Ecología en acción

16.03.2017 15:33

Ecología en acción

 

Raúl Prada Alcoreza

 

 

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Vamos a intentar proponer una alternativa, mas bien, integral, a la ecología política[1], que parce, como hemos dicho, mas bien, parcial; que llamaremos, provisionalmente, ecología en acción; quizás, más adecuadamente, deberíamos llamar ecologismo en acción. Lo hacemos, como lo hemos hecho, pues parece que no se trata solo del ecologismo en acción, lo que parece corresponder solo a los humanos; sino, tratándose de la incumbencia de todos los seres orgánicos de la biodiversidad del planeta, se requiere la participación de todos.

 

El activismo ecológico no puede dejar al margen la participación de los seres orgánicos; la movilización integral, planetaria, tiene que hacerse con todos; es decir, sociedades humanas y el resto de las sociedades orgánicas. ¿Cómo? Ya lo dijimos antes; es indispensable aprender a comunicarse con todos los seres orgánicos[2]. Por otra parte, parece necesario apoyarse en la potencia de la vida, vale decir en la potencia de todos los seres orgánicos; activar esta potencia en defensa de la vida.

 

Ciertamente, lo que decimos sigue siendo demasiado general, sobre todo, romántico. Lo que parece no solamente ser una utopía extrema, sino hasta delirante.   Sin embargo, se trata de comenzar a salir de la ideología; de los fetichismos de la modernidad. Se trata de recuperar las fenomenologías vitales, las percepciones del cuerpo, las dinámicas ecológicas.

 

Son los cuerpos los que se encuentran imbricados, conectados, entrelazados en los ciclos ecológicos. Son los cuerpos los que se inciden, se compenetran, se afectan en las maneras como describe Edgar Morin en El método 2; La vida de la vida[3]. En lo que respecta a la relación ecológica, se establece una correspondencia entre eco y auto; relación complementaria, en forma de bucle vital. La individuación es como el logro de la autonomía operativa y organizacional, que es posible por el complejo funcionamiento dinámico sincrónico y simultaneo del Oikos. Por lo tanto, podemos concebir la eco-operación organizadora, que comprende la eco-programación, la neguentrofagia, la escuela de la vida. El código genético y las señales del entorno conforman, ambos, en sus dinámicas complementarias, la eco-organización, que es co-programadora de la auto-organización. El ecosistema nutre a los seres orgánicos; hay que concebir esta nutrición no solamente alimenticia;  el ecosistema nutre a los seres de su eco-organización compleja. Nunca está demás decirlo, sin Oikos no hay vida, no hay vidas singulares. La eco-organización se convierte en la escuela de vida de los seres orgánicos. Ellos extraen información del entorno; lo hacen codificando las señales del entorno y decodificándolos, de acuerdo a sus propias estructuras de interpretación inherentes.

 

 

Se puede decir, provisionalmente, que la incomunicación entre seres orgánicos, concretamente, entre seres humanos y los demás seres orgánicos, se debe a que contienen diferentes estructuras de interpretación, diferentes formas de codificación y de decodificación. La consecuencia hipotética de esta conjetura teórica, es que se requiere de una sub-estructura de interpretación de las estructuras de interpretación diferenciales de los seres orgánicos. Incluso se puede decir que la estructuras de interpretación fáctica, entre los seres orgánicos, ya se encuentra en su condición biológica, bioquímica y molecular. Lo que le falta al ser humano es contar con una estructura hermenéutica, que sea capaz de interpretar lo que acaece ecológicamente, en los términos simbólicos, significativos, figúrales, conceptuales, de sus lenguajes evocativos. Esto no se lo ha hecho hasta ahora. ¿Por qué? ¿No se puede, es imposible? ¿Por ideología; es decir, por las pretensiones divinas del ser humano? No lo sabemos; no lo sabremos mientras no se investigue al respecto. Mientras no se lo haga, no nos queda de otra que sugerir hipótesis especulativas, que coadyuven a interpretar la codependencia ecológica del ser humano; por lo tanto, se puede decir, también, comprender su responsabilidad ecológica.

 

 

 

 

 

 

 

Cuatro hipótesis sobre la codependencia

 

1.   Las interpretaciones biológicas, bioquímicas, moleculares, se dan entre los seres orgánicos, a través de la experiencia y memoria corporales; entonces, no hay por qué negar la posibilidad de interpretar racionalmente, si se quiere, usando este concepto harto discutible, lo que acaece en lo que respecta a estas interpretaciones fácticas.

 

2.   En consecuencia, tampoco se puede negar la posibilidad de interpretar los sistemas de códigos y los funcionamientos de decodificación diferenciales de los seres orgánicos. Por lo tanto, de comprenderlos.

 

 

3.   Otra consecuencia, es que tampoco se puede negar la posibilidad de comunicación con los seres orgánicos.

 

4.   Es esta comunicación ecológica la que le hace falta a la sociedad humana. Sobre todo para armonizarse ecológicamente con los ecosistemas y las dinámicas integrales de los ciclos vitales del planeta. Para fomentar la potencia de la vida y para liberar la potencia social.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Movilización ecológica

 

La movilización ecológica, de la que hablamos, no puede imaginarse, obviamente, como si fuese una convocatoria a “marchas” de los seres orgánicos, en las avenidas principales de las metrópolis, como avanzando multitudinariamente a las plazas de armas y lugares de gobierno. Esto sería una caricatura imaginativa. La movilización ecológica, que por cierto, también es una metáfora forzada,  supone la convocatoria compleja y diferencial de la vida a las formas de vida singular del planeta. Supone comprender las señales de alerta y de peligro, respecto a las formas de reproducción de la vida y los ciclos vitales. Así mismo, supone desatar las potencias vitales para defender la vida.

 

Sabemos que lo que decimos parece extraño y hasta una narrativa de ciencia ficción. Empero, se trata de retomar los caminos y senderos ya abiertos; por ejemplo, la zoosemiótica. Se define como zoosemiótica a la comunicación celular, biológica y animal. Al tráfico de señales que se da entre los seres orgánicos de cualquier especie. La zoosemiótica se da a la tarea de investigar los procedimientos que usan los seres para comunicarse entre sí. Por ejemplo, los animales tienen diferentes sistemas de emitir mensajes. Emplean su percepción, así como sus sentidos de olfato, vista, tacto, oído, además de gusto, para emitir y recibir mensajes. Se puede decir que conforman como cuatro campos o sistemas de comunicación diferenciales; los campos químico, el óptico, el táctil y el acústico. La efectuación de estos campos, permite abarcar olores, intensidad de la luz, movimientos y el escuchar con claridad y precisión.

 

La interpretación teórica de la zoosemiótica deduce que todos los seres orgánicos son sociables, que cada especie tiene sus propios medios de comunicación; que se manifiestan a través del humor, en época de celo, cuando se denota alegría o, en su caso, dolor, tristeza. La zoosemiótica abarca dos ámbitos; zoosemiótica pura, ocupada en sugerir modelos de interpretación de los mensajes y señales, emitidos entre los animales. La zoosemiótica descriptiva, que investiga la comunicación entre las especies animales; por ejemplo, las señales que para elegir pareja, para llamar a sus crías o para alertar de la intromisión de seres extraños o de peligro[4]. Otro ejemplo es la biosemiótica,  que se ocupa de investigar la producción, la acción y la interpretación de signos y códigos en los espesores biológicos[5].

 

¿Se puede hablar de eco-semiótica? Por ejemplo, ¿se puede considerar al “calentamiento global” o “cambio climático” como conjuntos de señales decodificables ecológicamente? Lo que equivaldría a concebir una semiótica compleja del Oikos. Esto está difícil de aseverar; en la complejidad dinámica y sincrónica del Oikos; a no ser que se reduzca todo esto a lo que ya hacen la geografía ambientalista y las aplicaciones descriptivas ecológicas. Se requiere conjeturar no una semiótica, sino una complejidad semiótica plural, múltiple, simultánea e integrada o, por lo menos, compartida. De todas maneras, estos ejemplos, nos muestran algunos caminos y senderos ya comenzados.

 

Por otra parte, las plantas se comunican emitiendo señales químicas volátiles, para advertir a otras plantas de un peligro; por ejemplo, sobre la presencia de insectos depredadores; de tal manera que las plantas puedan producir químicos de defensa. El investigador Richard Karban, de la Universidad de California-Davies, ha hecho un recuento de cuarenta de cuarentaiocho estudios científicos que corroboran la comunicación entre plantas. Martin Heil, investigador del Instituto Cinestav Irapuato, llega a la  conclusión de que hay muy buena evidencia de que las plantas pueden de alguna manera percibir señales volátiles y responder con un mecanismo de defensa.

 

La comunicación entre las plantas, de acuerdo  a la explicación del investigador Ted Farmer, se da a partir de señales eléctricas; las modificaciones en el voltaje del tejido de una planta se irradian, de tal manera que son recibidos por otras plantas a forma de alarmas. Los genes, involucrados en estas transmisiones, son semejantes a los receptores de iones, que efectúan los animales para transducir señales sensoriales en el cuerpo; en otras palabras, una especie de proto-sistema nervioso.

 

Las plantas son competentes en la síntesis bioquímica; producen químicos, aprovechados en la defensa, haciendo el follaje agresivo para los insectos. Algunas plantas construyen redes de comunicación con los insectos. Por ejemplo, cuando las plantas de tabaco son atacadas por orugas, despiden un químico en el aire, que atrae insectos predadores, que se alimentan de las orugas.

 

Farmer y Karban se preguntan por qué las plantas se disponen a comunicar a otras plantas, probablemente sus competidoras, una amenaza. La teoría conjetura que esta comunicación es una suerte de soliloquio, una comunicación aérea para sus propias hojas. Es posible que las plantas, que no compiten entre sí, a no ser se entienda esto a largo plazo, mas bien, colaboren y formen sociedades de interdependencia y se solidaricen apoyándose.

 

Estas investigaciones sobre plantas rompen paradigmas; en las plantas el gen no es egoísta. La definición de seres individuados es discutible; la sugerencia es  que las plantas pueden ser comprendidas, mas bien, como seres-ambientes; lo que forma parte de una ecología inextricable. Se puede decir que las sociedades orgánicas compartimos comunicaciones equivalentes a distancia, así como campos de información colectiva, constelaciones de señales transmitidas, que requieren ser decodificadas[6].

 

 

La comunicación, en sentido amplio, en sentido de trasmisión de información, codificación-decodificación-interpretación, sea química, eléctrica, audio, visual, no evocativa o evocativa, parece ser atributo intrínseco de la vida, de las formas de vida. No es pues un atributo exclusivo del ser humano.

 

 

La ecología, como ciencia multidisciplinar del Oikos, no solamente descentra la pretendida centralidad de la sociedad humana, sino que la reincorpora a la constelación de las sociedades orgánicas y los ciclos vitales, abarcando las características, atributos y procesos múltiples, que los componen. Entre ellos, la comunicación plural, diferencial e inherente que los caracteriza.

 

Respecto a la movilización ecológica, de la que hablamos, que es una metáfora usada para ilustrar sobre las tareas en defensa de la vida, tenemos que recordar que el planeta, como sincronización integral, ya actúa, en tanto tal funcionamiento simultaneo y dinámico, con lo que hemos denominado la re-sincronización planetaria[7]. Lo que puede hacernos suponer que las comunicaciones, en sentido amplio, ya se han dado, de tal manera, que se han generado modificaciones en los comportamientos climáticos del planeta.

 

Si esto está ocurriendo, ¿ya no debemos preocuparnos? De lo que se trata es de la reinserción de las sociedades humanas al Oikos, a los ciclos vitales del Oikos; de la armonización de las sociedades humanas con el resto de las sociedades orgánicas y los ciclos ecológicos planetarios.  De lo que se trata es de la sobrevivencia de las sociedades humanas. La primera comunicación que parece hay que restablecer es entre los mismos humanos; rota por la ideología y la civilización moderna, que ha sustituido la comunicación, en pleno sentido de la palabra, por la simulación, el espectáculo y la publicidad; en otras palabras, por ilusiones y alucinaciones, sostenidas institucionalmente y en la estridencia de los montajes espectaculares.

 

Por otra parte, lo que parece indispensable es establecer la comunicación de la sociedad humana con el resto de las sociedades orgánicas, del ser humano con el resto de los seres orgánicos.

 

En tercer lugar, es menester la movilización ecológica de los pueblos, ya que están amenazados por la vorágine del capitalismo, en su etapa decadente y tardía. Las movilizaciones ambientalistas, también las movilizaciones ecologistas, de los colectivos involucrados, están lejos de ser suficientes, ante la envergadura de la crisis ecológica. Las reacciones son puntuales, intermitentes, escasas, además de todavía no convocativas para las mayorías sociales. Con esta débil convocatoria, prácticamente no hay incidencia. La pérdida de tiempo, en lo que respecta a parar la locomotora desbocada, que avanza a su descarrilamiento ineludible, es crimen, tanto de lesa humanidad, por las calamidades que contrae, así como ecocidio, por la destrucción de especies, de ecosistemas, de formas de vida, de bosques y cuencas. Es pues más que urgente parar esta carrera desbocada al abismo cuanto antes. Esto equivale a multiplicar los esfuerzos de movilización ecologista, de convocatoria a los pueblos, sobre todo, buscando activar su potencia social.

 

En lo que respecta a la movilización ecológica generalizada, de todas las formas de vida y de todos los seres orgánicos, que la conforman, es, a la vez, una conjetura utópica, en el buen sentido de la palabra, así como una tarea a realizar. Primero, contando con investigaciones ecológicas; después con acciones específicas de comunicación y participación integral en defensa de la vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[3] Ver de Edgar Morin El método 2; La vida de la vida. Cátedra; Madrid 1998.

[4] Texto: Zoosemiótica Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Zoosemi%C3%B3tica?oldid=96754447 Colaboradores: JorgeGG, ManuelGR, JulioOthe, Dodo, Ascánder, Tano4595, LadyInGrey, Rembiapo pohyiete (bot), Guanxito, RobotQuistnix, Alhen, Pertile, Caiserbot, Varano, Maleiva, Vitamine, .Sergio, YurikBot, LoquBot, C-3POrao, Fbiole, José., BOTpolicia, Alejandrosanchez, CEM-bot, Jjvaca, Retama, Mateus Hidalgo, Davius, Antur, Thijs!bot, Alvaro qc, RoyFocker, Xosema, Gustronico, Humberto, Netito777, Pólux, Xvazquez, VolkovBot, Matdrodes, Lucien leGrey, Posible2006, Muro Bot, Rupertinooo, SieBot, Fadesga, Jarisleif, Eduardosalg, Voxmedia, Leonpolanco, Silvia quevedo vite, Açipni-Lovrij, Polinizador, AVBOT, MastiBot, Ezarate, Diegusjaimes, Andreasmperu, Tachen, Jkbw, Igna, Botarel, White Master, PatruBOT, Ganímedes, HermanHn, Foundling, Dr Oldekop, Grillitus, SaeedVilla, Maquedasahag, Elvisor, DanielithoMoya, Legobot, Leitoxx, Jarould, NinoBot y Anónimos: 125.

[5] Revisar: Emmeche, Claus; Kull, Kalevi (eds.) 2011. Towards a Semiotic Biology: Life is the Action of Signs. London: Imperial College Press. Favareau, Donald (ed.) 2010. Essential Readings in Biosemiotics: Anthology and Commentary. Berlin: Springer. Hoffmeyer, Jesper 2008. Biosemiotics: An Examination into the Signs of Life and the Life of Signs. Scranton: University of Scranton Press. Witzany, Guenther 2008. «The Biosemiotics of Plant Communication.» The American Journal of Semiotics 24.1-3, 39-56. Kull, Kalevi 1999. «Biosemiotics in the twentieth century: A view from biology.» Semiotica 127(1/4): 385-414.

 

[6] Ver Evidencia muestra que las plantas tienen un sistema de comunicación inteligente que les permite prevenirse de depredadores. http://pijamasurf.com/2013/12/la-fascinante-comunicacion-de-las-plantas/.

 

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Contenidos:

 

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1.- Esquematismos dualistas

2.- Nacimientos de del esquematismo-dualista

3.- Del paradigma regigioso al paradigma cientifico 

4.- Esquematismo ideológico

 

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1.- Teórias de sistemas

2.- Sistemas autopoieticos 

3.- Teorías nómadas

4.- Versiones de la teoria de la complejidad

 

Modulo III

Perspectivas e interpretaciones desde la complejidad

 

1.- Contra-poderes y contragenealogias 

2.- Composiciones complejas singulares

3.- Simultaneidad dinámica integral

4.- Acontecimiento complejo

 

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1.- Devenir de mallas institucionales concretas

2.- Flujos sociales y espesores institucionales

3.- Voluntad de nada y decadencia

4.- Subversión de la potencia social

 

 

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