero, podemos sugerir, de una manera parecida, aunque más compleja, a la tesis del efecto mariposa, que todo lo que acontece en cualquier parte del universo, en sus distintas escalas, modifica la sincronización integral.

 

Así como se ha dado un antropocentrismo exaltado, convirtiendo al hombre en el centro y fin del universo; también, en contraposición y como crítica a la versión mítica del ser humano, se ha dado, simétricamente, una especie de antropo-cidio, convirtiendo al ser humano en una nada. Quizás el enunciado más contundente, al respecto, es el de Friedrich Nietzsche, cuando enuncia que el hombre habita en un planeta perdido, en un rincón oscuro de la Vía Láctea, que cuando desaparezca, no dejara ni huella ni recuerdo en el cosmos. Se entiende que esta apreciación responde críticamente a la filosofía humanista, moralista y modernista, que supone el dominio del hombre sobre la naturaleza; pero, no podría sostenerse teóricamente en la comprensión de la complejidad integral del pluriverso. Las magnitudes concebidas desde lo más pequeño hasta lo más grande; el imaginario lineal del tiempo, pasado, presente futuro; las determinaciones lineales y causalistas, como si fueran ejes fundamentales del universo; no se sostienen en la perspectiva de la complejidad. Lo pequeño no se contrasta con lo grande, como opuestos, sino que, en el supuesto teórico del pluriverso de, por lo menos, once dimensiones, no podemos afirmar qué es pequeño y qué es grande. En la simultaneidad dinámica del espacio-tiempo, no hay tiempo absoluto, tampoco espacio absoluto; por lo tanto, desde esta perspectiva, no se puede sostener la tesis unilineal de pasado, presente y futuro. En la sincronización integral del pluriverso, no es sostenible cualquier tesis determinista, pues estamos ante sincronizaciones múltiples y plurales simultaneas. Al respecto, nos arriesgamos a sugerir un enunciado atrevido; empero, paradójico, que es lo que nos parece apropiado: estamos ante el indeterminismo sincrónico.

 

Para decir un corolario, en los márgenes, colateral, no esencial, por lo tanto no-centrista, sino como una apreciación más en el conjunto de la hermenéutica compleja, hay pues responsabilidad de las sociedades humanas; primero, en el planeta; segundo, en el pluriverso. Lo que han hecho, lo que hacen, lo que hagan, incide en los ciclos vitales del planeta; también en las dinámicas complejas del pluriverso, aunque no sabemos cómo ocurre esto, de qué manera, en qué escalas, con qué impacto. Seguramente, en este caso, nada determinante, sino como uno de los efectos entre múltiples e innumerables efectos dados en el pluriverso. En todo caso, como no podemos decir nada al respecto, queda como asignatura pendiente.

 

Nos interesa comprender esto de la sincronización integral. Desde la perspectiva de la complejidad, es indispensable comprender la articulación e integración dinámica de los múltiples planos y espesores de intensidad en los que nos movemos, y en donde nuestras acciones repercuten, tratando de entender los efectos causados. Se trata de la comprensión y entendimiento complejos de la realidad, buscando controlar, hasta donde se pueda, los efectos ocasionados por las acciones y prácticas humanas.

 

Como dijimos en otros escritos[18], esta comprensión y entendimiento complejos depende también de la capacidad comunicativa con los otros seres del planeta, también del pluriverso. El conocimiento complejo, usando todavía esta palabra pretensiosa de conocimiento, no se conforma en base a una relación de dominio sujeto-objeto, ciencia-referente, sino supone la comunicación abierta entre seres coexistentes y convivientes.

 

A estas alturas, debemos hacernos unas preguntas: ¿Para qué comprender y entender las dinámicas de la complejidad, simultanea e integral, que es la realidad, si igualmente se da la sincronización integral?  ¿Para mejorar nuestra participación en el pluriverso? ¿La comprensión y el entendimiento complejos forman parte de las dinámicas de la sincronización integral? Como se podrá ver, hemos descartado preguntas, relativas a la epistemología moderna, que se preguntan por el valor y el alcance del conocimiento. Para el pensamiento complejo, como ya lo dijimos, no tiene sentido proponerse el conocimiento por el conocimiento mismo, puesto que lo que se conoce es provisional y es solamente instrumento de sobrevivencia y potenciamiento de la vida[19]. En la arqueología de la episteme compleja - usando como metáfora el concepto configurante de arqueología del saber de Miche Foucault -, en sus inicios, la teoría sistémica autopoiética plantea que los sistemas autopoiéticos se constituyen a partir de sus propias operaciones de clausura, de las relaciones que emergen respecto del entorno, de la complejidad del entorno y de la capacidad de reducción de la complejidad del entorno; ocasionando una mayor complejidad interna. La relación con el entorno es la relación del sistema de referencia con otros sistemas del entorno.  El equilibrio de estas relaciones, por así decirlo, la reducción de la complejidad, es decir, el resolver problemas, dependen de la interpenetración entre sistemas; cuando y donde un sistema presta su complejidad al otro sistema para ser interpretado. En las teorías de sistemas autopoiéticos, se concebía la idea de la evolución sistémica. Los sistemas autopoiéticos, que tienen como referente metafórico los organismos vivos, son capaces de evolución, debido a su capacidad de transformarse, resolviendo problemas, reduciendo la complejidad, creando más complejidad interna. Como se puede ver, ya, desde sus comienzos, las teorías de la complejidad, abordan el conocimiento no como un fin, sino como mecanismo, por así decirlo, parte de la dinámica evolutiva de los sistemas autopoiéticos[20].

 

Respondiendo a las preguntas que hemos hecho, podemos decir que la comprensión y el entendimiento complejos forman parte de las sincronizaciones dadas en la sincronización integral. Lo mismo vale para formas de conocimiento no complejos, como los dados en la episteme moderna; no podría ser de otra manera. La comprensión y el entendimiento complejos al situarse en la percepción de la complejidad, y no como en la episteme moderna, que reduce la complejidad a esquemas operables, logra mejores orientaciones para actuar e incidir en la realidad. La racionalidad instrumental moderna logró, en principio, eficacia, con conocimientos operativos y teóricos, reducidos al esquematismo; sin embargo, no pasó mucho tiempo cuando se tuvo que ver cara a cara con la complejidad de la realidad. Es cuando, al afincarse en sus conocimientos como verdades, terminó desorientándose, derivando en la ineficacia generalizada; sobre todo, en efectos no controlables en el planeta. El pensamiento complejo corresponde a las dinámicas de la complejidad integral misma.

 

Por otra parte, desde la perspectiva de la complejidad; sobre todo, en este caso, lo que hemos llamado política de la complejidad, se trata de liberar la potencia creadora de la vida, de potenciar la vida; en este sentido, se trata de mejorar nuestra participación en el pluriverso. Se trata de controlar los efectos desencadenados por las acciones y prácticas humanas; de mejorar las comunicaciones entre los seres del pluriverso; sobre todo, del planeta, en principio; de coadyuvar, aunque sea con un granito de arena, en la sincronización integral[21].

 

 

La diferencia de nuestra interpretación de las teorías mencionadas, estriba en el descentramiento del referente antropomórfico, además de no considerar a lo psíquico como otra dimensión distinta a las habidas en el tejido espacio-tiempo. Así como, si bien se comparte que lo que hay en el ser humano ya lo hay en el pluriverso, abarcando sus distintas escalas, incluyendo el pensamiento y la emotividad, la sensibilidad y el afecto, inherentes al pluriverso; tampoco tienen como referente primordial la sensibilidad y el afecto humanos. Es más, el mismo ser humano tiene que ser descifrado e interpretado desde las composiciones y combinaciones de la complejidad dinámica, simultánea e integral del pluriverso, en sus distintas escalas. No al revés, que corresponde al enfoque antropomórfico.

 

La crítica de la que partimos no excluye, de ninguna manera, la incorporación de los aportes y avances de las teorías citadas; lo que hacemos es identificar tópicos problemáticos, además de señalar las tesis que no compartimos. Con estas anotaciones, podemos comenzar reflexiones y aproximaciones, recurriendo a hipótesis interpretativas especulativas, en torno a los ámbitos temáticos que abrieron estas teorías, desde la perspectiva de la complejidad.

 

 

 

 

 

Simultaneidad dinámica y sincronización integral

 

1.   Consideremos la posibilidad de campos relativos a la transmisión de información, que, en La explosión de la vida y en Más acá y más allá de la mirada humana[22], supusimos hipotéticamente que pueden corresponder a una fuerza fundamental o composición de fuerzas fundamentales. En estos textos nos referimos a la tesis holista, que se proyecta metafóricamente como holograma, donde cada punto del mismo contiene la información de la totalidad; además concebimos esta información, esta transmisión de información, retención de la misma, fuera de su actualización y selección, como memoria.

 

2.   Ahora bien, de acuerdo a la teoría de las cuerdas, las cuerdas son como las últimas partículas infinitesimales; es más, son como anteriores a las partículas más infinitesimales. Las vibraciones u ondas de las cuerdas son las que dan lugar o componen los cuerpos, las materias, desde sus condiciones más infinitesimales. Las partículas infinitesimales, que corresponden a composiciones de las cuerdas, al asociarse, constituyen a las llamadas fuerzas fundamentales del universo o, mas bien, a los campos de fuerzas fundamentales. Las combinaciones de las composiciones de las fuerzas fundamentales constituyen la armonía y la armonización del universo, en constante devenir.

 

 

3.   La sincronía y la super-sincronía, como propiedad, por así decirlo, atraviesa todas las escalas y dimensiones del universo; desde las composiciones de las cuerdas hasta las composiciones molares, pasando por las composiciones de las partículas infinitesimales, por las combinaciones de composiciones de las fuerzas fundamentales, por las composiciones y combinaciones atómicas, así como las composiciones y combinaciones moleculares.

 

4.   La vida, en sentido biológico, es composición y combinación molecular singular o de las denominadas macromoléculas. La vida, en sentido biológico, supone la sincronización y armonización del universo, en sus distintas escalas. La vida biológica misma, como neguentropía, activa y dinámica, como memoria sensible, es armonización y sincronización, considerando las dinámicas vitales de las múltiples y plurales formas de vida y su integralidad como biodiversidad.

 

 

5.   Ahora bien, nuestra interpretación especulativa sugiere un concepto de vida amplio, más acá y más allá de las estructuras de vida biológicas. Dijimos en un enunciado que la materia es vida. Las macromoléculas, que constituyeron la vida, son ya vida, en el sentido amplio. Son capaces de conmensurar la entropía y generar estructuras de neguentropía de vida biológica.

 

6.   Este enunciado se proyecta a todo el acontecimiento de la existencia, es decir, al multiverso, abarcando el universo o pluriverso, que nos toca; comprendiendo a la materia oscura y la materia luminosa, la energía oscura y la energía luminosa. En consecuencia, hay que considerar a la existencia misma como acontecimiento vital, en sentido amplio.

 

 

7.   Si la vida, en sentido biológico, es definida como memoria sensible, se puede proponer la hipótesis interpretativa especulativa de que la vida, en sentido amplio, supone un tipo de memoria o si se quiere de arjé-memoria; así mismo un tipo de sensibilidad o arjé-sensación. En este sentido, retomamos la idea holo-gramática de que cada punto del universo contiene la información del todo del universo. La información contenida no solamente es de recepción, sino, también, de retención y memoria. Esta arjé-memoria supone condiciones de posibilidad existenciales para hacerlo; estructuras singulares para lo que corresponde, dependiendo de lo que se trate en el tejido espacio-tiempo. En La explosión de la vida sugerimos como una condición o estado virtual; en Más acá y más allá de la mirada humana esta sugerencia no fue retomada, al considerar la complejidad de las estructuras que hacen funcionar la memoria y, en este caso, de la arjé-memoria. Sin embargo, se retomó la hipótesis interpretativa especulativa de la vida, en sentido amplio; encontrando, en las dinámicas de la simultaneidad integral del pluriverso, armonizaciones y sincronizaciones constantes, en el constante movimiento del tejido espacio-tiempo, en constante devenir.

 

8.   Este es el momento y el lugar cuando nos conectamos y, a la vez, nos distanciamos de las teorías de sincronicidad y las teorías de la emoción. Nos conectamos pues también sugerimos la participación de una fuerza fundamental o campo de fuerza fundamental, que retiene información, transmite y transfiere información, así como hace de memoria. La teoría de la sincronicidad habla de una condición psíquica primordial; las teorías de la emoción hablan de una condición sincrónica o sintérgica, que genera la intuición o la sensibilidad inherente a la inteligencia. El problema, como anotamos, es que el referente psíquico se circunscribe a la condición humana, en la teoría de la sincronicidad;  así como la intuición o sensibilidad inherente se remite prioritariamente a la intuición y emotividad humana, aunque no solo.

 

 

9.   Otra tesis que compartimos es la de la simultaneidad, que se decodifica como coincidencia, correlación, como conexiones o coincidencias significativas, por la teoría de la sincronicidad; que es interpretada como matriz sincrónica primordial por las teorías de la emoción. Nosotros sugerimos el concepto de simultaneidad dinámica.

 

10.       Las teorías mencionadas reducen la sincronización a las relaciones de la complejidad del universo con la psiquis humana, en un caso; a las relaciones de la matriz primordial con la inteligencia humana. Los enfoques se desprenden desde la perspectiva humana; en otras palabras, se trata de abrirse a la realización plena de la condición psíquica humana; así como a abrirse a la realización plena de la condición de la inteligencia humana. Retomando esta tarea que compartimos, nosotros proponemos que para lograr desplazamientos cualitativos, rupturas de apertura epistemológica, respecto a las condiciones de la complejidad integral y dinámica del pluriverso, ya no es posible por el camino del conocimiento, sino de la comunicación con los seres del multiverso. Esto implica que ya no se trata solo de la plenitud humana, sea psíquica o emotiva, sino de armonizaciones y sincronizaciones de las sociedades humanas con el resto de las sociedades orgánicas y las ecologías de la biodiversidad planetaria; así como de armonizaciones y sincronizaciones con los seres del multiverso.

 

11.       Ya no se trata solo del ser humano, sino de las ecologías, en las que está inserto; siendo parte de nichos ecológicos y de entrelazamientos de ciclos vitales. Sino de las topologías que lo atraviesan, correspondientes a los planos y espesores de intensidad del tejido espacio-tiempo.

 

 

 

 

 

El chantaje emocional

 

 

 

 

 

 

 

El chantaje emocional forma parte de los movimientos, procesos y desplazamientos de la economía política del chantaje[23]. El chantaje emocional recurre al chantaje al situarse como víctima o como referente primordial, crucial o, si se quiere, sustancial, en el contexto de relaciones, no solamente sociales, sino basadas en la exigencia emotiva de reconocimiento. Soy la “víctima”, mírame las heridas, ten conmiseración de mí;  reconoce en mí, la “verdad”; la verdad sustantiva, pues soy el “sufrimiento” mismo. Entonces, a quien se le debe atribuir toda razón, toda justicia; devolviéndole todo lo que ha perdido, según la narrativa dolorosa del Gólgota. Este discurso cristiano, con todo el patetismo afligido y demostrativo, es el que prepondera en ciertos discursos políticos, que exigen no solamente reconocimiento, sino legitimidad de todos sus actos. El problema no radica en la demanda, de ninguna manera; hasta ahí el papel esclarecedor de la denuncia; sino en que esta formación discursiva emotiva termina encubriendo los conservadurismos recalcitrantes, que refuerzan las dominaciones y las estructuras de poder

 

Para ilustrar con ejemplos, recurriendo a tipos de discursos emitidos, podemos citar a los discursos reclamantes del chantaje emocional. En resumen parco, dicen más o menos: Somos las “víctimas”, tenemos el derecho a ser los nuevos amos; es la única manera de reivindicar los “sufrimientos” padecidos. Variantes del enunciado se conocen en afirmaciones conocidas, presentadas de manera resumida, como: Soy proletario, entonces, contengo la verdad histórica; soy indio, entonces contengo la verdad de todos los tiempos y más allá de la historia, soy la legitimidad suprema, merezco  el poder genuino; soy mujer, entonces, tengo la verdad de género. Todos estos discursos corresponden a los discursos simétricos del poder, que dicen, más o menos: Soy burgués, entonces tengo la verdad económica; soy la civilización moderna, entonces, tengo la verdad del desarrollo; soy hombre liberal, entonces, tengo la verdad democrática. Como dijimos, en otros ensayos, la víctima es cómplice de la dominación, cómplice del poder del amo; la otra cara, opuesta a la cara del amo; empero, la imagen en el espejo. A esta concomitancia y complicidad dual, a esta simetría perversa del poder, se opone la figura del guerrero y de la guerrera; que se niegan a ser víctimas, es decir, cómplices de sus dominaciones. Optando por la lucha abierta contra las formas de poder, las formas de dominación; desafiando toda legitimad del poder; ya sea la institucionalizada como legalidad, ya sea la que pretende comportarse como dadivosa y condescendiente con las víctimas.  

 

La historia política de la modernidad puede ser figurada como la historia del despliegue de las dominaciones por los dos caminos o estrategias del poder; la de la institucionalidad legal, estructurada como poder ungido; la de la dulcificación de las dominaciones, acompañada de figuras de amos y patrones condescendientes y comprensivos, que tienen conmiseración. También aparecen como figuras mesiánicas y milenaristas, figuras míticas de consoladores, que vienen a desagraviar a las víctimas; figuras acompañadas por toda la ceremonialidad y la ritualidad sagrada, con toda la parafernalia religiosa o política. Entonces, el poder transcurre y se reproduce con la condescendencia y aceptación de los y las víctimas, los y las afectadas por las dominaciones; incluso las víctimas llegan a ilusionarse con un poder que las reivindica.

 

Las figuras del rey jurista, que responde a la ley, del rey mesías, que responde a la promesa, son no solamente figuras concomitantes y complementarias, sino que lo son respecto a la figura del rey déspota, que responde a la violencia despiadada, a la desmesura del poder. Figura, esta última, que es usada como referente de la denuncia, de la interpelación, de la acusación. Las tres figuras son figuras variantes de lo mismo, de la reproducción del poder, del círculo vicioso del poder.

 

 

Lo que no se puede obviar ni olvidar es que el poder, el poder como acontecimiento, configurado y conformado por multiplicidades singulares, como ámbitos estructurados de relaciones de dominación, supone composiciones, que abarcan distintos planos de intensidad. La articulación especifica de estos planos de intensidad, es decir, su composición, hacen a la forma de poder singular, en un contexto y coyuntura determinada.  Como se puede ver, el poder no puede reducirse a un tipo de relaciones en un campo dado de la composición; por ejemplo, el campo político, sino que se realiza y efectúa tocando, por así decirlo, distintas tonadas, en los diferentes campos desplegados, que lo atraviesan y componen. El poder aparece como estructura estatal, pero también, al mismo tiempo, aparece como ideología; ambas tonalidades o modalidades no pueden separarse, pues forman una composición. Estas tonalidades, modalidades y connotaciones, forman parte de un conjunto mayor de perfiles del aparecer del poder. Podemos citar las formas y estructuras institucionales del Estado, así como los sistemas de leyes, de normas de reglas, dadas, al mismo tiempo, que las figuras políticas individualizadas, personificadas, encarnadas; ya sea en el partido, expresión organizada, ya sea en el personaje carismático, que funge de líder convocativo. Estos planos de intensidad, de efectuación distribuida del poder, vienen acompañados por otros planos de intensidad de la composición estructurada del poder; por ejemplo, los espacios económicos, de producción, distribución y consumo, donde las relaciones de dominación, adquieren una aparente funcionalidad espontánea.

 

El poder se expresa en formaciones discursivas, que le otorgan narratividad a la ideología, que le da sentido al poder; estas narrativas, desenvuelven tramas, en las que los dramas adquieren lugar y significación en la estructura y despliegue narrativo. Las figuras de la trama aparecen en su diferencia, variedad; incluso como si fuesen contradictorias y antagónicas. Empero, un tejido profundo, por así decirlo, casi invisible, mas bien, tenue, cose sus conexiones y concomitancias. Figuras aparentemente opuestas son, mas bien, en la composición del tejido sutil, simétricas; conformando la paradoja, que es una integralidad, una síntesis disyuntiva. La víctima es cómplice del amo.

 

Es una ilusión de la víctimas creer reivindicarse, incluso liberarse, si deja de ser víctima, si deja de ocupar este lugar de sufrimiento, para desplazarse y ocupar el lugar del amo. La relación de dominación no desaparece, mas bien, se preserva; la distinción es que la víctima ahora es amo y el amo la víctima. La estructura de dominación se ha mantenido, demostrando su fortaleza, su capacidad de permanencia y reproducción; se patentiza el círculo vicioso del poder.

 

Para destruir la relación de dominación, es decir, para salir del círculo vicioso del poder, es menester dejar de ser amo y de ser víctima; abandonar esta dualidad del poder de la víctima y el amo. Destruir el poder implica desmantelar la economía política del poder, que diferencia poder de potencia; valorizando el poder, que es abstracto, es decir, idea, y desvalorizando la potencia, que es concreta, es decir vida.

 

 

 

 

 

Deshonestidad y política

 

 

 

 

 

 

El ejercicio de la política, a pesar de las variedades prácticas y de las manifestaciones, según coyunturas y contextos, además, de acuerdo a los sujetos sociales involucrados, ha tendido a develar estrechos vínculos con conductas que pueden calificarse de no-morales, para no decir inmorales. Por ejemplo, con el tipo de conductas que se califican como deshonestidad.  Usando definiciones acostumbradas, sin introducir todavía otros enfoques, por ejemplo, relativos a la perspectiva genealógica, podemos partir, como línea de base con las siguientes definiciones tradicionales: La deshonestidad es abandono de la honradez, al ocuparse oficiosamente de los bienes comunes. En observación a esta cuestión, los sujetos deshonestos optan por estratagemas de engaño, teniendo en cuenta el objetivo de obtener beneficio y alcanzar el propósito. El vocablo deshonestidad significa lo opuesto de honestidad; la deshonestidad es como la condición incierta de desleal, es decir, no-confiable. La deshonestidad es un antivalor. La deshonestidad  afecta corrosivamente a las relaciones sociales, entre personas o entre instituciones, suspendiendo normas, incluso hábitos. El adjetivo deshonesto  hace referencia a conductas corrosivas. La deshonestidad viene acompañada por otras prácticas perversas, como la mentira, la falsedad, el engaño, la concupiscencia.  También se habla de deshonestidad como sinónimo de indecencia, inmoralidad, deslealtad, cinismo, desvergüenza.

 

De estas conductas, relacionadas a la deshonestidad, abarcando su variedad, participan tanto unos como otros, “derechas” e “izquierdas”, “liberales” y “socialistas”, neoliberales y populistas. Lo que ha caracterizado sus prácticas políticas, a pesar de las diferencias ideológicas y discursivas, es esa recurrencia a la simulación, a la hipóstasis, al montaje, al teatro político; lo que, en lenguaje popular se denomina mentira; para lograr los objetivos propuestos. Que pueden ser los de imponer un tipo de política, ya sea económica o social; que puede ser, convencer a la población de los alcances de los proyectos manejados por el gobierno. Que también pueden estar ligados a encubrir ciertos efectos de las políticas implementadas. Para dar dos ejemplos, correspondientes a dos ideologías y posiciones políticas contrastables, diremos, primero, que las políticas de ajuste estructural, desplegadas durante los gobiernos neoliberales, recurrieron o develaron eventualidades deshonestas; cuando se vendieron las empresas públicas y los recursos naturales del Estado a las empresas trasnacionales a precios de gallina muerta. Daremos, en segundo lugar, en discrepancia, el ejemplo congruente a la ideología populista y posición política del “gobierno progresista”, que, en esos términos, los de la auto-definición, es contrastable con la ideología y posición política neoliberal. En este caso, la conducta política se patentiza en la deshonestidad desplegada, sin inmutarse; es decir, con pleno descaro, en lo que respecta a la administración pública del agua. Las políticas económicas del “gobierno progresista” han ahondado, es decir, extendido e intensificado, el modelo extractivista colonial del capitalismo dependiente; continuando las destructivas y amenazantes desforestaciones, la contaminación de las cuencas, de los suelos, de la tierra, depredando los ecosistemas. Causa estructural del denominado cambio climático. El discurso propagandista gubernamental dice que se trata de “desarrollo”, de lograr el “crecimiento económico” y los “ingresos” necesarios para invertir en salud, educación y empleos.

 

Al respecto, es deshonesto decir que la política económica del “gobierno progresista” se diferencia de la política económica neoliberal, en lo que concierne a la estrategia y proyección extractivista. Para decirlo fácilmente, las causas estructurales del cambio climático, en términos específicos, como una de sus consecuencias, en la crisis del agua, tienen que ver con esta política económica extractivista del capitalismo dependiente; política que ha continuado el “gobierno progresista”, en afinidad a lo ya hecho y desplegado por las políticas económicas neoliberales.

 

Empero, las causas estructurales, por así decirlo, vienen acompañadas por otras causas, que podemos llamarlas, provisionalmente, causas coyunturales. Como dijimos en anteriores textos[24], la irresponsable e indolente administración del gobierno, de los órganos de poder del Estado, de las empresas públicas del agua, se han convertido en causas manifiestas del ahondamiento perverso de la crisis ecológica y de la crisis del agua. Frente a estas evidencias insoslayables, el “gobierno progresista”, el partido oficialista, la masa elocuente de llunk’us, los órganos de poder, presididos por el oficialismo, buscan, desesperadamente, sin lograrlo, desentenderse de la responsabilidad ante la crisis del agua. Actitud que vuelve a delatar un comportamiento crápula de políticos enviciados por el poder, la corrosión institucional y la corrupción.

 

Como si todo este panorama de ostensible  patetismo decadente fuera poco, el “gobierno progresista” ha tomado decisiones delictivas, en sentido constitucional, al optar por disposiciones inconsultas. El desviar las aguas de las represas para otros usos, es ya una actitud delictiva y atentatoria, no solamente contra los derechos del pueblo boliviano y los derechos de los seres de la madre tierra, sino contra la vida de las poblaciones, de manera inmediata; en el sentido más específico de la palabra, en lo que respecta a las necesidades básicas. Técnicamente, teniendo en cuenta ponderaciones hidráulicas, la repentina baja de los niveles de la represa de Hampaturi no se explica sino por la desviación o el uso de su stock de agua en otros rubros, que no son los del consumo urbano.  El “gobierno progresista”, los órganos de poder, los voceros oficiales, no lo van a reconocer; se embarcan en desesperadas actitudes y argumentaciones estrambóticas exaltadas, no solo negando semejantes hechos, sino desentendiéndose de toda responsabilidad. Acusando, a colación, de la emisión de estas acusaciones a la “conspiración. Sobresale este parangón, que, comparando perfiles de comportamientos políticos, es el mismo que el de los gobiernos neoliberales, cuando se veían descubiertos en sus fechorías.

 

No se puede esperar, de ninguna manera, que los gobernantes reconozcan este delito y la responsabilidad en lo que respecta a la irresponsable conducta, relativa a la administración estatal del agua, por parte del gobierno, por parte del Congreso, por parte del Órgano Judicial, menos por parte del partido oficialista; tampoco por parte de las organizaciones paralelas inventadas e impuestas a fuerza de violencia e impostura. Lo que llama la atención es la pusilanimidad popular ante semejantes vejámenes a la Constitución, a la vida, a los derechos del pueblo, de los ciudadanos, de las poblaciones y de los seres de la madre tierra; es esta complicidad concomitante, aunque sea, si se quiere inconsciente, el mayor peligro a la libertad, a la democracia participativa y a la vida. Actitud que hemos calificado de deseo del amo, esclareciendo que el secreto del poder no se encuentra en las armas, en el monopolio de la violencia legítima, en el monopolio de la representación, en la disponibilidad de fuerzas, sino en la renuncia a seguir luchando por parte del pueblo. 

 

De lo que se trata, como dijimos varias veces, dejando clara nuestra posición y perspectiva, no es de denunciar, mucho menos de culpabilizar, sino de comprender cómo funciona todo esto, toda la decadencia en la modernidad tardía; cómo funcionan las dinámicas de la decadencia en sus formas singulares, en las formaciones sociales y en los Estado-nación concretos. Estamos más allá del bien y el mal, más allá del amigo y el enemigo, más allá de los esquematismos dualistas de la modernidad, que no son otros que los dualismos heredados de las religiones monoteístas; el esquematismo del bien y mal, del fiel e infiel, de Dios y Demonio[25]. Las perspectivas del pensamiento complejo buscan comprender la complejidad dinámica del acontecimiento.

 

Para abordar la interpretación de este fenómeno político e ideológico de la decadencia política, cuando el ejercicio de la política se conforma sobre ejes de la economía política del chantaje; particularmente, en este caso, el que nos ocupa, en la recurrencia reiterada de conductas manipuladoras, que hemos llamado deshonestas, vamos a sugerir hipótesis de interpretación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comportamientos políticos de la decadencia

 

1.   En la historia, suponiendo esta metáfora temporal, este relato y narrativa, que supone la trama teleológica; en esta escritura fonológica, logo-céntrica y falo-céntrica, que es la arqueología del nihilismo, también su genealogía, la de la decadencia; la voluntad de nada, que es lo mismo que decir, la falta de voluntad, es lo que prepondera. Hace de motor de la historia, haciendo una paráfrasis a una tesis marxista, solo que ya no se trata de la violencia, como en el caso del materialismo histórico, sino de la ausencia de voluntad.

 

2.   No ocurre solamente, como dice la letra de un tango conocido[26], que todo vale, da lo mismo una cosa u otra, una conducta u otra; para decirlo de manera contrastada, da lo mismo el valor que el anti-valor; sino que la suspensión de todos los valores resulta en la absoluta ausencia de la capacidad creativa. Lo que se da, ante semejante falta y vacío, es la imitación, la repetición inaudita de los mismo.

 

 

3.   En las etapas avanzadas de la decadencia, que corresponden al capitalismo tardío, el nihilismo, expresado como voluntad de nada, se convierte en voluntad perversa, por así decirlo, dando un nombre provisional e ilustrativo. Se trata de una voluntad perversa inclinada a la adulteración, a la corrosión, a la perversión, al forzamiento de las apariencias; presentadas como “esencias”, para contrastar  en los términos ilustrativamente.

 

4.   La manipulación se convierte en el sentido mismo del ejercicio de la política. La simulación se convierte en la “realidad” pretendida por la ideología y por el poder.

 

 

5.   Lo que importa es que se crea, no en que sea. Se crea que la realidad es la puesta en escena del poder; no tiene ningún sentido, para la ideología, preguntarse lo qué es la realidad, que es sinónimo de complejidad.

 

6.   En estas condiciones de imposibilidad histórica, resulta una ingenuidad preocuparse por la satisfacción de las demandas de la población, resulta una inocencia supina preocuparse por el cumplimiento de la Constitución. Lo que tiene sentido y gravita en los contextos y escenarios del desenvolvimiento de esta política nihilista y perversa, es la realización espectacular del poder.

 

 

7.   En consecuencia, el ejercicio del poder transcurre atendiendo la realización de los objetivos implícitos de la dominación del poder; tenga la ideología que tenga, tenga el discurso que tenga, tenga las pretensiones que tenga; que son las objetivaciones de las dominaciones.

 

8.   Por lo tanto, se puede comprender que la tarea de las gubernamentalidades basadas en el clientelismo, en el caso de los populismos, basadas en la competencia banal de las banalidades, en el caso de los neoliberalismos, no es satisfacer demandas sociales, nacionales, poblacionales, urgentes, desde la perspectiva de los ciclos vitales, sino satisfacer los requerimientos espectaculares del poder, que son, entre otras cosas, los requerimientos del teatro político.

 

 

9.   En una problemática tan amenazante como la de la crisis ecológica, en un agudo problema, dentro de esta problemática, como la de la crisis del agua, puede comprenderse que el “gobierno progresista” se haya embarcado en políticas económicas que reaniman el modelo extractivista colonial del capitalismo dependiente; pues es este modelo el que responde a la geopolítica del sistema-mundo capitalista. Se trata de un modelo “realista” o del realismo político, que, prácticamente o sólidamente, puede sostener el desenvolvimiento y los despliegues del ejercicio político, en la etapa tardía del capitalismo; etapa de la decadencia crepuscular de la civilización moderna. Se puede entender que esta opción pragmática lleve al “gobierno progresista” a desprender estrategias y tácticas encaminadas a montar espectáculos políticos, que deslumbren al público, ya que no pueden seducirlo. Se puede deducir que el ingenio político se destaque en las formas desaprensivas de la economía política del chantaje.

 

 

 

Capitalismo y tragedia

 

 

 

 

 

 

 

 

Los accidentes develan algo que los medios de comunicación no evidencias, porque son cómplices de las causas, por así decirlo, de la producción de los dramas humanos evitables. Los medios de comunicación, que ya no informan, sino que forman parte de la decadencia, como aparatos ideológicos de la dominación del sistema-mundo capitalista, en la etapa tardía de la hegemonía estéril e inflacionaria del capitalismo financiero -. Este algo es que las empresas de transporten presionan a los pilotos o conductores a ahorrar costos, entre ellos los costos de la energía, de la gasolina; en el caso de las líneas aéreas el combustible correspondiente, queroseno. El accidente aéreo del Chapecoense ha puesto en evidencia los procedimientos económicos de las líneas aéreas; en pocas palabras, ahorran combustible.  Esto muestra patentemente el poco interés que tienen las empresas capitalistas para con la vida

 

El accidente aéreo sufrido recientemente por la línea aérea LaMia, en vuelo con el equipo de futbol brasilero chapecoense, puso en evidencia las prácticas de aviación de las empresas, respecto de las normas que rigen los planes de vuelos en cada país. Todo indica que se alteró el documento del plan de vuelo. Muchas veces no se llenan los tanques de combustible con el propósito de llevar más carga; los expertos en la materia aseguran que no siempre se recomienda llevar combustible adicional.

 

La investigación sobre el accidente aéreo en Colombia, en el que murieron setenta y un  personas, incluyendo al equipo de futbol brasileño chapecoense, señala como causa probable a la escasez de combustible. Según Favio Tesaro Odea, de la Asociación de Aviadores de Avianca, el accidente se puedo haber evitado. Dice: El piloto debe saber con anticipación si el avión tiene o no tiene combustible, por la revisión que él debe hacer con anticipación. En el caso de que no lo haya revisado, el piloto debe informar al departamento de Tráfico Aéreo, declarando en emergencia el vuelo, y así la entidad pueda abrirles espacio para que el avión aterrice. Sin embargo, declarar en emergencia un vuelo, implica un costo adicional, una multa o una sanción, para la empresa. Este es el motivo, según Tesaro, que algunos aviadores evitan usar la palabra "emergencia" y usan la palabra “prelación”. Respecto a lo ocurrido con el accidente en Colombia, según Favio, es la ausencia de fuego señal clara, interpretable ineludiblemente; lo que reafirma que el accidente fue producto de la falta de combustible. Según las reglas internacionales convenidas, por parte de la aviación civil, sobre la materia, el volumen total de carburante que necesita un vuelo se basa en varios factores, como la masa del aparato en el despegue, las condiciones meteorológicas y la ruta prevista. Estas reglas internacionales de aviación exigen ponderar los volúmenes de carburantes requeridos por los aparatos comerciales[27]. Se prevé que el plan de vuelo calcule sistemáticamente la reserva adicional, a lo que se añade la "reserva final". Para la reserva adicional de destino, el piloto está obligado a cargar cantidades suplementarias de queroseno suficientes como para llegar a un aeropuerto alternativo; aeropuerto alterno identificado a la salida del vuelo; en caso de que no sea posible aterrizar en el destino inicial. En caso de que no se encuentre cerca un aeropuerto de emergencia, la compañía debe prever para su aeronave reservas equivalentes a dos horas de vuelo adicionales, precaviendo esperar sobrevolando la pista. La reserva final es el volumen de carburante disponible en el aparato, una vez que este aterriza. Este volumen se calcula "para que el avión pueda volar durante tres cuartos de hora, a una velocidad y una altitud específicas, definidas con antelación, de acuerdo a normas nacionales e internacionales; para que el avión pueda volar durante 30 minutos, a velocidad de espera a 450 metros, en vertical al aeropuerto. La OACI recomienda que los propietarios determinen la reserva final de cada tipo de avión de su flota, redondeando hasta un número fácil de recordar. Todas estas reglas sirven de base a las legislaciones nacionales adoptadas por cada uno de los 191 Estado-nación miembros. Teniendo en cuenta estos antecedentes, normas y reglas convenidas, de acuerdo a los estatutos vigentes, la agencia citada de la ONU espera que las autoridades colombianas le transmitan "los resultados de la investigación oficial sobre el accidente", que derivó en la tragedia aérea[28].

 

Ciertamente, el accidente de la línea aérea LaMia no es el único caso; de ninguna manera; hay una larga lista. Solo dando algunos ejemplos recientes, podemos citar los siguientes casos: El Boeing 767-200, de Air Canadá, se quedó sin combustible el 23 de julio de 1983, a una altitud de 12.500 metros; casi a media distancia de su vuelo desde Montreal a Edmonton. El piloto y sus acompañantes  pudieron planear el avión logrando un aterrizaje de emergencia, hacia una antigua base de la Fuerza Aérea en Gimli, Manitoba. Sobrevivieron todas las personas a bordo. La investigación del caso reveló que la carga de combustible se había calculado mal, debido a no tener en cuenta que recién se había adoptado un sistema métrico decimal, sustituyendo al sistema digital que imperaba; los tripulantes no habían recibido la actualización correspondiente. Por otra parte, se detectaron fallas en los procedimientos de la compañía, además de una cadena de errores humanos[29].

 

La historia no comienza ni termina aquí, en esta somera descripción expuesta sucintamente; hay otros planos de intensidad que intervienen en la descripción de la historia y de los entretelones de la pequeña empresa LaMia; sin embargo, gran  responsable de una gran tragedia y metida en torbellinos de pasiones económicas oscuras  o grises. LaMia es una novísima empresa aérea; cuenta con sólo siete años de experiencia. Sorprendentemente cuenta, en su haber, con una sola aeronave en funcionamiento. Por otra parte, se sabe, de manera insólita, que el piloto es, a su vez, propietario. De todas maneras, en compensación, goza con la connivencia o aceptación  de varios clientes connotados del fútbol sudamericano.  La empresa aérea LaMia, que, en términos explícitos, significa Línea Aérea Mérida Internacional de Aviación, fue fundada en 2009 en Mérida-Venezuela. En julio del 2015, la sede se trasladó a Santa Cruz de la Sierra-Bolivia. La compañía hizo seis solicitudes para volar en Brasil. Cuatro fueron negados por la ANAC, la Agencia Nacional de Aviación de Brasil. La última petición denegada fue precisamente el vuelo con el equipo de futbol Chapecoense. El motivo de la negativa aclaró que la sede de la empresa no fue el origen o el destino del vuelo, según lo dispuesto por las normas internacionales. El avión en cuestión, era capaz de viajar 3.000 kilómetros; de Santa Cruz de La Sierra a Medellín se dilatan 2.985 kilómetros. El portavoz de LaMia, Mario Pacheco, dijo que la capacidad de vuelo puede variar: Mucho depende de los niveles de vuelo que utiliza el avión, por lo que la parte técnica será determinar los niveles de vuelo y cómo podría mejorar la autonomía[30]. La aerolínea LaMia, que llevaba al equipo de Chapecoense a Medellín, se constituyó en el estado de Mérida-Venezuela. Su fundador y propietario era Ricardo Albacete Vidal. En enero de 2015, Albacete Vidal transfirió las operaciones de la empresa a una subsidiaria boliviana. La empresa fue creada a través de un acuerdo, en el que medió el gobierno de Hugo Chávez, con el objeto de impulsar el sector aéreo del país[31]. Registrada como empresa de ciencia y tecnologíaLaMia se benefició por su proximidad gubernamental inmediata recaudar dinero junto con un fondo de inversión, establecido por el gobierno chino para estimular la economía venezolana. Sin embargo, los vuelos regulares nunca llegaron. Tras quejarse ante el entonces gobernador de Mérida, Marcos Díaz Orellana, de que las transferencias públicas no llegaban, LaMia mudó su sede al estado de Nueva Esparta. El gobernador local, el general Carlos Mata Figueroa, prometió hacer las transferencias, sin embargo, el problema se repitió. La inversión no llegó; tampoco la empresa terminaba de despegar.  Los esperados vuelos regulares nunca llegaron.  Fue entonces cuando, en enero de 2015, Albacete desistió trabajar en Venezuela; transfirió sus aeronaves a Bolivia y creó LaMia en el país andino-amazónico, en sociedad con Miguel Quiroga - piloto que ya volaba como instructor en la escuela de aviación Aerodinos[32] -. De Bolivia, Albacete se mudó a España; sin embargo, mantuvo las operaciones de LaMia con Quiroga. La envolvente trama sigue expandiéndose; en tierras españolas, Albacete empezó a hacer lobby para la Sonangol, gigante chino del petróleo, con sede en Angola. El nombre del empresario es ya connotado, más conocido como Sam Pa; Xu Jinghua es uno de los principales ejecutivos de la empresa. En el caso que nos ocupa, fue la figura clave en la creación de LaMia. Recopilando datos, en una entrevista en 2011, Albacete contó que había recibido ayuda de empresarios chinos para fundar LaMia. Dijo: Es una empresa de todos los ciudadanos de Mérida. Mi familia y yo tenemos el capital inicial, con ayuda de inversiones chinas. Se trata de un inversor chino con mucho dinero. Ya hice negocios en China. Él nos apoya un poco con esta operación. Se llama Sam Pa y también invierte en Angola. Sam Pa ya tenía negocios con el presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, además con gente ligada al gobierno de Hugo Chávez; el susodicho personaje llegó a ser blanco de sanciones por parte del Departamento del Tesoro norteamericano por "perjudicar las instituciones democráticas de Zimbabwe" y por "participar del tráfico de diamantes". La sección antiterrorismo del Departamento del Tesoro también describió a Sam Pa como "partidario del régimen de Robert Mugabe". Sus bienes fueron congelados después de que Sam Pa enttregó más de un millón de dólares a miembros del gobierno del mencionado país africano, con el objeto de apoyar a los servicios de inteligencia, así como a los organismos de represión. Sin embargo, nada paralizó que Sam Pa continuara operando en África; más tarde intentará comprar un paquete de exploraciones petroleras en Galicia; una operación que luego obtuvo la gigante China Sonangol. El empresario chino chocó con límites políticos; en octubre de 2015, Sam Pa fue detenido por las autoridades chinas, acusado de corrupción en la dirección de los negocios de la China Investment Fund (CIF)[33].

 

 

Como puede verse, según los datos y las fuentes, el accidente aéreo no solo devela negligencias de autoridades aeronáuticas locales, así como presiones incorrectas e inmorales de las empresas áreas, sino también conexiones y vínculos con ámbitos oscuros u opacos de las competencias del sistema mundo capitalista, en su etapa decadente. Ante semejante panorama de hechos, de sucesos, de eventos, abarcando niveles entrelazados, no se puede cerrar los ojos y restringir lo ocurrido a la sola connotación de la tragedia, o a la sola responsabilidad del piloto; es mas, mejorando un poco, no se puede circunscribir los ocurrido a la complicidad irresponsable de las empresas aéreas, que solo tienen en mente la ganancia y los bajos costos de operaciones. El problema va más lejos, aunque parezca trillado, sin pretender que lo sea, ni buscarlo, es el conjunto del sistema-mundo, en su etapa decadente, es el conjunto del sistema-mundo capitalista, en su etapa tardía y crepuscular, que interviene, ocasionando estas tragedias, sin quererlo, necesariamente, ni buscarlo.

 

¿Cuál la explicación más apropiada? Por el momento. Ni malos ni buenos, en contraste. Ni culpables ni inocentes, enfrascados - estas dualidades esquemáticas que resuelven rápidamente, con antelación, las problemáticas inherentes y enfrentadas en el mundo contemporáneo -, ni ángeles ni demonios, desde el imaginario religiosos heredado; sino la decadencia misma en sus desenlaces incontenibles, en la etapa crepuscular del capitalismo tardío.

 

Llama la atención, y este es el síntoma más asombroso de la decadencia del sistema-mundo capitalista, del orden mundial, del imperio, de la composición integral, que amarra a los Estado-nación, el desenvolvimiento y los despliegues de estrategias, no solamente banales e inútiles, por lo tanto, ilusorias, si se quiere momentáneas y provisionales, en su frugalidad, sino fatales, en su compulsión desatada y desbordante, que no es otra que la apuesta tanática por el vacío y la muerte.  El único sentido que encuentra este sistema-mundo es el de la ganancia, el del plus-valor y del excedente estadístico; lo demás no importa; no importa si el mundo desaparece materialmente, con tal que las estadísticas sigan creciendo en una computadora muda e inhumana.

 

Empresas capitalistas, empresas públicas, empresas locales, asociadas a provincias y estados, optan por la cláusula, falsamente maquiavélica, de que el fin justifica los medios. Optan por cualquier estratagema, por cualquier argucia, supuestamente astuta, con tal de conseguir el objetivo iluso del fetichismo de la mercancía y de la ganancia. Lavado de dinero, creación de empresas, no tanto para que obtengan ganancia, haciendo funcionar una organización disciplinada y eficiente, sino para blanquear dinero inexplicable.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Consciencias culpables

 

 

 

 

Friedrich Nietzsche definió críticamente el nihilismo, como eje existencial de la civilización moderna; entre las figuras sintomáticas destacables se encuentra la consciencia culpable, que también podríamos llamarla, hegelianamente, consciencia desdichada; así como el espíritu de resentimiento o el resentimiento, a secas; también podemos citar al espíritu de venganza. Vamos a referirnos a la consciencia culpable, teniendo como marco la crítica genealógica de Nietzsche[34]; empero, indicando la manifestación de un estilo de consciencia culpable; la consciencia culpable de los que se comportan de manera inmoral, incluso opuesta a lo que se llama eufemísticamente las “buenas costumbres”; sin embargo, comparten con los moralistas, de manera simétrica, el mismo paradigma de prejuicios, el paradigma nihilista de la voluntad de nada

 

En relación al trágico accidente de la línea aérea LaMia, las autoridades bolivianas se han apresurado a desentenderse o eludir responsabilidades, de una manera que llama la atención. Primero, declarar que se trata de una escandalosa irresponsabilidad de la línea área; segundo, involucrando directamente de toda la carga de culpabilidad, al piloto; después, cuando la controladora aérea boliviana, pide asilo en Brasil, debido a ser amenazada, el ministro de obras públicas, con todo desparpajo dice que esa es la prueba de la “confirmación de su culpabilidad”. ¿De dónde saca esto, esta conclusión, el mencionado ministro? Contra toda la evidencia, información y descripciones minuciosas de los primeros resultados de la investigación, esta autoridad se da el tupe de declarar algo que no se sostiene, ante la estructura del funcionamiento de los dispositivos de control y vigilancia aérea, sin sonrojarse por lo que dice. ¿Qué hay en entretelones para que se den estas anecdóticas declaraciones y comportamientos de las autoridades bolivianas?

 

Retomando lo que escribimos en Capitalismo y tragedia[35], donde bosquejamos el perfil hipotético del funcionamiento de los engranajes, dispositivos, estructuras, formas económicas, intereses empresariales, economías políticas del chantaje, que intervinieron en la secuencia dramática de la tragedia aérea, podemos deducir otras hipótesis interpretativas.

 

Síntomas de una confesión escondida

 

1.   En la etapa decadente del ciclo del capitalismo vigente, de dominancia del capitalismo financiero, que no es otro que del capitalismo especulativo, el comportamiento “competitivo” de las empresas capitalistas, sobre todo, de los monopolios y oligopolios, es inclinarse por la ganancia o, mejor dicho, las super-ganancias, obtenidas especulativamente, además, bajando extremadamente los costos de producción. Con lo que asistimos a un capitalismo extravagante y banal, que se conforma en el sustento de la simulación, los montajes, la forma sin contenido, incluso, a veces, sin expresión. Salvo que se entienda por ella la demagógica alocución de la propaganda, la publicidad y la bulla de los medios de comunicación de masa.

 

2.   Las empresas de transporte aéreo han optado por esta inclinación especulativa del capitalismo financiero. La oferta es exacerbada, en lo que respecta a los servicios, que no se cumplen, en la práctica; por otra parte, la oferta apunta a precios bajos, por lo tanto, competitivos, para atraer usuarios; como es el caso de los “Charter”.  

 

 

3.   En consecuencia estamos asistiendo a la oferta desenfrenada del mercado, donde, por un lado, se ofrece ilusoriamente, es decir, publicitariamente, el paraíso a los viajeros; por otra parte, se ofrece precios bajos, que definen ventajas comparativas, en términos de costos, para los usuarios. Ambos estilos de oferta, forman parte del espectáculo publicitario del mercado capitalista, que es más una puesta en escena que una promesa cumplida.

 

4.   El panorama del capitalismo tardío cada vez más se parece a un mundo fantasmagórico, para decirlo metafóricamente. Se tiende más a estructuras virtuales o, en casos donde todavía queda materialidad, por así decirlo, a trenzados de fragmentos empresariales diversos, que son hilados, con el propósito de presentarse en la dimensión monstruosamente cuantitativa, con el objetivo de cumplir con la realización de las super-ganancias. Se puede invertir en una empresa dada, por ejemplo, aérea; se puede, además, combinando abigarradamente, invertir en la explotación de diamantes. Por otra parte, se puede comprometer a gobernantes, funcionarios, incluso partes oficiosas institucionales de los Estado-nación, con la perspectiva operativa de resolver problemas, evitar obstáculos burocráticos e institucionales.

 

 

5.   Otras de las características del “desarrollo del capitalismo” es que los nombres concretos de los inversionistas o empresarios terminan difuminándose; no solamente ante una participación abierta y compulsiva de “accionistas”, sino porque, en algunos casos, cada vez más numerosos, terminan ocultándose detrás de los llamados “palos blancos”.

 

6.   El accidente conocido como la tragedia chapecoense, devela este panorama barroco, atiborrado y compuesto, por la economía política del chantaje.

 

 

7.   En consecuencia, si se habla, seriamente, de responsabilidades; obviamente éstas no se encuentra en el piloto, tampoco en el empresario-piloto, que más parece un “palo blanco”, sino en la estructura y el engranaje barroco del sistema-mundo capitalista. Para no hablar de manera general, para no dar solamente una definición de una estructura mundial globalizada, podemos, circunscribir, en su localización, a una conjunción perversa de un capitalismo abigarrado, que congrega a gobiernos, autoridades, empresarios y empresas virtuales o articuladas en su propia fragmentación; este es el capitalismo abigarrado del sistema-mundo capitalismo, en su etapa decadente.

 

 

 

Corolario

 

La joven boliviana de control aéreo que pidió asilo en Brasil, fue amenazada; la familia del piloto del avión defenestrado, es amenazada de muerte. ¿Por quienes? ¿Quiénes se ven tan exigidos a amenazar?  Estos fantasmas o estas sombras, sin nombre o cuyos nombres no salen a relucir, se sienten amenazadas; ante esta amenaza, acompañada de temor a ser descubiertas, hacen lo que saben hacer, recurrir a la violencia, para proteger sus intereses y nombres.

 

El pueblo boliviano, el pueblo brasilero y el pueblo colombiano, situando significativamente al pueblo chapecoense, están, por lo menos teóricamente, obligados a exigir, incluso, llevar a cabo, una exhaustiva investigación, buscando el esclarecimiento de lo ocurrido. Lo que se juega en el medio es la vida. Cuando está en juego la vida, no se puede tener ninguna clase de reparos, ni menos darse el lujo de tener miedo y ceder ante amenazas.

 

    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Boceto de teoría integral

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Asociaciones y composiciones perversas

del poder y el capital

 

 

A propósito del capitalismo barroco o del capitalismo abigarrado del que hablamos en Consciencias culpables[36]; retomando lo que dijimos en ensayos anteriores, que, desde la perspectiva de la complejidad, no parece adecuado el concepto de capitalismo, en todas sus versiones[37]. El modo de producción capitalista, la formación económico-social, el sistema-mundo capitalista. Pues la dinámica integral de la complejidad social de la llamada modernidad desborda los alcances del concepto capitalista, en sus distintas tonalidades, incluyendo la estructura categorial más compleja y completa que es el sistema-mundo capitalista.  

 

Vamos a intentar proponer una configuración conceptual más acorde con el pensamiento complejo. Vamos a partir del criterio pluralista, nómada y mónada, de las asociaciones, que conforman composiciones; haciendo emerger combinaciones de composiciones, en devenir. Estas asociaciones y composiciones sociales edifican estructuras e instituciones, que son como los dispositivos de los que disponen las relaciones y prácticas sociales. Se puede decir, a groso modo, que estas asociaciones y composiciones sociales producen realidades, en el sentido de recortes, de contextos modulados, donde la incidencia institucional tiene efectos[38].

 

Lo que el marxismo llamó modo de producción capitalista, en realidad, corresponde a recortes de realidad modulados por asociaciones y composiciones sociales singulares, que inciden en contextos concretos; logrando producir, si se quiere, regularidades en los comportamientos sociales, en los efectos de masa de estas conductas y prácticas. De esta manera, se pueden identificar procesos como los de la acumulación de capital. Empero, no es el único proceso; tampoco, ampliando el panorama, acompañando otros procesos afines, los únicos procesos que transcurren en la denominada realidad, incluso si ésta es recorte de realidad. Hay muchos más, que se entrelazan e imbrican, dando lugar a la posibilidad de otros recortes de realidad; por lo tanto, de otras interpretaciones. Se puede decir que la crítica de la economía política, en sentido restringido, en sentido marxista, ha elaborado una interpretación fuerte, en el recorte de realidad económico; dando lugar a una explicación coherente y de alcance de los efectos cuantitativos de la civilización moderna. Efectos que suponen, si se quiere dinámicas y mecánicas económicas vinculadas a los procesos cuantitativos de la acumulación de capital[39]. Lo que el marxismo ha descuidado es el análisis de los efectos cualitativos, así como de las dinámicas cualitativas vinculadas. No se puede tomar como análisis de las estructuras cualitativas de la modernidad, la teoría marxista débil sobre el Estado,  así como la teoría débil histórica de los modos de producción. Estas teorías son, mas bien, consecuencias acompañantes de la teoría fuerte del modo de producción capitalista.

 

La teoría fuerte, en el sentido de su núcleo crítico, de partida, y su proyección irradiante, es la crítica de la ideología. Crítica basada en la tesis iluminadora del fetichismo de la mercancía. Sin embargo, esta teoría, con todas sus posibilidades y potencialidades, ha sido, mas bien, acotada, inhibida y detenida por las mismas corrientes marxistas. Lo han hecho de distintas maneras; ahora no vamos a entrar a esta exposición de las modalidades variantes de este acotamiento teórico. Quizás aquí, en los ámbitos abiertos por la crítica de la ideología, se encuentren las posibilidades del análisis cualitativo de las dinámicas estructurales de la civilización moderna. Sin embargo, estas posibilidades han sido precisamente desechadas por el marxismo[40].

 

Retomando la perspectiva de la complejidad, decíamos que lo visto y enfocado por el concepto de modo de producción capitalista es apenas uno de los fenómenos captables en los contextos del sistema-mundo moderno. La corrección histórica del concepto abstracto del modo de producción capitalista en el concepto dinámico de formación económico-social, si bien mejora la capacidad interpretativa respecto a las formaciones histórico-sociales concretas, no deja de estar atrapado en el enfoque acotado economicista del modo de producción capitalista. Por lo tanto, la corrección teórica solo es parcial.  La corrección mayor, como hemos dicho, se encuentra en el concepto de sistema-mundo capitalista. Se puede decir que este concepto escapa a la herencia del enfoque economicista, otorgando al análisis una complejidad articulada económica, política, social y cultural. Sin embargo, el problema radica en el acotamiento teórico, que define el horizonte capitalista, supuesto por la teoría restringida misma de referencia. ¿Se puede reducir o circunscribir la realidad efectiva de la modernidad al horizonte del enfoque del análisis del capitalismo?

 

Como la teoría fuerte del marxismo define, el capital es valorización dineraria; entonces, el capital es un concepto cuyo alcance interpretativo, si se quiere, explicativo, es, sobre todo, cuantitativo o, se basa en los ejes de coordenadas cuantitativas. En consecuencia, incluso el concepto complejo de sistema-mundo capitalista no tiene la cobertura como para interpretar y explicar la complejidad dinámica de la modernidad.

 

Sin desmerecer los aportes de la teoría fuerte marxista, la tarea en la comprensión de la complejidad dinámica e integral de la modernidad, es desplegar enfoques que se sitúen en los procesos cualitativos del acontecimiento moderno. También, como reconocimos, liberar las posibilidades y potencialidades contenidas en la crítica de la ideología. A lo largo de nuestros desplazamientos y rupturas epistemológicas con el pensamiento marxista crítico heredado, propusimos algunos de estos enfoques; ahora, queremos intentar un boceto de teoría integral crítica de la civilización moderna.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Boceto de teoría integral crítica de la civilización moderna

 

1.   El concepto de civilización es una tesis, mejor dicho, una hipótesis histórica; quizás conectada con saberes antropológicos y culturales. Incluso, se puede añadir que el concepto de cultura se refiere más a la connotación espiritual; en cambio, el concepto de civilización se refiere más a la connotación técnica e instrumental. Sin embargo, ambos conceptos no solamente son complementarios, sino, sobre todo, se encuentran articulados a una concepción evolutiva de la historia.

 

2.   El concepto o la configuración connotativa de modernidad, que nace de una interpretación estética, sobre todo, por su plasticidad, además de su manifestación vertiginosa, habla de la experiencia de la mundialización, que podemos datar desde el siglo XVI, con la conquista del continente de Abya Yala.

 

 

3.   En consecuencia, hablar de civilización moderna, expresa la intencionalidad clara de una cosmovisión evolutiva, además de considerar que la experiencia de humanidad en la contemporaneidad, es, por así decirlo, la experiencia por excelencia; es decir, se trata del supuesto del referente histórico por excelencia.

 

4.   Por lo tanto, cuando hablamos de una teoría de la civilización moderna, estamos suponiendo la existencia, si se quiere, la realidad, de algo o un contexto mayúsculo llamado civilización moderna. Sin embargo, este contexto histórico es más imaginario, si se quiere, es más ideológico, que una evidencia, que se pueda corroborar absolutamente, sin ninguna duda.

 

 

5.   De todas maneras, a pesar de estas relatividades del concepto compuesto de civilización moderna, nosotros, usamos la teoría como instrumento provisional; no como una verdad, o como un discurso verdadero. Discurso o formación discursiva que forma parte de los prejuicios ideológicos de la modernidad.

 

6.   En el sentido de provisionalidad instrumental, usaremos el campo configurante de civilización moderna.

 

 

7.   Ahora bien, la cuestión del enfoque problemático, también de la perspectiva de la complejidad, radica en la compresión o, si se quiere, conjetura comprensiva, de que asistimos a la pluralidad de cuerdas, de tonalidades de cuerdas, de vibraciones y ondas,  de asociaciones de partículas infinitesimales, de emergencias de campos de fuerzas fundamentales, de composiciones de estructuras atómicas, como resultado de composiciones y combinaciones de asociaciones de partículas infinitesimales, fuerzas fundamentales, y, sobre todo, sinfonías de cuerdas.  Por los recorridos de estos acontecimientos existenciales, podemos interpretar las asociaciones moleculares, como efectos masivos de las asociaciones atómicas.

 

8.   La vida, en sentido biológico, puede ser interpretada como un acontecimiento complejo de dinámicas integradas de los acontecimientos existenciales, citados con anterioridad. En resumidas cuentas, dicho de una manera simple y hasta esquemática, podemos decir que la vida, en sentido biológico, es el acontecimiento derivado del acontecimiento molecular, que es ya derivación del acontecimiento atómico.

 

 

9.   En este sentido, en esta perspectiva, y poniendo en juego el enfoque múltiple y móvil de la complejidad, el acontecimiento social, que forma parte del acontecimiento vital de la biodiversidad, supone el conjunto de acontecimientos existenciales, que citamos, además de mostrar su propia pluralidad y multiplicidad contingente, sin embargo, sincronizada.

 

10.       Lo que llamamos acontecimiento social, refiriéndonos a las sociedades humanas, que ya es un acontecimiento acotado, en la falsa conjetura de la centralidad humana, es ya un acontecimiento derivado del conjunto de acontecimientos existenciales citados.  En este sentido, ni tiene centralidad ni es el referente fundamental de los acontecimientos; sino, tan solo, es un acontecimiento solo posible en la simultaneidad dinámica del multiverso o pluriverso, en sus distintas escalas integradas y sincronizadas.

 

 

11.       Lo que importa, por el momento, en la provisionalidad hipotética, interpretativa y teórica, es comprender que el acontecimiento social humano, además de contener al conjunto de acontecimientos existenciales, también lo es por el juego de asociaciones, combinaciones de asociaciones, composiciones, combinación de composiciones, de mónadas.

12.       Lo que la historia moderna llama civilizaciones no son más que tibias configuraciones conceptuales de acontecimientos sociales, desbordantes, múltiples y plurales, en constante devenir, que se encuentran atravesados y conteniendo multiplicidad de singularidades. Lo que importa, en este caso, para su comprensión y entendimiento, es este desborde de realidad, sinónimo de complejidad; no, de ninguna manera, la verdad de las teorías, de los conceptos configurantes, como civilización moderna. 

 

13.       En lo que respecta a la civilización moderna, las asociaciones, composición de asociaciones, la combinación de asociaciones y composiciones, parece tener que ver con conjunciones de mónadas sociales, que perdieron memoria, saber y, sobre todo, la experiencia existencial de la vida. Sustituyendo a la potencia social con ideologías, que instauran fetichismos de toda clase, ilusionando a las sociedades institucionalizadas con promesas, con proyecciones, con expectativas, cada vez menos expresivas, cada vez más banales, como cuando se habla de “desarrollo”.

 

 

14.       La modernidad como acontecimiento histórico - usando este concepto discutible, el de histórico, empero, por de pronto, ilustrativo -, tiene de relevante la mundialización - usando también este otro concepto, el de mundialización -, de pretensiones holísticas. La mundialización es como el síntoma, por caminos equivocados, los del sistema-mundo, de lo que somos las sociedades orgánicas en el planeta, en los ciclos vitales de las ecologías de la biodiversidad. Somos eso, un mundo efectivo, en constante devenir; un mundo donde todas las sociedades orgánicas nos encontramos entrelazadas, asociadas, vinculadas y comprometidas.

 

15.       Ignorar esta evidencia existencial en el planeta, es mostrar no solamente olvido, ignorancia, estupidez, sino apostar a la destrucción del planeta, de la vida, en el planeta, de la vida de las sociedades humanas.

 

 

16.       La civilización moderna es precisamente la expresión material y espiritual de este olvido, de esta perdida en el laberinto ideológico;  es el apocalipsis anunciado con anticipación.

 

17.       Esto no quiere decir que no tengamos que comprender y entender el funcionamiento complejo, diverso, diferencial, de la civilización moderna. Que no tengamos que atender a sus dinámicas moleculares y molares, hablando metafóricamente. Al contrario, hay que comprender, interpretar y explicar estos procesos inherentes a la civilización moderna. Sin embargo, no se puede asumir que esta comprensión, entendimiento y saberes sobre aspectos, tópicos y campos de la civilización moderna, es el conocimiento de la complejidad efectiva, de la realidad efectiva, que sostiene este recorte de realidad. El límite de las teorías modernas, incluyendo al marxismo, con todas sus corrientes, incluyendo a las críticas, se encuentra aquí, en esta limitación impuesta por la pretensión de verdad. Teoricismo, heredero de los mitos de las religiones monoteístas.

 

 

18.       Cuando hablamos de la necesidad de cubrir una ausencia, una falta, la del análisis cualitativo de las dinámicas moleculares y molares, inherentes al acontecimiento moderno, debemos destacar que se trata de comprender la participación y la incidencia de asociaciones y composiciones singulares, relativas al acuerdo, para decirlo de ese modo, de estratos y grupos sociales con el objeto de la dominación; es decir, de la subsunción y la subordinación, de no solamente el resto de las sociedades, sino de los espesores territoriales y los flujos de los ciclos vitales.

 

19.       El acontecimiento moderno, diferencial, plural en sus singularidades y en sus manifestaciones espacio-temporales, puede ser recortado para analizar algunos planos y espesores de intensidad, en determinados contextos y supuestos lapsos, apuntando a identificados procesos intervinientes; sin embargo, estos recortes no explican del devenir constante de la simultaneidad dinámica integral, que sostiene esos recortes, para que sean, si se quiere, configurados. Tan solo pueden vislumbrar aspectos de la fenomenología social. Por otra parte, cuando se analizan estos procesos identificados, en el marco de sus recortes metodológicos, requieren ser interpretados tanto en su efecto masivo cuantitativo, así como en sus efectos estructurales cualitativos. En lo que respecta al proceso de apropiación privada, transformación productiva colectiva y cooperada, y su resultante mercantil privatizada, que el marxismo denomina capitalismo; éste, el materialismo histórico, solo ha enfocado el aspecto cuantitativo del fenómeno, el de la acumulación de capital; es decir, el fenómeno parcial de la valoración dineraria. Falta, por decirlo rápidamente y solo con una anotación, el análisis cualitativo del despojamiento, de la desposesión, el vaciamiento y la destrucción ecología.

20.       Fuera de este proceso relativo a la paradójica situación de la acumulación-destrucción, se dan imbricadamente otros procesos concurrentes. Por ejemplo, el proceso paradójico imaginario-corpóreo de las mallas institucionales, que constituyen la realidad del poder.

 

21.       Los imaginarios sociales emergen, se conforman y consolidan, además de reproducirse,  solo cuando se da lugar a la des-corporeización de sus configuraciones. Lo que, a su vez, implica, paradójicamente, el acontecimiento de la fenomenología corporal.

 

 

22.       Si bien se puede decir que estas fenomenologías relativas a la paradójica efectuación de lo imaginario-corporeidad se da en todas las civilizaciones, no solo en la civilización moderna, lo sugerente es que en la civilización moderna se da de una manera extrema; donde lo imaginario llega a convertirse en el referente y en el sustituto de la fenomenología misma de la percepción, de la representación, de la expresión, del sentido. Escondiendo, en lo profundo, en las sombras mismas de la sociedad, si se quiere, del inconsciente social, el hecho corpóreo, que sostiene este acontecimiento cuando todo los solido se desvanece en el aire.

 

23.       Otro proceso, entre muchos, citable, por el momento, dejando, para después otros, que pueden ser citables, es la denominada mundialización o globalización, que no es otra cosa, por así decirlo, que la homogeneización, que en la etapa de la modernidad tardía es la banalización generalizada. Este proceso paradójico se da como mundialización-localización; es decir, la mundialización supone una deslocalización, que solo es posible por los tejidos locales.

 

 

24.       Sin embargo, lo que importa remarcar, por el momento, en este boceto de teoría, es explicar someramente esta conjetura de la asociación de las mónadas desoladas, de los fragmentos sociales, de una manera compulsiva y perversa;  que apunta obsesiva a esa característica shakesperiana a cuando todo lo solido se desvanece en el aire. La vertiginosidad de la desaparición, que es la modernidad misma.

 

25.       Lo sugerente de esta primera exposición sobre el boceto de teoría sobe la civilización moderna, es que en la historia – déjenos todavía usar provisionalmente esta palabra y concepto discutible – de la modernidad, las composiciones sociales e institucionales no solamente se dan como asociaciones de fragmentaciones contingentes, sino que se dan de una manera que evidencian la compulsión por una síntesis imposible. La compulsión por lo absoluto.

 

 

26.       Lo absoluto expresa metafóricamente la búsqueda tanática por el fin. Devolviendo el sentido oculto en el concepto de capitalismo, lo absoluto es el fin de la historia. La ideología capitalista, por así decirlo, se expresa tanto en la versión liberal como en la versión marxista como fin de la historia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Apuntes para una teoría integral

de la civilización moderna

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La mirada, lo que quiere decir figurativamente teoría, de la configuración conceptual civilización moderna, no puede ser sino perceptual, en el sentido de la fenomenología de la percepción; no puede ser sino corporal. Es decir, comprometiendo el cuerpo en el acontecimiento de la mirada, de la fenomenología del sentido y de la expresión, del gesto, que entrega el cuerpo por amor a la vida.

 

Esta mirada establece, por así decirlo, una relación afectiva y cognitiva con el mundo efectivo; mundo inventado por la experiencia corporal. También, al mismo tiempo, cuerpo, si se quiere, creado por la simultaneidad dinámica del multiverso, por la sincronía integral planetaria de las ecologías de la biodiversidad.

 

La relación corporal o perceptual con el mundo de la civilización moderna es paradójica, por su experiencia obligada de supuesta des-corporeización, para instaurar la ideología; es decir, el fetichismo generalizado, que corresponde a la economía política generalizada; que no es otra cosa, que el despliegue de las dominaciones polimorfas, con el objeto de apropiarse las energías vitales, de la potencia de los cuerpos y las territorialidades

 

La civilización moderna, como dijimos, es una hipótesis histórica y cultural, si se quiere, también sociológica y adivinada tibiamente por el materialismo histórico; sin embargo, entendiendo que el concepto principal, arquitectónico, es el de modernidad, es la tesis plástica de la intuición estética.

 

Como recorte de realidad, recorte intelectual, por cierto, la civilización moderna, se sostiene en la experiencia social, multitudinaria, de las sociedades despojadas, obligadas a la movilización espacial y social; deshabitando el campo, para habitar, concentradamente, el nucleó compulsivo de las urbes.  Este concepto adquiere su sentido, no por la deducción teórica, sino por la experiencia dramática de las sociedades destrozadas y empujadas a la concentración. Intelectualmente es sugerente por su estructura categorial, también por su narrativa. Descartando su pretensiones de verdad, lo importante es, en este caso del acontecimiento afectivo, perceptual, corporal, cognitivo de la intuición de una totalidad provisional, que es el de la configuración de la civilización moderna;  es su síntesis representativa, su estructura conceptual, que nombra la experiencia humana de la contemporaneidad como moderna; es decir, en el sentido primordial estético, del concepto, no solo como vertiginosidad, sino como desaparición.

 

Hay que aprender a leer en los conceptos lo que ocultan, lo que esconden, los sentidos íntimos, que se encubren como la ropa interior con la ropa exterior. En la ideología evolutiva, en sus distintas versiones, la civilización moderna, aparece positivamente, como logro de la humanidad, en unas formaciones discursivas u otras, en las de la de la legitimidad de esta civilización o en las de la interpelación a esta civilización; sin embargo, al hacerlo, esconde lo otro que manifiesta, aunque no lo diga. Ese otro es que esta positividad evolutiva esconde la negatividad, por así decirlo, jugando con las metáforas de la dialéctica, del despliegue y el desenvolvimiento de la humanidad, que se inmola por mantener y preservar las apariencias de su centralidad.

 

Desde esta perspectiva, la de la episteme compleja, la civilización moderna, como concepto compuesto, que supone una configuración paradójica, como expresión dramática, dibujada, pintada y cantada por la estética, es la ilusión de una humanidad que ha perdido su memoria sensible. Optando por el proyecto de poder de la dominación sobre la naturaleza, que en sentido propio es la vida. Pero, ¿Quién es o el qué es el que domina? No es más que la muerte.

 

En consecuencia, el boceto de teoría sobre la civilización moderna,  desde la perspectiva de la complejidad, retoma, propiamente el substrato primordial de la experiencia contemporánea de las sociedades humanas, en la contemporaneidad; no responde solamente a la estructura categorial, que hace al concepto, sino también a la estructura afectiva, perceptual, corporal, de las fenomenologías sociales del sentido y de la facticidad.

 

Ahora, retomando, en relación al anterior escrito, Asociaciones y composiciones perversas del poder y el capital, vamos a intentar seguir con el boceto de teoría integral sobre la civilización moderna.

 

 

 

Boceto de teoría integral sobre la civilización moderna

 

1.   Nuestra hipótesis interpretativa sobre el acontecimiento de la civilización moderna es que las sociedades humanas, en sus largos recorridos, al encontrarse, compararse, contrastarse y descubrirse análogas; asumiendo este parentesco como mundialización, es el reconocimiento multitudinario de las sociedades en la pertenencia mutua. No tanto a una esencia, expresada como humanidad, como supone la filosofía moderna, sino corporeidad similar en el acontecer efectivo del mundo, en su constante devenir.

 

2.    Entonces, la estructura compuesta, categorial, afectiva y perceptual del concepto integral de la sociedad mundana o civilización moderna, dice o expresa que esta configuración lingüística se refiere a  la experiencia multitudinaria de las sociedades humanas en el aprendizaje de la vertiginosidad, de la desaparición o evaporación. Experiencia social dicha en la figura de cuando todo lo solido se desvanece en el aire. Experiencia plural, vivida en las formas singulares de las sociedades y colectivos locales.

 

 

3.   Lo que dice la interpretación compleja de este concepto, el de la configuración conceptual de civilización moderna, es no la definición abstracta de lo que se supone racionalmente, que es la civilización moderna, sino lo que, en sentido de memorias sociales, es, en cuanto los registros perceptuales y corporales colectivos.

 

4.   El concepto de civilización moderna es como una “red de pescar”, como figura Karl Popper, para atrapar lo que se pueda, en los mares de las experiencias sociales. ¿Qué atrapa esta red? Diríamos, ahora, una aproximación, todavía humana, desde la mirada humana, de lo que es la evidencia existencial planetaria, a la que pertenecemos. Esto es lo importante. Para poder ir más lejos, es menester comprender, que no se trata solamente de lo humano, que es el concepto renacentista de unidad, si se quiere, de estas sociedades singulares, que se creen distintas, sin embargo, son similares en su forma de vivir. Se trata de la vida, que compartimos con todas la sociedades orgánicas, con los espesores territorialidades y los ciclos vitales de la biodiversidad del planeta.

 

 

5.   El campo configurante del concepto compuesto de civilización moderna, ya adivina  la integralidad de las formas de vida en el planeta; además de la sincronía de la simultaneidad dinámica de la complejidad planetaria y pluriversal.

 

6.   En consecuencia, es un concepto configurante de aproximación de la totalidad - usando este concepto filosófico metafóricamente - ; totalidad relativa a la sincronización de la simultaneidad dinámica del multiverso. En lo que respecta a la experiencia vital de las sociedades orgánicas en el planeta, es una aproximación al acontecimiento ecológico de la biodiversidad planetaria; entonces, de la vida, en sentido biológico. Dice, como recorte arbitrario, lo que son las sociedades humanas en el planeta, en el presente; no dice lo que es la vida, múltiple y diversa en el planeta. Sin embargo, ya es una grada en la escalera de la compresión y el entendimiento.

 

 

7.   Lo significativo del concepto civilización moderna, tanto en sus interpretaciones históricas, culturales, antropológicas, sociologías, es su estructura única; basada, paradójicamente en la diferencial de la pluralidad civilizatoria y social. Además de expresar, de distintas maneras, según las teorías y paradigmas en uso, que las sociedades humanas, en la contemporaneidad, están entrelazadas y comprometidas.

 

8.   Nuestra interpretación y deconstrucción del concepto configurante de civilización moderna, es que se trata, en parte, de las certezas de la episteme moderna; estructurada en sus esquematismos duales y evolutivos. Pero, también se trata de lo que desconoce, de sus distancias respecto al mundo efectivo, que no se mueve por dualismos esquemáticos, sino por sincronizaciones integrales, dinámicas y complejas.

 

 

9.   Retomando las hipótesis interpretativas de las asociaciones y composiciones de las mónadas sociales, diremos, hipotéticamente, que la civilización moderna, se compone de asociaciones y composiciones perversas, de estratos sociales, que creen que la realidad efectiva se determina por el ejercicio de las formas múltiples de poder. Esto es creer que las voluntades se reducen al querer y deseos individuales; olvidando que todo querer y deseo no puede ser sino un acontecimiento social, que supone la singularidad individual.

10.       La perversión  de estas asociaciones y composiciones, que identificamos como las del poder y el capital, en la contemporaneidad, radica en suponer que de lo que se trata es de la disponibilidad de fuerzas para dominar otras fuerzas. Enunciado problemático e insostenible, pues las fuerzas son, en el fondo de las dinámicas existenciales del multiverso, composiciones y combinaciones creativas del universo, de manera señalada y precisa, en el sentido de la creación de la potencia.

 

11.       El sentido interpretativo del concepto configurante de civilización moderna es, mas bien, crítico; pues muestra, de manera descriptiva, los alcances y los límites de la experiencia acotada de las sociedades modernas en la contemporaneidad.

 

 

12.       Para decir algo, desde la perspectiva de la complejidad, proponemos que la denominada civilización moderna, se ha conformado a partir de asociaciones y composiciones de dinámicas sociales contrastadas; donde unos grupos y estratos pretendieron someter al resto de los grupos y estratos sociales. Empleando, para legitimar sus acciones y procedimientos jurídico-políticos, mitos inoculados institucionalmente; religiones monoteístas; más tarde, ideologías, con pretensiones objetivas, e incluso democráticas. Enarbolando el argumento de la libertad, en unos casos, o de la justicia, en otros casos.

 

13.       A lo largo de la historias de la modernidad, para decirlo de este modo, mas bien, general, las formas y estructuras de estas asociaciones y composiciones perversas, han variado de modos, de diagramas, de cartografías, de estrategias; empero, han mantenido algo que las hace comunes y similares; compartiendo una continuidad del poder, la del circulo vicioso del poder. Este algo es el imaginario de la centralidad, que deriva del supuesto de la divinidad; la herencia de sangre de la nobleza; la legitimidad de la representación de la democracia formal; la pretensión salvadora de la tarea misional de la justicia, enarbolada como promesa. Este algo es, en el fondo, a pesar de las diferencias de las formaciones discursivas e ideológicas, lo que, en sentido práctico, corresponde a las dominaciones, a las formas de dominación, como el mal necesario, en el camino del Gólgota a la emancipación.

 

 

14.       Lo que el marxismo llama modo de producción capitalista, no es más que la lectura cuantitativa de un hecho global, el del despojamiento y desposesión de la potencia social. Despojamiento efectuado a las sociedades humanas; de la potencia vital, a las sociedades orgánicas; de la vida a las territorialidades y ciclos vitales planetarios. La característica propia, en la modernidad, es que el despojamiento y desposesión se da en escala mundial; además, con la intensidad y extensión destructivas, que amenazan la continuidad de la vida, por lo menos, a escala humana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Paradoja sincronia-anacronía

 

 

 

 

 

Interpretando el acontecimiento de la modernidad, continuando con el boceto de una teoría integral de la civilización moderna, vamos a trabajar, por así decirlo, figurativamente, con la tesis de la paradoja sincronía-anacronía. El enfoque dinámico del pensamiento complejo, que proponemos - fuera de concebir desde la simultaneidad dinámica de los tejidos móviles del espacio-tiempo, además de la complejidad integral del acontecimiento existencial del multiverso, en sus distintas escalas -, sugiere el desenvolvimiento, despliegue, si se quiere, también el funcionamiento, de la potencia inherente, en los creativos términos del devenir constante. En el ámbito o ámbitos entrelazados de espesores y planos de intensidad imbricados y articulados, se manifiesta elocuentemente las fenomenologías corporales y vitales de las paradojas.

 

Desde esta perspectiva compleja, pretendemos seguir con el boceto de teoría integral, ahora, buscando interpretar y decodificar el acontecimiento moderno, desde el asombroso juego de composiciones combinadas paradójicas; esta vez, haciendo hincapié en la paradoja sincronía-anacronía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La modernidad en la paradoja sincronía-anacronía

 

1.   El problema que hay que resolver, desde la perspectiva de la simultaneidad dinámica; es ¿cómo la simultaneidad aparece, por lo menos, para la mirada humana, quizás, también para las miradas biológicas, como secuencia o sucesión?

 

2.   Este problema, se presenta, en la paradoja sincronía-anacronía, en la cuestión de ¿cómo la sincronía aparece, por lo menos, para la mirada humana, quizás, también, para las miradas biológicas, como anacronía?

 

 

3.   La conjetura es que la anacronía es posible al apoyarse en su condición de posibilidad existencial, que es la sincronía. De la misma manera que conjeturamos que el cambio es posible al apoyarse en su condición de posibilidad vital de la tradición; paradoja, esta última que expusimos en la Explosión de la vida

 

4.   Ahora bien, siendo la anacronía una especie de desfase de la sincronía, así como el cambio lo es respecto a la tradición, ¿por qué se da la anacronía en el contexto integral de la sincronía? La hipótesis interpretativa prospectiva que proponemos es: La simultaneidad dinámica, que implica, inmediatamente, movimiento múltiple del tejido espacio-temporal, es posible, también, por la aparición de la anacronía; la que exige la re-sincronización de la complejidad integral.

 

 

5.   En lo que respecta a la configuración conceptual civilización moderna, ésta misma, es decir, esta civilización configurada, aparece como cambio, respecto a las civilizaciones, por así decirlo, usando este concepto discutible temporal, anteriores. No diremos que se trata de un anacronismo respecto de una sincronía; menos definiremos un anacronismo histórico y una sincronía histórica. Desde la perspectiva de la simultaneidad dinámica no hay tiempo absoluto, tampoco espacio absoluto, sino tejido espacio-tiempo. Sabemos que la mirada humana, por lo menos, de las estructuradas como sistemas interpretativos, ya suponía una perspectiva teleológica; la civilización moderna supone una perspectiva evolutiva. Ambas formas de miradas están imbuidas por el prejuicio del tiempo. No hay pues sincronía, en uno u otro caso. En la interpretación religiosa, se puede decir, que hay ruptura, quiebre, respecto un origen arcádico; en la interpretación griega antigua, se trata de la injusticia, del quiebre de la armonía, entendida como justicia. En las interpretaciones modernas, sobresale la idea de evolución; por lo tanto, de cambio continuo. Entonces, en este caso, el de la supuesta historia de las civilizaciones, hay como un retorno al paraíso perdido, en las interpretaciones religiosas; hay como una realización evolutiva de las posibilidades contenidas en la humanidad, en las interpretaciones modernas.

 

 

Lo que viene adelante es una exposición que recurre a hipótesis interpretativas especulativas.

 

 

6.   La denominada civilización moderna, que es una configuración conceptual del acontecimiento moderno, que, como acontecimiento, supone la complejidad dinámica de sus múltiples singularidades, es un momento, por así decirlo, de la sincronía dinámica planetaria. Se puede usar el concepto acompañante, reiterativo, de re-sincronización

 

7.   Se puede decir que la civilización moderna ha desplegado las capacidades de las sociedades humanas, en lo que respecta a sus desenvolvimientos y prácticas, que comprenden saberes y techné, relativas a la auto-referencia. Sin embargo, esta misma manifestación auto-referente, elocuente en la tecnología y en las organizaciones sociales, así como en las mallas institucionales, es demasiado pobre y débil, en contraste, en lo que respecta a la heterorreferencia, respecto a las sociedades orgánicas, ecosistemas, ciclos vitales del planeta.

 

 

8.   En un multiverso, en un pluriverso, en un universo, en sus distintas escalas, en un planeta, no se puede circunscribir la actuación o la incidencia solo desde la inválida perspectiva de la auto-referencia; es menester complementarla con la perspectiva de la heterorreferencia. En consecuencia, esta autolimitación de la civilización moderna, no solamente restringe notoriamente los alcances de la actuación humana en el mundo; sino que lo que hace, los efectos de lo que hace, escapan completamente a su control, ocasionando, incluso, en tanto efectos masivos, efectos autodestructivos. Por lo tanto, se puede comprender, que el llamado “desarrollo humano” en la modernidad no es más que una ilusión; ya que el costo del llamado “desarrollo”, es la misma destrucción del planeta.  Esto, por una parte. Lo que llama “desarrollo humano” no es más que una ilusión, una versión ideológica, que presenta a la humanidad como “creadora”, cuando lo que se evidencia es que es, mas bien, destructora.

 

9.   La llamada humanidad, entendiendo ahora sus corporeidades, su existencia vital, en el planeta, no es otra cosa que parte del constante devenir del genoma primordial, LUCA. En este sentido, es una versión, de las formas creativas de la vida, creadas por las composiciones, combinación de composiciones, transmisiones verticales, diagonales y horizontales de información genética, que compartimos con los seres de la biodiversidad del planeta.

 

 

10.       En consecuencia, la humanidad no puede desentenderse de las perspectivas y los enfoques relacionados a la heterorreferencia, a la necesaria comunicación con las sociedades orgánicas y los seres del planeta. Si lo hace, como hasta ahora, desencadena una conducta autodestructiva y tanática; hipotéticamente, sería, en un futuro, otra especie desaparecida. Si logra corregir esta crasa equivocación, referencial y de interpretación, entonces, vuelve a situarse en la constelación de coordinaciones y cooperaciones de informaciones genéticas, aportando a la sincronización dinámica planetaria.

 

11.       En consecuencia, en sentido interpretativo, la civilización moderna es paradójica. Es una formación social-económica-cultural-política mundializada; en este sentido, su anacronía ha alcanzado esta dimensión holista; por otra parte, al hacerlo, de la manera que lo ha hecho, restringida, desde la perspectiva inválida de la autorreferencia, ha estructurado un sistema-mundo incompleto, incluso diríamos dramáticamente incompleto.  No hay mundo efectivo sin la participación vital de las sociedades orgánicas, de los ciclos ecológicos, del devenir constante planetario.

 

 

12.       Considerando a las historias críticas y a las arqueologías de la crítica, en la modernidad; considerando a las luchas sociales por aspectos, todavía restringidos de la vida, como los llamados derechos - abarcando todas sus generaciones -; considerando que hoy, en el presente en crisis orgánica, estructural y civilizatoria de la civilización moderna, han emergido movimientos sociales anti-sistémicos de una nueva generación de luchas, que combate por la vida; podemos tener esperanzas en las posibilidades de reencausar los decursos de las sociedades humanas.

 

13.       La interpretación de la civilización moderna, desde la perspectiva de la complejidad, no puede ser sino ecológica. La explicación de su estructura o, si se quiere estructuras engranadas, no puede darse desde los paradigmas de los esquematismos dualistas de la episteme moderna. Estos paradigmas están no solo atrapados en la herencia del pensamiento mítico religioso de la guerra entre el bien y el mal;  sino que tampoco resulta una explicación coherente y sostenible la tesis de la evolución social, así como la tesis del desarrollo; de la misma manera, no es sostenible la tesis dialéctica de la lucha de clases. Todas estas tesis son herederas del esquematismo dualista del fiel e infiel, convertido en el dualismo político del amigo y enemigo; también de la conjetura ideológica de que marchamos hacia un fin, en unas interpretaciones delirantes, apocalípticas, o en otras interpretaciones delirantes mesiánicas.

 

 

14.       En sentido plausible, la civilización moderna, es una muestra del impulso múltiple de la vida, que es potencia; en el desenvolvimiento de su potencia creativa. En sentido censurable e inadmisible, la civilización moderna nos muestra los límites ineludibles de la ideología; dicho de manera más precisa, nos muestra los obstáculos epistemológicos de la autorreferencia.

 

 



[2] Ver Decadencia. Dinámicas moleculares. http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/la-decadencia/. También revisar Flujos-espesores. Dinámicas moleculares. http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/flujos-espesores/. Ver Clausura del horizonte moderno. Dinámicas moleculares; La Paz 2016. http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/clausura-del-horizonte-moderno/.  Ver Desenlaces. Dinámicas moleculares; La Paz 2016. http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/desenlaces/.  También revisar Laberinto generalizado. Dinámicas moleculares; La Paz 2016. http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/laberinto-generalizado/.

 

[5] Ver Círculo vicioso del poder. Dinámicas moleculares. La Paz. También en: https://pradaraul.wordpress.com/2016/11/07/circulo-vicioso-del-poder/.

[6] En Círculo vicioso del poder. Ob. Cit.

[7] Ver de Michel Foucault Vigilar y castigar. http://www.ivanillich.org.mx/Foucault-Castigar.pdf.                 

[8] Ver Círculo vicioso del poder. Ver Círculo vicioso del poder. Dinámicas moleculares. La Paz. También en: https://pradaraul.wordpress.com/2016/11/07/circulo-vicioso-del-poder/.

 

[9] Ver Deforestación y crecimiento de población generan crisis del agua en Sao Paulo. http://www.nytimes.com/2015/02/17/universal/es/deforestacion-y-crecimiento-de-poblacion-generan-crisis-del-agua-en-sao-paulo.html?_r=0. New York Times. Por Simón Romero febrero; 18, 2015.

 

 

[10] Ver El cambio climático, la urbanización y el extractivismo agravan el estrés hídrico en América Latina.

http://www.fobomade.org.bo/art-1719. SENA-Fobomade. Publicado el 2012-05-17.

[11] Ver Escasez de agua golpea a 6 departamentos y genera drama social e indignación en los bolivianos. http://eju.tv/2016/11/escasez-de-agua-golpea-a-6-departamentos-y-genera-drama-social-e-indignacion-en-los-bolivianos/. EJU!; 15/11/2016.

 

[15] Ver de Ana Belén López Solano Física cuántica y Emociones ¿Y tú qué piensas? http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/64865/8/PFP_Lopez_Solano.pdf.

[17] Ver La explosión de la vida; también Más acá y más allá de la mirada humana. Dinámicas moleculares; La Paz 2013-15. http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/la-explosion-de-la-vida/. http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/mas-aca-y-mas-alla-de-la-mirada-humana/.

[20] Ibídem.

[23] Ver Cartografías políticas y económicas del chantaje. https://pradaraul.wordpress.com/2015/06/08/cartografias-politicas-y-economicas-del-chantaje/.

 

[26] Siglo XX cambalache. Cambalache es un tango compuesto, en 1934, por Enrique Santos Discépolo. La composición hizo su aparición en la película El Alma Del Bandoneón. La interpretación quedó a cargo de Ernesto Famá; acompañado por la orquesta de Francisco Lomuto. Cambalache se estrenó, a fines de 1934, en el Teatro Maipo. A pedido de Discépolo, lo entonó Sofía “La Negra” Bozán.

[27] En el Anexo 6 del reglamento de aviación de la ONU.

[28] Leer ¿Qué debería hacer un piloto si avión se queda sin combustible? Nave del Chapecoense se quedó sin combustible. Estas son las reglas de aviación que detallan cómo se debió actuar. El Comercio: Mundo. http://elcomercio.pe/mundo/latinoamerica/cuales-son-reglas-sobre-reserva-combustible-aviones-noticia-1950553.

[29] Leer Aviones que se quedaron sin combustible y las dudas sobre el vuelo del Chapecoense. Expertos internacionales señalan que la aeronave de LAMIA se estrelló por mal cálculos de la tripulación, algo que no debe descartarse considerando que hubo varios casos similares en la historia de los vuelos comerciales. http://www.infobae.com/america/mundo/2016/11/29/aviones-que-se-quedaron-sin-combustible-y-las-dudas-sobre-el-vuelo-del-chapecoense/.

[30] Leer Lamia empresa era pequeña y el mismo propietario piloteó el avión que se estrelló. http://g1.globo.com/jornal-nacional/noticia/2016/12/empresa-lamia-era-pequena-e-proprio-dono-pilotava-aviao-que-caiu.html.

[31] Según el diario O Estado de S. Paulo.

[32] Quiroga era el comandante del avión de LaMia, que cayó en Colombia y no sobrevivió al accidente. Tenía 36 años, era yerno del ex-senador boliviano Roger Pinto Molina y vivía en Acre, Brasil. Estaba construyéndose una casa en Epitaciolandia y era un apasionado de la aviación.

[33] Leer LaMia, una joven aerolínea con oscuros negocios en Venezuela. http://www.lanacion.com.ar/1961163-lamia-una-joven-aerolinea-con-oscuros-negocios-en-venezuela.

 

[34] Ver de Friedrich Nietzsche Genealogía de la moral. http://www.biblioteca.org.ar/libros/211756.pdf.

 

—————

Volver


Contacto

Dinámicas moleculares

Andrés Bello 107
Cota Cota
La Paz-Bolivia


+591.71989419


Comunicado

Pluriversidad Libre Oikologías

Proyecto emancipatorio y libertario de autoformación y autopoiesis

 

 

Diplomado en Pensamiento complejo:

Contrapoder y episteme compleja

 


 

Pluriversidad Libre Oikologías

Proyecto emancipatorio y libertario de autoformación y autopoiesis

 

 

Diplomado en Pensamiento complejo:

Contrapoder y episteme compleja

 

 

Objetivo del programa:

Umbrales y limites de la episteme moderna, apertura al horizonte nómada de la episteme compleja.

 

Metodología:

Cursos virtuales, participación virtual en el debate, acceso a la biblioteca virtual, conexión virtual  colectiva. Control de lecturas a través de ensayos temáticos. Apoyo sistemático a la investigación monográfica. Presentación de un borrador a la finalización del curso. Corrección del borrador y presentación final; esta vez, mediante una exposición presencial.

 

Contenidos:

 

Modulo I

Perfiles de la episteme moderna

 

1.- Esquematismos dualistas

2.- Nacimientos de del esquematismo-dualista

3.- Del paradigma regigioso al paradigma cientifico 

4.- Esquematismo ideológico

 

Modulo II

Perfiles de la episteme compleja

 

1.- Teórias de sistemas

2.- Sistemas autopoieticos 

3.- Teorías nómadas

4.- Versiones de la teoria de la complejidad

 

Modulo III

Perspectivas e interpretaciones desde la complejidad

 

1.- Contra-poderes y contragenealogias 

2.- Composiciones complejas singulares

3.- Simultaneidad dinámica integral

4.- Acontecimiento complejo

 

Modulo IV

Singularidades eco-sociales 

 

1.- Devenir de mallas institucionales concretas

2.- Flujos sociales y espesores institucionales

3.- Voluntad de nada y decadencia

4.- Subversión de la potencia social

 

 

Temporalidad: Cuatro meses.

Desde el Inicio del programa hasta la Finalización del programa.

Finalizaciones reiterativas: cada cuatro meses, a partir del nuevo inicio.

Defensa de la Monografía. Defensas intermitentes de Monografías: Una semana después de cada finalización.



Leer más: http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/estudios-del-presente/
Inscripciones: A través de la dirección: 

sebastianacontecimiento@gmail.com

Pluriversidad Oikologías

Avenida Andrés Bello. Cota-Cota. La Paz.

Teléfono: 591-71989419

Costo: 400 U$ (dólares).

Depósito:

La cuenta de depósito es: 12555205. BANCO UNION.

Cuando es depósito del extranjero, respecto a Bolivia,

el código SWIFT del Banco Unión de Bolivia es: BAUNBO22. 

 

Leer más: http://dinamicas-moleculares.webnode.es/

 

Pluriversidad Oikologías