Cartografías políticas y económicas del chantaje

07.06.2015 19:35

Cartografías políticas y económicas del chantaje

 

Raúl Prada Alcoreza

 

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Índice:

 

Cartografías políticas

Diagrama de poder de la corrupción                                 

Las formas de la manipulación                                                             

TIPNIS, coca excedentaria y

la economía política del chantaje                                  

De la violencia Estatal                                                                

El chantaje político                                                

Las formas del chantaje político                       

El mundanal atolladero del chantaje                                  

 

Cartografías económicas

El modelo populista                                                                  

Bolivia: Perfil económico

Gravitaciones del capitalismo dependiente

y del colonialismo extractivista                                                             

Plano de intensidad económico boliviano                   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Diagrama de poder de la corrupción

 

 

 

 

De la definición

Se extiende la decodificación de la corrupción a varias significaciones, asociadas a la alteración, a la destrucción, al aniquilamiento; pero también se asocia a echar a perder, a la alteración o adulteración, así como al soborno.  El término de corrupción  viene del latín corruptĭocorruptiōnis; que a su vez deriva del prefijo de intensidad com, combinado con el verbo rumpere, que significa romper. En latín corrumpo quiere decir aniquilar, echar a perder, alterar, corromper, sobornar. El término vecino corruo quiere decir derrumbarse. Y el término corrupte quiere decir viciosamente. El término en latín directamente asociado a la palabra en castellano de corrupción es corruptela. En tanto que la palabra latina de  corruptio quiere decir alteración. Como se puede ver el ámbito de significaciones esta ligado a la figura de degradación, pero también de destrucción. ¿Degradación de qué y destrucción de qué? Esto es lo que vamos a tratar de identificar; empero, todavía volvamos a repasar las definiciones de diccionario.

Para la Real Academia Española la corrupción es la acción y efecto de corromper (depravar, echar a perder, sobornar a alguien, pervertir, dañar). El concepto, de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, se utiliza para nombrar al vicio o abuso en un escrito o en las cosas no materiales. En lo que respecta a los usos prácticos de los significados de la corrupción, puede tratarse de figurar el caso de una depravación moral o simbólica. En otro sentido, la corrupción es la práctica que consiste en hacer abuso de poder, de funciones o de medios para sacar un provecho económico o de otra índole. Se entiende como corrupción política al mal uso del poder público para obtener una ventaja ilegítima. El tráfico de influencias, el soborno, la extorsión y el fraude son algunas de las prácticas de corrupción, que se ven reflejadas en acciones como entregar dinero a un funcionario público para ganar una licitación, pagar una dádiva o coima para evitar una clausura. A la corrupción se encadenan otros delitos, por lo tanto estamos ante una proliferación y multiplicación de consecuencias ligadas a la irradiación de la corrupción.

 

Antecedentes del enunciado  

Hace años, creo que por el 2001, dirigí la tesis de Sebastián Urioste, de la carrera de Ciencias Políticas de la Universidad de Nuestra Señora de La Paz[1]. Su tesis era por demás sugerente, el postulante, ahora todo un profesor en una de las universidades de París, trabajó el diagrama de poder de la corrupción. Cómo se puede ver, desde el título, el marco teórico y la metodología, conforman una tesis que se mueve por la teoría y la metodología foucaultiana, desplegando el análisis de la genealogía del poder. Empero, lo interesante era extender el problema de las relaciones de poder a estos espacios perversos, donde parece funcionar efectivamente la práctica política. Ahora traigo el tema de entonces para introducirlo como referente en el análisis político del presente, del momento, de la coyuntura, referido a la crisis del proceso de cambio. Creo que es importante volver a la lectura de las formas de la corrosión y la corrupción desde la perspectiva de las relaciones de fuerza y los diagramas de poder. En adelante vamos a tratar de dar un cuadro del funcionamiento de este diagrama de la corrupción.

 

Bosquejo del diagrama

Lo sorprendente es que la corrupción ha acompañado a casi todos los regímenes conocidos en la historia, ha sido una constante preocupación, peligro y amenaza a la sociedad; no podríamos decir al orden establecido, pues ese orden funcionaba también con estas prácticas perversas. Por lo tanto, tendríamos que hablar del caos mismo organizador de la sociedad, de su espontaneidad y libertad. Del mismo modo tendríamos que hablar del ejercicio del buen gobierno, si es que podemos utilizar este término y calificativo, fuertemente vinculado a la idea de virtud y de ética; lo que nos lleva a plantear, en contraste, el ejercicio perverso del mal gobierno, que rompe con la virtud, encaminándose por el camino de la fortuna. El síntoma de la corrupción fue arduamente tratado por Nicolás Maquiavelo, quién muestra que la opción práctica de la corrupción anunciaba algo así como la clausura de los regímenes[2]. La corrupción estaría opuesta diametralmente a la opción de legitimación, pues esta última requiere de la participación del pueblo y de la transparencia, por lo tanto de virtud. Al respecto podemos utilizar una figura ilustrativa de la forma como funcionan las prácticas de la corrupción. Se trata de entrever otros hilos, colgados entre bambalinas, hilos invisibles o, por lo menos, no detectables a simple vista, que también hacen mover a las marionetas del poder. Son como imponderables que se introducen en tanto factores y determinantes en la toma de decisiones. Empero, sobre todo en los circuitos de influencia y ganancias ilícitas. Jean Paul Baudrillard se refería al ámbito proliferante de estas prácticas perversas como relativas a la economía política del chantaje[3]. Estas prácticas tienen que ver con el lado oculto de la administración de las normas y del gobierno. Ocurre como si hubiera un mundo paralelo, de ninguna manera fantasmagórico, sino real, incluso más real que el mundo de la norma y de las instituciones. ¿Cómo podríamos comenzar a hablar de estas prácticas adulteradas y corrosivas?  Como una primera aproximación diremos que se trata de desplazamientos respecto de la aplicación de la norma, usos de la administración de la norma, que equivale a lograr efectos no previstos de la norma, efectos que no tienen que ver con los logros, sino con los beneficios privados. El uso de la norma en beneficio propio y de particulares. Por lo tanto se establece una complicidad.

Estas complicidades terminan conformando redes o, si se quiere, telarañas de circuitos y compromisos. Entonces no se trata solamente de desplazamientos sino de desvíos constantes, también de la formación de estratos de complicidad, por lo tanto de grupos de poder, en el sentido que son relaciones de fuerza que afectan las direcciones de prácticas, fundamentalmente de prácticas administrativas y de gobierno. Entonces, en principio, se trata de desplazamientos, desviaciones, complicidades, formación de redes y circuitos, por lo tanto de composiciones y estructuras paralelas a las formas institucionales. En todo caso se trata de toda clase de beneficios singulares, que pueden darse cualitativamente o cuantitativamente, si media el dinero. Puede haber favores políticos; pero, también beneficios económicos.

Es muy probable que a lo largo de la modernidad, de la conformación e historia de los estados modernos, de las formas de gobierno dadas, estos fenómenos de la perversión de las prácticas institucionales, que llamamos corrupción, se haya extendido de una manera exorbitante; sobre todo, debido al crecimiento del interés privado, la transversalidad del mercado y la circulación del equivalente general del cambio, el dinero. De lo que vamos a hablar entonces es de estas formas de corrupción dadas en los regímenes modernos, en los contextos del funcionamiento de los ciclos del capitalismo, dados mundialmente, regionalmente y localmente. De cómo los gobiernos son atravesados por otras relaciones no normadas, no institucionalizadas, aunque se hayan cristalizado en las prácticas y en las costumbres.

Otra característica de las relaciones de la corrupción es que se convierten en un modus operandi. En el manejo administrativo del logro de las concesiones, las licitaciones, las compras estatales, funcionan efectivamente introduciendo esta condicionante coercitiva; la distribución y participación particular, privada, en una porción y porcentaje del negocio. En otras palabras los funcionarios se benefician con esta participación secreta. Empero, esta participación y distribución no queda ahí, pues la empresa adjudicada puede compensar esta “inversión” bajando sus costos, por lo tanto no cumpliendo plenamente con la calidad de los productos y de los resultados. Entonces la distribución de los beneficios no explicitados se expande y prolifera. De ese modo aparecen las ganancias extras para todos los comprometidos en estas relaciones y es esta red de complicidades mutuas.

Ciertamente frente a estos fenómenos, la institucionalidad y la normativa van a reaccionar, creando mecanismos de control, que buscan precisamente detectar estas perversiones y evitarlas. Esta maquinaria del control ha crecido monstruosamente produciendo más burocracia en la administración. Sin embargo, a pesar de la expansión de los controles, de la formación de sistemas de control, lo corrupción siempre encuentra agujeros, intersticios, en las estructuras esponjosas de las instituciones. Lo increíble es que precisamente estos espacios de redes, relaciones y estructuras perversas son las que mejor se adecuan y manejan las normas y los sistemas de control, de tal manera que terminan administrado eficientemente las ilegalidades.

¿Pero qué clase de relaciones son las relaciones de corrupción? ¿Qué corrompen? ¿Otras relaciones? ¿Son como el oxido que altera una composición? ¿Usa otras relaciones paralelas para redirigir el sentido de las relaciones establecidas formalmente, la dirección de las mismas? ¿Qué ocurre con las personas que entran en estos juegos? ¿Se corroe el carácter[4]? El tema obviamente no es fácil. Se lo ha abordado de distintas maneras, haciendo hincapié en las normas, en a transgresión de la normas, también se ha remarcado el tema moral, resaltando la transgresión moral. ¿Estos serán los referentes, los ejes a partir de los cuales debemos entender la corrupción? Por todos los esfuerzos que se han hecho para explicar este fenómeno desde estos ángulos, viendo sus resultados, también su incorporación a las luchas contra la corrupción, que son un rotundo fracaso, vemos que no parecen ser estas las perspectivas apropiadas. Por eso preferimos abordar el ámbito de relaciones de corrupción desde la perspectiva de las relaciones de poder; este ámbito de relaciones paralelas corresponde a una de las formas de relaciones de poder; se trata de la forma ligada al uso de las fuerzas, de las relaciones de fuerzas, en sentido de la corrosión misma de las relaciones establecidas, la desintegración institucional, aunque la misma corrupción puede llegar a institucionalizarse en una sociedad, así como en un Estado. También podemos introducir el concepto de flexibilización, pero en este caso sería de flexibilización y manipulación de las prácticas de administración normativa. Parece que algo común en el tema de la corrupción es la desviación de un bien en el sentido de beneficio privado. Este enriquecimiento velado, oculto, parece ser uno de los resultados compartidos en las distintas formas de corrupción. ¿Pero, por qué decimos que es una relación de poder?

Porque ejerce dominio, afecta, incide, en los comportamientos y conductas; provoca decisiones, altera reglas, regulaciones, transacciones; influencia al margen de las reglas establecidas. En la medida que una sociedad y un Estado se hallan comprometidos por la extensión de estas redes, pueden las relaciones de poder de la corrupción ser determinantes en el desenvolvimiento político y en las políticas públicas. En este caso, se hace inútil un análisis político clásico, cuando de lo que se trata es develar estas relaciones de poder y lograr entrever sus formas de funcionamiento y el alcance de sus condicionamientos y determinaciones. Al respecto, quizás se han venido embrollando y sofisticando estas relaciones en la medida que las relaciones sociales del mismo funcionamiento del sistema capitalista se han venido complejizando, así como la normativa de los controles administrativos. Ya no se pueden descartar el análisis de las relaciones de corrupción del ámbito y el circuito de las finanzas, tampoco del complejo ámbito de relaciones empresariales,; sobre todo cuando se trata de grandes empresas, a las que conocemos como empresas trasnacionales. En relación al análisis político, podemos decir que lo que si parece mantenerse como herencia del análisis es la vinculación de la corrupción y los gobiernos; este diagnóstico parece haberse constatado desde tiempos remotos, parece que enfrentamos un fenómeno ineludible, sobre todo en la medida que se usó el ejercicio de gobierno para el enriquecimiento propio. Claro que también hay otras formas de corrupción, desprendidas en lugares de relaciones más cotidianas, relaciones con la policía, relaciones con los abogados, relaciones con los administradores, relaciones de los funcionarios, con la administración misma, también relaciones de los funcionarios con los usuarios, tomados como clientes. Empero, vamos a tratar de concentrarnos en aquellas formas que afectan a un Estado y a un gobierno.

Podemos anotar como curiosidad que algunos estudios, no necesariamente sobre la corrupción, lancen la hipótesis de que, en el continente americano, el nacimiento  de lo que podríamos llamar una violencia y una perversión en las relaciones, se remonte hasta la conquista y la colonia. Uno de esos autores es el conocido investigador Dominique Temple quien en su libro Teoría de la reciprocidad[5] dice que el encuentro entre el mundo de las reciprocidades indígena y el mundo del intercambio de los conquistadores, éstos pervierten las relaciones de reciprocidad, se sirven de ellas, no devuelven el don, y se aprovechan individualmente de los regalos. Otro autor soy yo mismo que en Genealogía del poder[6] plantee la hipótesis de que los españoles deforman las instituciones precolombinas, donde se asientan, usándolas en sentido privado. En un estudio específico sobre la corrupción, el investigador Edmundo Gonzáles Llaca en su libro Corrupción, patología colectiva[7], también se remonta a la colonia para hacer una historia de la corrupción. No sé si se puede sostener esta hipótesis compartida, sobre todo cuando tenemos como una genealogía de la corrupción, una historia de la corrupción que combina formas y estructuras de prácticas perversas dependiendo de etapas, periodos y contextos dados. Tampoco es fácil sostener este momento des-constitutivo y constitutivo civilizatorio, este acontecimiento de conquista y de violencia colonial, como el del origen de la corrupción. Empero, lo que interesa de estas interpretaciones es la vinculación de la corrupción con las transferencias publicas, que entonces pueden ser mas bien comunitarias, al beneficio privado. Vamos a quedarnos con esta característica sin pretender hacer un diagrama de la corrupción en tiempos de la conquista y en los periodos de la colonia. Lo que interesa es tratar de entender las formas de la corrupción y su efecto corrosivo en los estados modernos, sobre todo los Estado-nación subalternos contemporáneos.

Hay que tener en cuenta que no solo se trata de relaciones sino también de percepciones; para comprender las significaciones inherentes a estas relaciones, debemos incursionar en la experiencia de las percepciones que entran en juego, percepciones que decodifican esas relaciones. De lo que se trata es de discernir también de qué modo las percepciones asumen el problema. Tal parece que la decodificación, por lo tanto, la significación del problema, no es el mismo en distintos periodos. Por lo menos podemos distinguir dos grandes etapas en lo que corresponde a la historia de los Estado-nación; una primera, que tiene que ver con un tratamiento más nacional del problema; una segunda, que tiene que ver con un tratamiento más bien internacional de la problemática. En la primera etapa, el problema tiende a decodificarse a partir de códigos morales, de valores, también de normas, de leyes, de códigos jurídicos y clasificación de delitos, así como, en consecuencia, de llamados a la responsabilidad funcionaria y ciudadana. En cambio, en la segunda etapa, cuando se convierte en una preocupación de organismos internacionales y de conferencias mundiales, la decodificación del problema se hace a través de una innovada perspectiva, que introduce términos como transparencia, eficiencia y competitividad, asignación de recursos y uso eficiente de los mismos. Claro que no se puede reducir el saber de la corrupción a los mapas de estos términos, pues el mapa de las percepciones es más complejo, dependiendo de las mismas formas de las relaciones corrosivas y corruptas, dependiendo los contextos dónde ocurren. Lo que importa es identificar dos ámbitos discursivos sobre la problemática de la corrupción, uno más nacional y otro internacional, dado este último en una etapa de fuerte globalización e injerencia de los organismos internacionales. Este ya es un primer paso de distinción.

Por otra parte, hay que introducir, cuando hablamos de percepciones, otras perspectivas, de estratos o grupos que no ven con malos ojos estas relaciones que llamamos de corrupción; pueden incluso considerarlas como “naturales”, pues terminan como institucionalizándose; otros ven como de procedimientos que hay que utilizar y aprovechar para conseguir determinados objetivos y fines. En el caso de las percepciones de organismos internacionales, si bien se preocupan por lograr la disminución de la corrupción en los países afectados, lograr niveles de transparencia y eficacia en el uso de los recursos, hay formas corrosivas que son toleradas o no se encuentran clasificadas de este modo; es decir, como formas de corrupción; este es el caso de las especulaciones monetarias del sistema financiero internacional. Por lo tanto, cuando se habla de corrupción se lo hace desde marcos formales establecidos, que corresponden o a las normas morales y administrativas, que incumben a las exigencias de transparencia y eficacia. También se puede hablar de estos temas desde la academia, en lo que atañe a los proyectos de investigación. Sin embargo, no hay que olvidar que todos estos espacios citados no son los únicos que intervienen en los imaginarios y representaciones de estas relaciones problemáticas en cuestión.

 

 

Tesis sobre la corrupción

Podemos definir tres niveles de desplazamiento en relación a este acontecer; un primer nivel o plano, tiene que ver con las prácticas; un segundo nivel, tiene que ver con las percepciones; un tercer nivel, tiene que ver con un cierto saber sobre el tema, sobre la corrupción. Se trata de un saber administrativo estrechamente vinculado a las preocupaciones de los organismos internacionales y transferido a los estados. Se tiene un conocimiento sobre las prácticas, los alcances, los efectos de la corrupción, sobre todo cuando se trata de la relación entre asignación de recursos y su manejo, sus desviaciones, sus consecuencias, que se reflejan en los magros resultados de los proyectos, también en el enriquecimiento ilícito de funcionarios y privados. Este saber se aplica en la normativa, se conforma un sistema de control, llamado institucionalmente Contraloría, conectada a los departamentos y unidades de auditoria de las instituciones, también a algún ministerio encargado de la lucha contra la corrupción. Obviamente el sistema de control también se halla conectado o articulado al sistema judicial, sobre todo para lograr las penas en relación a los delitos.

En el plano de las prácticas encontramos el despliegue y el recorrido de las fuerzas; es donde se dibujan los mapas de estos circuitos. Cómo opuestos a estos mapas de la corrupción se conforman e instalan dispositivos normativos e institucionales de control y lucha contra la corrupción. La relación entre estos mapas y los diagramas institucionales no siempre es de confrontación, de litigio, sino que también se dan adecuaciones cómplices entre ambas cartografías, la de los mapas de la corrupción y la de la geografía de las instituciones. El saber sobre la corrupción ha abandonado las interpretaciones tempranas del mal, de la alteración del equilibrio moral, de la ausencia de ética, incluso del uso de la violencia política; estos temas han quedado como patrimonios incidentes en los análisis políticos. El saber sobre la corrupción prefiere estructurar su arsenal conceptual a partir de los esquemas administrativos, económicos y de gestión pública. Se trata de transgresión de normas; se trata de normas administrativas ligadas a la gestión pública, evaluadas desde la perspectiva de la eficacia, eficiencia y efectividad de la gestión, de acuerdo a la valoración de los resultados. Ciertamente entran en las consideraciones preocupaciones sobre los efectos nocivos de la corrupción en las sociedades y en la desintegración de las instituciones, consideraciones sobre la vinculación de la corrupción con la proliferación de otros delitos, sobre todo los que tienen que ver con los mercados ilícitos del narcotráfico y otros tráficos altamente peligrosos, como el tráfico de armas. Consideraciones que tienen que ver, en conjunto, con la toma de conciencia de que se trata de un problema internacional; por consiguiente, es una responsabilidad de los estados el actuar. En todo caso, el enfoque es básicamente administrativo y de gestión pública, aunque también introduce nuevas definiciones para la tipificación del delito.

En el plano de las percepciones nos encontramos con una variedad grande de interpretaciones; dejaremos a un lado las percepciones académicas, también las percepciones oficiales, que de alguna manera se recogen en el saber sobre la corrupción. Nos concentraremos en algunas representaciones populares sobre el tema; estas percepciones son sugerentes pues derivan de las experiencias prácticas de la gente. Una de las percepciones más comunes es la que asocia la corrupción con la política, con la función de los políticos, con la comprensión de que el gobierno es una especie de botín. Los políticos pelean por el poder precisamente para hacerse ricos. Se toma esta apreciación con mucha espontaneidad, con aire natural, haciendo entender que así funcionan las cosas. Unos se hacen ricos como empresarios, otros se hacen ricos como políticos, en tanto que la mayoría padece la historia. Llama la atención esta representación popular pues no se inscribe en la condena moral, tampoco supone la maldad congénita de la humanidad, sino que asume un punto de vista práctico, cotidiano. Eso es lo que ocurre. También llama la atención su espontanea aceptación, pues se expresa, en esta interpretación, que se trata como de una fatalidad, de la que no se puede escapar, no se puede cambiar las cosas. Así funcionan. Para conseguir algo tienes que tener un padrino, para agilizar un trámite tienes que invertir en la coima; todo se mueve con dinero, con padrinos, con relaciones. Podríamos decir que en esta representación de la corrupción se reconoce a la clientela, a la red clientelar del poder. Se trata de una sociedad chantajeada por los poderosos, los que tienen el control del gobierno o del dinero. En esta representación popular se expresa más objetividad que la que podemos hallar en el saber de la corrupción; quizás esto se deba a que se eleva desde la experiencia cotidiana un cuadro, el cuadro de la corrupción. Nos muestra la escena del drama; están los clientes que padecen el peso de esta relación, están los que controlan los hilos del poder y los circuitos del dinero, están clasificados los espacios de los distintos procedimientos de la corrupción; sobre todo, se dibuja una realidad oculta a los ojos, que, sin embargo, es una realidad efectiva, que condiciona el funcionamiento de los ámbitos de mediación entre sociedad y Estado.

Entre la variedad de percepciones, que no podemos comentar en este ensayo, hay otra que también es sintomática. Se entiende como audacia la práctica paralela de cohecho; es vivo el que logra hacerse rico y tonto el que no lo hace, teniendo la oportunidad. En esta representación hay como una aprobación inmediata de la corrupción. Cuando te toque el turno, tienes que hacerlo, sino quedas como tonto. Ya no se trata de decir, como antes, de que así funcionan las cosas, sino de que hay que hacer que sigan funcionando así.  En un mundo de bandidos la gente se divide entre vivos y tontos. La lucha por la vida te obliga ejercer también las prácticas que dan resultados, que logran objetivos, sin necesidad de grandes sacrificios. En esta representación no sólo se observa una concepción de mundo, éste es violento y hay que luchar e imponerse; ya no se trata sólo de clientelismo sino de complicidad. Podemos entonces distinguir circuitos clientelares y redes de complicidad, aunque estos se crucen.

En lo que respecta a la variedad de percepciones populares sobre la corrupción, también hay representaciones condenatorias e interpeladoras de la corrupción. Una de las interpretaciones más sugerentes, por su contenido crítico, es la que comprende que el mundo esta mal, la sociedad funciona mal, la política es un desastre, el gobierno no gobierna, debido a que las cosas funcionan como funcionan, atravesadas por la corrupción. Los culpables de la miseria del pueblo son los corruptos. En esta apreciación se muestra el desacuerdo de que las cosas sigan como están, se expresa la voluntad de que hay que cambiar el mundo. Aunque también comparte con el criterio de que si se acaba con los corruptos acaba el problema, así como de lo que se trata es de que personas honestas entren al gobierno. Como se puede ver, se comparten códigos morales en estas representaciones.

Sectores populares más politizados expresan interpretaciones más elaboradas, conciben, por ejemplo, una relación intrínseca entre corrupción, capitalismo y gobierno. Esta representación comprende que la lucha contra la corrupción es también una lucha contra el capitalismo y el mal gobierno. Se observa en esta interpretación ya un trabajo militante en las organizaciones sociales, sobre todo en los sindicatos y organizaciones indígenas. Esta crítica de la corrupción nos muestra, a diferencia de las otras interpretaciones y representaciones, una realidad más compleja, partiendo de las propias causas de la corrupción, llegando a un alcance y una expansión de la problemática  mucho más aguda. Lo que dice esta representación es que el fenómeno de la corrupción no es ajeno a los fenómenos económicos, sociales y políticos que articulan la sociedad y el Estado. Una consecuencia que se puede sacar de esta crítica es que la lucha contra la corrupción es integral, tiene que ver con transformaciones en el orden económico, en el orden social y en el orden político.

Ahora tocando el plano del saber sobre la corrupción, la adquisición de la información, la decodificación de la misma, el análisis de los datos, los cuadros y las descripciones, la enunciación de teorías sobre el fenómeno mismo, han focalizado su trabajo de investigación en los espacios administrativos y de gestión del aparato público, en sus formas de funcionamiento, en sus normas, en la administración de sus normas, en el cumplimiento de los proyectos. Así como también en la tipificación de los delitos, en la conceptualización de las intervenciones administrativas en contra de los actos de corrupción, en las medidas administrativas y judiciales. También en el perfil de los funcionarios, en las normas de contratación de personal, así mismo en las normas de contratación de bienes y servicios. La transparencia es un concepto que aparece como opuesto al concepto de la corrupción, se asocia al acceso a la información y a la participación.

Se puede ver claramente que se trata de un saber técnico, un saber basado en el conocimiento de los procedimientos, las normas y la administración de la gestión pública. Se trata también de un saber técnico encaminado a construir instrumentos de corrección que ataquen a la disfuncionalidades del sistema. Empero también se trata de un saber restringido y circunscrito, restringido a los especialistas y circunscrito a un área; se trata también de un saber que no se ocupa de otros espacios condicionantes del mismo fenómeno de la corrupción, sólo se restringe al estudio del fenómeno en los espacios del aparato público. Por ejemplo, no se ocupa de investigar, decodificar, analizar y teorizar las prácticas y procedimientos de las empresas trasnacionales, de los monopolios y oligopolios, así como del sistema financiero internacional. Quizás este es el espacio de condicionantes y determinantes más fuerte y más grande, que tiene efectos más desbastadores en los estados y gobiernos. Por lo tanto, se trata de un saber que oculta esta parte del problema.

El nivel más grande y complicado del fenómeno de la corrupción se encuentra en estos espacios y escenarios por donde se mueven, expanden y se instalan las empresas trasnacionales. El efecto más destructivo de lo que podemos considerar los derechos económicos de los ciudadanos viene del sistema financiero, de las especulaciones financieras, de las burbujas financieras, de la administración y diferimiento de la crisis por procedimientos financieros. Estos grandes escenarios de desencadenamientos fabulosos de movimientos de capital, escenarios de grandes sobornos y estafas, así como de escándalos financieros, no son estudiados ni atendidos ni siquiera como parte de la problemática, siendo ya el núcleo gravitante de la nebulosa.

Por lo tanto, como se puede evaluar, estamos ante cartografías del poder que han logrado cambiar la composición de las formaciones económicas y políticas. Ocurre que la consecuencia del despliegue del ciclo del capitalismo, que avanza desde el dominio comercial hasta el dominio financiero, pasando por el dominio industrial, no solo coloca al capital financiero en la cúspide estructurada de la acumulación ampliada de capital, sino que genera una distorsión descomunal a partir de la economía política del chantaje. Si antes se podía considerar a la economía política como una de las condicionantes fuertes de las formaciones económico-sociales modernas, ahora se ha producido como un repliegue en este campo de la economía política, se ha formado un núcleo gravitante que distorsiona el mismo desplazamiento de las relaciones económicas; este núcleo de la distorsión es lo que llamamos la economía política del chantaje. Se trata de una economía basada en las coerciones múltiples, en las polimorfas formas de la manipulación, en proliferantes procedimientos de corrupción, cuyo objeto son las ganancias extraordinarias basadas en la especulación, en la trampa, en el saboteo, en el engaño, en el desfalco, en el arreglo y la transacción con los gobiernos. El alcance de esta economía política del chantaje va lejos, adquiere también distintas formas, conectándolas. Por ejemplo, el alcance llega a los circuitos de tráficos y de contrabandos, conllevando las consecuencias de los famosos lavados de dinero. Ya no se trata solamente de lograr la ganancia típicamente capitalista, sino de forzar ganancias extraordinarias sobre la base de las especulaciones y transacciones dolosas. Claro que todo esto ocurre sobre la misma medida del excedente, sobre el mismo volumen de plusvalor; no añaden nada, ningún nuevo valor. Se inflama la cuantificación de manera especulativa, transfiriendo los costos a los ciudadanos, a los usuarios, a los consumidores, a los trabajadores, a los prestamistas, a los que usan los créditos, a los países periféricos.

Entonces el diagrama de poder de la corrupción no puede ser leído desde códigos morales, no es un problema del mal. No hay un mal congénito en el ser humano, como suponía Thomas Hobbes. No se trata de inclinaciones perversas de las personas; no hay mal, salvo en la cabeza de los moralistas. Por lo tanto, tampoco se resuelve ningún problema con castigar, vigilar, penalizar. Tampoco se trata de extender el ámbito de la clasificación de los delitos a las identificaciones de las formas de corrupción, introducir esta taxonomía en el sistema jurídico. No se resuelve el problema por medio de la complejización del sistema del control administrativo, acompañada por la aprobación de normas especiales. La recurrencia del fenómeno va reaparecer nuevamente, persistentemente, atravesando los poros de todos estos mecanismos. La fenomenología de la corrupción tiene que ver con ámbitos de relaciones configurados a partir de la economía política del chantaje; su mapa de fuerzas, su cartografía de poder, no se destruye con los procedimientos antes mencionados; incluso puede ocurrir que sean contaminados. Al tratarse de ámbitos de relaciones particulares, de estructuras de poder privativos, se requiere atacar el problema a partir del cambio de las composiciones, no solamente de este ámbito de relaciones, sino de todos los espacios de relaciones que entran en contacto con la fenomenología en cuestión. Se trata de la transformación de las composiciones mismas de las relaciones.

 

 

Un cuadro de la corrupción: Espacios de relaciones entre el sistema financiero internacional, las empresas trasnacionales y los gobiernos                       

La crisis de la deuda externa infinita y eterna de los estados periféricos respecto al sistema financiero internacional ha develado los nuevos procedimientos de sometimiento de los centros del sistema-mundo capitalista sobre la multifacética periferia del sistema-mundo. Una deuda impagable, que a través del cálculo de amortizaciones e intereses, sobre todo de éstos últimos, la deuda crece tanto que deja atrás los montos de los préstamos de los países. La inversión financiera ha resultado un negocio más jugoso que la inversión de capitales en la producción. Esta deuda infinita y eterna puso al borde del precipicio a los estados deudores; sobre todo, puso al descubierto el papel dominante del sistema financiero internacional y su función usurera en el proceso de acumulación ampliada de capital.

Ahora, en el desenlace de la crisis estructural del capitalismo, aparece peligrosamente en toda su magnitud el dominio del sistema financiero internacional, incluyendo a Europa, donde se ha desatado la crisis financiera en forma alarmante, atentando contra los países y sus poblaciones de la llamada “periferia” europea; también la crisis financiera ha abrazado a Estados Unidos de Norte América, donde la crisis mobiliaria ha mostrado patentemente la transferencia de la carga de la deuda a los sectores medios, endeudados hasta el cogote, viéndose obligados a abandonar sus residencias impagables. La República Popular de China ha tenido que comprar parte de la deuda estadounidense para que ese país no se vaya al abismo. La intensidad de esta crisis podemos constatarla en el dramatismo inherente a las expresiones vertidas en la carta de dos patriotas griegos, Mikis Theodorakis y Manolis Glezos, que a continuación transcribimos:

 

“En tiempos antiguos, la condonación por Solón de las deudas que obligaban a los pobres a ser esclavos de los ricos –la llamada reforma Seisachtheia, sentó las bases para la aparición, en la antigua Grecia, de las ideas de democracia, ciudadanía, política y Europa: los fundamentos de la cultura europea y mundial.

Luchando contra la clase de la riqueza, los ciudadanos de Atenas señalaron el camino para la constitución de Pericles y la filosofía política de Protágoras, quien dijo: “El hombre está muy por encima de todo el dinero”

Hoy en día, los ricos están tratando de tomarse la venganza en la mentalidad humana: “Los mercados están muy por encima de todos los hombres” es el lema que nuestros líderes políticos abrazan gustosamente, aliados al demonio dinero como nuevos Faustos.

Un puñado de bancos internacionales, agencias de información, fondos de inversión, en una concentración mundial del capital financiero sin precedentes históricos, reivindican el poder en Europa y en todo el mundo y preparan la abolición de nuestros estados y nuestra democracia, con el arma de la deuda, para esclavizar a la población de Europa, poniendo en el lugar de las imperfectas democracias que tenemos la dictadura del dinero y la banca, el poder del imperio totalitario de la globalización, cuyo centro político está fuera de la Europa continental a pesar de la presencia de poderosos bancos europeos en el corazón del imperio.

Comenzaron con Grecia, utilizada como conejillo de indias para trasladarse a otros países de la periferia europea, y poco a poco hacia el centro. La esperanza de algunos países europeos para escapar eventualmente de la crisis demuestra que los líderes europeos se enfrentan a un nuevo “fascismo financiero”, no haciéndolo mejor que cuando se enfrentaron a la amenaza de Hitler en el período de entreguerras.

No es una casualidad que una gran parte de los medios de comunicación controlados por el banco se trate a los países de la periferia de Europa como “cerdos – pigs” y su campaña mediática, sádica y racista, vaya teñida de desprecio. Sus medios de comunicación no se dirigen sólo contra los griegos, sino también contra la herencia griega y la antigua civilización griega. Esta opción muestra los objetivos profundos y ocultos de la ideología y de los valores del capital financiero, promotor de un capitalismo de destrucción.

El intento de los medios de comunicación alemanes de humillar símbolos, como la Acrópolis o la Venus de Milo, monumentos que fueron respetados incluso por los oficiales de Hitler, no es sino una expresión del profundo desprecio de los banqueros que controlan los medios de comunicación, ya no tanto contra los griegos, sino sobretodo contra las ideas de libertad y democracia que nacieron en este país.

El monstruo financiero ha producido cuatro décadas de exención de impuestos para el capital, todo tipo de “liberalización del mercado”, una desregulación amplia, la abolición de todas las barreras a los flujos financieros y las especulaciones, los constantes ataques contra el Estado, la compra de partidos y medios de comunicación, la apropiación del excedente por un puñado de vampiros: los bancos mundiales de Wall Street. Ahora bien, este monstruo, un verdadero “Estado tras los Estados”, parece preparado para asestar un “golpe de Estado permanente” financiero y político, y para más de cuatro décadas.

Frente al ataque, las fuerzas políticas de la derecha política y la socialdemocracia parecen comprometidas después de décadas de entreguismo al capitalismo financiero, cuyos centros más grandes están fuera de Europa. Por otro lado, los sindicatos y los movimientos sociales aún no están lo suficientemente fuertes como para bloquear el ataque de manera decisiva como lo hicieron muchas veces en el pasado. El nuevo totalitarismo financiero busca aprovechar esta situación para imponer condiciones irreversibles en toda Europa.

Hoy, es tan necesario como urgente la coordinación inmediata y transfronteriza de los intelectuales, las gentes de las artes y las letras, los movimientos espontáneos, las fuerzas sociales y las personalidades que comprenden la importancia del reto; necesitamos crear un frente de resistencia potente contra “el imperio totalitario de la mundialización” que está en marcha, antes de que sea demasiado tarde.

Europa solo puede sobrevivir si presenta una respuesta unida contra los mercados, un reto mayor que el de ellos, un nuevo “New Deal” europeo.

Debemos detener de inmediato el ataque contra Grecia y los otros países de la UE en la periferia, hay que poner fin a esta política irresponsable y criminal de austeridad y privatización, que condujo directamente a una crisis peor que la de 1929.

Las deudas públicas deben ser restructuradas de forma radical en la Eurozona, especialmente a expensas de los gigantes de la banca privada. Los bancos deben volver a ser evaluados y la financiación de la economía europea debe estar bajo control social, nacional y europeo. No es posible dejar la llave financiera de Europa en manos de los bancos, como Goldman Sachs, JP Morgan, UBS, Deutsche Bank, etc.… Hay que prohibir los excesos incontrolados financieros que son la columna vertebral de capitalismo financiero destructivo y crear un verdadero desarrollo económico en lugar de ganancias especulativas.

La arquitectura actual, basada en el Tratado de Maastricht y las reglas de la OMC, ha instalado una máquina en Europa para fabricar deuda. Necesitamos un cambio radical de todos los tratados, la sumisión del BCE al control político de la población europea, una “regla de oro” para un mínimo del nivel social, fiscal y medioambiental de Europa. Necesitamos urgentemente un cambio de paradigma, un retorno al estímulo de crecimiento a través de la demanda de nuevos programas de inversión europeos, las nuevas regulaciones, los impuestos y el control del capital internacional e instalación de flujos, una nueva forma de proteccionismo suave y razonable en una Europa independiente sería protagonista en la lucha por un mundo multipolar, democrático, ecológico y social.

Llamamos a las fuerzas y personas que comparten estas ideas a convergir en un amplio frente de acción europea lo antes posible, para producir un programa de transición de Europa, para coordinar nuestra acción internacional, con el fin de movilizar a las fuerzas del movimiento popular, para revertir el actual equilibrio de fuerzas y derrotar a los líderes actuales históricamente irresponsables de nuestros países, con el fin de salvar a nuestro pueblo y a nuestra sociedad antes de que sea demasiado tarde para Europa[8].”

 

La carta es intensa y sincera, clara como el agua pura, esa es la situación en Europa; pero, también podríamos decir que se trata de una descripción de lo que pasa en el mundo, claro que comprendiendo las diferencias regionales, así como las diferencias entre la periferia europea y las periferias del sistema-mundo capitalista, de la que posiblemente ya forme parte esta periferia europea. También comprendiendo la relación distinta con otros bancos y otras políticas del sistema financiero internacional, incluyendo a los bancos de la cooperación internacional. En todo caso, en esencia, la estrategia del sistema financiero internacional es la misma, descargar la avidez de sobre-ganancias especulativas en la gente, en la masa de los deudores; descargar la crisis financiera, de la que la burguesía internacional es culpable, sobre las espaldas de las grandes poblaciones y pueblos del mundo.

Lo que queda claro en la carta es también el carácter especulativo del sistema financiero internacional; su intervención en términos monetarios ha descartado las inversiones en la producción, en la transformación productiva, que requiere tasas de retorno a largo plazo; prefiere el retorno en el corto plazo, por eso apuesta a la especulación financiera, a la inversión de capital en el sentido quimérico. La Unión Europea ha optado por una concepción neoliberal y monetarista en lo que respecta a la unión económica, a la unión de la moneda y a la unión política. En principio los países que se integraron a la Unión Europea tuvieron que ajustar sus economías y lograr los equilibrios macroeconómicos que exigían las políticas de integración, después parecían beneficiarse con grandes prestamos y compromisos financiaros, creando burbujas financieras y la ilusión del consumo ilimitado, debido al crédito y a los instrumento de crédito computarizados; sin embargo, esta ilusión ocultaba un costo alto a pagar por las grandes poblaciones de deudores, así también por los estados comprometidos con las políticas monetaristas orientadas al macro-equilibrio económico. Países enteros, sus poblaciones, sus estados, se convirtieron en rehenes de los grandes bancos, prisioneros del sistema financiero internacional, no solamente europeo, dada la globalización de la economía, sobre todo del sistema financiero mundial. El círculo vicioso de este sistema de endeudamiento es que una vez que se entra en crisis, para salir de la crisis se requiere endeudarse más, obtener préstamos para equilibrar las balanzas, los flujos de caja, para bajar el déficit. Ahora bien, estos financiamientos de “salvación” de las economías de los países en crisis exigen austeridad y descargar el peso de la crisis en la participación pública en la educación, la salud, la jubilación y otros rubros de atención; requiere que se bajen los sueldos y salarios, obviamente de la población trabajadora, no así de los ingresos de los grandes jerarcas del poder y de la economía. Estos problemas de la crisis financiera se reflejan notoriamente en los índices alarmantes de desocupación, de la inflación, de la disminución del poder adquisitivo, en las restricciones en la educación y la salud, además en las formas de suspensión relativas de la jubilación, aumentando los años, utilizando los fondos de los jubilados en inversiones, haciendo depender la sostenibilidad de sus pagos de estos negocios.

La crisis europea y la crisis estadounidense son parte de la crisis estructural del capitalismo, del ciclo del capitalismo vigente, crisis expresada en la intensidad de la crisis financiera. Esta crisis irradia a las periferias del sistema-mundo, se expresa en ellas, con distintos ritmos y profundidad, dependiendo el nivel de involucramiento de los países en el sistema financiero internacional; esta crisis también se expresa como crisis política. Los estados no terminan de resolver problemas de legitimidad; para lograr avanzar en el tratamiento de estos problemas y la consecución de sus soluciones no es suficiente, desde hace tiempo, el ritual periódico de las elecciones, ni la elocuencia estridente de la propagando sobre el valor de las instituciones democráticas. Se requiere de soluciones que vayan más allá de la democracia representativa, es menester la participación abierta de las poblaciones y su involucramiento en las tomas de decisiones; esto significa avanzar a las formas abiertas de democracia participativa. Resulta paradójico constatar la concentración del poder en élites políticas, justo cuando los medios de circulación de la información, del acceso de la información, de las posibilidades de participación, han dado un salto gigantesco. También se tienen que tener en cuenta las transformaciones del perfil de la población, con niveles de educación que superan a las de otros periodos de la modernidad, sobre todo en sus inicios. Esta contrastación denota una contradicción, un poder controlado por élites, cuando el potencial de las poblaciones ha crecido. Otra contradicción es la que señala la carta abierta de los patriotas griegos, que unos cuantos bancos, ciertamente poderosos, decidan la suerte y la vida de las poblaciones, por el hecho de estar endeudadas. La deuda es creación y estrategia del sistema financiero internacional, diseñado de tal manera con el objeto de lograr obtener super-ganancias especulativas, administrando y difiriendo la crisis del capitalismo. Estos bancos no tienen ningún control efectivo por parte de las poblaciones y los pueblos, por parte de los países y Estados. Son como un super-Estado independiente del mismo ejercicio democrático.

Este es el tema de fondo, la lógica financiera en su etapa dominante es una distorsión en el mismo funcionamiento económico, se convierte en un sistema coercitivo y especulativo, forma parte de lógicas perversas de circulación, incluso termina conectándose con otras lógicas perversas. El sistema financiero refuerza las lógicas paralelas de la economía política del chantaje, empuja a las mismas empresas trasnacionales a optar por métodos que logren super-ganancias, métodos que tienen que ver con el despojamiento y la desposesión, apoyados por el monopolio tecnológico, el monopolio de los mercados y el monopolio financiero, sin hablar del monopolio militar de las armas de destrucción masiva. La recurrencia a la trasgresión de las normas ya forma parte de la historia de las empresas trasnacionales, así como el uso manipulador de las normas; también el control de las reservas y de los procesos técnicos de explotación y producción. Estas empresas trasnacionales, como gigantes monopólicos, terminan controlando regiones del mundo, incorporando a su expansivo control a los países y sus estados. Su gigantesco poder compromete a los gobiernos, incorpora a los gobernantes a sus circuitos de influencia, recurriendo a formas de corrosión y corrupción.

El manejo de las normas, de los convenios, de los contratos, de los contratos de operaciones y otros instrumentos múltiples de asociación, de coparticipación, de servicios, forma parte de su experimentada habilidad de usarlos y diseñarlos en su beneficio. Es difícil encontrar gobiernos que se resisten a este escamoteo; que lo hagan depende de varias condiciones, de su fortaleza normativa e institucional, de los sistemas de control, de la contraparte que pueden ofrecer, sobre todo técnica, de la cualidad de los gobernantes y funcionarios involucrados, de la claridad de las políticas públicas y de las políticas económicas, de la capacidad de custodia y control de los pueblos, lo que implica su capacidad de participación. Incluso a gobiernos progresistas, que en un principio intentan enfrentarse a estas estructuras de poder internacional, les resulta difícil durar en la resistencia a las redes de estas empresas y del sistema financiero internacional. Por eso, la lucha no puede dejar de ser popular y de una constante movilización general.

De lo que se trata es entender el funcionamiento del diagrama de poder de la corrupción; en relación a la construcción de este entendimiento, decimos que esta cartografía de poder tiene varios niveles, que los niveles fundamentales no se encuentran en la escala múltiple y micro de los ámbitos de mediación e intercambio entre sociedad y Estado, tampoco en los niveles del manejo de los recursos por parte de los funcionarios, aunque ya este nivel es de importancia y de incidencia, ni sólo a nivel gubernamental, aunque la cartografía de la corrupción ya tiene un impacto desbordante en la administración gubernamental misma; los niveles condicionantes y ordenadores del mapa se encuentran en las distorsiones que produce el sistema financiero internacional, el control y dominio de los oligopolios y los monopolios de las empresas trasnacionales.  Este es el centro de distorsión de la economía política del chantaje.

Nadie dice que aquí empieza la corrupción, como hemos dicho, es una historia larga, de múltiples líneas  en diferentes contextos históricos; lo que decimos es que, en el periodo de dominio del capital financiero, en la estructura del ciclo del capitalismo vigente, la composición de la cartografía del poder de la corrupción ha cambiado, colocando en su centro de distorsión de la economía-mundo capitalista al sistema financiero internacional y a los grandes monopolios internacionales que apuestan a la especulación y al despojamiento. Estos procedimientos no mejoran las condiciones de la economía mundial ni de los países, aunque si mejoran el crecimiento de las arcas de la burguesía internacional, se da un crecimiento estadístico, que no cuenta ni incorpora los costos sociales y los costos ecológicos. Lo  que hacen estos procedimientos es llenar los bolsillos de los grandes ricos, sin resolver la crisis del capitalismo; lo que se hace es diferir la crisis y descargarla en las mayorías de la población, ahondando la crisis económica y profundizando la crisis política.

El problema mayúsculo de este diagrama de poder de la corrupción es que el espacio de distorsión irradia a toda la economía, también a toda la sociedad, una vez que ya está comprometido el Estado y el gobierno. Entonces todo tiende a funcionar con la misma lógica, no se trata sólo de lograr ganancia, ya no se trata de la transformación productiva, por lo menos como preocupación técnica, comprendiendo los ciclos técnicos de desgaste de la maquinaria y tecnología incorporadas, pues esta maquinaria y tecnología termina obsoleta antes de que se cumpla su ciclo, sólo por la compulsión de la competencia; se trata de lograr las super-ganancias, la riqueza rápida.

                  

 

Cuadros de la corrupción

Vamos a hablar de cuadros en el sentido de paisajes humanos, escenarios, pinturas de eventos de estos mundos paralelos donde se practica la alteración de las normas y los procedimientos, donde se da lugar el enriquecimiento fácil y llamado ilícito. Cuadros también en el sentido de mapas y lugares de circuitos de estas relaciones que alteran y distorsionan los funcionamientos económicos, también políticos y sociales. Estos lugares que aparecen como núcleos gravitacionales de estas distorsiones, de estos espacios que hemos llamado economía política del chantaje. También vamos a identificar las materias y los objetos sobre los que trabajan y manipulan estas economías políticas del chantaje; materias y objetos que generalmente tienen que ver con las materias y los objetos de la economía extractivista, aunque no sólo, pues hay otros recursos, por así decirlo, que afectan, por ejemplo, a los servicios y otros rubros. Tampoco podemos olvidarnos en estos cuadros dibujar lo que hemos llamado economía política de la cocaína, que forma parte de la economía política del chantaje, que incluso llega a ser un campo de fuerzas tan gravitante y tan irradiante que termina influenciando y afectando los otros espacios de estas economías paralelas.

 

Las materias y objetos de la corrupción

Como lo hacen Alain Denault, Delphine Abadie William Sacher en Negro Canadá. Saqueo, corrupción y criminalidad en África, la economía extractivista está íntimamente relacionada con la corrupción[9]. Este conjunto de métodos, si podemos hablar así, y procedimientos paralelos, que coadyuvan notoriamente a la corrosión social, facilitando el acceso a concesiones, rutas directas, saltando trámites y normas o, en su caso, flexibilizándolas, logrando de este modo ganancias extraordinarias, por medio del incumplimiento de inversiones, tareas y responsabilidades, por lo menos como deberían ser, atendiendo a los acuerdos de los contratos, modelos de contratos, marcos legales nacionales e internacionales. La corrupción entonces viene a ser parte de los mecanismos de explotación en las economías extractivistas. Entiéndase que las economías extractivistas no sólo funcionan en las periferias del sistema-mundo capitalista, sino que son parte intrínseca de la economía-mundo capitalista. Los centros, las semi-periferias y las periferias, comprendiendo que ya no hay nada externo al sistema-mundo capitalista, están íntimamente ligadas a las formas del extractivismo, pues la explotación de minerales, el requerimiento de energía y toda la gama recursos naturales, forman parte de las condiciones de posibilidad económica y técnica del modo de producción capitalista, de la economía-mundo capitalista y de las dinámicas de crecimiento y desarrollo del sistema-mundo capitalista. El extractivismo forma parte del despojamiento y de la desposesión de la acumulación originaria y de la acumulación ampliada de capital.

Desde la perspectiva general de las dinámicas capitalistas integradas, que tienen como núcleo de funcionamiento al modo de producción capitalista, los costos del extractivismo, es decir, los costos de las materias primas y de los recursos naturales, forman parte de las rentas, absolutas y diferenciales, pues las materias de explotación no son producto del trabajo sino son recursos de la naturaleza, aunque para sacarlos de la tierra se requiere trabajo. De alguna manera estos costos deben minimizarse en relación a los costos de producción, costos de la transformación productiva, relativos a la industrialización de las materias primas y los procesos de transformación tecnológicas. Hay pues una contradicción, como ha sido estudiada por los clásicos de la economía política, entre renta y ganancia, además de la contradicción intrínseca entre renta, ganancia y salario. Ahora bien, una tendencia para resolver esta contradicción ha sido la privatización, es decir, la apropiación  privada de los yacimientos y de los recursos naturales. Empero, en la medida que el Estado se convierte en la condición y factor indispensable en el proceso de acumulación de capital, también participa en la renta de las materias primas y los recursos naturales; es más, en la medida que el Estado es el propietario nominal de los recursos naturales y de las materias primas entonces es la principal instancia en la participación de la renta de los recursos naturales, absoluta y diferencial. Esta situación coloca al Estado como persona jurídica y lo convierte en la institución que administra los circuitos de los recursos naturales y las materias primas en el contexto del flujo comercial, la división del mercado y del trabajo, además de colocar al Estado en el marco diseñado por el sistema financiero internacional y el mapa de los controles monopólicos de las grandes empresas trasnacionales. Se puede decir que el Estado vive de tributos, impuestos y de rentas de recursos naturales y materias primas, si es que no lo hace como directo administrador de empresas públicas, cuando estas son rentables. Entonces se entiende que el Estado se convierte en objeto de atención de las empresas privadas y las empresas trasnacionales, se convierte en campo de transacciones; también en espacio de manipulaciones por parte de las grandes empresas trasnacionales, el sistema financiero internacional, la cooperación internacional, los organismos internacionales, además de los Estado-nación del centro del sistema-mundo capitalista, hegemónicos y dominantes, a nivel mundial y a nivel regional.

El Estado forma parte de las condiciones de posibilidad históricas del capitalismo y es factor político e institucional indispensable en el proceso de acumulación de capital. Los flujos y recorridos comerciales, la movilidad en las estructuras sociales, la conversión de distintos estratos y clases sociales tradicionales en burgueses, sean estos nobles terratenientes o estratos ascendentes urbanos, ligados al comercio, también burócratas que adquirieron los puestos o asignados por el monarca; todos experimentaron la formación de esta clase ligada a la valorización dineraria, ya sea a través del comercio, de las finanzas, de la industria, de la capitalización de la tierra, del monopolio de los alimentos, del tráfico de minerales, sobre todo de metales preciosos. El Estado se convierte en una composición institucional que articula los flujos, circuitos, recorridos, producciones y finanzas que forman el complejo sistema capitalista. La relación con el Estado forma parte de la genealogía de la burguesía. Cuando se forman los Estado-nación este contexto de relaciones ya está consolidado. Ahora bien, en la geografía y genealogía del sistema-mundo capitalista, dependiendo la ubicación y localización de los estados, se plantean diferencias cuantitativas y cualitativas en este ámbito de relaciones. Particularmente en los Estado-nación subalternos de la geografía inmensa de las periferias del sistema-mundo capitalista, estas instituciones son objeto de manipulaciones, transacciones y relaciones que podemos calificar como coloniales. Para las empresas trasnacionales, monopolios y oligopolios, los Estado-nación subalternos de las periferias son vulnerables y susceptibles de chantajes y corrupción. Se dice que en todas partes del mundo los hombres de Estado tienen precio; donde se cotizan más bajo es en los Estado-nación subalternos de las periferias; sobre todo, se dan las corrosiones más retorcidas en los países más pobres y vulnerables. De ninguna manera se puede decir que hay Estado-nación que se salvan de esta fenomenología de la corrupción, ni en los centros, ni en las periferias, ni en las semi-periferias; todos los estados la sufren. La diferencia está entre el trato con unos u otros estados, en el carácter sofisticado de la manipulación o, en su caso, en el carácter, mas bien, torpe de la maniobra; también la diferencia se da en las cantidades que se juegan, en el tamaño de los costos de operación, en unos y otros lugares. Como se puede ver, el Estado es también objeto de estas ocupaciones, de estas incursiones, de estas intervenciones, de estos recorridos opacos y paralelos de la economía política del chantaje.

 

 

Casos extremos

Parece que los casos extremos de este aplastante avance de la economía política del chantaje se dan en el África; siendo el continente que fue martirizado por el comercio de esclavos, en la etapa de la acumulación originaria de capital, es ahora el continente que comparece de esta corrosiva expansión de los gravitantes procedimientos paralelos y espurios. Los autores de Negro Canadá acuden a un término escalofriante para describir los alcances de estas redituadas relaciones coloniales y de piratería con las periferias del sistema-mundo. Se refieren a Mafiafrique, que es la expresión compuesta usada por el africanista Francois-Xavier Verschave, quien la inventó a principios de presente milenio para exponer, a la luz de lo que permite la escritura, las maniobras mafiosas u offshore resultantes de las articulaciones entre la élite africana gobernante y varios empresarios-traficantes de diferentes países del centro del sistema-mundo capitalista. Sacando ventaja de un continente enfrascado en la anomia y la criminalidad.

El caso estudiado por Verschave es el recorrido sinuoso de Arkadi Gaydamak, un traficante de armas ruso-francés titular de pasaportes de Canadá, Francia, Israel y Angola, próximo a las redes de influencia política francesa instaladas en África, a partir del proceso independentista de la década del 60[10]. Los autores de Negro Canadá escriben:

 

Durante la guerra civil en Angola (1975-2002), Gaydamak proveyó armas y pertrechos militares al mismo tiempo, a las dos partes implicadas en el conflicto, el gobernante MPLA y la UNITA rebelde. Se convirtió en "asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores de Angola", mientras mantenía sus servicios a la oposición armada a través de sus aliados franceses Pierre Falcone y André Tarallo de la empresa estatal (francesa) Elf. En las transacciones que orquestaba, movilizaba grandes cantidades de armas y petróleo a través de cuentas y canales extranjeros en la economía legal. El banco Paribas, a través de sus diversas oficinas en Alemania, Austria, Suiza y Francia, presidió las operaciones financieras. La red, que se unió a los intereses oscuros en Rusia, no solo permitía el financiamiento de las transacciones ocultas, sino también se convirtió en el "conducto" de dinero sucio destinado a atravesar África a través de las oficinas gubernamentales. Aquello que sorprende a Verschave, en este caso, es la amplitud de las ramificaciones mafiosas y su relación íntima con las instituciones políticas y las empresas privadas inscritas en los Estados de Derecho. Detrás de Falcone, está Arkadi Gaydamask, cercano a los servicios secretos franceses (al menos de la Dirección de Seguridad del Territorio), rusos e israelíes. Este hombre de cuatro pasaportes es una figura de la mundialización. Sobre todo, este neo-multimillonario aparece conectado a la venta a un precio vil del petróleo, los fertilizantes, los diamantes, los armamentos, y bonos de la antigua URSS. Se sabe que estos circuitos, organizados offshore antes de la caída del Muro de Berlín, generaron un inquietante flujo de dinero en efectivo, de unos quinientos mil millones de dólares escondidos en paraísos fiscales. Los detentores de este dinero, literalmente compraron Rusia. Además, dilapidaron por miles de millones de dólares gran parte de los préstamos del Fondo Monetario Internacional. Usaron las aguas turbias del offshore angoleño (oro negro, deudas garantizadas sobre el petróleo, venta de armas sobrefacturadas) como una cuenca de decantación, una gran operación de lavado de dinero, entre otros[11].

Parece de película; empero, en este caso la realidad supera a la ficción. Son estos personajes los exaltados por Hollywood, admirados por muchos jóvenes metidos en el narcotráfico, temidos y casi no nombrados por los gobernantes de los Estado-nación subalternos. Son precisamente los personajes que han emergido en los paraísos judiciales, en la era de la especulación financiera, en los intersticios y cruces de mundos, de continentes, en los circuitos de tráficos entre los centros y las periferias, personajes articulados a gobiernos y servicios secretos, que gozan de influencia y de múltiples identidades oficiales. ¿Cuántos de ellos deambulan por el mundo? ¿Cuántos de ellos están detrás de las concesiones mineras, petroleras, del litio? Muchos; han proliferado con la rapidez de las transacciones, hábiles en conectar mundos y articular tráficos, comercios, finanzas. Ellos funcionan con la connivencia de los gobernantes, que posiblemente caen seducidos ante estos personajes, así como encuentran la oportunidad de inversión o de enriquecimiento fácil. De todas maneras, no debemos perdernos; estos personajes, por más autónomos que parezcan, son fichas de las grandes empresas trasnacionales, gobiernos, servicios secretos, sistemas financieros y todo tipo de monopolios y controles de comercios y mercados.

Canadá se ha vuelto un paraíso fiscal para las empresas trasnacionales mineras del mundo, además de las propias del Canadá. Todo aparentemente se hace legalmente, en los marcos de las formalidades; sin embargo, basta rascar un poco el barniz de las apariencias para descubrir el complicado mundo de la mega-minería y de sus consecuencias desastrosas. Los autores mencionados escriben:

 

 

El derecho soberano de los negocios donde prevalecen las empresas canadienses provoca, a través de sus operaciones, numerosos daños colaterales, que los economistas han trivializado bajo el nombre de externalidades. Las externalidades resumen todos los costos de orden social, humanos o ambientales que están implicados en los procesos de producción, pero que las empresas no los consideran en su contabilidad. Son las consecuencias de la acumulación del capital; para que pocos se beneficien de él, muchos tienen que vivir mal.

 

Las empresas canadienses pueden contaminar las napas freáticas hasta volverlas y convertirlas en tóxicas, durante décadas, la única fuente de agua que poseían las comunidades, envolver de polvo a las poblaciones hasta enfermarlas, empobrecer a los africanos que viven después de generaciones en un yacimiento recientemente adquirido, brutalizar a los obreros, sepultar vivos a mineros artesanales obstinados, alterar radicalmente equilibrios sociales ancestrales... Las consecuencias no son consideradas nunca y son inexistentes para los datos contables. Peor aún, las externalidades son la condición misma de una ganancia rápida y espectacular. Ellas son el precio de la prosperidad[12].

 

¿Cuáles son las características de estas intervenciones por parte de las empresas mineras trasnacionales? En una primera fase se trata de conseguir la concesión; muchas veces el problema, en este caso, es que las tierras que apetecen las empresas trasnacionales están ocupadas o los yacimientos en cuestión están siendo explotados, algunas veces de forma artesanal, otras por compañías que les antecedieron, como en el caso paradigmático de los yacimientos de oro en Tanzania. Los autores del libro mencionado escriben a propósito de la incursión de empresas canadienses en este país del África lo siguiente:

 

Pierre Baracyetse dijo a propósito de la sociedad aurífera canadiense Barrick Gold: “Esta compañía adquiere únicamente los yacimientos cuya prospección ha sido realizada por otras, con reservas de oro de al menos 60 toneladas, y tiene por objetivo reducir al máximo sus costos de producción. La Sutton Resources de Vancouver y su filial, la Kahama Mining, abrieron el camino para Barrick, en Bulyanhulu, en Tanzania. Las grandes empresas mineras aprecian a esas juniors que hacen por ellas el trabajo ingrato de la exploración, tantean las resistencias políticas en el campo y ceden enseguida su propiedad a las majors, cuando las condiciones de explotación están dadas. En ese caso, sin embargo, Barrick no adquirió solamente de Sutton las concesiones que le parecían aprovechables, sino a la misma Sutton Resources, al precio de 500 millones de dólares canadienses, para hacer de ella una de sus filiales. Pese a la controversia de gravedad, Barrick decide integrar formalmente a su protegida al imperio: tres años antes, Sutton se vio acusada de haber enterrado vivos a mineros artesanales activos en el lugar, con la ayuda de bulldozers[13].

 

 

En septiembre de 1994 la Sutton adquirió los yacimientos de oro de Bulyanhulu. Esta adquisición se da aprovechándose de las buenas relaciones de su Director General, James Sinclair, con el entonces presidente de Tanzania, además de las relaciones y trato con algunos de los ministros. Lo que llama la atención es el apoyo con la que son favorecidas estas empresas por parte de organismos internacionales de crédito, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Bajo la excusa de la calamitosa pobreza de Tanzania, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional acordaron entonces un préstamo de ayuda al desarrollo al gobierno de Tanzania, bajo la condición de que el gobierno privatizara la mina en cuestión, mina que definitivamente fue obtenida por Sutton, con la connivencia del gobierno canadiense. Este es el momento cuando cambia la historia de la mina; la mina deja de ser un menudo recurso para los mineros artesanales de la región. Estos mineros improvisados fueron expulsados a nombre de la conocida privatización económica. El discurso es el mismo en todas partes donde se implanta el proyecto neoliberal, se usa el preceptivo discurso del “desarrollo” económico, acompañado de la referencia al “crecimiento” y también de la inferencia del “PIB”.  Estos son los argumentos que terminaron justificando la expulsión de los mineros artesanales[14].

 

Los pequeños mineros opusieron resistencia, no desalojaron el lugar de la concesión. Incluso terminaron apoyados por la Corte Suprema de Justicia de Tanzania. No se había previsto la contingencia de que la Corte Suprema de Justicia tomará el fallo de declarar “ilegal” a la expropiación sumaria de los mineros artesanales. Este hecho, inesperado para los poderosos, lo efectuó el juez tanzaniano, Justice Mchome, el 29 de septiembre de 1995[15].  Sin embargo, la empresa continúo con sus presiones desacatando el fallo de la Corte,  apoyada por el gobierno de Tanzania y con complicidades del gobierno canadiense. El Juez llamó a las partes a comparecer ante su autoridad, tres mil mineros volvieron a ocupar sus tierras, exigiendo una indemnización por el desalojo. Ante estas circunstancias,  la opción de la empresa trasnacional y del gobierno de Tanzania fue violenta, se optó por tapar los huecos de las cavidades hechas por los mineros, empleando excavadoras, apoyados por la policía armada. En esta acción desmedida se enterraron vivos a decenas de mineros. Esta es una muestra del aprecio que tiene la empresa minera por la vida y la naturaleza.

Como se puede ver, una segunda fase consiste en consolidar la posesión, utilizando todos los recursos al alcance. Esta tarea requiere legitimar los actos y limpiar antecedentes, recurriendo también a los medios de comunicación, así como a la justicia y al gobierno; esta tarea corresponde a una tercera fase. Para esto se instiga acusar a los que defienden sus tierras, sus fuentes de trabajo, a los condenados de la tierra, de agitadores. También se requiere acusar de conspiradores a los que defienden los derechos de los trabajadores y del pueblo de Tanzania. La cuarta etapa es la que reitera el trato colonial de las empresas con los gobiernos involucrados de las periferias del sistema-mundo. No se pagan impuestos, como corresponde. En el caso aludido, la empresa no pagó los impuestos correspondientes de importación de instrumentos y herramientas, por concepto de aduana al gobierno de Tanzania. Es de suponer también que escamotearon lo que le corresponde al gobierno por concepto de renta minera.

Las formas de estos procedimientos parecen repetirse por todas partes del mundo, por donde incursionan estas empresas mineras. Dejan su huella. Se dan ciertamente diferencias, dependiendo de los contextos, de los rubros, de los momentos, de los gobiernos; lo que llama la atención es una especie de estructura de comportamiento. Se manifiesta una especie de desprecio hacia los países periféricos y sus poblaciones, como si se sintiesen obligados a tratar con ellos con cierta repugnancia. En esta relación cuentan con la complicidad sobornable de los gobernantes, pero también con la complicidad de los gobiernos donde se asientan legalmente estas empresas, así como de los organismos internacionales, sobre todo los que tienen que ver con el sistema financiero y de crédito. Pero, en todos estos casos hay que resaltar que se trata de una doble explotación, se explotan los recursos naturales, obtenidos sin grandes costos, y se explota a la pobreza, aprovechándose de ella, consiguiendo préstamos y créditos a nombre de ella.

 

Los cuadros del modelo extractivista en Bolivia

La historia de la corrupción en Bolivia no es distinta a la de la mayoría de los países de las periferias del sistema-mundo capitalista, sobre todo de los países condenados por la geopolítica de la economía-mundo a la extracción minera. Si bien esto acontece desde el siglo XVI, más tarde, durante el siglo XX, las periferias del sistema-mundo capitalista van a verse atadas también al extractivismo hidrocarburífero, a la extracción de petróleo y después del gas. Ahora se incursiona en una gama más grande de minerales, intentando la explotación a escala del hierro, también se intenta la explotación del litio. La historia económica de Bolivia está ligada particularmente al extractivismo minero e hidrocarburífero. Esto coloca al país en una situación exponible y vulnerable a las acciones de  los estados del centro del sistema-mundo capitalista, de las empresas trasnacionales y de los organismos internacionales, fundamentalmente de los que forman parte del sistema financiero internacional.

Al principio del ciclo del capitalismo bajo la hegemonía británica, durante el siglo XIX, la minería ha sido una actividad de empresarios locales, como en el caso de la minería de la plata, después, en una fase posterior, la explotación minera conformó una composición que incluía a empresas de un país vecino, Chile, contando con capital británico; empero, posteriormente, debido a acciones de control y expansión, grandes empresarios mineros bolivianos lograron la preponderancia de la explotación minera. Esta parte de la historia corresponde al llamado ciclo del estaño, cuando los famosos “Barones del estaño” se hicieron de grandes fortunas, las mismas que terminaron internacionalizándose. El ciclo del estaño no acabó de esta forma, pues la nacionalización de las minas en 1952 convirtió al Estado-nación en el mayor empresario minero del país y al Estado boliviano, en su momento, en la empresa minera más grande del mundo. Esta empresa estatal es la COMIBOL. Sin embargo, la minería privada se recuperó durante las dictaduras militares (1964-1982) y terminó imponiendo su dominio durante el periodo neoliberal (1985-2005).

La historia del petróleo en Bolivia está vinculada desde un principio a las empresas trasnacionales del petróleo; en el caso boliviano a la incursión fatídica de la Standard Oil, que fue un factor gravitante en el estallido y el desenlace de la guerra del Chaco (1932-1935). La nacionalización de la Standard Oil (1936) y la fundación de YPFB convirtieron al Estado boliviano en empresario del petróleo. El desarrollo de estas actividades no quedó en manos del Estado, pues el propio gobierno que había nacionalizado las minas entregó más tarde concesiones petroleras a la Gulf Oil, empresa también norteamericana. YPFB no desaparecía; empero, compartía la explotación petrolera y más tarde la explotación del gas con empresas trasnacionales. La Gulf Oil también fue nacionalizada (1969), retomando el Estado el control sobre sus recursos hidrocarburíferos en la era de la energía fósil. Sin embargo, este monopolio estatal no duró mucho, pues durante la dictadura del General Hugo Banzer Suarez se volvieron a abrir las concesiones al capital extranjero y a las empresas trasnacionales. De todas maneras YPFB siguió siendo la empresa estatal, que nominalmente tenía el control de las reservas fiscales. Sin embargo, durante el periodo neoliberal (1985-2005) el destino de YPFB estaba sellado; la empresa estatal fue descuartizada y privatizada, recurriéndose tanto al procedimiento de la llamada capitalización, combinando este conducto con la venta directa de  sus plantas de separación, de refinación y de destilación a las empresas privadas internacionales.

En la primera gestión del gobierno popular de Evo Morales Ayma se vuelven a nacionalizar los hidrocarburos (2006) y refundar YPFB; empero, el proceso de nacionalización no culmina, es más, se detiene a partir de los contrato de operaciones que entregan el control técnico a las empresas trasnacionales, principalmente PETROBRAS y REPSOL. El control efectivo de la explotación hidrocarburífera por parte de las trasnacionales ha reducido a YPFB a ser una entidad administrativa, relegando la producción primordialmente a la responsabilidad de las empresas trasnacionales.

Como se puede ver en esta revisión panorámica de la historia del extractivismo en Bolivia[16], el acceso a los recursos naturales está atravesada por las querellas por el control de las reservas; en esta lucha están involucrados los estados, los Estado-nación de los centros, de las periferias y de las semi-periferias del sistema-mundo capitalista; están involucrados los organismos internacionales, sobre todo los que tienen que ver con el sistema financiero internacional; están involucradas las empresas trasnacionales, toda clase de mediaciones y mecanismos intervinientes; así mismo están involucrados los pueblos que luchan por recuperar la soberanía de sus recursos naturales. El peso de las relaciones y estructuras de poder que respaldan y sostienen a las empresas trasnacionales inclinan la balanza a su lado; sin embargo, el gasto heroico de los pueblos invierte, por lo menos por momentos o periodos, la correlación de fuerzas, ocasionando lapsos soberanos en lo que respecta a la historia dramática de variados países. Los procedimientos más a mano de estas empresas trasnacionales son precisamente los que están al alcance de la economía política del chantaje, las formas de la corrupción. Hay distintas formas, como la presión de los gobiernos de los Estado-nación del centro del sistema-mundo; presiones de los organismos internacionales, por ejemplo a privatizar; estrategias políticas macro-regionales y regionales; compensaciones por pagos; complicidad de los funcionarios, de puestos altos y puestos bajos. Todos tienen su precio. Estos procedimientos han venido volviéndose cada vez más sofisticados; hay como una experiencia mundial al respecto, hay como un mapa de montos, formas y perfiles de los gobernantes. Todo esto forma parte de costos de transacciones. No podrían explicarse de otra manera las concesiones que logran las empresas trasnacionales, los beneficios que obtienen, las facilidades que logran, los informes manipulados que son admitidos, sin control efectivo por parte de los estados y los gobiernos de las periferias del sistema-mundo.

La bonanza del inicio del proceso de nacionalización sólo duró un año; las empresas trasnacionales tuvieron que aceptar el 82% para el Estado y el 18% para las empresas hasta regularizar los contratos de operaciones. Cuando se firmaron los contratos, los mismos no sólo transfirieron el control técnico a las trasnacionales, lo que quiere decir mucho, sino que inclusos lograron la devolución de gastos de inversión bajo el respaldo de informes técnicos. Las empresas trasnacionales volvieron a recuperarse, ahora en el mismo proceso de nacionalización. Para lograr estos resultados los gobiernos de Brasil y de España jugaron un papel importante en lo que respecta a las presiones diplomáticas; algo parecido se tiene que decir en lo que respecta a las cercanías, proximidades, parecidos de estilos políticos, como es el caso de las correspondencias políticas entre el gobierno de Bolivia y el gobierno de Brasil.

El Código minero y la ley de hidrocarburos apuntan a la inversión del capital internacional; por lo tanto, son como invitaciones a las empresas trasnacionales.  El argumento que se emplea es que en lo que respecta a la exploración se requiere mucho capital y se trata de actividades de alto riesgo; por lo tanto no hay de otra, que lograr la participación de las empresas trasnacionales, las que arriesgarían en la etapa de exploración. Después se formarían empresas mixtas con mayor participación del Estado. Si las empresas trasnacionales encontraran petróleo o gas en condiciones rentables, entonces los compromisos de la empresa mixta es devolverles su inversión. Todos los cabos están atados, el control no sólo de los mercados, no sólo de la industrialización, por lo tanto de la acumulación ampliada de capital, cae en manos de las empresas trasnacionales, sino también el control técnico de la producción y el control de las reservas.

En el caso del litio y del hierro hay incursión de otras empresas trasnacionales; en el litio de una empresa coreana, aunque no sólo, pues la información al respecto es opaca y nebulosa; tal parece que hay otros participantes. En el caso del hierro se trata de una empresa hindú, aunque subsidiaria de una empresa británica. Volviendo a las expectativas en la explotación del litio, no se sabe exactamente cuantas concesiones se han hecho, salvo la concesión informada a la empresa coreana[17]. En lo que respecta al hierro, hasta ahora no se ha dado la explotación a gran escala y el comienzo de la industria siderúrgica; todo parece que la firma del convenio con el Estado boliviano ha sido una maniobra de la empresa hindú para conseguir créditos del sistema financiero internacional con el objeto de usos especulativos en otras partes del mundo; Bolivia es una excusa y un espacio de control de reservas[18]. Tampoco se sabe qué pasó con la pequeña planta de litio que funcionaba en el Salar de Uyuni, ni se tiene información sobre el efectivo control de la empresa estatal, establecida bajo el amparo de COMIBOL y el ministerio de minería y energía. Lo que se ha denunciado es la complicidad de dirigentes campesinos de la zona, de asambleístas y de funcionarios, mostrando connivencia en las concesiones a privados, manifestando una actitud contemplativa y cómplice. La corrosión habría avanzado y extendido mucho en las provincias, comprometiendo a representantes sindicales, locales y departamentales.

La incursión de las empresas chinas también es una novedad; se acaba de firmar un contrato de exploración hidrocarburífera en la zona de Sanandita; exploración que contempla unos tres años; lo que llama la atención es que la concesión se la otorga por cuarenta años. ¿No deberían ser dos contratos, uno por exploración, otro, después, cuando se descubran los yacimientos hidrocarburíferos, por explotación, bajo las condiciones de la formación de una empresa mixta, de acuerdo al modelo de contratación aprobado por YPFB y la Asamblea Legislativa?  También se ha adjudicado una empresa china la instalación del ingenio de San Buena Aventura, a pesar de los informes de pre-factibilidad y factibilidad, elaborada por un equipo de técnicos cubanos. Si la incursión de las empresas chinas parece una novedad en el país, lo que no es primicia es que las empresas asiáticas aprendieron rápidamente las mañas de las empresas trasnacionales occidentales. No ha desaparecido la costumbre de porcentajes de participación y adelantos, con el objeto de conseguir las concesiones. Esto no debería sorprendernos, pues forma parte del funcionamiento de la competencia internacional por el control de las reservas mundiales, competencia intensificada en la coyuntura actual del ciclo del capitalismo vigente. Coyuntura de inflexión cuando concurre una renovación de las estructuras de dominación del orden mundial, con la emergencia de las nuevas potencias industriales, China, la India y Brasil, Sur África, Rusia. Lo que no deja de sorprender es que sea un gobierno progresista el que caiga nuevamente en las redes y juegos de las grandes empresas trasnacionales, sobre todo de empresas que compiten por el control energético y de las reservas de minerales.

 

Economía política de la cocaína

En el contexto de lo que hemos llamado economía política del chantaje se encuentra la economía política de la cocaína. Se trata de toda una economía que dibuja sus circuitos comerciales, sus recorridos de tráfico, sus transacciones, su propia contabilidad, además de sus rutas; también conforma su industria y su propio sistema financiero; por otra parte, tiene gobiernos comprometidos. Se trata de toda una geografía dispersa y mundializada, enfrascada en sus propias guerras de baja intensidad. Esta economía genera enormes ganancias, que no son escatimadas por las grandes potencias que dicen oponerse al narcotráfico; sin embargo, dadas las circunstancias desbordantes del negocio, han decidido controlarlo, contenerlo y participar en él, aprovechándose de sus ingentes recursos. La expansión e irradiación de la economía política de la cocaína no solamente es un hecho sino que también disputa cuotas de decisión y de poder; no sólo ha penetrado a las instituciones, sino que orienta ciertas políticas de ampliación de la frontera agrícola, en beneficio de la plantación de coca excedentaria. Esta economía política del chantaje ya forma parte de concomitancias perversas; narcotráfico, tráfico de tierras, contrabando, enriquecimiento ilícito, lavado de dinero. Lo peligroso es que ya se bordea la posibilidad del tráfico de armas a gran escala. Ese es el caso de México. No hay muestras de ninguna preocupación de lo que ocurre, se dan, mas bien, manifestaciones de un cierto oscuro beneplácito, como si esta inyección dineraria coyuntural pudiera salvarnos de la crisis económica. Ocurre como si no se dieran cuenta que a mediano plazo la economía política de la cocaína destroza la cohesión social, corroe las entrañas intimas de la sociedad y convierte a sus supuestos benefactores en monstruos de una modernidad ilegal, transformando a la sociedad en rehén de una violencia descomunal y sin rostro. Desde nuestras fronteras hasta todos nuestros interiores, los espacios de las actividades económicas ya se encuentran penetrados, comprometidos; el silencio hace cómplices. Al respecto, en la defensa de la sociedad, si no se hace nada pronto, mañana será tarde. No se trata ni de optar por la represión, lo que es un absurdo y un contrasentido; este error lo cometió el gobierno mexicano. Se trata de una movilización social plenamente convencida de su lucha. También se trata de discutir sin tapujos la legalización, pues parece que no hay otro camino para acabar con el negocio exuberante de las mafias. 

 

Conclusiones

1.   El diagrama de poder de la corrupción es un enunciado que forma parte de la teoría de la genealogía del poder, de la arqueología de los saberes, de la hermenéutica de las subjetividades, de la teoría del biopoder y de la teoría biopolítica de resistencias, emancipaciones y liberaciones. Este enunciado es usado para comprender la complejidad de la emergencia y la emergencia de la complejidad de la economía política del chantaje.

 

2.   La tesis que empleamos es que la corrupción no es una función derivada del mal, supuesto trascendente de las teorías moralista, sino que se trata de ámbitos, campos, de relaciones y estructuras de poder, de diagramas y cartografías de fuerzas, de procedimientos fortuitos que modulan mundos paralelos y secretos.

 

 

3.    Otra tesis empleada es que el diagrama de la corrupción forma parte del núcleo de poder y dominio distorsionante del sistema financiero, de los monopolios de las empresas trasnacionales y del dominio abierto del nuevo orden mundial. La economía política del chantaje termina conformando un campo gravitatorio que distorsiona el funcionamiento de la economía política haciéndola paradójicamente funcionar.

 

4.   Los Estado-nación subalternos de las periferias del sistema-mundo capitalista son los más afectados por las incursiones de la economía política del chantaje, aunque no son los únicos estados atrapados en esta constelación del cohecho y la perversión de las prácticas, pues los Estado-nación de los centros del sistema-mundo son precisamente los promotores de estas distorsiones.

 

 

5.   La economía extractivista de lo que podemos llamar capitalismo dependiente de las periferias se encuentra atravesada y atrapada en los circuitos de la corrupción y en los diagramas de poder de la economía política del chantaje.

           

          

  

   

      

                         

 

 

 

 

Las formas de la manipulación

 

 

 

Hay que prestar mucha atención a ciertas formas del uso del poder que tienen que ver directamente con lo que llamamos la manipulación[19], es decir, a la forma cómo se quiere forzar e inducir para lograr los objetivos establecidos. Sobre todo llama la atención el manejo de la gente, el manejo de la opinión pública, el manejo de las instituciones y de las organizaciones, el manejo de la información, el manejo de los conflictos. Se interviene impúdicamente para convencer y conducir a la gente, para influir en sus conductas; se maneja la propaganda, la publicidad, la comunicación para mostrar una imagen de la realidad de acuerdo al espejo del poder. El poder se mira en lo que informa y lo que expresa termina siendo la imagen del espejo, es allí donde se legitima y ratifica el poder. Se manejan las instituciones como dispositivos de poder; aunque toda institución es un dispositivo de poder, lo que hace a la manipulación es el uso forzado que se hace de las instituciones, buscando alcanzar otros fines, distintos a las finalidades normativas. En el caso de las organizaciones, estas son cooptadas en la perspectiva de los fines extra-organizacionales impuestos. Se maneja la información como herramienta de propaganda, como una extensión de los alcances y el cumplimiento del gobierno. Quizás lo más grave  pasa con el manejo de los conflictos; lo primero que se hace es ignorarlos, después se los descalifica, si avanza el conflicto, se intenta cooptar y dividir a las organizaciones involucradas en la demanda; por este camino se termina optando por los medios de disuasión y represivos. También se puede pretender arreglar con los grupos más vulnerables y dóciles del conflicto, como lo que ocurre ahora en lo que respecta al conflicto del TIPNIS. No se quiere atender ni dialogar seriamente, solo se transmite la decisión antelada, la crónica de la muerta anunciada del territorio y del parque, empero se manipula montando una escenificación en una comunidad, la de Santo Domingo, donde habitan un grupo de familias indígenas, ahora invadida por visitantes del tramo tres de la carretera Villa Tunaría-San Ignacio de Moxos, quienes no habitan el TIPNIS, para aparentar multitud y hacer creer que se conversa y se consulta con las comunidades asentadas en el TIPNIS.

A propósito de la temática de la manipulación, José Luis Vega Carballo dice:

 

Se entiende por manipulación un ejercicio velado, sinuoso y abusivo del poder. Se presenta en cualquier relación social o campo de la actividad humana, donde la parte dominante se impone a otras en virtud de que éstas carecen de control, conciencia y conocimiento sobre las condiciones de la situación en que se encuentran. Aunque la imposición de cualquier curso de acción tiene siempre consecuencias reales, lo cierto es que, dentro del campo de la interacción social manipulada, no hay manera de que las partes afectadas puedan vislumbrarlas anticipadamente, tampoco analizarlas y menos impedirlas; solo les queda afrontarlas como hechos consumados.

 

 

 

La manipulación es un ejercicio velado, sinuoso y abusivo del poder. El poder se ejerce, decía Michel Foucault, no es una propiedad, no es una sustancia, no es una ideología; diríamos que se trata de relación de fuerzas, una fuerza que afecta y otra fuerza afectada, una fuerza que hace de función de poder, otra fuerza que hace de materia de poder. La manipulación se basa en relaciones de poder que buscan afectar conductas y comportamientos, como toda relación de poder, pero que recurre, en este caso, al engaño, a la distorsión, al chantaje, a la presión, al encubrimiento, al montaje, al teatro; pero, también a sutiles mecanismos y deslizamientos de la violencia, que tienen una particularidad cuando se trata del Estado y de sus formas de gobierno.

 

Llama la atención la reiteración desembozada de las formas de manipulación de un gobierno que se dice indígena y popular, más aún que se concibe como gobierno de los movimientos sociales, de acuerdo a las expresiones rimbombantes del Vicepresidente. En los conflictos con las organizaciones indígenas, particularmente en lo que ocurre con el conflicto del TIPNIS, ha desplegado de manera abierta todas las artes de la política vulgar, la astucia “criolla”, como decimos popularmente, adelantándose a las consecuencias de la construcción de la carretera; la maniobra se muestra patentemente cuando se hace tres trazos de la carretera que va de Villa Tunari a San Ignacio de Moxos, buscando eludir el estudio de impacto ambiental, sobre todo en lo que respecta al Territorio Indígena y al Parque. La anticipación no consultada también se hace evidente cuando se acuerda con el entonces presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, la construcción de la carretera, financiada en gran parte por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil (2008-2009); en este acuerdo se establece el compromiso fuera de normas de que la construcción de la carretera queda a cargo de la empresa constructora brasilera OAS. Esta forma de comportamiento sinuoso y callado, toda esta actitud velada preveía conflictos, por eso se adelantó a los hechos, encubriendo los acuerdos y convenios antelados. Cuando estalla el conflicto del TIPNIS la respuesta es escabrosa; primero, se confronta internamente al entonces Viceministro de Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente y Agua, Juan Pablo Ramos, quien no quería firmar la ficha ambiental justamente del tramo II, que pasa por el TIPNIS; segundo, se oculta la información y se miente a la opinión pública acerca del estado de la cuestión de esta carretera; tercero, se dice que no hay trazo del segundo tramo; cuarto, cuando se desprende la marcha indígena en defensa del Territorio Indígena y Parque Isiboro-Sécure, se descalifica a las organizaciones indígenas acusándolas de estar en contacto con la Embajada norteamericana, insinuando que esta marcha ha sido preparada por agentes de la embajada, volviendo a acusar a USAID por enésima vez de estar fomentando la marcha indígena; también se acusa a un conjunto fantasmagórico de ONGs de estar involucradas en la conspiración. Cuando la marcha se acerca a San Ignacio-de Moxos, altos personeros de gobierno van a azuzar a los pobladores para que se levanten contra los indígenas de la marcha. Si bien no consiguen esto, lo que logran es que no se les dé alojamiento, comida ni agua. Cuando la marcha se aproxima a Yucumo, se movilizan a colonizadores, cocaleros, policías e incluso la ABC para impedir el paso de la marcha pacífica, bloqueando a la marcha en esta localidad comercial. Cuando la marcha consigue apoyo internacional y del país, movilizando a múltiples grupos de jóvenes, a la organización de regantes, a la federación de estudiantes de la ciudad de El Alto, a mineros e incluso a organizaciones de la ciudad de El Alto, como la conocida Coordinadora por la Dignidad de la Ciudad de El Alto, cuando es patente su contradicción en relación a la consulta previa libre e informada, consulta que exige la Constitución, buscan dividir a las comunidades del TIPNIS; todo esto sin responder a la demanda de los marchista. Se opta entonces por el teatro político, se hace el montaje de un escenario grotesco de una reunión manipulada en la comunidad de Santo Domingo, llevando gente del tramo III, que habita fuera del TIPNIS. El presidente va a esa comunidad y efectúa una tertulia improvisada con los supuestos comunarios, reunión que es transmitida por la radio emisora oficial Patria Nueva.

 

El comportamiento del gobierno en todo el conflicto del TIPNIS devela descarnadamente el sentido de las políticas gubernamentales en relación al medio ambiente, a la ecología, a los parques y territorios indígenas, en relación a los derechos de las naciones y pueblos indígenas originarios, en relación también al modelo heredado, el extractivismo, incluyendo a la ampliación de la frontera agrícola y la desforestación, así mismo devela el sentido de las políticas en relación a la coca y la cocaína. Pero, sobre todo, devela la constante recurrencia del procedimiento más apreciado por los funcionarios en su relacionamiento con la sociedad, los pueblos y las organizaciones, este expediente es el de la múltiple manipulación abierta y desembozada. ¿Por qué recurre a esta maniobra? ¿Qué expresa esta recurrencia? ¿Una gran debilidad, una gran vulnerabilidad, una descomposición?

 

José Luis Vega Carballo, el autor citado sobre la definición de manipulación, dice que:

 

 

Pero aún allí, en momentos de crisis de consenso, cuando se ponen en entredicho la legalidad y legitimidad del régimen, los dirigentes terminan apostando a la manipulación para controlar las reacciones de los dominados. Surgen distintas fórmulas para encubrir decisiones de emergencia, desde los discursos efectistas hasta los despliegues de propaganda, tácticamente destinados a compensar la carencia de argumentos capaces de persuadir a las masas y mantenerlas leales al régimen. Cuanto más avance la desestabilización y se aproxime la posible subversión violenta del régimen, es mayor la frecuencia con que se aplican dosis variables de manipuleo con represión, incluyendo las llamadas “cortinas de humo”, cuyo propósito es distraer la atención de los subordinados para apartarla de los verdaderos problemas que la dirigencia no puede resolver.

 

La recurrencia a la manipulación parece aumentar cuando hay crisis de consenso. Desde esta perspectiva vendría a ser algo que sustituye al consenso o cuando falta consenso se recurre más a la manipulación. Este procedimiento de maniobra vendría a ser un síntoma de la crisis de consenso, que también significa una crisis de credibilidad; la pérdida de confianza también generaría el incremento del uso de la manipulación. Esta tesis podría llevarnos a pensar en una relación inversamente proporcional, pero no es así, pues la variedad de los recursos, dispositivos y agenciamientos de poder, más bien, presentan un mapa de combinaciones complejo, que se da de una determinada manera, dependiendo de las coyunturas y los contextos. Incluso cuando hay consenso los gobiernos no dejan de recurrir a tácticas de maniobra. Se trata de procedimientos altamente extendidos, diversos, recurrentes, no sólo por gobiernos sino instituciones, también en las relaciones de grupos, así como en las relaciones interpersonales. Pero, en el caso que nos interesa, la manipulación política, muestra los secretos engranajes de las formas de poder y de los entretelones gubernamentales. Se trata de un procedimiento no democrático y mucho menos participativo, en todo caso tampoco transparente. Se da cuando se tienen finalidades establecidas, las mismas que no quieren ni deben discutirse, de acuerdo a los criterios de los “diseñadores” de las finalidades; estas tienen que ejecutarse, para su cumplimiento se usan todos los medios al alcance, incluyendo preponderantemente los que tienen que ver con la manipulación. En este caso las finalidades son como ordenes; se hace creer a los participantes que se está discutiendo, que se está tomando en serio el debate, la demanda, la reivindicación, las propuestas alternativas, aunque en realidad este dialogo sólo sirva para legitimar lo ya decidido, el cumplimiento de finalidades políticas.

 

Esta manera de proceder nos muestra también una percepción bastante esquemática de los gobernantes, que se resume en el creer que los otros, los interlocutores, la opinión pública, son manejables. Esta percepción expresa una sobreestimación extrema de las posibilidades del gobierno y una desvalorización también extrema de los otros, de los interlocutores, del auditórium, de la opinión pública. Hay más de una sorpresa cuando los gobernantes se enfrentan a resistencias, a obstáculos, a conductas no manejables ni manipulables, que responden a criterios formados sobre los temas en debate. Lo sorprendente es que en vez de corregir este comportamiento gubernamental, generalmente los gobernantes insisten como en una terca persistencia en estos métodos, aunque estos métodos pueden llevar ineludiblemente a la confrontación. ¿Por qué? Hay una especie de extensión estimativa de los microclimas institucionales gubernamentales a la sociedad. Se espera que de la misma manera que se obedece en las instituciones, las sociedades deban hacerlo. Hay un presupuesto de disciplina generalizada, que obviamente no se cumple en la realidad. No se considera para nada los propios raciocinios  de la sociedad, de los grupos, de las organizaciones, de los movimientos. Lo que cuenta es la estrategia diseñada o supuestamente diseñada, las finalidades establecidas; lo demás es objeto, es materia de poder, es manipulable.

 

De este modo podemos decir que la manipulación dibuja una psicología especial de los gobernantes, de la clase política; se sienten inmunes, se instala un egocentrismo que da lugar a una sensación de que se es todo poderoso, una distancia cualitativa los separa de los mortales. Esta percepción es alimentada por los propios funcionarios que rodean como cortes modernas a los ejecutivos. La ceremonialidad del poder, la adulación constante, la información seleccionada, terminan convenciendo a los que toman decisiones de que es así, que los que gobiernan tienen el sartén por el mango, que sus decisiones son indiscutibles. Muchos de estos escenarios, de estos montajes políticos, son construcciones de los subalternos inmediatos, que quieren ganar puntos. La manipulación termina entrampando a todos, como en un círculo vicioso; no convence, no disuade, y termina echando leña al fuego, incrementando la intensidad del conflicto.

 

El autor citado continúa con la contrastación de la manipulación, escribe:

 

 

Si para un uso racional, persuasivo y legítimo del poder –es decir, la dominación según Max Weber–, se requiere comúnmente la transparencia y una conciencia relativamente lúcida acerca de los intereses en juego, la manipulación se ubica en la esfera opuesta. Al rechazar la transparencia, la argumentación y la persuasión –procesos que en la democracia se aplican para llegar al consenso–, los manipuladores, en su maquiavelismo, apelan a las dimensiones instintivas de la mente individual y colectiva, a impulsos inconscientes, a deseos y aspiraciones insatisfechas, a dependencias emocionales y pasionales de la conducta individual o de masas. Se esmeran por provocar reacciones impremeditadas que no requieran la aquiescencia ni el raciocinio, por obviar discursos que justifiquen las pretensiones de dominio, por evitar todo recurso metódico de justificación y convencimiento.

 

Descartando esa personalización de los manipuladores y de su supuesto maquiavelismo, pues no se trata de caer en la individualización, como si la manipulación fuera un atributo de ciertas personas, inclinadas a ello, y el maquiavelismo un plan antelado, una conspiración inherente. Este maquiavelismo, que proviene de la lectura francesa de la época de Nicolás Maquiavelo, interpretación sesgada por cierto, que ha reducido las tesis de Maquiavelo a la caricatura de proposición, que se expresa en la frase popularizada de que los fines justifican los medios, convirtiendo a Maquiavelo en un teórico de las conspiraciones, las artimañas, las astucias y las intrigas. Lectura que no comprende la estructura, el contenido y el núcleo de la teoría de Nicolás Maquiavelo, que tiene que ver con la figura del príncipe como articulador de la voluntad nacional. Dejemos entonces de lado esta apreciación del autor para concentrarnos en sus definiciones sobre la manipulación. Se concibe un aire irracional en el ejercicio de la manipulación; ¿esto es sostenible? Depende cómo concibamos la razón y la racionalidad; si aparece como un discurso iluminista, que exige argumentación y justificación, reducimos la razón a su forma lógica e instrumental; en cambio sí ampliamos el uso de la razón a la elaboración de juicios, entendidos como la adecuación de los medios a los fines, nos abrimos a múltiples formas de la razón y de la racionalidad. La manipulación no está exenta de una forma de racionalidad ligada a la astucia; no se trata, en este caso, de pretensiones de verdad y de validez. No estamos en el terreno de la acción comunicativa ni de sus racionalidades desplegadas, estamos, mas bien, en los espacios de las formas de violencia, en los mapas de la dominación, aunque esta violencia y esta dominación tenga que hacerse discursiva. En todo caso, estamos ante pretensiones de logro, de ejecución, pretensiones de dominación. El uso de los discursos en la manipulación no pretende convencer de la verdad expuesta, al contrario, son usados para engañar. Entonces las formas de la manipulación tienen que ver con las formas de la dominación; por eso, no es un mecanismo democrático, puesto que la democracia en sentido pleno suspende los mecanismos de la dominación. El uso recurrente de la manipulación caracteriza el perfil de los estados y gobiernos que la ejercen. No se trata de estados democráticos en pleno sentido de la palabra, que deberían ser más participativos que representativos, sino de maquinarias, instrumentos,  estrategias gubernamentales al servicio de la dominación. No se trata entonces de un proyecto emancipatorio sino de un proyecto de poder. Esto es importante a la hora de caracterizar al Estado-nación boliviano y al gobierno popular. Ciertamente lo que debería ser un proyecto emancipatorio, pues arranca de las luchas sociales, de los movimientos sociales, de la guerra anticolonial y descolonizadora, termina siendo otro proyecto de dominación. ¿De quienes es esta dominación? No es una pregunta fácil en una transición que debería ser de transformación y resulta, mas bien, de restauración.

 

Al respecto, en relación a esta pregunta, que tiene que ver con la estructura de poder, pero también con la estructura de clases, asentadas ambas en la matriz y estructuras coloniales, vamos desplegar una hipótesis de interpretación.

 

Después de la movilización prolongada (2000-2005) nos encontramos ante dos gestiones de gobierno popular y un proceso constituyente, ambos contradictorios, que expresan de manera dramática las contradicciones inherentes de los proyectos políticos congénitos, que nacen como producto de la movilización; uno de ellos es el proyecto político que expresa la transición descolonizadora hacia el Estado plurinacional comunitario y autonómico, en la perspectiva de conformar una economía social y comunitaria que apunta al modelo alternativo a la modernidad, al capitalismo y al desarrollo; el otro modelo está encaminado claramente a la continuidad expansiva e intensiva del estándar capitalista dependiente periférico basado en el extractivismo compulsivo; modelo que se sostiene en la restauración del Estado-nación, liberal y colonial. Ambos modelos son opuestos, contradictorios y antagónicos. El primer modelo alternativo ha quedado transcrito en la Constitución política del Estado, el segundo modelo vigente es el que efectivamente se realiza desde el Estado y desde el gobierno. El primer modelo ha quedado como un ideal y el segundo modelo es el realmente implantado. El primer modelo es defendido por las naciones y pueblos indígenas originarios, por sus organizaciones matriciales, de tierras altas y de tierras bajas; el segundo modelo es el asumido por el gobierno, por el MAS, por las organizaciones campesinas, colonizadoras y cocaleras, en alianza ahora con la burguesía intermediaria boliviana, banqueros, empresarios, agroindustriales, soyeros, terratenientes; apoyados en este trámite por las empresas trasnacionales mineras, hidrocarburíferas, las empresas constructoras, el gobierno brasilero, en el contexto de reacomodo de la estructura de la geopolítica del sistema mundo capitalista.

 

Tomando en cuenta este panorama, ¿qué sucede en la transición? Concurre la reorganización de la composición de la burguesía intermediaria boliviana; campesinos ricos, colonizadores ricos, cocaleros ricos, ingresan a formar parte de esta nueva composición de la burguesía, conjuntamente con los comerciantes; algunos de ellos se introducen en su condición de dirigentes o ex dirigentes, al formar parte de la nueva clase política. Las formas de esta recomposición burguesa no son distintos al de las otras y anteriores composiciones de la burguesía; procedimientos de despojamiento, de apropiación, incluso de trafico de tierras y circuitos de influencias. Obviamente no son todos los campesinos, todos los colonizadores ni todos los cocaleros los que ingresan a formar parte de esta nueva burguesía, como en la genealogía de las burguesías, se forman estructuras piramidales; la gran masa social queda en la base piramidal y son determinados grupos pujantes y agresivos los que terminan ocupando el sitio de la cúspide. Empero, como se comparte la ilusión desarrollista y el imaginero modernista, creyendo que el logro de la riqueza está al alcance de todos, el conjunto social cree que puede acceder y se embarca en un proyecto que obviamente va a recrear las desigualdades.

 

En este mapa social, ¿qué papel juegan los obreros? Si nos guiamos por el último, el XXXI Congreso de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia, vamos a ver que el proletariado minero retoma la Tesis de Pulacayo, la tesis de transición al socialismo, bajo la caracterización de un país de capitalismo atrasado y dependiente. Vuelven a plantear la alianza obrero campesina, bajo la dirección del proletariado, en la perspectiva de la revolución socialista.  ¿Dónde entra este planteamiento en el antagonismo que plantean los dos modelos mencionados anteriormente? ¿La propuesta minera se acerca más a la modernidad, al desarrollismo, al extractivismo o la propuesta obrera se acerca al modelo alternativo a la modernidad, al capitalismo y al desarrollo? Este es un problema que tiene que resolver el proletariado minero, que tienen que resolver los obreros, en el contexto de las luchas y movimientos sociales antisistémicos contemporáneos, que confrontan al capitalismo no solo en lo que respecta a la explotación de la fuerza de trabajo sino por en lo que respecta a la explotación y dominación de la naturaleza. Ya no es el contexto ni la coyuntura histórica del momento de aprobación de la Tesis de Pulacayo; este momento, el actual, es de una lucha contra el capitalismo en defensa de la Madre Tierra, que es el nombre que se usa para referirse a los componentes y ciclos vitales integrados de la vida, en toda su biodiversidad, comprendiendo su ecología y ecosistemas. 

 

La hipótesis interpretativa se resume a que hay una nueva composición de la burguesía de la que forman parte los campesinos ricos, los colonizadores ricos y los cocaleros ricos. Esta nueva composición en articulación con los estratos heredados de lo que fue la burguesía intermediaria, ejerce el dominio sobre las naciones y pueblos indígenas originarios y el proletariado, que tiene cada vez más características nómadas. Esta nueva burguesía todavía no tiene un discurso propio o adoptado, como en el caso de la burguesía liberal o el caso del proyecto de burguesía nacional, en uno caso el discurso era liberal y en el otro caso el discurso era nacionalista. El discurso Constitucional, por el Estado plurinacional, comunitario y autonómico no les sirve, menos el discurso del vivir bien, pues entra rápidamente en contradicción con sus propias acciones. Por eso se han convertido en escenas cada vez más grotescas los montajes políticos del gobierno; el discurso no coincide con la práctica. Esta nueva burguesía se ve impelida a elaborar otro discurso acorde a su transición restauradora. Por el momento no hay tal cosa, lo que hay es una recurrencia desesperada a las formas polimorfas de la violencia, desconociendo los derechos fundamentales, los derechos de las naciones y pueblos indígenas originarios, los derechos de la madre tierra.

 

Teniendo en cuenta esta lectura de la transición podemos entender mejor el requerimiento recurrente a las formas de la manipulación como parte de las formas de violencia, como parte de las formas de dominación. De las tácticas y estrategias, de las herramientas e instrumentos políticos, de las formas discursivas, es uno de los mejores procedimientos que tienen a su alcance para implementar el proyecto de continuidad capitalista y extractivista. El problema es que los pueblos no son manejables ni manipulables, son resistencias que hay que vencer, el esquematismo ingenuo de los gobernantes que recurren a la manipulación no comprende la compleja realidad social, política, económica y cultura. Tiene enfrente un gran obstáculo para la realización de su proyecto, la Constitución, el horizonte abierto pluralista, los saberes y la politización de los pueblos.                         

 

 

       

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TIPNIS, coca excedentaria y la economía política del chantaje

 

Tendencias y proyecciones del expansivo circuito de la coca-cocaína y su impacto sociopolítico en la decisión gubernamental de construir sí o sí la carretera por medio del TIPNIS

 

 

 

Preguntábamos ¿qué le empuja al gobierno a construir la carretera de Villa Tunari a San Ignacio de Moxos contra viento y marea? Contra la Constitución, contra los derechos de las naciones y pueblos indígenas originarios, contra las leyes ambientales, contra las normas de contratación de bienes y servicios, contra el sentido común. También preguntábamos por qué arriesga su prestigio, su imagen, su estabilidad, incluso su futuro. ¿Qué intereses se juegan como para arriesgarlo todo?

Lanzábamos varias hipótesis; primero, la que tiene que ver con su compromiso con el IIRSA; segundo, por su compromiso con el gobierno de Brasil, también con la empresa constructora OAS, que puede ser sustituida por otra empresa; después, hablábamos de sus compromisos con las empresas trasnacionales del petróleo, interesadas en la exploración y explotación en la Amazonia. Algún rato, también sugerimos intereses madereros y de construcción de represas, fuera del comercio ganadero de Rondonia; uno de los estados federados de Brasil, colindante con Bolivia. Pero, nunca dejamos de mencionar el interés de los cocaleros excedentarios por ampliar la frontera agrícola para el cultivo de la hoja de coca. De todas las hipótesis, está última parece la más fuerte, la que mejor termina interpretando el conflicto del TIPNIS, sin excluir las otras hipótesis.

Lo que pasa en el polígono siete es categórico, declarada zona roja por sus vínculos con el narcotráfico hace unos años, zona donde se cultiva coca excedentaria y se produce cocaína, donde se han encontrado pozos de maceración y una mega-fábrica de cocaína[20]. Donde no solamente corre el comercio ilícito sino los otros comercios, que terminan creando un clima adverso a la ecología y a las quince comunidades indígenas que todavía sobrevivían, además de corroer la cohesión social. Ahora sólo queda una, Santísima trinidad. No se sabe cuántas fábricas de cocaína más hay en el TIPNIS y pozos de maceración. El polígono siete es la zona de avasallamiento del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure (TIPNIS), es el desborde de la presión de los cocaleros del Chapare, quienes agotaron la tierra con la expansión de los cultivos de la coca excedentaria y requieren expandirse en el parque colindante. La economía política de la cocaína se ha incrementado desbordantemente ocupando la geografía del país, tomando zonas de cultivo de la coca excedentaria, ubicando distributivamente lugares de producción de la cocaína, generando una intensidad de intercambios en las fronteras. Articulando este tráfico ilícito a otros tráficos; contrabandos, tráfico de tierras, de autos chutos, tráfico de armas, lavado de dinero; comprometiendo al sistema financiero y a la proliferante empresa de la construcción.

En la medida que la economía política de la cocaína se hace gravitante, toma espacios del campo económico ordinario, no solo se distorsiona el funcionamiento económico, reforzando la economía política del chantaje, la corrupción los circuitos de influencia, el prebendalismo y el clientelismo, sino se afecta al propio campo político, condicionando sus comportamientos. Este es un momento grave pues el campo burocrático puede empezar a caer al servicio de esta economía política del chantaje. Un campo político afectado por esta gravitación de la economía política de la cocaína termina modificando las propias lógicas políticas, la propia significación de la distribución de las fuerzas en un espacio incursionado por estos circuitos altamente coercitivos. No solo cambia la significación y valoración de estas fuerzas, sino también el funcionamiento y la distribución de las fuerzas en el campo, al ir modificándose la estructura gravitante del campo político.

Esto no ocurre de golpe, sino que es un proceso; todo depende de las circunstancias y las condiciones. Cuando son apropiadas, la expansión es más rápida y profunda. Los involucrados tienen una serie de mañas para justificar lo que hacen; en principio, se piensa que es sólo un tiempo, como una acumulación originaria familiar; también los que no se involucran del todo distinguen la comercialización de la hoja excedentaria de la producción misma de la cocaína.

Después, los que se hacen de la vista gorda, también tienen sus procedimientos de justificación, sobre todo sus procedimientos de filtro de la información. Se hacen presentaciones espectaculares de incursiones, de allanamientos, de descubrimientos de pozos y de fábricas, incluso se presentan a los involucrados, empero la magnitud de lo que ocurre se esconde; los peces gordos nunca son encontrados. El dinero que mueve la economía política de la cocaína es tan grande que tiene capacidad de comprometer a funcionarios, que poco a poco van convirtiéndose en cómplices, después en parte de una red invisible, paralela, a la que terminan respondiendo. Cuanto más avanza esta expansión más comprometidas se encuentran las instituciones del Estado. Al final es difícil escapar de las lógicas de la economía política del chantaje, terminan estas imponiéndose. Eso parece ocurrir en el conflicto del TIPNIS.

No hay otra interpretación adecuada a explicar el comportamiento sinuoso del gobierno. Compromisos y convenios antelados firmados, trazos de la carretera avanzados, anunciación anticipada de la carretera. Cuando estalla el conflicto, el uso de un lenguaje autoritario, “la carretera va si o si”; cuando se inicia la marcha, descalificación de los dirigentes indígenas, acusaciones de todo tipo, sobre todo de conspiración; cuando la marcha está cerca de la sede de gobierno, movilización de fuerzas afines para bloquear a la marcha; cuando está más cerca, represión; cuando llega a la sede de gobierno y recibe un apoyo multitudinario, retroceso estrepitoso, aprobación de una ley en defensa del TIPNIS, la 180; cuando se van los marchistas, nuevamente el contragolpe certero, buscar la abrogación de la ley promulgada, movilización de otras fuerzas como contramarcha. Después, ante resistencias sostenidas a la abrogación, la promulgación de una ley a la que se la nombra de consulta, la ley 222, aunque nada tenga que ver con una consulta apropiada a los pueblos indígenas, establecida constitucionalmente. La respuesta indígena no se deja esperar, nueva marcha, la llamada IX marcha indígena; empero, recomienza nuevamente la táctica atenazadora del gobierno, otra vez el ataque y la descalificación a la dirigencia indígena, la guerra sucia; sin embargo, esta vez se tiene el cuidado de decir que se va a respetar a la marcha; empero, en la práctica se hace todo lo contrario, se hace todo para que la marcha no avance. Es más, se ocupa militarmente el TIPNIS, se presiona, se chantajea, se distribuyen regalos, se firman convenios y compromisos, se amenaza, se exige a las comunidades que no se participe en la marcha. Cuando la marcha indígena nuevamente llega a la sede de gobierno, haciendo un gran esfuerzo, resistiendo al ataque de todo el aparato de Estado, y recibiendo nuevamente el apoyo de la ciudadanía, no se dialoga con la dirigencia de la marcha, se selecciona corregidores a dedo, con quienes se firman compromisos para efectuar la consulta espuria. Saltando a la representación orgánica y legitima de los pueblos indígenas. Se dice que esta maniobra ya es el consentimiento de los pueblos indígenas, contra toda lógica, sentido común e interpretación de la Constitución y los convenios internacionales, creyendo que se puede imponer el consentimiento desde la fuerza del Estado y el capricho del gobierno.

La estructura de la ley 222 es de imposición, preguntas anteladas que inducen a la inclinación por la carretera, el protocolo es peor, una invención insólita de formas de consulta, de identificación de representaciones, violando no sólo los requisitos de la consulta, que exige la presencia ineludible de las representaciones orgánicas y legítimas de las naciones y pueblos indígenas, sino también las normas y procedimientos propios, establecidas en los derechos de las naciones indígenas originarias, consagradas en la Constitución. Incluso se desoye la sentencia del Tribunal Constitucional que establece que debe haber consentimiento y consenso como requisito indispensable a la consulta.

¿Cómo explicamos esta conducta sinuosa? ¿Cómo podemos explicar el hecho de que los gobernantes y los asambleístas no se inmutan ante tan extravagantes contradicciones? ¿Qué los hace tan indolentes o tan desvergonzados? Siguen recurriendo a toda clase de justificaciones, presentaciones arbitrarias, versiones inconsistentes de los que ocurre. Promoviendo reuniones sin los dirigentes del TIPNIS y de la marcha indígena o, en su caso, tratar de diluirlos en reuniones donde se pierdan, en un mar de corregidores que firmaron acuerdos con el gobierno. Esta actitud violatoria no sólo es soberbia, sino todo un despliegue de incoherencias. ¿Qué se pretende? ¿Sustituir los mecanismos democráticos establecidos constitucionalmente, en lo que respecta a los pueblos indígenas, por los mecanismos inventados por el gobierno, por mecanismos teatrales, que pretenden ocultar la voluntad del gobierno, “la carretera si o si”? No se sabe a ciencia cierta, tampoco se sabe si lo sabe el gobierno, si lo saben los gobernantes, que ponen cara de saberlo. Lo más probable es que nadie lo sepa, que todos sean empujados por un magma de acontecimientos, tragados no solamente por la masa bullente, sino, en el proceso de cristalización, sean arrastrados por estructuras que no controlan y relaciones de poder que reproducen sus prácticas de una manera hereditaria sino espontánea.

Hay que entender el contexto en el que se mueven estos eventos, el campo social, el campo político y el campo burocrático en el que se desenvuelven los acontecimientos descritos. Hay que comprender su intensidad coyuntural. Con la pretensión de interpretar estos escenarios, hay que por lo menos hacer dos anotaciones. Una anotación es local o, si se quiere micro-regional, tiene que ver con el peso de la Federación del Trópico de Cochabamba en el campo político, por lo tanto con el peso gravitante de las federaciones cocaleras del Chapare, entonces de los sindicatos y familias involucradas en el cultivo de la hoja de coca excedentaria. La otra anotación tiene que ver con el campo social; se trata del peso de otros sectores sociales que terminan reforzando el modelo extractivista. En primer lugar, están los llamados cooperativistas, sobre todo los cooperativistas mineros, quienes por su vinculación a la explotación de minerales, se encuentran íntimamente vinculados a la economía extractivista. En segundo lugar, están los colonizadores, quienes por las características de los asentamientos en los que se encuentran, generalmente las zonas y regiones del trópico, son como una avanzada agraria en el sentido de la ampliación de la frontera agrícola. Ahora bien, ninguno de estos sectores es un sector homogéneo, más bien son heterogéneos. Hay que identificarlos y describirlos de acuerdo a sus composiciones diferenciales; en el caso de los colonizadores, de acuerdo a los rubros agrícolas a los que se dedica. De todas maneras más de un millón y medio de afiliados a la Confederación de Campesinos Interculturales de Bolivia (CSCIB), que así se nombran desde la Constitución, están interesados en la ampliación de la frontera agrícola; esta inclinación los lleva a apoyar la forma del modelo extractivista, modelo que refuerza la explotación minera con el estilo de agricultura expansiva, de productos altamente comerciales. Por lo tanto hay que entender los papeles, las funciones, los roles, que juegan estos sectores sociales en el campo social, sobre todo comprender la forma como irradian en el campo político y terminan convirtiéndose en el apoyo social al gobierno, a la forma de gubernamentalidad populista, en este contexto, a la continuidad expansiva del modelo extractivista.

Desde esta perspectiva y teniendo en cuenta estos contextos, es sugerente evaluar la dinámica y la articulación de los campos, del campo social, del campo político, del campo burocrático, del campo escolar y de otros campos paralelos, que son el resultado de circuitos de influencia y de clientelismo, campos que sorprendentemente hacen reaparecer y refuerzan una figura, si bien no desaparecida, sin embargo, intermitente en la historia política. Hablamos de la figura carismática de la política, que hace reaparecer en el campo político escenarios que recuerdan a las dinastías o, más bien al juego dual entre la casa de la familia, que en este caso viene a ser la casa de los amigos, y la universalidad reclamada por el campo burocrático. Este juego dual confunde el Estado con el patrimonio personal, usa el patrimonio de todos, que es el Estado, como si fuese patrimonio personal, patrimonio familiar o de libre disponibilidad de los amigos[21]. Esta confusión se da precisamente por la presencia de esos otros campos de fuerza que tienen que ver con la clientela, la influencia, la coerción y el chantaje. Lo que comúnmente se llama corrupción, que tiene que ver con la corrosión de relaciones, estructuras e instituciones sociales, es el resultado del juego de campos paralelos, basados en otras lógicas y valorizaciones, distintas a la universalización y a los valores reconocidos institucionalmente, aunque estos correspondan, mas bien, a una pose, al ejercicio consabido de una hipocresía desenvuelta. Son lógicas de fuerza que ponen como centro gravitante el interés exacerbado de grupos de poder y de influencia, basados en lealtades y complicidades.

La expansión de los cultivos excedentarios de la coca ha creado una geografía en crecimiento comprometida con la economía política de la cocaína. Hablamos de más de 30.000 hectáreas de cultivo de hoja de coca, por lo tanto, teniendo en cuenta que los cultivos tradicionales admitidos legalmente son de 12.000 hectáreas, tenemos un excedente del orden del 60% que se va a los circuitos de producción y comercialización de la cocaína[22]. Es probable que estas cifras sean todavía estimaciones bajas, pues corresponden a cálculos hechos el 2007; cinco años después estas cifras han variado, con gran probabilidad de que hayan crecido a favor de la expansión excedentaria. Como puede verse, hablamos de una dinámica económica pujante, de un mercado demandante y también en crecimiento, a pesar de que tiene que saltar varias vallas y controles, fuera de que el precio cada vez es más alto, contando con tecnologías de producción más rápidas y ágiles. Se puede entender la fuerza que cobra esta geografía del cultivo de la coca excedentaria, que contiene el campo de la economía política de la cocaína, campo que a su vez se relaciona con lógicas clientelares, de circuitos de influencia, de coerción y de chantaje, lo que define un nuevo campo paralelo; empero, de incursión, de influencia, afectando y distorsionando el funcionamiento de los otros campos. Los grandes flujos dinerarios se trasladan y se convierten en compras de lavado, en contrabandos, en otros tráficos, en construcciones, también en el lavado de dinero en el sistema financiero.

Se puede observar que este espacio económico se convierte en gravitante en la medida que se despliega y articula como un campo paralelo. Este espacio peculiar abarca sus articulaciones, sus actividades, sus ocupaciones territoriales, sus cultivos, por lo tanto sus técnicas de cultivo, también sus producciones, sus circuitos, tráficos y conversiones, así como sus clientelas y los ámbitos institucionales donde penetra.

Algunos datos pueden ayudarnos a entender las dimensiones de este campo paralelo. Los cultivos de coca en el país producen aproximadamente 55.500 toneladas métricas de hoja de coca secada al sol. El precio promedio de hoja de coca en los mercados autorizados se ha incrementado en 22%, mientras que el precio promedio en el trópico de Cochabamba se incrementó en 37% respecto al 2009. Por otra parte, los precios de pasta base de cocaína y clorhidrato de cocaína se mantuvieron estables. Los niveles de incautación de hoja de coca disminuyeron en 2010 de 1.575 toneladas métricas a 1.015 toneladas métricas. Las incautaciones de clorhidrato de cocaína decrecieron de 4.922 toneladas métricas en el 2009 a 3.390 toneladas métricas en el 2010.

En el 2010 el valor de la producción de hoja de coca en Bolivia alcanzó aproximadamente US$ 310 millones. El valor total de producción de hoja de coca equivale al 1,7% del PIB en lo que corresponde al 2010 o, en su caso, al 12% del PIB del sector agrícola en el 2010. Empero, ¿cuánto se mueve por concepto de cocaína?

Una de las estimaciones, que podríamos llamarla hipótesis baja, calcula que el narcotráfico mueve en Bolivia más de 1.000 millones de dólares. ¿Es una cifra subvalorada o sobreestimada? Al respecto, hay que tener en cuenta algunas características; en primer lugar, que Bolivia es, además de país productor de cocaína, país de tránsito de cocaína. Parece que el tránsito más importante viene del Perú y se destina a Brasil. Ciertamente que a ciencia cierta no se sabe cuánto en realidad de dinero se mueve por concepto de narcotráfico, empero podemos darnos una idea de los alcances teniendo en cuenta las estimaciones que hace la Oficina de Naciones Unidas Contra las Drogas y el Delito, sobre todo tomando en cuenta la estimación del movimiento dinerario en el mundo por concepto de narcotráfico; se estima que se trata de unos 72 mil millones de dólares. Por otra parte, se puede hacer una estimación gruesa a partir del precio promedio del gramo de cocaína en Estados Unidos, que es del orden de 97 dólares, teniendo en cuenta otra estimación, de la cantidad de cocaína que se produce en Bolivia, que, en una de sus evaluaciones supone que es del orden de 90 toneladas al año, lo que significa que hablamos de más de 8.700 millones de dólares. Sin embargo, esta cifra comprende no solamente a Bolivia, sino a todo el probable recorrido de la cocaína boliviana hasta los Estados Unidos de Norte América, por lo tanto estarían involucrados varios países en esta “acumulación”. Cifra asombrosa si consideramos el PIB de Bolivia. El año del 2011 se calculó que el PIB alcanzó los 23.000 millones de dólares. Lo anterior implicaría que estaríamos hablando de un monto que llegaría alcanzar el 38% del PIB de Bolivia. Lo que no deja de ser asombroso. Sin embargo, al respecto, debemos considerar que estamos hablando del precio promedio en Estados Unidos; no se compra a ese precio en Bolivia. ¿Cuánto es el costo promedio de la cocaína en Bolivia? Por otra parte, no se debe olvidar que la estimación de que la producción de cocaína es de 90 toneladas, no sólo es una estimación, sino que se basa en la hipótesis del incremento, vale decir que antes se estimaba la producción en unas 60 toneladas. De las cuales se decía que se confiscaba el 40%, ahora se dice que sólo se llega a confiscar el 20%. Todas estas cifras son en todo caso vagas, inciertas y problemáticas, empero, no se trata de tener cantidades exactas, sino de usar las cifras como diseño de un mapa hipotético de los alcances de esta economía paralela[23].

 

Otros datos nos dicen lo siguiente:

 

La Oficina contra la Droga y el Delito de la ONU (UNODC) calcula que entre Colombia, Bolivia y Perú producen anualmente 1.100 toneladas de cocaína. De ese total unas 170 toneladas son decomisadas en los países productores. Al mercado externo salen 930 toneladas. A los Estados Unidos de Norte América, el principal consumidor de drogas ilegales del mundo, se destinan 500 toneladas anuales. A Europa se envían 280 toneladas y las 150 restantes se distribuyen en todos los otros países del Continente Americano, entre ellos México. En los últimos años se ha reducido la extensión del área de cultivo en Colombia, pero ha crecido la de Perú y Bolivia que ahora en conjunto siembran unas 40 mil hectáreas. Los productores colombianos han aumentado su productividad en un 27%. La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) ha corregido su estimación anterior; ahora asegura que de una hectárea de cultivo de coca no se sacan 4.7 kilos sino 7.3 kilos de cocaína. El kilo de cocaína pura se vende en Colombia a mil 500 o mil 700 dólares y al cruzar a Panamá el precio es ya de dos mil o dos mil 500 dólares y va aumentando en la medida que avanza en su recorrido hacia los Estados Unidos. En México el kilo, en la frontera Norte, alcanza los 12 mil o 15 mil dólares y al ingresar a Estados Unidos vale 20 mil dólares y ese mismo kilo se vende en 30 mil dólares al llegar a Nueva York, en la costa Este, o a Seattle, en la costa Oeste. En el mercado estadunidense el kilo de coca pura se “rebaja” para obtener cuatro kilos que son los que se destinan al menudeo por los cuáles se obtiene, en las grandes ciudades de ese país, unos 120 mil dólares. El precio de la cocaína para el mercado interno de México es considerablemente menor al de Estados Unidos, donde un gramo de cocaína pura se obtiene por 100 dólares, en tanto que en México se consigue el gramo por menos de 30 dólares, aunque en Colombia se puede compra a sólo dos dólares. El precio de la cocaína ha caído a nivel mundial a pesar de la política de interdicción que buscaba precisamente lo contario. Lo mismo ha sucedido en México a pesar de la “guerra” contra los narcotraficantes. El ejemplo más claro es que al inicio de los ochenta un gramo de cocaína en Estados Unidos valía 800 dólares y ahora solo 100; esto a pesar de que según la UNDOC la producción pasó de 353 mil toneladas en 1999 a 236 mil toneladas en 2008[24].

El cálculo de que por hectárea de cultivo de hoja de coca se obtiene 7,3 kilos de Cocaína nos lleva a estimar que de las 19.000 hectáreas excedentarias de hoja de coca podrían salir unas 138 toneladas de cocaína. Claro que no necesariamente es así, pues no se sabe cuánto de esta coca excedentaria se destina a la producción de cocaína, cuánto se produce en Bolivia, cuánto sale fuera de Bolivia para producir cocaína. Tampoco se sabe cuál es la relación con la cocaína en tránsito. Como se puede ver el tema es bastante complicado. Empero lo que importa nuevamente no es saber los datos exactos, sino de contar con un mapa de posibilidades de lo que ocurre. Ahora bien, teniendo el precio promedio de la cocaína estimado en México, que es de 30 dólares el gramo, tendríamos un movimiento de 2.700 millones de dólares de cocaína boliviana. ¿Cuánto es el precio de la cocaína en Bolivia? ¿La mitad, menos, más? Si estimamos que el precio promedio en Bolivia es de la mitad que en México, tendríamos que el movimiento dinerario llegaría a los 1.350 millones de dólares.

¿Cuánto es el monto que se mueve en Bolivia? ¿Más de 1.000 millones de dólares? ¿Llega a los 1.500 millones de dólares, sobrepasa esta cifra, se aproxima a los 2.000 millones de dólares? Estas parecen las cifras más adecuadas para darse una idea del alcance de la dinámica económica de esta campo paralelo. ¿Cuánto dinero se mueve en Bolivia por concepto de la economía política de la cocaína? Imposible saberlo, empero podemos tener ya una idea de la magnitud de los posibles alcances, tener un mapa de las fuerzas de esta economía paralela y deducir algunas consecuencias.

Tomando en consideración este contexto, podemos volver a interpretar el conflicto del TIPNIS. Comenzaremos con algunas anotaciones rápidas, más bien descriptivas, de lo que pasa en el TIPNIS y sus contornos.

El Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) tiene una extensión de 1,2 millones de hectáreas. Está situado entre los departamentos de Beni y Cochabamba; se encuentra tanto en las provincias de Mojos y de Marbán del Beni como en la región del Chapare de Cochabamba. Es un territorio que se asemeja a un triángulo cuyo ángulo de referencia apunta hacia el sur; el TIPNIS es parte de la jurisdicción de los municipios benianos de San Ignacio de Moxos y Loreto, así como del cochabambino de Villa Tunari. El Territorio Comunitario de Origen (TCO) del TIPNIS abarca aproximadamente un millón de hectáreas, en tanto que el llamado polígono siete, la zona de avasallamiento del parque por los colonizadores, tiene aproximadamente unas 250 mil hectáreas. La indefinición del límite departamental, la presencia ilegal de madereros, lo que podríamos llamar el mapa de escasez, también la carencia de guarda-parques, las relaciones conflictivas con los colonos y la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio, corresponden a una descripción sucinta de los problemas que afectan a los habitantes del Territorio Comunitaria de Origen (TCO) del TIPNIS. De todos los problemas descritos, el que es parte notoria de la agenda del conflicto es la construcción de la carretera financiada por el BNDES y apoyada por el gobierno de Brasil. El proyecto caminero y las discrepancias con los ahora llamados interculturales, conocidos también como colonizadores, son los temas que más contrarían a los indígenas de la TCO del TIPNIS. Las intensidades del conflicto se pueden compulsar en distintos momentos de tensión.

En septiembre de 2009 un enfrentamiento entre cocaleros y comunarios del TIPNIS derivó en la muerte de un colono, que intentaba sembrar coca en la zona del territorio indígena y parque, protegido por las leyes ambientales y la Constitución. Aunque toda la carretera esté cuestionada, lo que está abiertamente impugnado es la construcción del llamado tramo dos de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos. El trazo de esta vía dividirá en dos el área protegida y el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure (TIPNIS). La carretera de pavimento rígido se extendería en una línea casi recta de 306 kilómetros por 9,3 metros de ancho. La obra requeriría una inversión de 436,2 millones de dólares, de los cuales 332 millones provendrían de un crédito blando del BNDES. De acuerdo al diseño presentado por OAS y el plan de trabajo aprobado, el camino será construido en tres tramos; el tramo I, desde Villa Tunari hasta Isinuta, en Cochabamba; el tramo II, desde Isinuta hasta Montegrande de la Fe, zona colonizada; finalmente, el tramo III: Montegrande de la Fe hasta San Ignacio de Moxos, en el Beni. Las organizaciones indígenas comprometidas en el conflicto denunciaron que la proyectada vía que cruzaría por su territorio va ocasionar la muerte del parque y a la desaparición del territorio indígena. Esta muerte y esta destrucción significan la destrucción de un ecosistema rico en biodiversidad, caracterizado por ser una especie de centro de la producción y del recorrido de los ciclos del agua en Bolivia, articulando además a ecosistemas y regiones ecológicas colindantes. La posibilidad de esta muerte anunciada nos presagia el ejemplo de lo que ocurre con los chimanes, cuando aparecen extraños en sus territorios. Los chimanes no se adaptan fácilmente a convivir con otras personas ajenas a su cultura, prefieren mudarse cuando empiezan a ser invadidos. Teniendo en cuenta esta experiencia, la construcción de la carretera y la presencia de extraños en los territorios indígenas provocarían la migración de las comunidades chimanes, yuracarés y trinitarios-moxeños a las ciudades.

La comunidades interculturales o colonos, que son parte de las federaciones de cocaleros del Chapare, apoyan la construcción de la carretera; se supone que tendrán facilidad para llevar sus cosechas de coca a los centros de comercio del Chapare. Sin embargo, otros sectores aseguran que los colonizadores atravesarán la “línea roja”, que es la línea que se definió como límite entre la zona del polígono siete y la TCO del TIPNIS, línea que divide dos espacios económicos, culturales y sociales diferentes, el de los colonizadores y el de los indígenas de la TCO del TIPNIS. Tomando en cuenta las condiciones descritas, es de esperar que la construcción de la carretera va a provocar la expansión consecuente de los cocales a la TCO del TIPNIS. Esto ya ocurrió con la zona de avasallamiento, dónde se desforestó despiadadamente el bosque en aras del cultivo de la coca excedentaria.

Por otra parte, se impuso la articulación perversa coca excedentaria – cocaína, como un devenir cocaína de la coca excedentaria. No olvidar que el polígono siete fue declarado zona roja por su vinculación con el tráfico ilícito, por su comercialización de la coca a los circuitos del narcotráfico, además de ser zona productora de cocaína. Como dijimos, el TIPNIS cobija a los pueblos indígenas moxeños, que habitan al norte, a los yuracares, que se distribuyen hacia el sudeste, y a los chimanes, que se distribuyen hacia el noroeste; los tres pueblos son reconocidos por la Constitución Política del Estado. En lo que respecta a las representaciones y organizaciones indígenas en toda el área del TIPNIS, comprendiendo tanto a la TCO como a los del polígono siete, se desempeñan tres organizaciones: la Subcentral de Cabildos del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure, la conocida Subcentral del TIPNIS, fundada en 1988; la Subcentral Sécure; y el Consejo Indígena del Sur, conocido como CONISUR. La Subcentral TIPNIS es la más antigua, siendo la organización legítima y representativa de la TCO. Las dos primeras organizaciones cuentan con el aval de diversas instituciones matrices de tierras bajas: la Central de Pueblos Étnicos Mojeños del Beni (CPEMB) reconoce a la Subcentral TIPNIS y obviamente también la CIDOB; el Consejo de Pueblos Indígenas del Beni (CPIB) reconoce a la Subcentral del Sécure y la Coordinadora de los Pueblos del Trópico de Cochabamba (CPITCO). En cambio el CONISUR está afiliado a las federaciones cocaleras del trópico de Cochabamba. De acuerdo al Censo Nacional 2001, la Tierra Comunitaria de Origen del TIPNIS cobija a 12.388 habitantes, distribuidos en 64 comunidades; sin embargo, algunas ONGs aseguran que son cerca de 15 mil. De acuerdo a apreciaciones de la Fundación Tierra, este número es pequeño frente al número de los colonizadores que se asentaron en el polígono siete. Retomando los datos, los colonos representan unas 20.000 familias que están asentados en 52 sindicatos agrarios, agrupados en ocho centrales. Los sindicatos dependen de la Federación del Trópico de Cochabamba, una de las seis federaciones de productores de coca del Chapare[25].

Este repaso descriptivo nos ayuda a comprender las dimensiones del problema, tener un mapa de alances y posibilidades, aunque este mapa no corresponda a datos exactos, sino sólo nos sirva como referencia en el análisis. Por lo menos debemos asentir que el peso de la economía política de la cocaína es gravitante, también que la influencia de las federaciones cocaleras del Chapare es preponderante, tanto por las razones económicas como por la razones políticas, debido a la proximidad al Presidente, por ser además el presidente de las federaciones cocaleras, que tienen en su dirección nada más ni nada menos que al presidente del Estado. Por otra parte, la alianza que se da entre las federaciones cocaleras del Chapare, colonizadores y campesinos, termina formando un bloque de respaldo al gobierno, que ciertamente también es un bloque de influencia. Si a esto le sumamos la presión de las cooperativas mineras, las que se encuentran directamente comprometidas e interesadas con el modelo extractivista, se termina conformando un espacio social de respaldo al gobierno, pero, sobre todo, a la política económica, que no ha dejado de ser monetarista, nacionalista y, particularmente, extractivista. Entonces podemos evaluar los condicionamientos, las exigencias, los intereses de los cocaleros excedentarios como determinativos en las consideraciones y accionar del gobierno. Si algo puede llegar a explicar, llegar a ser una hipótesis plausible, es esta interpretación de la conducta sinuosa del gobierno y de su política descabellada en el conflicto del TIPNIS. En un abanico de intereses en juego, ya mencionados, el que parece ser eje determinante es el interés de las federaciones cocaleras en expandir la frontera agrícola, con el cultivo de la hoja excedentaria, afectando a los territorios indígenas y parques protegidos por las leyes y la Constitución.

 

 

 

 

 

De la violencia Estatal

 

 

 

El Estado se define también como el monopolio múltiple de la violencia, donde destacan el monopolio de la violencia simbólica y el monopolio de la violencia física. La violencia simbólica esconde el carácter violento de las dominaciones, mostrándolas como si fuesen naturales. Se da como una especie de obediencia espontánea a las órdenes, normas, reglamentos y regulaciones estatales, regulaciones estatales inscritas en los esquemas de conductas y en las prácticas cotidianas. Todo esto forma parte de la teoría del campo burocrático, que efectúa el análisis del Estado a partir de una sociología y genética del Estado. Pero, ¿qué se puede decir ante los manejos torpes de un gobierno que violenta los derechos fundamentales, los derechos de las naciones y pueblos indígenas, los derechos democráticos, desconociendo las garantías consagradas en la Constitución y las representaciones orgánicas de las naciones y pueblos indígenas? ¿Qué clase de ejercicio del poder es este? Ciertamente no es exactamente una violencia simbólica, tampoco del todo una violencia física; podemos decir, en principio que se trata de un abuso de autoridad, delito tipificado. Se trata de un uso arbitrario del gobierno y de los puestos ejecutivos para imponer una voluntad cuestionada. El desconocimiento de las representaciones orgánicas de los pueblos indígenas, el desplazarse a firmar un convenio con parte de los corregidores del TIPNIS y del polígono siete es una muestra patética de los forcejeos de gobierno, en contra de los hábitos democráticos.

Hablamos de acciones de gobierno bizarras, torpes, forzadas, no del todo simbólicas, ni del todo físicas, sino mezcladas. Hacer trampas, manipular, maniobrar, desconocer, contar una versión de los hechos sin sostén empírico, pero con mucha propaganda y publicidad, forman parte ciertamente de prácticas políticas, pero, que mucho no tienen que ver con la estabilidad normativa del ejercicio burocrático y del ejercicio normado, legal y legítimo de un Estado. Esto expresa una psicología especial de los gobernantes,  quienes consideran que el poder lo puede todo, puede inventarse realidades, puede domesticar la realidad como si ésta fuera un animal salvaje, susceptible de docilización.  Creen que la Constitución, las leyes, las reglas, son susceptibles de manipulación y de arbitrarias interpretaciones. Consideran que el poder es como una barita mágica que los unge de impunidad, otorgándoles alcance sin límites a sus acciones. Son personajes desconectados de la realidad, con un imaginario delirante, que acompasa la sobrevalorada soberbia e inflados egos. Sus entornos acompañan aplaudiendo estos devaneos, adulándolos y filtrando información. Todos se comportan con celo y alto servilismo. Entonces, se puede entender que estas acciones bizarras gubernamentales se efectúan y son posibles en estas atmósferas pusilánimes y condescendientes.

Una primera hipótesis puede ayudarnos a dibujar una explicación de lo que acontece y ayudarnos a caracterizar estas formas de gobierno bizarras. Se trata de un campo burocrático específico vulnerable, de una Constitución ideal, tenida como utopía, un sistema legal poroso, reglamentos transgredidles,  sistema de gobierno cooptado por un ejecutivo celoso, atrapado en la gravitación simbólica del caudillo indómito. Para el logro del ejercicio de poder no basta entonces con acudir a la violencia simbólica, tampoco, en momentos de emergencia, a la violencia física estatal. Es menester acudir a la mezcla, a la manipulación, al forcejeo de las leyes, las normas, las reglas. Intentando legitimarlas con versiones antojadizas, exacerbando el uso de la propaganda y la publicidad, buscando cooptar también los medios de comunicación. Nada de esto se podría hacer sin la sumisa condescendencia de grupos de aduladores y oportunistas, quienes también buscan beneficios en el flujo de los circuitos de influencias y redes de corrupción. Se trata de una forma de gubernabilidad espuria y bizarra, que exacerba los procedimientos astutos, la provisionalidad institucional, improvisando políticas públicas. Reduciendo también las estrategias a  la intensidad y variabilidad de las tácticas. Esta forma de gubernamentalidad bizarra no gobierna exactamente sobre territorios, como lo hace la gubernabilidad absoluta, tampoco sobre pueblos, como lo hace la gubernabilidad republicana, así mismo no gobierna sobre sociedades como lo hace la gubernabilidad liberal, menos gobierna sobre poblaciones como lo hace el biopoder neo-liberal, sino que gobierna sobre demandantes y miserias, por lo tanto, demandas y necesidades, despertando expectativas y recurriendo a un permanente chantaje y coerción. En el fondo, el populismo es eso, una demagogia permanente y circular que mantiene en vilo a los pobres, quienes esperan el cumplimiento de promesas. Se gobierna manipulando esperanzas.

La verificación  de esta hipótesis se la puede encontrar en el conflicto del TIPNIS, que envuelve los recorridos, las atmósferas, los esfuerzos de los marchistas, las movilizaciones de apoyos de las redes de solidaridad, los compromisos de los activistas, por un lado; así como los actos desorbitados de acusaciones, basadas en la teoría de la conspiración, de dudosa consistencia, la itinerante aparición de la represión, la desmedida violencia física a marchas pacificas, combinadas con descaradas declaraciones teatrales de escuchar a los “verdaderos indígenas”,  velando por los deseos de progreso que expresan los pueblos indígenas. El trayecto sinuoso de la conducta de gobierno muestra al perfil de un Estado tramposo. Derrotado el gobierno por la VIII marcha, interpreta el enunciado de la intangibilidad de la ley 180 a su antojo, como afectara a todo el TIPNIS, olvidando la clasificación del SERNAP, que distingue tres clases de territorio donde se definen distintas acciones, contemplando un núcleo territorial de alta vulnerabilidad. Sin poder abrogar la ley 180, de protección del TIPNIS, promulga una ley, la 222, que impone un cuestionario al que le llama ingenuamente “consulta”, violando la estructura conceptual y normativa del Convenio 169, la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, la Constitución, en lo que respecta a las condiciones de la consulta previa, con consentimiento, libre e informada. Cuando llega la IX marcha indígena a la ciudad de La Paz y vuelve a recibir apoyo de la ciudadanía, el gobierno, con antelación, divide a las comunidades, coopta dirigentes comunitarios, compromete a los corregidores, trae nuevamente a la dirigencia del CONISUR, que pertenecen al polígono siete y a las federaciones cocaleras, para firmar un convenio sobre la “consulta”, desconociendo a la representaciones orgánicas de los pueblos indígenas y de la IX marcha.  Todo esto el gobierno lo hace ante la mirada atónita de la ciudadanía, que en parte no puede creer lo que ve, es incrédula ante semejante desborde de incoherencias, que en parte se ve sorprendida y adelantada ante el desborde de una violencia bizarra y tramposa.

Lo que llama la atención  de todo esto es que esta forma de gobierno tiene patas cortas, su alcance es coyuntural, incluso en el caso que las maniobras y las políticas públicas forzadas, inconsultas, que no cuentan con participación, como establece la Constitución, se impongan.   Como lo dijo Boaventura de Sousa Santos, si pasa, al fin, la carretera por el Territorio Indígena y Parque Isiboro-Sécure,  si la voluntad inconstitucional del gobierno se impone, será la derrota de Evo Morales. Su triunfo en el conflicto del TIPNIS tendrá un alto costo político, del que no podrá recuperarse. ¿Por qué se arriesga a tanto el gobierno? ¿Grandes intereses en juego? ¿La gravitación de estructuras y relaciones de poder consolidadas en la región? ¿Las consecuencias indirectas y directas de la expansión de la economía política de la cocaína? ¿El decurso dramático de los hombres atrapados en la lógica del poder? ¿Cómo saberlo? Los gobernantes nunca confesaran su drama y el guión en el que están metidos. Debemos contentarnos, por el momento, con hipótesis interpretativas. Empero, lo que importa es constatar el deterioro del gobierno popular, de sus desgarradoras contradicciones, sus regresiones sostenidas y restauraciones conservadoras, acompañadas por un discurso que hace los esfuerzos inmensos por aparentar optimismo, por sus exageradas demostraciones de pretender que están en lo cierto, pretensiones que caen pos su peso debido al uso rutilante de la engaño y de la simulación.

 La forma de gubernabilidad populista responde a una estrategia de mediano alcance; es difícil prever, por ejemplo, la inscripción de estructuras estructurantes, como en el caso de formas de gubernabilidad que responden a estrategias de gran alcance. La forma de gubernabilidad populista es, mas bien, adyacente a formas de gubernabilidad inscritas con anterioridad, como la forma de gubernabilidad territorial y la forma de gubernabilidad de la sociedad. En este caso, la formación de la institucionalidad nacional y, en el otro caso, la forma de institucionalidad disciplinaria, anteceden a la aparición de la forma de gubernabilidad populista. Estas formas heredadas anteceden aunque sea como composiciones burocráticas y administrativas impuestas, como es lo que ha ocurrido en la historia de la colonización, la colonialidad y los periodos republicanos. Puede ocurrir que estas formas de gubernabilidad anteriores no se hayan convertido en sistemas, presenten, mas bien, un panorama de inacabamiento; empero, sobre estos mapas, inconcluso puede aparecer la emergencia de una gubernabilidad populista, que, más bien, es adyacente y reutiliza los dispositivos de las formas de gubernabilidad heredadas. La forma de gubernabilidad populista no pretende sustituir las estrategias montadas con anterioridad; por ejemplo, el control territorial, así también, por otra parte, la formación de individuos modernos y ciudadanos, estableciendo reformas institucionales o construcciones institucionales modernas, basadas en los múltiples disciplinamientos. Estos diagramas de poder no son retirados, se los mantiene como apoyo institucional; en tanto se ejerce gobierno como convocatoria permanente, como llamado constante a los demandantes, ofreciendo esperanzas y satisfaciendo provisoriamente sus necesidades. Se trata de políticas que mantienen abiertas las expectativas, se hace política sobre la base de las necesidades expuestas. Se convoca al sujeto demandante; empero, no se apunta a cambiar su condición, sino a mantenerlo en constante dependencia. Los pobres se convierten en rehenes de un gobierno rentista.

El alcance de esta forma de gubernabilidad puede  lograr ampliaciones democráticas significativas, sobre todo debido al contenido de la convocatoria, a la movilización popular: sin embargo, estas ampliaciones democráticas no transgreden las estructuras e institucionalidad ya establecida. Se trata de reformas políticas que no apuntan a transformaciones estructurales ni transformaciones institucionales. Por lo tanto, tampoco se constituyen nuevos esquemas de comportamiento y un nuevo habitus, no se da lugar a la constitución de un sujeto nuevo, sino se trabaja los sujetos ya constituidos, convirtiéndolos en sujetos dependientes. La dominación simbólica no se da como en los otros casos, sobre todo en el caso de la gubernabilidad republicana y la gubernabilidad liberal, de manera espontánea, como si se tratara de algo dado con naturalidad, como si el Estado no interviniera, pues el Estado ya está internalizado. Sino que la cohesión y la integración se logran por la centralidad simbólica y carismática del caudillo, el gran padre. En este sentido, se entiende que la obediencia que se da es exigida y no espontánea, es anhelante y no cotidiana.

Llama la atención que esta forma de cohesión estatal carismática no sólo se haya dado con las experiencias populistas sino también con las experiencias de las revoluciones socialistas; en este caso, con la práctica que se ha venido a conocer como culto a la personalidad. Ocurre como si esta reproducciones políticas, esta recurrencia a los imaginarios de los caudillos, tuviera que hacerse a través de una utilización reiterada y abierta de la propaganda, acompañada de la mitificación. Esta recurrencia parece obligada debido a que no se construyó una gubernabilidad socialista[26], sino también adyacente a las formas de gubernabilidad heredadas. Entonces, lo que pasa es que tampoco la estrategia es de largo alcance, como la de constituir estructuras estructurantes que se transformen en estructuras mentales, sino sólo mantener una convocatoria y movilización permanentes en defensa de la patria socialista o en defensa del gobierno popular.

Ciertamente en el caso de las revoluciones socialistas se ha dado lugar a transformaciones estructurales y transformaciones institucionales en el sentido de la igualación de las clases sociales, sobre todo en el sentido del acceso total a la salud, a la educación y al trabajo. Sin embargo, la diferenciación se generó en otro lugar; emerge una burocracia que sustituye a la burguesía, y se da una distancia abismal entre los que controlar los dispositivos de poder estatal y los que no lo hacen. Por otra parte, en la medida que se construye nuevamente un Estado, esta vez con perfiles de control absoluto y de estatalización total. La contradicción inherente es que, teóricamente, la revolución socialista es anti-estatal, en la perspectiva de una transición al comunismo, en tanto que en la práctica se construye un Estado absoluto. La otra contradicción inherente es que el socialismo no es posible en un solo país, las experiencias vividas se han dado en un sólo país. Entonces, la gama de contradicciones se hicieron sentir con el tiempo, tanto las contradicciones en el orden interno, sobre todo contradicciones con la sociedad, como las contradicciones en el orden externo, un sistema-mundo y economía-mundo capitalista que incluía la participación de los países socialistas en el mercado y en el sistema financiero, además del orden mundial. Las contradicciones hundieron a los estados socialistas de la Europa oriental; absorbieron a las formas de producción, de comercialización, financieras; transformaron al Estado socialista de la China Popular; aislaron a la isla socialista de Cuba, como también a la península socialista de Corea del Norte y terminaron de tragarse a la victoriosa revolución vietnamita.

Los populismos resisten menos, tienen menos cuerpo, no efectúan transformaciones estructurales, se quedan en reformas democráticas o en nacionalizaciones, que quedan ahí, como un paso indispensable de recuperación de los recursos naturales; pero, que no pueden continuar hacia la industrialización o la independencia económica. Los proyectos populistas tienen una vida más corta, logran menos cosas, sus objetivos son más limitados, nuca salen no sólo del sistema-mundo capitalista sino de la forma de capitalismo dependiente del modelo extractivista, impuesto desde la colonia. Por eso, quizás las tramas de sus historias sean dramáticas y teatrales. A pesar de las intenciones que tengan sus gobernantes, el caldo bullente en el que se mueven estos gobiernos termina cocinándolos. Las contradicciones proliferantes también terminan hundiéndolos, aunque de una manera más rápida que los proyectos socialistas.

¿Cómo salir de este desiderátum? La fuerza de estas revoluciones socialistas y los proyectos populistas se encuentra en sus movilizaciones iniciales, en sus actos revolucionarios y en los desbordes de la participación popular. Las primeras equivocaciones consisten en limitar la potencia social. La movilización prolongada de Bolivia ha logrado escribir y aprobar, además de promulgar, a pesar de todas las dificultades en el camino y la construcción dramática del pacto social, una Constitución, que se abre a una transición pos-capitalista, que se concibe de manera pluralista y participativa. Este es un proyecto que contempla la integración y la internacional de los pueblos en defensa de la madre tierra, en contra del capitalismo. El peor error que se puede cometer es restringir este horizonte abierto a las perspectivas de un pragmatismo y realismo político, pragmatismo que destaca las limitaciones inherentes de los proyectos populistas y nacionalistas. Es este error el que comete el gobierno de Evo Morales Ayma, restaurando el Estado-nación y postergando las transformaciones estructurales e institucionales que pueden sostener la construcción del Estado plurinacional comunitario y autonómico. El conflicto del TIPNIS devela profundas contradicciones en el proceso, mostrando a un gobierno aferrado a la vieja institucionalidad y al imaginario nacionalista, opuesto a la experiencia de la condición plurinacional, comunitaria y autonómica, opuesto a la condición de la posibilidad de una gubernabilidad plurinacional e intercultural. Estas tareas son por ciertos difíciles; sin embargo, si no se intentan, nos encaminamos a una derrota anunciada sin haber intentado el camino de las transformaciones pluralistas, sabiendo que la peor derrota es no haberlo intentado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El chantaje político

 

 

 

Es conocida la dramática apelación política del poder: si no estás conmigo, estas con los otros, con los “enemigos”.  ¿Por qué no se puede no estar con ninguno? Esta apelación reduce el mundo político a dos, amigos y enemigos; no hay más. Los amigos son los que están con la verdad de la “revolución”, los enemigos son los que engañan, conspiran, quieren derrocar a la “revolución”, quieren retornar para volver a entregar el país al imperialismo. Independiente que esto sea cierto, que además puedan hacerlo, aunque les resulte difícil mientras el gobierno “revolucionario” goce del apoyo popular, lo que hay que evaluar es si los “revolucionarios”, en el poder, que reclaman lealtad, no hacen cosas parecidas a los derrocados; por ejemplo entregar los recursos naturales a las empresas trasnacionales, preservar al país en la dependencia, al no salir del modelo extractivista. Cuando el gobierno “revolucionario” hace cosas que las hubiera hecho un gobierno neoliberal, la pregunta es no solamente ¿qué reclaman los “revolucionarios” si se parecen a los otros, los “enemigos”?, sino ¿por qué quieren volver los derrocados si el gobierno “revolucionario” gobierna por ellos, promulga una ley minera, que es una traición a la patria, al entregar los recursos mineros a las grandes empresas extractivistas, en condiciones, incluso más onerosas, de las que lo había hecho el neoliberalismo, si el gobierno quiere seguir desmantelando la Constitución, buscando abolir lo más avanzado de ella, que es el carácter plurinacional, comunitario y autonómico, que es el sistema de gobierno de la democracia participativa, que son los derechos de las naciones y pueblos indígenas originarios?

Si fuese ese el problema, el que plantea la apelación al chantaje, la respuesta está dada hace tiempo; los derrocados no volverán; es preferible el monstruo que emergió de la movilización social al retorno de los que derrotamos. Empero, el problema no es éste, sino cómo se continúa con el “proceso de cambio”, cómo se transforman las estructuras y las instituciones, cómo se construye el Estado Plurinacional Comunitario y Autonómico. Obviamente no es cayendo en el chantaje de que si no estás conmigo estas con los “enemigos”. Caer en el chantaje es caer en la inmovilización, también en la complicidad con la inercia política, sobre todo con la decadencia. Esta complicidad es apostar por la muerte del “proceso de cambio”, una muerte que nace adentro, donde se conforma, poco a poco, retroceso a retroceso, la implosión.

La otra pregunta que se deriva de las anteriores, sobre todo de la interpelación al chantaje, es ¿cómo no coadyuvar a los “enemigos”? Aunque tenga que ver con la apelación al chantaje, no deja de ser pertinente, sobre todo porque la política transcurre en campos de fuerzas. Si se tiene claro lo que significan los “enemigos”, su papel político en la dependencia del país, en la subordinación del Estado al imperio y a los imperialismos, en el entreguismo de los recursos naturales, entonces la lucha consecuente contra la dependencia, contra el modelo extractivista colonial del capitalismo dependiente, contra el orden mundial de las dominaciones, el imperio y el imperialismo, es una clara demarcación respecto a las pretensiones de los “enemigos”. Ahora bien, esta posición lleva, primero, a exigir al gobierno “revolucionario” consecuencia, sobre temas tan caros para el pueblo y los y las movilizadas en las luchas; segundo, si no es consecuente el gobierno, si muestra debilidades, interpelarlo por su posición comprometedora, por el doble discurso, por la verborrea antimperialista, empero, en la práctica, una efectiva subordinación a las estructuras de poder local, regional y mundial; tercero, movilizarse por reconducir el “proceso de cambio”. En otras palabras, no coadyuvar a los “enemigos” es también no ser cómplices con políticas demagógicas, que encubren efectivos entreguismos y continuismos, a pesar de que se lo haga en mejores condiciones de los términos de intercambio.

Los que no han aprendido estas lecciones de las historias políticas de las luchas anticoloniales y antimperialistas de nuestros pueblos son los ideólogos, apologistas y propagandistas “revolucionarios” del gobierno popular. Ellos creen que hay que apoyarlos en todo, en sus aciertos y en sus errores, en sus consecuencias y en sus contradicciones, en su mito y en su velado entreguismo, velada subordinación, velada restauración, encubiertas con propaganda y discursos dramáticos. Ellos creen que se lucha contra el imperio y los imperialismos, contra la colonialidad heredada, con discursos encendidos; aunque en la práctica, no se atreven a cambiar nada, ni la condición de dependencia, ni la condición extractivista de la economía, ni la condición rentista del Estado, ni la condición de la estructura de desigualdades, aunque haya mejorado, en comparación, la situación social.  Están pues equivocados; ésta es la mejor manera, la más efectiva, de mantener la dominación del imperio, de los imperialismo, de la colonialidad, pues confunde, hace creer que la “revolución” se ha cumplido, debilita las fuerzas, inhibe las capacidades, obstruye la continuación consecuente del “proceso de cambio”, obstaculiza la continuidad de las emancipaciones y liberaciones múltiples.   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las formas del chantaje político

 

 

 

Ni duda cabe, el chantaje es una relación de poder, una de las múltiples formas de relaciones de poder, quizás, mejor dicho, de relaciones de poder de baja intensidad, por así decirlo, y en escala micro. En la práctica política se usa el chantaje de distintas formas, en distintas tonalidades y a distintas escalas. Hay una forma peculiar de chantaje político que tiene que ver con la manipulación de imágenes, de prestigios ganados, generalmente por otros, que son a los que se emulan, imitan y usurpan. Por ejemplo, una junta de vecinos actual, puede basar sus exigencias recurriendo al prestigio histórico de la junta de vecinos, como organización; prestigio que corresponde a la lucha emprendida por otra junta de vecinos anterior, la formada en el periodo de las resistencias y movilizaciones sociales.  Entonces el chantaje recurre al mito, a la imagen, incluso al carácter participativo de la democracia radical, que hace de voluntad inicial, también recurre a la imagen valiosa de las tradiciones comunitarias. Sin embargo, estas recurrencias no son consecuentes, no son asumidas efectivamente; solo son emulaciones o disfraces de estrategias de poder. Lo que se quiere no es la autogestión comunitaria, la democracia participativa, continuar la lucha de la heroica junta de vecinos del periodo de las luchas sociales y las movilizaciones populares, sino exigir se reconozca dominios territoriales, dominios gremiales, dominios corporativos, en definitiva, dominios clientelares a la escala local.

 

La práctica política está atiborrada de formas parecidas de chantaje político, que vienen tanto de las dirigencias de los periodos de paz o de los periodos posteriores a las luchas sociales, así como de las autoridades y gobiernos. El chantaje político entonces no es solamente una forma de relación de poder, sino también es una forma de establecer esta relación de poder. Vale decir, el chantaje es una figura activa e inductora, llena de significados sentimentales; se da entender mediante comportamientos, conductas, actitudes, insinuaciones, lo que se quiere, lo que se exige, suponiendo las razones de por qué se lo hace, que es precisamente este imaginario emocional acumulado.  Ilustrando, el chantaje es como lenguaje de conductas cargadas de significados emocionales. Las reivindicaciones sociales pueden que estén, de todas maneras, embadurnadas por recurrencias a las formas del chantaje; empero, en las reivindicaciones sociales, esta no es la característica principal de la génesis y estructura de las reivindicaciones, que, mas bien, tienen que ver con demandas emergidas de problemáticas sociales. En cambio, cuando el chantaje es la característica principal de los actos, acciones y prácticas políticas, se trata no de reivindicaciones sociales, sino de exigencias de poder, de cuotas de poder.

 

No se trata, de ninguna manera, de defender a ninguna autoridad, frente a las exigencias del chantaje político de dirigencias clientelares, aunque sean elegidas democráticamente por las mayorías, sino de describir estos juegos de poder en el campo político. Juegos de poder variados,  donde el chantaje político, cuyo núcleo es el chantaje emocional, hace de lenguaje emotivo, entonado dramáticamente, con el objeto de conseguir preservar poderes territoriales constituidos en la práctica de estas relaciones de dominación micro. Se trata de evitar caer en la atmósfera candente de este imaginario delirante donde la semántica del lenguaje del chantaje prepondera. Se trata, por lo tanto, de evitar confundir las reivindicaciones sociales y políticas emancipatorias con estos juegos de poder clientelares. Cuando se lo hace, que ocurre a menudo, sobre todo en periodos de paz, posteriores a las luchas sociales, se termina mermando la fuerza interpeladora de las reivindicaciones sociales, así como, en su contexto, se termina socavando la claridad de las luchas sociales. No se pueden confundir las luchas emancipativas con estos chantajes políticos.

 

 

Chantaje emocional

 

Por medio del chantaje emocional se recurre a la culpa para lograr el control de la situación. En otras palabras, se induce a  comportamientos para conseguir que se actúe de acuerdo a los intereses que se persigue. La manipulación  de las conductas se basa en la activación de sentimientos negativos, de la consciencia culpable, buscando obtener las repuestas esperadas. El chantaje emocional atraviesa las relaciones de todo tipo; por lo que, en muchas ocasiones, no es fácil identificar, separar, el procedimiento del chantaje, la estrategia y táctica del chantaje, de otros despliegues y estrategias de las relaciones desenvueltas. Quizás se pueda decir que el chantaje se da como espontáneamente, casi de manera inmediata, sin plena consciencia de lo que se hace. Entonces, el chantaje forma parte de lo habitus, que es como la subjetividad constituida, internalizada por las relaciones de poder instituidas.   

 

 

Lo que se llama la política o, si se quiere, práctica política, que nosotros llamamos política en sentido restringido, vale decir institucional, está conformada y compuesta por estos circuitos de relaciones de poder, basadas en el chantaje político. Se puede hasta decir que toda la estructura de la política está edificada sobre la recurrencia de estas prácticas del chantaje, por lo tanto, a su vez, acompañada por estos lenguajes emotivos, por sus imaginarios delirantes, que inducen a decodificaciones sociales acostumbradas, que no son otra cosa que habitus incorporados de las dominaciones. 

 

 

 

El mundanal atolladero del chantaje

 

 

 

 

Las prácticas, las relaciones, las formas, relativas al chantaje, han conformado un mundo, que es el mudo de las representaciones y prácticas de las formas del chantaje.  Este mundo se alimenta de los circuitos del chantaje. Es un mundo que funciona por presiones, coerciones, por decodificaciones emocionales, relativas no solo a la economía política del chantaje, sino mucho más, si se puede hablar así; se trata de climas, atmosferas, en las que se encuentran instituciones y campos sociales atrapados en las lógicas del chantaje, utilizando este término de lógicas ilustrativamente. No solo los gobernantes ejercen chantaje a la sociedad, sino también parte de la sociedad ejerce chantajes al gobierno y a la sociedad misma. En el contexto de estas relaciones, tanto gobierno y esta parte de la sociedad clientelar se retroalimentan y complementan en esto, relativo a los circuitos del chantaje. Ambos funcionan decodificando desde el imaginario delirante del chantaje.

 

El problema es que el mundo del chantaje es parte del mundo de las representaciones, no necesariamente del mundo efectivo. Es parte del mundo efectivo en la medida que ciertas prácticas y habitus sostienen la manifestación de este imaginario; no es exactamente parte del mundo efectivo por cuanto el mundo efectivo y en devenir excede la parcialidad donde se efectúa la materialidad del mundo del chantaje.  El mundo efectivo responde a las dinámicas de la complejidad, dinámicas que contienen la efectuación del mundo de las representaciones; lo contienen como fenómeno.

 

El mundo del chantaje es mundo para los que sufren y participan de este mundo, creen que este mundo es el único, creen que este mundo es la realidad. Los que están atrapados en este mundo se encuentran en un atolladero. Se trata de círculos viciosos de la economía política del chantaje, también de la psicología emocional del chantaje, círculos viciosos que forman parte de  los círculos viciosos del poder. Al considerar que el mundo funciona así, por presiones, por coerciones, por chantajes, se embarcan en estrategias fatales para la vida. Pues la vida, que es memoria sensible, es reducida, en el imaginario, a la sensiblería de las formas del chantaje. La memoria sensible es sustituida, imaginariamente, por las “ideologías” de las formas del chantaje. El mundo de las representaciones; es decir, de los imaginarios instituidos, es aplastado a las dimensiones del imaginario de las formas del chantaje; entonces, toda interpretación, toda comunicación, se reduce a concebir un mundo que funciona en los códigos del chantaje.

 

El gobierno, que se desenvuelve en la gubernamentalidad clientelar, y parte de la sociedad, la que responde a los chantajes gubernamentales con chantajes emocionales, ambos se entrampan, de esta manera, en los círculos viciosos del poder. No pueden sino reproducir dominaciones; no pueden sino reproducir sujetos demandantes, sujetos necesitados, que son formas de las sumisiones y subordinaciones históricas. Están lejos de asumir que se trata de derechos y que los derechos no se los mendiga, se los asume. Entonces ocurre algo extraño; mejor que no se cumplan las demandas o que se cumplan parcialmente, pues de esta manera persisten los circuitos del chantaje, por ambos lados. La política, en sentido restringido, es circunscrita a los ámbitos recurrentes de las formas del chantaje; con lo que la política termina siendo la efectuación desenvuelta del chantaje.

 

Todo está embadurnado por el chantaje; toda las relaciones sociales instituidas. Las formulaciones de políticas, las elaboraciones de leyes, las contrataciones y servicios, las obras, las construcciones, las políticas comunicacionales, las prácticas electorales, las delegaciones y representaciones, las manifestaciones sociales acostumbradas, las demandas recurrentes, las organizaciones sociales, los partidos, los programas partidarios. Incluso lo que es parte de la vitalidad social, las luchas sociales, se convierten, por dirigencias clientelares, en actividades instrumentalizadas para concurrir en las prácticas elocuentes del chantaje. Con esto, el contenido histórico de las lucha sociales es usurpado y escamoteado, convirtiéndose en una retórica repetitiva e inercial. Las luchas dejan de ser luchas para convertirse en prácticas de chantaje. Con esta deformación no desaparecen las luchas sociales, ni las problemáticas sociales se evaporan, todo lo contrario, se ahondan.  Lo que pasa es que las luchas sociales son reasumidas por otros actores, otros movimientos sociales, relativos a las nuevas generaciones de las luchas sociales. Lo que pasa también es que en el mundo oficial, en el mundo instituido, las dirigencias clientelares simulan luchas que no lo son, son representaciones impostoras de estas luchas, a las que anulan su potencia.

 

La economía política del chantaje y la psicología del chantaje hacen como condiciones de posibilidad de la reproducción del mudo del chantaje. La gubernamentalidad clientelar y las dirigencias clientelares son precisamente  como los polos de las órbitas de las formas del chantaje, que no son otra cosa que formas elocuentes de las formas de las dominaciones polimorfas. Entonces aparece la paradoja política, una de ellas; el sistema de dominaciones que dicen combatir tanto el gobierno populista como la dirigencia clientelar es precisamente reproducido por estas instancias de las formas del chantaje. El sistema de dominaciones incluso se reproduce mejor, con más desenvolvimiento y desparpajo pues se cree que es el sistema combatido, cuando es el sistema reproducido. Se han anulado, de esta manera, las defensas y resistencia, las capacidades interpeladoras y las capacidades críticas. Reforzando elocuentemente las sumisiones y subordinaciones. Resultan estos gobiernos populistas y estas dirigencias clientelares los mejores aliados del imperio. Nunca como antes se habría diseminado la potencia social.

 

No se crea que las prácticas y el imaginario del chantaje fusionan solo en las instituciones y organizaciones, incluso agrupaciones y redes, más identificadas con el poder. De ninguna manera, funcionan también en las organizaciones, colectivos, redes, que supuestamente luchan contra el poder; las organizaciones de “izquierda”, los partidos de “izquierda”, las organizaciones decoloniales, las academias supuestamente interpeladoras, los sindicatos; es decir, en estas formas de representación, delegación y expresión social, de conocimiento reconocido socialmente, funcionan manifiestamente la economía política del chantaje y la psicología del chantaje, desplegada en sus singularidades propias. Los partidos “revolucionarios” exigen a sus militantes consecuencia con el programa, consecuencia que  no es otra cosa que obediencia al comité central. Las organizaciones sociales demarcan límites infranqueables. Las academias establecen ceremonias y ritualidades que encumbran a personajes fetiches, a verdades fetiches, a discursos fetiches, pretensiosamente verdaderos.

 

Por lo tanto se entiende que los componentes de este mundo del chantaje, este mundanal atolladero del chantaje, se complementen, se apoyen, se refuercen, a pesar de sus aparentes contradicciones, garantizando la reproducción recurrente del poder. Solo la inocencia de la mayoría extorsionada, manipulada e impactada por el jolgorio de estas formas del chantaje, cree en los discursos del poder, en toda su distribución cartográfica. Está atrapada en la “ideología” del chantaje

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El modelo populista

 

 

 

Vamos a interpretar la coyuntura económica del país a partir de la Memoria de 2010 del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, una memoria que básicamente hace una evaluación macro-económica y monetarista, que a pesar de las restricciones descriptivas y reducidas a indicadores generales, nos permite la excusa para hacer un recorrido al perfil y la estructura de la formación económico y social boliviana. Además de evaluar los propios alcances del discurso economicista y del discurso populista.

El Ministerio de Economía y Finanzas Públicos en su Memoria Anual de 2010 dice que se estima un crecimiento del 4.1 %, y que además la política económica se ha encaminado a garantizar la estabilidad macro económica, a continuar con la política social de apoyo a la población vulnerable, además del fomento al sector productivo. La memoria dice que el desempeño de la economía se ha debido al dinamismo del transporte, las comunicaciones, los hidrocarburos, los servicios financieros y la industria manufacturera, además del continuo trabajo de la construcción y servicios básicos. Aunque el crecimiento minero fue negativo, asociado a conflictos sociales, particularmente el de Potosí.  Por otra parte, el sector agropecuario tuvo un leve decrecimiento debido a efectos climáticos. Los indicadores externos mostraron saldos positivos, los depósitos y créditos del sistema financiero alcanzaron nuevos niveles récord, la bolivianización de la economía se aceleró. La solidez del sistema financiero también se evidenció. Los créditos del Banco de Desarrollo Productivo (BDP) y la creación del Fondo Propyme Unión continuaron promoviendo el acceso al financiamiento y fomentando la actividad productiva, especialmente de los pequeños y medianos productores. Se dice también que se registró un superávit en las cuentas públicas; esto debido a mayores ingresos, principalmente tributarios e hidrocarburíferos, así como al control del gasto corriente. El nivel de recaudación superó el nivel del año pasado, esto asociado al desempeño económico y a la eficiencia tributaria. Por el lado del gasto fiscal, el incremento de recursos necesarios para las actividades de mayoreo de las empresas públicas estratégicas determinó un incremento de las partidas de bienes y servicios que incidió mayoritariamente en el crecimiento del gasto corriente. El año de evaluación de la memoria la inversión pública superó los 1500 millones de dólares, asignándose mayores recursos a la infraestructura, a proyectos sociales y al sector productivo. No se ve con preocupación la deuda interna y la duda externa; la primera llega al 23 % y la segunda el 15 % del PIB.

Como se puede ver estamos ante un análisis típicamente monetarista, no muy distinto a los análisis que se hacen en otras partes y en los gobiernos anteriores. La diferencia radica en la en el papel del Estado, que ciertamente creció y tiene una mayor participación que en los periodos de implementación del proyecto neoliberal. Lo que se muestra con mayor notoriedad son los logros en el equilibrio macroeconómico, que en comparación con los periodos neoliberales, se logró con mayor eficacia. ¿Pero, esto qué nos dice? ¿Mayor consecuencia respecto a las políticas monetaristas? ¿Esa es una buena señal cuando se trata de transformar el modelo económico extractivista e incursionar en un modelo productivo que salga del paradigma primario exportador? ¿No se debería proyectar la política económica a una agresiva campaña de inversiones en los sectores productivos, prioritariamente en los que tienen que ver con la soberanía alimentaria, además de encaminarse seriamente a la industrialización de las materias primas? ¿Importa el equilibrio? ¿No es necesario y hasta urgente un desequilibrio dinámico destinado a una estrategia de inversión en la producción?  Estas son las preguntas a las que hay que responder. No convence el seguir una política tan conservadora cuando se trata de transformar la estructura económica extractivista, comercial, informal y soyera. Sólo sirve de propaganda, incluyendo  los modestos alcances de la política social.

La memoria estima que son como unas tres millones de personas las que se beneficiaron con las trasferencias condicionadas, cerca del 30 % de la población boliviana. Por ese camino se ponderan los logros de la alfabetización, el programa Bolivia Cambia, Evo Cumple; también Tarifa Dignidad y Vivienda solidaria, aunque con menos incidencia y más problemas en su cumplimiento. Son ciertamente de impacto inmediato la política de los bonos; empero, no dejan de ser medidas de corto plazo; no llegan a resolver los problemas estructurales, pues las condiciones que determinan estos problemas se mantienen y no desaparecen con estas medidas. Lo que llama la atención es que ya en la segunda gestión de gobierno no se cuente con políticas a mediano y largo plazo, no se cuente con estrategias transformadoras y se siga optando por medidas coyunturales que terminan convirtiéndose en intrascendentes, pues no modifican la estructura de exclusiones y desigualdades.

Se dice que la pobreza moderada bajo del 56 % al 50 % y que la pobreza extrema lo hizo casi del 30 % al 26 %. No dejan de ser modestas estas variaciones en un gobierno popular y en proceso de cambio. No hay una política radical de erradicación de la pobreza; todo se parece a los objetivos del milenio, que es una herencia de gobiernos anteriores en acuerdos con la Cooperación Internacional. Lo mismo podemos decir de la reducción del desempleo que habría disminuido de un 7 % a menos de un 6 %. No se habla del subempleo ni del desempleo encubierto. La verdad es que no se ha resuelto el gran problema de las fuentes de trabajo, estables y con pleno reconocimiento de los derechos sociales de los trabajadores. El Ministerio de Economía y Finanzas no salió del discurso de propaganda, cuando lo que le compete al gobierno es un agudo análisis de la situación y enfrentar los problemas de manera abierta y crítica.

Lo que se ha notado es un incremento en la construcción con la participación compuesta de crédito bancario privado y empresas constructoras privadas. ¿A qué se debe este auge de la construcción, sobre todo de edificios de vivienda y de oficinas? ¿Gran disponibilidad de dinero de los bancos, que se dice que supera los cuatro mil millones de dólares? ¿Especulación financiera y de la construcción? ¿A qué se debe esta sobreoferta de viviendas caras en las ciudades del eje central? ¿Por ahí va la solución a los problemas de la transformación económica, de la exclusión y la desigualdad? La verdad es que este auge contrasta con el pobre rendimiento de los programas de vivienda social, programas además llenos de obstáculos y con múltiples denuncias de corrupción. La iniciativa privada de sobreoferta para las clases medias altas contrasta con los exiguos alcances de la iniciativa pública en los programas de vivienda social. No vamos a preguntarnos por qué no se nacionalizó la banca, que forma parte del sistema financiero internacional, puesto que esto no está al alcance de un gobierno populista que no ha cumplido con la nacionalización de los hidrocarburos. Vamos a preguntarnos por qué no se ha condicionado a la banca a orientar el crédito a la producción y el crédito a los estratos necesitados. ¿Qué clase de compromisos tiene el gobierno con la banca para que no cuente con una política financiera clara y de transformación?

En la memoria se llama la atención sobre las políticas encaminadas a superar el modelo primario exportador; se menciona el apoyo a 16000 pequeños productores a través de EMAPA, contribuyendo a la producción de trigo, arroz, soya y maíz. Estos apoyos no dejan de ser importantes a partir del BDP y del Fondo Propyme Unión, pues tienen incidencia en los rubros que pueden armar las condiciones para la seguridad y soberanía alimentaria, empero los alcances de estas iniciativas son todavía modestas; 184 millones de dólares por parte del BDP y 4,2 millones de dólares por parte del Fondo. ¿Por qué no se tiene una política agresiva en este terreno?

Volviendo a las reflexiones sobre el ornitorrinco debemos preguntarnos: ¿A qué figura se parece el perfil de la formación económica y social boliviana? Estamos ante un perfil económico cuya base densa y fundamental radica en el extractivismo de hidrocarburos y minerales, con cierto peso de la producción agrícola y agroindustrial destinada al mercado interno; esta última también con acceso reciente al mercado externo. La construcción y la manufactura tiene su importancia, sobre todo la primera, que no ha dejado de tener incidencia, incluso en tiempos difíciles de la crisis; la segunda sobre todo en lo que tiene que ver con la producción alimentaria, sin descartar la industria textil con todos sus altibajos. En la memoria se dice que la producción de gas creció en el orden del 16,7 %, en tanto que la producción de petróleo en el orden de un 2,3 %. La construcción tuvo un crecimiento promedio desde el 2006 al 2010 del orden del 10%. Ahora bien hay que diferenciar los montos comprometidos tanto en hidrocarburos como en la construcción; la participación del petróleo crudo y gas natural en el PIB es el doble de la participación de la construcción. Lo mismo ocurre con los minerales metálicos y no metálicos, cuya participación es el doble que la participación de la construcción. Bajo esta misma comparación, la participación en el PIB de la industria manufacturera es el quíntuple que la participación de la construcción. La participación en el PIB de la agricultura, silvicultura, caza y pesca es el cuádruple que la participación de la construcción. En comparación la participación del comercio es dos veces y medio que la participación de la construcción y la del transporte, almacenamiento y comunicaciones es el triple y medio que la participación de la construcción. Comprendiendo este cuadro, ¿qué quiere decir esto? Si nos basamos en el esquema que divide la economía en tres sectores, primario, secundario y terciario, siendo el primario el extractivista, el secundario el de la industria y el terciario el de los servicios y el comercio, podemos decir que si bien el ingreso del país depende básicamente de las exportaciones hidrocarburíferas y minerales, se nota el peso creciente de los servicios y el comercio en el gasto, en el empleo, en el uso del excedente. Lo que se llama industria no deja de ser un espacio intermedio bastante exiguo, sin identidad propia, altamente vulnerable, dependiendo de los vaivenes del mercado interno, a pesar de su reciente incursión en el mercado externo.

Desde el punto de vista de la estructura social, no hay propiamente una burguesía industrial, como ocurre, por ejemplo, en Brasil; lo que puede observarse es una burguesía banquera y comercial, fuertemente articulada a un núcleo de formación agroindustrial, ligada a los latifundios del oriente del país. El papel del Estado ha cobrado peso desde la nacionalización de los hidrocarburos, incursionando en la formación de empresas estatales, que, sin embargo, no han terminado de consolidarse, salvo quizás EMAPA. De acuerdo a informes del mismo gobierno, se dice que el Estado tiene una participación del 32 % en la economía del país.

Ahora bien, desde el punto de vista de la formación de capital, no parece formar un capital estatal el ingreso por concepto de exportaciones de hidrocarburos y minerales, pues no hay acumulación de capital, es decir, valorización dineraria, inversión en el sentido de la acumulación capitalista. Más parece ser una masa importante de disponibilidad dineraria, de ingreso, tragada por el Tesoro General de la Nación, por el presupuesto, con fines de gasto y de distribución. Lo que quiere decir que las grandes empresas estatales no son manejadas en términos de la formación de capital sino como dispositivos de captación de recursos dinerarios; el excedente no se convierte en plusvalía. Sin embargo, la formación de capital se produce en la burguesía bancaría, comercial y agroindustrial.

En esta descripción se puede ver que ni el Estado ni la burguesía industrial están realmente interesados ni en una primera ni en una segunda revolución industrial. El Estado está atrapado en la captación de recursos dinerarios, destinados al presupuesto, también a la acumulación de reservas, que ya llegan a más de los doce mil millones de dólares[27]; empero, se encuentra como rezagado a desarrollar una política de revolución industrial. La burguesía financiera, comercial y agro-industrial tampoco está interesada en una inversión de magnitud hacia una revolución industrial. La banca se encuentra conforme con la generación de ganancias debido a la captación del ahorro, la intermediación financiera y la especulación financiera; la burguesía agroindustrial está interesada en la ampliación de la frontera agrícola, transfiriendo los costos de su crecimiento y enriquecimiento a la naturaleza; la burguesía comercial prefiere seguir creciendo aprovechando su papel intermediario en la circulación de mercancía. Los pequeños núcleos industriales estatales y privados están muy lejos de articular e integrar un proyecto de revolución industrial.

Cuando se habla de revolución industrial, se lo hace más desde un imaginario estatal, que orienta la política económica, de la inversión económica, más en la apertura a la construcción de una logística, de una infraestructura económica, ligada fuertemente a la construcción de carreteras. Se han recuperado fundiciones, cono la de Vinto, que no abastece en absoluto para atender a la producción minera, que sigue exportando en la condición de minerales y materia prima. El complejo de Karachipampa no termina de comenzar a funcionar como se debe; tampoco hay otros proyectos de fundición de minerales, salvo el incierto proyecto siderúrgico del Mutún, que no termina de instalarse y de funcionar. Por lo tanto no podemos hablar de una industria pesada y de unas industrias livianas articuladas. Estamos ante fragmentos dispersos, islas, que no lograr formar una plataforma industrial. La industrialización sigue siendo un sueño, un imaginario, que no se toma en serio, pero sirve para el discurso de propaganda.

En este sentido, no se puede hablar de desarrollo, en el sentido de la interpretación que hacían los nacionalistas del siglo pasado, cuyo eje era la sustitución de importaciones. Aunque haya crecimiento económico, variaciones positivas del producto interno bruto, acumulación de reservas, no hay desarrollo, no hay acumulación de capital. Lo que hay es expansión del modelo extractivista, mayor dependencia de las exportaciones de materias primas, mayor control del Estado en la captación de los recursos monetarios, participación en el control administrativo de las empresas públicas, hidrocarburíferas y mineras; pero, no formación de un capitalismo de Estado, aunque este proyecto haya estado en ciernes en los proyectos políticos. El capitalismo de Estado es un proyecto no una realidad.

No hay desarrollo, en el sentido mencionado, lo que hay es crecimiento, un crecimiento que permite la formación de una burguesía financiera, comercial y agroindustrial, un crecimiento donde el Estado juega un papel importante como administrador y captador de recursos monetarios, un Estado que no llega a ser empresario. Este crecimiento se basa en la super-explotación de los trabajadores, la mayoría de los cuales está reducido a su condición informal o de proletariado nómada, que no se encuentra sindicalizado, tampoco goza de derechos y de seguro. Se han formado miles de micro-empresas sobre la base de la explotación familiar y explotación semi-esclava, parecidas a las condiciones salvajes del capitalismo. En este panorama se distribuyen de manera dispersa algunas industrias textiles y de alimentos que no llegan a articular una plataforma industrial. El crecimiento del núcleo agro-industrial se basa en la expansión de la frontera agrícola; por lo tanto, en la transferencia de los costos a la naturaleza.

Lo que sí se puede constatar es la presencia gravitante de empresas trasnacionales en la minería, así como en los hidrocarburos, aunque estas últimas aparezcan supuestamente nacionalizadas y como empresas de servicios. Por lo tanto un peso condicionante en el campo económico son estas empresas trasnacionales.

¿Qué tenemos entonces como figura del perfil económico? La descripción se parece a la mayoría de las economías de las periferias del sistema-mundo capitalista; se trata de espacios de extracción y explotación de recursos naturales, que alimentan la insaciable maquinaria del capitalismo. Se trata de países altamente dependientes y fuertemente condicionados por el mercado internacional. Países que se reducen a la relación incongruente y desarticulada entre un sector primario, dedicado primordialmente a la exportación, y un sector terciario, cuyo servicios y comercio conforman el mercado interior. La industria es incipiente, dispersa y fragmentada, no logra abastecer a la demanda interna y enfrenta la competencia de la importación y el contrabando. Si se forman burguesías, estas son, mas bien, intermediarias, mas bien, vinculadas a la globalización, y no cuentan con un proyecto nacional.

¿Esto significa que hay que retomar el proyecto desarrollista y el proyecto nacional, tanto en su versión de capitalismo de Estado o en su versión de burguesía nacional? De ninguna manera; no tanto porque estos proyectos son tardíos, sino porque enfrentan límites en la lógica de la acumulación ampliada de capital; sólo pueden disputar los términos de intercambio; no se proyectan a cambiar las estructuras de la dominación mundial del sistema capitalista. Por otra parte, una industrialización al estilo de las potencias emergentes, como Brasil, la India, Sud África y sobre todo China, solo puede darse bajo costos muy altos ecológicos y de explotación salvaje de la población trabajadora. Además, que en el contexto de la globalización y la crisis del capitalismo, lo que hacen estas potencias emergentes es ampliar los plazos de la crisis del capitalismo, modificando las estructuras de mediación de las formas de dominación y la participación en la acumulación ampliada de capital. La tarea de los proyectos emancipatorios en las periferias del sistema mundo capitalista es, mas bien, contribuir a la abolición del capitalismo aperturando un horizonte civilizatorio alternativo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bolivia: Perfil económico

Gravitaciones del capitalismo dependiente y del colonialismo extractivista

 

 

 

Dedicado a Ascencio Cruz, militante del POR, siendo estudiante de economía, ingreso a las minas como trabajador, haciéndose proletario. Hombre endurecido en las luchas sociales y políticas, curtido por el viento del Altiplano, templado en el refugio luminoso de la oscuridad de los socavones, consecuente día y noche. Hombres y mujeres como él contienen las historias candentes e intensas de nuestro continente. Admirable valor y actitud revolucionaria intransigente. Importa más lo que hacen que lo que dicen; los que dicen terminan siendo demagogos, en cambio los que hacen son los, que al final, transforman con su acto heroico. Importa más su consecuencia, a diferencia de otros, que invistiéndose de “revolucionarios” hacen lo que siempre han hecho las clases dominantes, reproducir las dominaciones, solo que a diferencia de ellos, lo hacen a nombre de la revolución. 

 

 

Un balance de la gestión económica del gobierno, desde la promulgación de la Constitución, requiere considerar tanto las políticas económicas implementadas, las prácticas económicas, la estructura económica, en este lapso de tiempo, que puede ser considerada a partir de la estructura macroeconómica, así como contrastar estas políticas, estas prácticas, estas estructura con lo que establece la Constitución, en la Estructura y organización Económica del Estado. También se puede incluir en el balance, y es lo aconsejable, la comparación con otras gestiones y estructuras económicas de otros países, así como con la geopolítica y estructuras económicas del mundo. Vamos a intentar hacer esto considerando las gestiones de gobierno de las presidencias de Evo Morales Ayma; primero 2006-2009, después 2010-2014, y 2015-2020.

 

Deberíamos comenzar con la descripción de la estructura económica de Bolivia y su historia económica, como corresponde; pero, vamos a comenzar con la Estructura Económica del Estado, tal como establece la Constitución. Esto sobre todo para tener el referente teleológico constitucional, las tareas de transformación estructural e institucional encomendadas por la Constitución. Entonces se van a contrastar las gestiones económicas del gobierno con el deber ser constitucional. A partir de este balance jurídico-político, ingresaremos a un balance propiamente económico y político, incluso histórico, partiendo de la estructura económica de la formación social boliviana, analizando sus condiciones de posibilidad para la transición pluralista, comunitaria, autonómica, participativa e intercultural, por lo tanto, con estos análisis evaluar, esta vez, desde el acontecer, las gestiones de gobierno y sus políticas económicas.

 

 

Estructura y organización Económica del Estado

 

Lo hemos dicho varias veces, que la Constitución, en el capítulo que corresponde a la Estructura y organización Económica del Estado, define la transición económica, desde la condición de economía plural del perfil económico de Bolivia, antes de la promulgación de la Constitución, hacia la economía social y comunitaria como finalidad. No tiene sentido interpretar que se trata del establecimiento constitucional de la economía plural, pues esta economía plural ya existía y existe como tal; lo que exige la Constitución es encaminarse hacia una economía social y comunitaria. No nos vamos a detener en este tema; nos remitimos a los escritos que hablan de ello[28]. La pregunta entonces es: ¿Cuáles son los dispositivos que establece la Constitución para efectuar esta transición? En primer lugar, podemos decir que se trata del Estado, que ejercerá la dirección integral del desarrollo económico y sus procesos de planificación; en segundo lugar, los recursos naturales, que son de propiedad del pueblo boliviano y serán administrados por el Estado; en tercer lugar, la industrialización de los recursos naturales para superar la dependencia de la exportación de materias primas y lograr una economía de base productiva, en el marco del desarrollo sostenible, en armonía con la naturaleza; en cuarto lugar, lo comunitario. Estos dispositivos son los que tienen que combinarse, articularse e integrarse, favoreciendo las transiciones hacia la economía social y comunitaria.

El cómo tienen que combinarse, articularse e integrarse estos dispositivos, incidiendo en las transiciones, no está escrito en la Constitución; depende de la elaboración, formulación y realización de políticas por parte del gobierno y los órganos del Estado, así como también por parte de los y las ciudadanas, ejerciendo la democracia participativa, plural, directa, comunitaria y representativa, como establece la Constitución.  Entonces el balance debe contrastar estas políticas efectuadas por el gobierno. Una primera apreciación al respecto es que el gobierno, en sus distintas gestiones, no ha elaborado, formulado e implementado políticas de esta calidad y envergadura; por el contrario, se nota, mas bien, una continuidad práctica de las formas habituales de política económica, sobre todo monetarista, salvando el impacto de la nacionalización de los hidrocarburos, que puede considerarse la medida más trascendental del gobierno popular.

 

Fuera de la finalidad de la economía social y comunitaria, la Constitución se plantea objetivos sociales imprescindibles; eliminar la pobreza y la exclusión social y económica para el logro del vivir bien. Para alcanzar este objetivo se pone en marcha la generación del producto social; la producción, distribución y redistribución justa de la riqueza y de los excedentes económicos; la reducción de las desigualdades de acceso a los recursos productivos; la reducción de las desigualdades regionales; el desarrollo productivo industrializador de los recursos naturales; y la participación activa de las economías pública y comunitaria en el aparato productivo. No se puede decir que a seis años de promulgada la Constitución este objetivo se haya alcanzado. Aunque se le puede aceptar al gobierno que la pobreza ha disminuido, considerando sus distintas escalas, no se puede afirmar que haya desaparecido; al contrario, se puede constatar que todavía sigue siendo abundante. Mucho menos cuando se trata de la exclusión social y económica. Está lejos el paradigma del vivir bien, que se concibe como armonía con la comunidad, con la sociedad, con la madre tierra y con uno mismo. Tampoco se han puesto en marcha los procedimientos, métodos y estrategias para alcanzar el objetivo propuesto; la generación del producto social, la redistribución de la riqueza, en la magnitud y cualidad que genere transformaciones en la estructura social; el acceso equitativo a los recursos naturales; mucho menos la participación de la economía pública y comunitaria en el aparato productivo. Claro que en este caso se puede disociar lo público y lo comunitario, encontrando el impacto de la participación en el PIB de la explotación hidrocarburífera; sin embargo, no ocurre lo mismo con la minería que, a pesar del volumen de sus exportaciones, lo que aporta al Estado es notoriamente menor de lo que lo hacen los hidrocarburos. Por otra parte la empresa pública minera solo controla el 3% de la producción minera, correspondiendo el 27% del control de esta producción a las cooperativas, y el 70% del control a las empresas privadas, principalmente trasnacionales. No se puede hablar de una participación comunitaria ostensible en el aparato productivo.

 

 

Estructura económica

 

Si se observa la composición estructural del PIB[29], desde la participación por actividad económica, vemos que la estructura no se ha modificado. Hay variaciones porcentuales de las participaciones; empero, mínimas, que no afectan a la estructura misma. Del 2006 al 2013 la agricultura, silvicultura, caza y pesca, han pasado de un 11% a un 10%. En el mismo lapso la extracción de minas y canteras, ha pasado de un 11,6% a un 14,1%; siendo lo que corresponde al petróleo y gas natural un paso del 6,4% al 7,9%; en tanto que los minerales metálicos y no metálicos pasaron de un 5,2% a un 6,2%. En contraste, la participación de las industrias manufactureras bajó de un 11,3% a un 9,9%. También el transporte, almacenamiento y comunicaciones bajó de un 10,2% a un 7,9%. En cambio la participación de la actividad de los establecimientos financieros, seguros, bienes inmuebles y servicios prestados a las empresas subió de un 8,5% a un 8,8%. También la participación de la administración pública subió de un 11% a un 11,7%. La participación de los restaurantes y hoteles prácticamente se mantuvo en su nivel, con una ligera variación a disminuir. En contraste, la participación de la actividad de los servicios comunales, sociales, personales y domésticos, bajó de un 4,5% a un 3,5%. Tomando en cuenta la diferencia entre el PIB a precios de mercado y el PIB a precios básicos, considerando que la diferencia consiste en los derechos de importación, IVA, IT, impuestos otros indirectos, lo que si subió notoriamente es la participación de la actividad de los derechos de importaciones, IVA, IT y otros impuestos indirectos de un 21,2% a un 25%.

Ahora bien, en el 2013, si tomamos en cuenta las actividades que podemos considerarlas productivas, incluyendo electricidad gas y agua, además de la construcción, tenemos una participación del orden del 38,6%, quedando el resto, 61,4%, como porcentaje de la participación de actividades se servicio, comerciales y de circulación, es decir, de actividades no-productivas, aunque coadyuven a la producción. Claro que aquí se incluye la participación de los servicios comunales, sociales, personales y domésticos, que es del 3,5% en el 2013. ¿Cuál es el peso de la participación comunitaria? La situación estructural no ha variado en el año siguiente, 2014. El peso de los servicios, el comercio y el transporte es notoriamente mayor que el peso de las actividades productivas. Esto se hace categórico cuando observamos que el peso de la industria manufacturera, además de ser bajo, manifestó una tendencia a disminuir su participación. ¿De qué industrialización estamos hablando?

 

Si pasamos de la estructura del PIB a la cuenta de acumulación y financiación de capital, según componente, tenemos otro cuadro, quizás más sugerente, en lo que respecta a la disponibilidad de inversión. Antes de entrar al análisis de este cuadro, vamos a tener el cuidado de definir los conceptos de capital, de acumulación de capital, de formación bruta de capital, de financiación de la acumulación bruta, de ahorro bruto y de transferencia de capital, que son conceptos macroeconómicos y no marxistas. Esto para evitar confusiones y habilitar la interpretación de los indicadores.

En sentido estricto, el capital es una abstracción contable; se trata de los bienes y derechos, es decir, de los elementos patrimoniales del activo, menos las deudas y obligaciones, que corresponden al pasivo. De todo de lo cual es titular el capitalista. Tomando en cuenta esta clasificación, de esta manera,  se dice que se capitaliza una empresa o se amplía capital cuando aumenta su activo o disminuye su pasivo o se incorporan nuevas aportaciones de socios o se reduce el endeudamiento con terceros. Cuando el pasivo es superior al activo se dice que la unidad económica está en situación de capital negativo.

La acumulación de capital se refiere a la variación neta de activos financieros. La Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF) es un concepto macroeconómico utilizado en las cuentas nacionales, como el Sistema Europeo de Cuentas (SEC). Estadísticamente mide el valor de las adquisiciones de activos fijos nuevos o existentes, menos las cesiones de activos fijos realizados por el sector empresarial, los gobiernos y los hogares, con exclusión de sus empresas no constituidas en sociedad. En el análisis macroeconómico, la FBCF es uno de los dos componentes del gasto de inversión, que se incluye dentro del PIB, lo que muestra cómo una gran parte del nuevo valor añadido en la economía se invierte en lugar de ser consumido. La financiación de la acumulación bruta se refiere a los préstamos netos y a la variación neta de pasivos financieros. El Ahorro Bruto supone, generalmente, la comparación entre los ingresos corrientes y los gastos corrientes, excluida la partida de gastos financieros. El ahorro nacional es la suma del ahorro público y el privado. El ahorro nacional viene dado por la diferencia entre la renta nacional o valor del conjunto de bienes producidos y el consumo. El ahorro interno bruto se calcula como el PIB menos el gasto de consumo final, consumo total. Un valor negativo para este indicador de estructura implica la financiación de gastos corrientes con ingresos por operaciones de capital, situación financiera comprometida que no puede mantenerse a largo plazo. Se habla de transferencia de capital cuando el Estado u otro organismo público efectúan una subvención con el objeto de financiar inversiones y operaciones  de capital fijo del sujeto beneficiario.

 

Teniendo en cuenta estos conceptos, pasamos ahora al análisis del cuadro de la cuenta de acumulación y financiación de capital[30]. Del 2006 al 2013 se dio lugar una variación compuesta[31] del orden del 36% en la acumulación de capital; se puede decir que la acumulación de capital casi se triplicó (2,8). Teniendo en cuenta que la variación de existencias es la diferencia entre las entradas y las salidas de almacén de las materias primas, productos semielaborados, trabajos en curso y productos terminados, en un periodo determinado, vemos que la variación de existencias disminuyó su monto negativo; es decir, el exceso de salidas respecto a las entradas. Esta disminución se dio lugar en una proporción del 36,8%; lo que quiere decir que el exceso de las salidas disminuyó en una relación tres (2,7). La formación bruta de capital varió en un 51%; lo que quiere decir que prácticamente se duplicó (1,9). Teniendo en cuenta que el préstamo neto del resto del mundo equivale al excedente de la nación por transacciones corrientes, que es el saldo de la cuenta corriente obtenido de todas las transacciones de ese tipo, incluidas en la balanza de pagos, se tiene una variación compuesta negativa del orden del 3%; lo que quiere decir que lo acumulado tiene una relación de 33 respecto a la diferencia negativa de los montos, lo que a su vez indica una disminución del excedente del saldo de la cuenta corriente. El comportamiento de la formación de la acumulación bruta es el mismo que el de la acumulación de capital. Del ahorro bruto se tiene prácticamente también el mismo comportamiento. La transferencia de capital del resto del mundo tuvo una variación compuesta negativa del orden del 68%; la relación entre lo acumulado respecto a la diferencia es de 1,5. Se puede interpretar tanto el porcentaje como la relación de lo que dicen los datos mismos, hay menos dependencia de la transferencia de capital del exterior.

Interpretando de manera resumida el cuadro, hay más acumulación de capital, entonces mayor disponibilidad para invertir en la adquisición de activos fijos. Teniendo en cuenta, los mandatos constitucionales,  se tiene mayor disponibilidad para invertir productivamente. ¿Qué pasa entonces? ¿Por qué no se lo ha hecho? ¿En qué se gasta el dinero? Para intentar responder esta pregunta pasamos al cuadro del crecimiento de la formación bruta de capital fijo, a precios constantes, según producto[32].

 

La formación bruta de capital fijo, que comprende bienes de capital y construcción, paso de un 9,3% a un 12,9%. Si entendemos que los bienes de capital son los equipos pesados, tales como maquinaria pesada, excavadoras, carretillas elevadoras, generadores, o vehículos, que, a diferencia de los bienes de consumo, requieren una inversión relativamente grande, que se compran para ser utilizados durante varios años, por eso mismo son también llamados bienes de producción[33], la inversión en bienes de capital pasó de un 8,2% a un 12,5%; lo que significa que hay una variación positiva del orden de 20,5%. Sin embargo, no es el Estado el que ha aumentado su inversión en bienes de capital, sino el sector privado, que pasó de un 3,7% a un 7,4%; dando lugar a una variación compuesta positiva de 33,9%. En cambio la inversión pública en bienes de capital pasó de un 27,6% a un 26.3%; dando lugar a una variación compuesta negativa del orden de 2,4%. La inversión estatal subió en la construcción, de un 12% a un 14,2%; dando lugar a una variación compuesta positiva del 8,7%.También el sector privado incremento su inversión en la construcción, al pasar de un 6,4% a un 10,1%; lo que da lugar a una variación compuesta positiva del orden de 22,5%. ¿Qué pasa entonces con la inversión estatal, que cuenta con mayor disponibilidad de capital? Para responder a la pregunta vamos a considerar la estructura del Presupuesto General del Estado 1914[34].

 

De acuerdo al cuadro de las variables macroeconómicas 2007-2014, la tasa del crecimiento del PIB para el 2006 presupuestado fue de 5%, en tanto que para el 2013 fue presupuestado en el orden del 5,5%; sin embargo, el presupuesto ejecutado fue de 4,6% y de 6,5%, considerando los mismos años. El proyectado para el 2014 fue de 5,7%. Anotamos que el presupuesto ejecutado el 2006 fue 1% menor a lo presupuestado en 2006, en tanto que fue mayor en el mismo porcentaje el 2014. Se proyecta una tasa de crecimiento del PIB de 5.7% para el 2014. La tasa de inflación presupuestada fue de 3,7% para el 2006 y de 4,6% la ejecutada; la misma tasa de inflación presupuestada para el 2013 fue de 4,5% y la ejecutada de 7,5%. Se proyecta una inflación del 5,5% para el 2014. En el 2006, el PIB nominal presupuestado fue de 11.009 millones de U$, en tanto que el ejecutado fue de 13.215 millones de U$; en el 2013, el PIB nominal presupuestado fue de 28.704 millones de U$ y el ejecutado de 29.221 millones de U$.  Para el 2014 se proyectan 31.083 millones de dólares del PIB nominal.

En el cuadro de precios de barril del petróleo 2005-2014, tenemos que la variación del precio por barril osciló entre 65,9 WTI en USD/Bbl y 106,3 WTI en USD/Bbl en el 2012, llegando a 133,9 WTI en USD/Bbl en el 2008, el pico más alto, bajando a un 98,1 U$ por barril en enero de 2013, incluso bajando hasta 71,9 U$ por barril en octubre de 2014. El Presupuesto General del Estado (PGE) manejó un promedio estimado de 74,6 U$ por barril para el 2014; sin embargo a octubre del mismo año bajó a 71,2 U$ por barril; hoy se encuentra por debajo de los 50 U$ por barril.

En los precios de exportación del plomo, zinc, cobre y estaño, también se manifiesta una tendencia a bajar. El estaño osciló entre 4.3 U$ la libra fina, en mayo de 2004 y 8,2 U$ la libra fina en mayo de 2014, pasando por 14,2 U$ la libra dina en enero de 2011, el pico más alto. El plomo osciló entre 0,4 U$ la libra fina y 0,8 U$ la libra fina en mayo de 2014, pasando por 1,7 U$ en septiembre de 2007, el pico más alto. El cobre osciló entre 1,4 U$ la libra fina en mayo de 2004 y 3 U$ en mayo de 2014, pasando por 4,4 U$ la libra fina en septiembre de 2011, su pico más alto. El zinc osciló entre 0,5 U$ la libra fina en enero del 2004 y 0,8 U$ la libra fina en mayo de 2014. La tendencia general es a bajar en el 2015, considerando, empero las diferencias singulares por mineral.

En cambio, los precios de exportación del oro y la plata manifiestan una tendencia a subir. El oro osciló entre 673 U$/oz en junio de 2006 y 1.205,5 U$/oz en diciembre de 2013, pasando por 1.783,7 U$/oz en junio de 2011, su pico más alto. La plata osciló entre 13,4 U$/oz en junio de 2006 y 21,4 U$/oz en marzo de 2014, pasando por sobre los 1.800 U$ en mayo de 2011, su pico más alto.

El cuadro de recaudación de ingresos tributarios 2001-2013 nos ofrece un incremento considerable de las recaudaciones. Se pasa de una recaudación de 7.721 millones de bs. En el 2001 a unos 52.122 millones de bs., en el 2012.  Una variación compuesta del orden del 74% en 11 años; casi siete veces mayor de recaudación; una relación de 1,3 de la suma respecto a su diferencia, que sería como el indicador lo que no varió. El aporte mayor es la participación de la recaudación tributaria, respecto al IDH y al IEHD; en el 2012 la recaudación tributaria llegó a 37.563 millones de bs., en tanto que el aporte del IDH fue de 12.111 millones de bs., el del IEDH fue de 2.448 millones de bs. El 72% del aporte en recaudaciones le corresponde a la recaudación tributaria, el 23% al IDH y el 5% al IEDH.

El ingreso por concepto de hidrocarburos, comprendiendo el IDH y las regalías, llegó a los 19.277 millones de bs., en el 2012; siendo el aporte del IDH de 12.111 millones de bs., y de 7.166 millones de bs., el aporte por concepto de regalías; es decir, el 23% de aporte le corresponde al IDH y el 14% le corresponden a las regalías.

Las transferencias del Tesoro General del Estado fueron del monto de 23.010 millones de bs., en el 2012, correspondiéndole 7.860 millones a las gobernaciones, 11.499 millones a los municipios y 3.200 millones a las universidades; es decir, el 34% de transferencias van a las gobernaciones, el 52% a los municipios y el 14% a las universidades.

Tomando en cuenta el presupuesto general del Estado agregado y consolidado; el agregado fue para el 2013 de 228.285 millones de bs,  y de 172.121 millones de  bs., el consolidado; para el 2014, el agregado llegó a 259.439 millones y el consolidado a 195.410 millones.  Hablamos de una variación simple del 14%.

Del  cuadro PGE agregado y consolidado para el 2014 por nivel institucional, se ha destinado el 23% del PGE consolidado a la administración central, el 10% a las entidades descentralizadas, el 44% a las empresas públicas, el 6% a los gobiernos departamentales, el 10% a los gobiernos municipales, el 2,7% a las universidades públicas, el 2,8% a la seguridad social y el 1,2 % a las actividades financieras.

El cuadro del presupuesto consolidado de recursos, del sector público, acumuló 195.410 millones de bs., en el 2014. De los cuales el 64% corresponde a ingresos corrientes, el 1% a ingresos de capital y el 35% a fuentes financieras. En lo que respecta a ingresos corrientes, el 34% corresponde a ingresos de operaciones, el 29% a YPFB, el 5% al resto, el 1% a venta de bienes y servicios de la administración pública, el 22% a ingresos tributarios, el 2% a contribuciones de la seguridad social y el 4% a otros ingresos corrientes. En lo que corresponde a ingresos de capital, el total corresponde a donaciones de capital. En lo que respecta a fuentes financieras, el 3% corresponde al financiamiento externo, el 32% a otras fuentes internas, el 14% a YPFB y el 18% al resto.

El presupuesto consolidado de gastos, del sector público, en el 2014, destinó el 56% a gastos corrientes, el 22% a gastos de capital y el 23% a uso de fondos. En lo que respecta a gastos corrientes, el 14% se destinó a sueldos y salarios, el 4% a las direcciones departamentales, el 10% al resto, el 2% a aportes a la seguridad social, el 30% a bienes y servicios, el 20% a YPFB, el 11% al resto, el 1% a intereses de la deuda interna, el 1% a intereses de la deuda externa, el 3% a prestaciones de la seguridad social, el 3% a transferencias corrientes al sector privado, el 3% a transferencias corrientes al sector público, el 1% a otros gastos corrientes. En lo que respecta a gastos de capital, el 17% corresponde a la formación bruta de capital fijo, y el 4% a otros gastos de capital. En lo que respecta a uso de fondos, el 1% corresponde a la amortización de la deuda pública externa, el 21% a otras aplicaciones financieras, el 10% a YPFB y el 11% al resto.

En el presupuesto consolidado de gastos en sueldos y salarios y formación bruta de capital, de 2005-2014, tenemos dos curvas ascendentes,  la de formación bruta de capital un poco por debajo de la curva de sueldos y salarios, ente 2005 y 2011, quedando por encima la primera curva respecto a la segunda, entre 2011 y 2014, produciéndose un punto de cruce en el año 2010. ¿Qué quiere decir este cuadro? ¿Cómo interpretarlo? Los montos destinados a la formación bruta de capital pasaron de 5.078 millones de bs., en el 2005, a 33.715 millones de bs., en el 2014; los montos destinados a sueldos y salarios pasaron de 7.379 millones, en el 2005, a 27.922 millones, en el 2014. Se ha pasado de una variación compuesta del 18% a una del 9%, del 2005 al 2014, y de una variación simple del 31% a una del 20%, del 2005 al 2014, comparando las curvas respecto a la formación bruta de capital. En todo caso, se puede decir, que se gasta tanto en formación bruta de capital como en sueldos y salarios, salvando las diferencias que hemos mencionado.  En otras palabras se invierte en formación bruta de capital 1,20 bolivianos por cada boliviano que se gasta en sueldos y salarios. ¿Ha cambiado la política presupuestaria? Este comportamiento nos dice que no, sobre todo cuando se trata de invertir para la industrialización; sigue siendo el perfil de un presupuesto de un Estado rentista.

Otro cuadro sugerente es el del presupuesto de gastos corrientes, del 2005-2014. El 2005 se gastaba en gastos corrientes lo que corresponde al 28,7% del PIB, en tanto que el 2014 se gasta el 51% del PIB por este concepto, pasando por un pico de casi el 58% del PIB de gastos corrientes en el 2009. Estos datos corroboran nuestra interpretación de que se trata de un perfil de presupuesto de Estado rentista, muy lejos de un presupuesto destinado a la industrialización, como manda la Constitución.

Teniendo en cuenta que el concepto de gasto de capital implica erogaciones destinadas a la adquisición o producción de activos tangibles e intangibles y a inversiones financieras en la entidad pública, que incrementan el activo del sector público y sirven como instrumentos para la producción de bienes y servicios, vamos a revisar el cuadro del presupuesto consolidado de gastos de capital, 2005-2014. En el lapso de tiempo se pasó de una inversión de 9.566 millones de bolivianos a 42.815 millones de bolivianos; hablamos de una variación compuesta de 63%; lo que significa que la inversión se cuadruplicó, pasando incluso el 2014 el cuádruple de la inversión en 2005. Sin embargo, no hay que olvidar que hablamos del 9% del PIB en el 2005 y del 20% del PIB en el 2014.

La inversión pública proyectada por sector económico para el 2014 fue de 4.519 millones de bolivianos; de los cuales corresponde a la inversión en infraestructura 1.695 millones de bs., 1.530 millones en sectores productivos, 1.114 millones en inversión social y 140 millones en inversión multisectorial. Entonces el 37,5% corresponde a infraestructura, el 34% a inversión productiva, el 25% a inversión social y el 3% a inversión multisectorial. La variación compuesta entre la inversión productiva y la inversión en infraestructura es de -5%, y de 14% entre la inversión productiva y la inversión social. La variación compuesta entre la inversión productiva y el conjunto de la inversión pública es de -49%. Si bien se puede considerar que toda esta inversión pública redunda en la producción, no es una inversión directa en la producción; también la inversión en infraestructura puede redundar en la expansión del comercio y de los servicios, sin necesidad que impacte mejor en producción. Todo depende de las articulaciones, integración y composiciones de la estructura económica y de sus dinámicas. Por eso, mientras no se mejore la inversión productiva, no sólo cuantitativamente, sino cualitativamente, creando las condiciones de posibilidad material, tecnológica y científica de la absorción productiva, lo que se llama inversión productiva resulta solo una contabilidad y no una dinámica.

Pasando a los proyectos de inversión pública, correspondientes al 2014, tenemos que de los 1688 millones de U$,  el 8,6% se destina a la planta de urea y amoniaco de Carrasco; el 4,4% a la planta de extracción y fraccionamiento de licuables, ubicada en Tarija; el 2,8% a la doble vía La Paz-Oruro; el 2,6% al transporte por cable teleférico La Paz-El Alto; el 2% a las obras de vía férrea Montero-Bulo Bulo; el 1,8% a la planta de gas natural licuado para el abastecimiento del norte de Bolivia; el 1,6% a la planta de San Buena Aventura de  La Paz; el 1,6% a las redes de gas 39k, en Santa Cruz; el 1,1% a las redes de gas domiciliario; el 1% a la carretera cruce Condo-K-Huancarani-Uyuni; el 0,9% al componente hidroeléctrico Misicuni; el 0,8% a las líneas de transporte Cochabamba-La Paz; el 0,7% a las redes de gas de Cochabamba;  el 0,7% a las plantas de etileno y polietileno, en la provincia del Gran Chaco; el 0,6% al programa social madre-niño; el 0,5% al acceso vial Los Lotes-Planta Río Grande; el 0,5% a la Planta Ravelo-Lluchu-Chacapuco; el 0,5% a  la Ciudad UNASUR San Benito-Cochabamba; el 0,5% a la carretera Ixiamas-San Buena Aventura; el 0,5% a la carretera Potosí-Tarija; el 0,4% a la carretera Paracaya-Aiquile; el 0,4% al aeropuerto internacional Alcantari; el 0,4% a la carretera Zudañes-Padilla-Monteagudo-Ipati; el 0,4% al Aeropuerto internacional de Chimore; el 0,4% al desarrollo integral de salmuera del Salar de Uyuni; el 0,4% a la carretera Zudañes-Padilla, en Chuquisaca; el 0,4% a las redes domiciliarias en La Paz; el 0,3% al programa de conversión de gas natural vehicular; el 0,3% a la carretera Ququibey-Yucumo; el 0,3% al pavimento del tramo Santa Barbara-Quiquibey. Hablamos de un subtotal de proyectos que abarcan el 37% de la inversión pública; quedando el 63% para el resto de proyectos. Se puede decir que de esta inversión cerca del 50% tiene que ver más directamente con la inversión productiva; nos referimos a 834 millones de dólares.

 

 

Perfiles económicos comparados

 

Ahora vamos a comparar las estructuras económicas de Bolivia y de Brasil; la estructura económica de Bolivia caracterizada como el perfil de una economía extractivista y Brasil como estructura económica de potencia emergente[35]. El cuadro internacional de 2013 muestra a Bolivia con un PIB de 30.601 millones de dólares y a Brasil con un PIB de 2.246.047 millones de dólares; hablamos entonces, de más de dos billones. De entrada tenemos un abismo; el PIB brasilero es setenta y tres veces el PIB boliviano. Estamos hablando de tamaños distintos. Por lo tanto los porcentajes, los datos proporcionales, se refieren a estos tamaños. Mal podríamos hacer, como hacen muchos economistas, muchos analistas, sobre todo los economistas y analistas del gobierno, comparar los datos porcentuales sin referirse a estos tamaños. Los datos porcentuales se han de referir a tamaños distintos, entonces adquieren otras connotaciones. Por ejemplo, cuando comparamos el PIB per cápita de ambos países, hay que tener en cuenta estos tamaños; no es lo mismo decir que el PIB per cápita de Bolivia es 2868 dólares y el PIB per cápita de Brasil es de 11173 dólares, sin referirse a los tamaños de sus economías, que relacionando los datos a los tamaños de sus economías. Cuando no se lo hace, los economistas inducen la ilusión de que sólo falta lograr la diferencia, es decir, 8.305 dólares, para alcanzar a Brasil. Claro que volvemos al impacto de los tamaños cuando vemos que la deuda de Brasil es 1443 veces mayor que la deuda de Bolivia. Hablamos de una deuda de Bolivia de 10.037 millones de dólares y de una deuda de Brasil de la cifra fabulosa de 1.487.731 millones de dólares, es decir, sobre el billón. Sin embargo, sería calamitoso comparar los porcentajes de las deudas, sin referirse a los tamaños; decir que la deuda de Bolivia es del orden del 32,6% del PIB, en tanto que la deuda de Brasil es del orden de 66,2% del PIB, sin referirse a los tamaños. Lastimosamente, esto casi siempre se lo hace, sin percatarse lo que se está insinuando; como sin los porcentajes fueran análogos, desde el punto de vista de la significación y la connotación. Lo mismo cuando hablamos de la deuda per cápita; mencionando que la deuda per cápita de Bolivia es de 934 dólares y la deuda per cápita de Brasil es de 7401 dólares, cuando Bolivia tiene 10.671.600 habitantes y Brasil tiene 201.032.000 habitantes. Estamos hablando de cifras que tienen que contextuarse para que puedan servir de cuantificadores; des-contextuarlas, como hacen economistas, analistas y sobre todo gobernantes, es quitarles su cualidad estadística, su atributo descriptivo, convirtiendo las cifras en fantasmas sin base territorial.

El déficit en Bolivia es de 201 millones de dólares, en cambio el déficit de Brasil es negativo y de la magnitud de -73.036 millones de dólares. En lo que respecta a los gastos públicos, los gastos públicos en la estructura económica brasilera son setenta y ocho veces los gastos públicos bolivianos; hablamos de 11.868 millones de dólares, en el primer caso, y de 923.594 millones de dólares, en el segundo caso. Lo mismo que en los anteriores casos la proporción del gasto en educación en relación al PIB podría traer confusiones o, si se quiere ilusiones; decir que el 19,55 del PIB se gasta en educación en Bolivia y que el 14,6% del PIB se gasta en educación en Brasil, insinuando que se tiene una inclinación a un mayor gasto en educación en Bolivia que en Brasil, olvidando las cantidades absolutas destinadas a la educación, lleva intencionalmente a estas equivocaciones. En Brasil se destinan a la educación 124.786 millones de dólares y en Bolivia unos 1.663 millones de dólares; es decir, el presupuesto brasilero  para la educación es setenta y cinco veces superior que el de Bolivia. Lo mismo, los gastos en salud brasileros son 85 veces superiores a los gastos en salud bolivianos; hablamos de un gasto de 1.129 millones de U$ en Bolivia y de un gasto de 97.071 millones U$ de Brasil, a pesar de que sus porcentajes tiendan a parecerse; 11,5% para Bolivia y 10,6% para Brasil. Como era de esperar, los gastos en defensa son abismalmente diferentes; Bolivia gasta en defensa 448 millones de U$ y Brasil gasta en defensa 31.449 millones de U$; es decir, Brasil tiene un gasto setenta veces superior al de Bolivia en defensa, aunque sus porcentajes sean parecidos, 3,8% para Bolivia y 3,4% para Brasil.

Pasamos al comercio. Ciertamente vamos a encontrarnos con la misma exigencia de contextuar los datos, de referirlos a los tamaños, para no caer en confusiones, en analogías inapropiadas. Lo que interesa no es mostrarla diferencia de los tamaños de las estructuras económicas; puesto que esto es pues una realidad indiscutible, aunque son los economistas, los analistas y los gobernantes los que sufren de amnesia, sino lo que interesa es devolverle a las estadísticas su propiedad descriptiva y analítica, lo que pierde en manos de economistas, analistas y gobernantes, quienes tienden a moverse en el campo des-contextuado de las cifras sin referente, por lo tanto, que dejan de ser dato. En el libro Lo dado y el dato, aclare que la cifra no es un dato, sólo es dato cuando la cifra está relacionada a un referente, cuando la cantidad está relacionada a la cualidad atingente[36].

El monto de las exportaciones de Bolivia fue de 1.496 millones de U$ y de Brasil de 242.179 millones U$; es decir, el tamaño de las exportaciones de Brasil es 21 veces superior que el tamaño de las exportaciones de Bolivia, a pesar que los porcentajes expresen un 41% para Bolivia y un 11% para Brasil. Sin embargo, en este caso, estos porcentajes en relación al PIB, estas proporcionalidades, nos expresan otros fenómenos que hay que tener en cuenta; Bolivia tiene una economía signada por el perfil primario exportador, en tanto que Brasil es una potencia industrial, que combina tres revoluciones, la industrial, la tecnológica y la cibernética; por otra parte, Bolivia depende mucho más de sus exportaciones que Brasil, debido a que el mercado interno boliviano es pequeño y no consolidado, en tanto que el mercado  brasilero es enorme y se puede decir que cuenta con un mercado interno consolidado. Lo mismo pasa con las importaciones; el tamaño de las importaciones brasileras es 27 veces superior al tamaño de las importaciones bolivianas; hablamos 9.267 millones de U$ en lo que respecta a Bolivia y de 250.447 millones de U$ en lo que respecta a Brasil; 30,4% es la proporción de las importaciones de Bolivia y 11,2% la proporción de las importaciones de Brasil. Lo mismo que en el anterior caso, el de las exportaciones, nos volvemos a encontrar con un perfil primario exportador en la estructura económica boliviana; depende de las importaciones; en cambio Brasil ha efectuado el largo camino de la sustitución de las importaciones, aunque siga importando; pero, lo hace en una proporción menor. En lo que respecta a la balanza comercial, es negativa para Brasil y positiva para Bolivia. A pesar de la diferencia de los tamaños comerciales, de las exportaciones y de las importaciones, la incidencia de una balanza comercial negativa no deja de afectar, a pesar de sustentarse en el tamaño enorme de la economía brasilera. El saldo para Bolivia es de 2.229 millones de U$ y el saldo para Brasil es de -8.268 millones de U$, casi cuatro veces superior, aunque en sentido negativo, al saldo de la balanza comercial boliviana; las proporciones respectivas son para Bolivia de 10,4% y para Brasil de -0,4%.

 

 

 

Conclusiones preliminares

 

El perfil de la estructura económica de Bolivia no deja de ser el de una economía basada preponderantemente en el extractivismo, sosteniendo un Estado rentista. En la jerga se dice que se trata de una economía primario exportadora. Como hemos visto, no se puede hablar de una industrialización, pues el escaso peso de las empresas industriales no ayudaría a sostener este criterio. Las grandes empresas públicas, que son COMIBOL y YPFB, se mantienen en la tecnología dedicada al extractivismo; mal se puede hablar que las plantas separadoras de gas corresponden a la industrialización, así como no se puede decir que la lixiviación en minería es industrialización. Se puede considerar a las plantas de fundición, como la de Vinto,  la de Karachipampa, la de Catavi,   como dispositivos de la industria pesada, ciertamente; pero, el peso de la industria pesada en la estructura económica todavía es bajo. La siderurgia ha quedado en proyecto. Si consideramos los principales productos de exportación, veremos el peso del extractivismo en la estructura económica, estructura de una economía que exporta materias primas; compartiendo, en el perfil de esta estructura económica,  los otros productos en muy baja proporción[37].

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuadro 1: Exportación

BOLIVIA: PRINCIPALES PRODUCTOS EXPORTADOS AL MUNDO SEGÚN VOLUMEN Y VALOR

GESTIONES 2013

(miles de dólares estadounidenses)

Producto

MILES U$

%

GAS NATURAL EN ESTADO GASEOSO

6.113.448

50,8

MINERALES DE PLATA Y SUS CONCENTRADOS

836.456

6,9

MINERAL DE CINC Y SUS CONCENTRADOS

750.270

6,2

TORTA DE SOYA (SOJA

610.379

5,1

ACEITES CRUDOS DE PETROLEO O DE MINERAL BITUMINOSO

419.702

3,5

ESTAÑO EN BRUTO SIN ALEAR (EN LINGOTES)

333.790

2,8

LAS DEMAS FORMAS EN BRUTO DE ORO

330.811

2,7

GRANO DE SOYA

251.680

2,1

ACEITE DE SOYA EN BRUTO Y SUS FRACCIONES, INCLUSO

247.252

2

DESPERDICIOS Y DESECHOS, DE METAL PRECIOSO O DE

206.869

1,7

Mineral de plomo y sus concentrados

167.240

1,4

QUINUAS (CHENOPODIUM QUINOA)

153.259

1,3

PLATA EN BRUTO ALEADA

148.012

1,2

NUECES DEL BRASIL SIN CÁSCARA, FRESCOS O SECOS

128.420

1,1

ARTICULOS DE JOYERIA DE METALES PRECIOSOS

114.329

0,9

Subtotal

10.697.588

89,7

     

Total

12.042.660

 

Fuente: Instituto Nacional de Estadística - INE Elaboración: Instituto Boliviano de Comercio Exterior - IBCE   

 

Como se puede ver el peso gravitante se sitúa en la exportación de gas natural, que consiste en el 51% de las exportaciones. Considerando el 90% del valor las exportaciones, que se sitúan en 15 productos de los 100 clasificados, se trata de minerales, hidrocarburos y productos agrícolas; aquí también vemos que el peso gravitante radica en los minerales e hidrocarburos; hablamos del 70% del valor de las exportaciones, quedando el 12% para los productos agrícolas.

 

 

Cuadro 2: Perfil de la exportación

BOLIVIA: PRINCIPALES PRODUCTOS EXPORTADOS AL MUNDO SEGÚN VOLUMEN Y VALOR

GESTIONE 2013

(miles de dólares estadounidenses)

Rubro

Miles U$

%

Hidrocarburos, Minerales,

9.306.598

77,3

Productos agrícolas

1.776.433

12,5

 

 

 

 

Gráfico 1: Perfil de las exportaciones

 

Cuadro 1: Exportación

BOLIVIA: PRINCIPALES PRODUCTOS EXPORTADOS AL MUNDO SEGÚN VOLUMEN Y VALOR

GESTIONES 2013

(miles de dólares estadounidenses)

Producto

MILES U$

%

GAS NATURAL EN ESTADO GASEOSO

6.113.448

50,8

MINERALES DE PLATA Y SUS CONCENTRADOS

836.456

6,9

MINERAL DE CINC Y SUS CONCENTRADOS

750.270

6,2

TORTA DE SOYA (SOJA

610.379

5,1

ACEITES CRUDOS DE PETROLEO O DE MINERAL BITUMINOSO

419.702

3,5

ESTAÑO EN BRUTO SIN ALEAR (EN LINGOTES)

333.790

2,8

LAS DEMAS FORMAS EN BRUTO DE ORO

330.811

2,7

GRANO DE SOYA

251.680

2,1

ACEITE DE SOYA EN BRUTO Y SUS FRACCIONES, INCLUSO

247.252

2

DESPERDICIOS Y DESECHOS, DE METAL PRECIOSO O DE

206.869

1,7

Mineral de plomo y sus concentrados

167.240

1,4

QUINUAS (CHENOPODIUM QUINOA)

153.259

1,3

PLATA EN BRUTO ALEADA

148.012

1,2

NUECES DEL BRASIL SIN CÁSCARA, FRESCOS O SECOS

128.420

1,1

ARTICULOS DE JOYERIA DE METALES PRECIOSOS

114.329

0,9

Subtotal

10.697.588

89,7

     

Total

12.042.660

 

Fuente: Instituto Nacional de Estadística - INE Elaboración: Instituto Boliviano de Comercio Exterior - IBCE   

 

En conclusión, tampoco se puede hablar de una economía diversificada. La condición de economía plural, que siembre ha compartido la estructura económica de Bolivia, mejor dicho la formación económica boliviana, se compone de tal manera que la economía estatal, la economía privada, la economía cooperativa o mixta, la economía campesina y la economía comunitaria, sustentan, como formas conectadas, la estructura económica extractivista. Estas formas económicas, como denomina la Constitución, coadyuvan, en una articulación disoluta, entre mercado interno y mercado externo, a sostener el capitalismo dependiente. Ciertamente no por las características de la economía campesina y de la economía comunitaria, sino por las características de la economía estatal, de la economía privada y la economía cooperativa, pues estas formas económicas se constituyen como formas subalternadas y subsumidas al sistema-mundo capitalista, sobre todo a la geopolítica del sistema-mundo; es decir, a la génesis de la acumulación originaria y de la acumulación ampliada de capital. En esta estructura de poder se subordina y se inhibe a la economía campesina y a la economía comunitaria. También se inhiben las otras posibilidades productivas que darían lugar a la diversificación económica. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Plano de intensidad económico boliviano

 

 

 

No vamos a hacer un balance, mas bien, nos vamos a basar en un balance hecho, Bolivia: perfil económico[38], para interpretar y explicar este perfil económico, la estructura económica y sus cartografías y genealogía extractivista y dependiente. El balance del perfil económico de Bolivia ha empleado indicadores macroeconómicos, por lo tanto conceptos macroeconómicos; en Cartografías histórico-políticas[39] se desplegó la interpretación desde la crítica de la economía política generalizada. Ahora, vamos a retomar la perspectiva móvil de la crítica de la economía política generalizada, teniendo como referencia el balance descriptivo mencionado.

 

La caracterización que se hacía de Bolivia como país capitalista atrasado y dependiente no es suficiente para dar cuenta del acontecimiento Bolivia[40]. Menos las caracterizaciones derivadas de la macroeconomía, como país de economía primario exportadora. Se requiere comprender la complejidad del acontecimiento Bolivia, la comprensión de la multiplicidad de singularidades que hacen momentos singulares, periodos singulares, así como también a regiones singulares, a territorialidades singulares y a formaciones sociales singulares, componentes del acontecimiento Bolivia. Entonces hablamos de plurales planos y espesores de intensidad, que se articulan, se conectan, hilan tejidos espacio-temporales-sociales-territoriales, configuran perfiles, estructuras y formaciones, sometidas a sus propias mutaciones en el acontecimiento en devenir.

 

Necesitamos comprender de qué manera se articula la complejidad boliviana hoy, en esta actualidad  de la crisis de sobreproducción y financiera del sistema-mundo capitalista. Sugeriremos hipótesis interpretativas de estar articulaciones de la complejidad, en el momento presente.

 

Hipótesis interpretativas de la complejidad boliviana

 

1.   El plano de intensidad económico boliviano se articula con múltiples planos de intensidad territoriales, corporales, sociales, políticos, culturales. En esta articulación el plano de intensidad económico es afectado, así como también afecta a los otros planos de intensidad, dando lugar a una interacción múltiple.

 

2.   En el amarre del conjunto de devenires de los planos de intensidad se da lugar un nudo cambiante y dinámico. Es este nudo el que puede ser llamado núcleo dinámico del acontecimiento en el momento presente.

 

 

3.   Este núcleo dinámico no es ni síntesis, tampoco estructura estructurante, sino es como la intersección del conjunto de los planos de intensidad conectados. La intersección es el lugar de la yuxtaposición, de la interpenetración, también de la codificación y decodificación de los flujos desencadenados en los planos de intensidad. Donde un plano de intensidad presta su propia complejidad para ser interpretado por otra complejidad. La intersección mezcla los flujos, los asocia y compone recorridos, circuitos y procesos singulares.

 

4.   Por lo tanto, cada uno de los planos de intensidad no puede ser interpretado aisladamente, sino que tiene que ser interpretado en la interacción con el conjunto de los planos de intensidad.

 

 

5.   La interpretación del plano de intensidad económico tiene que efectuarse a partir de la interacción con los otros planos de intensidad, territoriales, corporales, sociales, políticos, culturales.

 

6.   Entonces, la incidencia de los otros planos de intensidad en el plano de intensidad económico conforma composiciones propias de la interacción singular. El perfil económico y la estructura económica no pueden explicarse por sí mismos; se requiere comprender las composiciones complejas dadas, en relación con los perfiles y estructuras de los otros planos de intensidad.

 

 

7.   Entonces, una empresa, sea pública o privada, una forma productiva, sea capitalista o comunitaria, tiene que explicarse a partir de la interacción con composiciones, asociaciones, instituciones sociales, políticas, culturales, además, claro está, en interacción con las territorialidades y los cuerpos.

 

 

Las contradicciones

 

Se puede decir que es alrededor de siete mil millones de dólares que es el monto de la formación de capital y de la disponibilidad de la formación de capital bruto fijo. En relación al PIB, conforma el 23% de la  valorización de la producción anual nacional. Empero, sólo se han invertido el 22% de este monto estrictamente en lo que se puede considerar proyectos productivos.  En otras palabras, se tiene acceso a la disponibilidad de capital, a la formación de capital bruto fijo, en la magnitud mencionada; empero, se invierte productivamente sólo una parte no sobresaliente de este monto en la inversión propiamente productiva. Lo demás se usa de una manera no-productiva; se puede decir, siguiendo el modelo de interpretación, de una manera rentista. ¿Cómo explicar este comportamiento y este uso?

 

La explicación se encuentra en el plano de intensidad económico, entrelazado con el conjunto de los planos de intensidad con los que intersecta. Se trata de un plano de intensidad económico cuya composición define un perfil dependiente, basado en una economía extractivista y en una administración rentista. No se puede disponer de la disponibilidad de capital de inversión a la producción; es decir, a la generación de capital bruto fijo, pues la lógica efectiva no es la sustitución de importaciones, sino la expansión extractivistas, aprovechando la coyuntura de precios altos de las materias primas. Si el gobierno popular hubiera tomado en serio eso de la industrialización su obligación sería la inversión productiva. Sin embargo, revisando las estadísticas de inversión, sobre todo la dedicada a la producción, se observa una inversión desordenada, diseminada, no concatenada, una inversión sin proyección planificada. Se invierte, en lo poco que se invierte, en el ámbito productivo por inercia o por mostrar esta inversión ante la opinión pública; en el mejor de los caso, intentando, improvisadamente, generar un recorrido que pueda ser productivo. Esta falencia notoria no puede ser subsanada con la propaganda estridente.

 

Lo que pasa es que en la interacción entre los planos de intensidad social, el plano de intensidad político incide en el plano de intensidad económico, orientando su decurso en la satisfacción de la demanda rentista. No interesa el largo plazo, sino el plazo inmediato de demanda de recursos, para cubrir el déficit administrativo. No interesa la estrategia de industrialización, salvo como retórica, sino la estrategia provisional de captar la atención ciudadana, sobre todo la atención de la población electoralmente activa. La simulación se hace efectiva en estas conductas políticas, que terminan, lamentablemente incidiendo en el plano de intensidad económico, orientándolo a convertirse en la plataforma de generación de recursos para cubrir las demandas administrativas.

 

Viendo la configuración descriptiva del plano de intensidad económico, se puede observar que se da como un equilibrio entre tres componentes de la estructura económica; para resumir, diremos que se presentan el campo productivo, el campo de los servicios y el campo administrativo, lugares donde se gasta el presupuesto; empero, también, donde se generan los ingresos. Los tres campos son más o menos equilibrados, sus pesos específicos se equilibran, estableciendo una cierta equivalencia tripartita. Empero, el tema es: ¿hasta qué punto los tres campos se complementan, interactúan fortaleciéndose mutuamente, sobre todo fortaleciendo la iniciativa productiva?  En esta perspectiva, vemos que esto no ocurre, vemos que los tres campos funcionan más o menos independientemente como compitiendo. Sobre todo compitiendo por la cuota presupuestaria. El resultado es categórico, se merma preponderantemente la inversión productiva, si es que esta es la estrategia; por lo menos, lo es discursivamente.

No sólo estamos ante una economía extractivista, ante un Estado rentista, sino ante una opción por la inversión política, inversión destinada al impacto coyuntural, al impacto publicitario; entonces, se explica, de que no se trata de la valorización del valor, lógica capitalista, del modo de producción capitalista,  sino de la valorización política del voto. ¿Funcionan o no funcionan de este modo las sociedades abigarradas, extendiéndonos, las sociedades del mundo contemporáneo? Tal parece, que la tendencia mundial, con todas sus variantes, es esta. Las potencias industriales invierten en la industria de guerra, las potencias emergentes invierten en la industrialización y en las revoluciones tecnológicas y cibernéticas, los estados periféricos invierten en potenciar su base de legitimación, para poder sostener sus políticas extractivistas.

 

En estas condiciones es mucho menos viable la estrategia de industrialización en países periféricos, pues la gravitación de la geopolítica del sistema-mundo capitalista, más condicionante que antes, privilegia estas tendencias con la demanda y la subida de los precios de las materias primas. Estas tendencias también se refuerzan por los problemas de legitimación de los gobiernos de los estados periféricos, que requieren la aquiescencia de sus pueblos. Aquiescencia que obtienen mediante el impacto de bonos, asistencias, políticas coyunturales sociales. La industrialización ha quedado en la retórica, salvo en las potencias emergentes, que han heredado, en la división del trabajo internacional, la responsabilidad de la inversión a largo plazo, mientras que las potencias industriales tradicionales transfieren las industrias pesadas a las potencias emergentes, quedándose con las tecnologías de punta.

 

Entonces el perfil del plano de intensidad económico boliviano se explica por la inversión política y por los condicionamientos contemporáneos de la división del trabajo internacional del modo de producción capitalista, de la geopolítica del sistema-mundo capitalista, que delegan al país la tarea de garantizar la exportación de las materias primas requeridas por la maquinaria productiva mundial del capitalismo.      

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

       

 



[1] En relación a la aplicación de la perspectiva metodológica y epistemológica foucaultniana, además de la tesis sobre el Diagrama de la corrupción de Sebastián Urioste, dirigí la tesis de Rosario Aquim Chávez Crítica a la economía política del desarrollo, basada también en la lectura de los diagramas de poder, presentada al CIDES-UMSA; así como la tesis de Cristina Paz Quaino sobre el Diagrama misional en Moxos, así mismo sustentada en el enfoque de los diagramas de poder; la tesis fue presentada en la Carrera de Ciencias Políticas de la UMSA. Estas investigaciones buscaron encontrar la genealogía del poder en sus campos de investigación.

[2] De las obras de Nicolas Maquiavelo podemos citar las siguientes publicaciones: Discurso sobre la corte de Pisa, 1499; Del modo di trattare i popoli della Valdichiana ribellati, 1502; Del modo tenuto dal duca Valentino nell' ammazzare Vitellozzo Vitelli, Oliverotto da Fermo, etc., 1502; Discorso sopra la provisione del danaro, 1502; Decennale primo (poema), 1506; Retrato de la corte de Alemania, 1508-1512; Decennale secondo, 1509; Retrato de la corte de Francia, 1510; Discursos sobre la primera década de Tito Livio, 3 volúmenes, 1512-1517; El príncipe, 1513; Andria, comedia, 1517; La mandrágora, comedia en prosa de cinco actos, con prólogo en verso, 1518; Della lingua (diálogo), 1514; Clizia, comedia en prosa, 1525; Belfagor arcidiavolo (novela), 1515; Asino d'oro (poema), 1517; Del arte de la guerra, 1519-1520; Discorso sopra il riformare lo stato di Firenze, 1520; Sumario de la corte de la ciudad de Lucca, 1520; La vida de Castruccio Castracani, 1520; e Historia de Florencia, 8 libros, 1520-1525. Para una comprensión histórica y política de la obra de Maquiavelo revisar el libro de Claude Lefort, Maquiavelo. Lecturas de lo político. Trotta 2010; Madrid.

 

[3] Jean Paul Baudrillard: De la seducción (1990), Ed. Rei, México. Ver del mismo autor: El sistema de los objetos (1969), Ed. Siglo XXI, México; La sociedad de consumo; Sus mitos, sus estructuras (1970), Ed. Siglo XXI, Madrid, 2009; El espejo de la producción (1973), Ed. Gedisa, España, 2002; Critica de la economía política del signo (1974), Ed. Siglo XXI, México; Olvidar a Foucault (1977), Ed. Pre-textos; A la sombra de las mayorías silenciosas (1978),  Ed. Kairos, Barcelona; Cultura y Simulacro (1978), Editorial Kairos, Barcelona, 2007; El intercambio simbólico y la muerte (1980), Monte Ávila Editores, Venezuela; Las estrategias fatales (1983), Ed. Anagrama, Barcelona; La izquierda divina (1985), Ed. Anagrama, Barcelona; América (1986), Ed. Anagrama, Barcelona, 1987; Cool Memories (1987), Ed. Anagrama, Barcelona, 1989; La transparencia del mal (1989), Ed. Anagrama, Barcelona, 1990; La guerra del Golfo no ha tenido lugar (1991), Ed. Anagrama, Barcelona; La Ilusión del Fin (1993), Ed. Anagrama, Barcelona; El Crimen Perfecto (1996), Ed. Anagrama, Barcelona; Pantalla Total (1997), Ed. Anagrama, Barcelona; El otro por sí mismo (1998), Ed. Anagrama, Barcelona; El paroxista indiferente. Conversaciones con Philippe Petit  (1997), Ed. Anagrama, Barcelona, 1998; La ilusión y la desilusión estéticas (1998), Monte Ávila Editores, Venezuela; El intercambio imposible (1999), Ed. Cátedra, Madrid; Los objetos singulares: Arquitectura y filosofía (2002), FCE. (en colaboración con Jean Nouvel); La ilusión vital (2002), Ed. Siglo XXI, Madrid; Contraseñas (2002), Ed. Anagrama, Barcelona; Perspectivas sobre comunicación y sociedad (2004), Ed. Universitat de València, Valencia; El complot del arte (2005), Ed. Amorrortu editores, Argentina; El pacto de lucidez o la inteligencia del Mal (2008), Ed. Amorrortu editores, Argentina.

 

[4] Hacemos referencia al título de un libro de Richard Sennett, La corrosión del carácter. Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo. Anagrama 2001; Barcelona.

[5] Dominique Temple: Teoría de la reciprocidad, tomos I, II y III. Padepo, GTZ 2003; La Paz.

[6] Raúl Prada Alcoreza: Genealogía del poder. Mithos 2003; La Paz.

[7] Edmundo Gonzáles Llaca: Corrupción, patología colectiva. INAP 2005; México.

[8] En la acrópolis de Atenas se erigió en 1982 una lápida de bronce recordando el gesto de Manolis. El texto dice:

ΤΗ ΝΥΧΤΑ ΤΗΣ 30ης ΜΑΙΟΥ 1941 ΚΑΤΕΒΑΣΑΝ ΟΙ ΠΑΤΡΙΩΤΕΣ ΜΑΝΩΛΗΣ ΓΛΕΖΟΣ ΚΑΙ ΑΠΟΣΤΟΛΟΣ ΣΑΝΤΑΣ ΤΗ ΣΗΜΑΙΑ ΤΩΝ ΝΑZΙ ΚΑΤΑΚΤΗΤΩΝ ΑΠΟ ΤΟ ΙΕΡΟ ΒΡΑΧΟ ΤΗΣ ΑΚΡΟΠΟΛΙΣ. ΕΝΤΟΙΧΙΣΤΗΚΕ ΑΠΟ ΤΗ “ΕΝΩΜΕΝΗ ΕΘΝΙΚΗ ΑΝΤΙΣΤΑΣΗ 1941 – 1944″ ΤΟ 1982. La traducción castellana es “En la noche del 30 de mayo de 1941 los patriotas Manolis Glezos y Apostolos Sanda arrancaron la bandera de la ocupación nazi de la roca sagrada de la Acrópolis. Colocada por la “Resistencia Nacional Unida 1941 – 1944″ en 1982.

 

 

[9]Alain Deneault, en colaboración con Delphine Abadie y William Sacher. Negro Canada. Saqueo, corrupción y criminalidad en áfrica. Proyecto “Traductor@s y Corrector@s Colectiv@s”.   

[10] Ob. Ct.; pág. 11.

[11] Ob. Cit.; Págs. 11-12.

[12] Ob. Cit.; Pág. 14.

[13] Ibídem: Pág. 15.

[14] Ibídem. Pág. 15.

[15] Ibídem. Pág. 17.

[16] Puede consultarse, para una revisión más detallada del extractivismo en Bolivia, el libro de Raúl Prada Alcoreza titulado Crítica a la economía política del extractivismo. Bolpress 2011-2012. Pronta publicación en físico en Plural 2012; La Paz.

[17] A estas alturas, estas concesiones no prosperaron, la planta quedó a cargo del Estado. El proyecto, en general, fue un rotundo fracaso, ocultado apenas por bulliciosas propagandas y declaraciones presidenciales y vicepresidenciales  grandilocuentes.

[18] La empresa Hindú se fue del país, no cumplió con sus compromisos. Tampoco el Estado avanzó en el proyecto. Todo el fracaso del proyecto siderúrgico fue ocultado con demagogias, confusas explicaciones y escándalos de corrupción.

[19] José Luis Vega Carballo dice que: Se entiende por manipulación un ejercicio velado, sinuoso y abusivo del poder. Revisar Manipulación, del citado autor; Comunidades. http://www.iidh.ed.cr/comunidades/redelectoral/docs/red_diccionario/manipulacion.htm.

[20] Ver el artículo Hallan 154 pozas de maceración de coca y 84 fábricas de cocaína en las tierras del Conisur. Bolpres; 25 de junio de 2012.

[21] Revisar de Pierre Bourdieu Sur L’État. Cours au Collège de France 1989-1992. Raisons d’eagir, Seuil. París 2012.

[22] Arzobispado de La Paz. ONU revela que en Bolivia existen 19 mil hectáreas de coca excedentaria. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) detectó 31.000 hectáreas de cultivos de la hoja de coca en diferentes zonas de Bolivia, entre ellas zonas no tradicionales como los parques nacionales como Isiboro-Sécure y Carrasco del trópico de Cochabamba, donde aumentaron las plantaciones en 2010. Septiembre de 2011.

[23] Revisar de notas del IBCE E-043/2012. Nota de prensa. La “reprimarización” y sus “frutos”: Las exportaciones ayudaron a que el PIB boliviano crezcan más de 8.000 millones de dólares entre el 2006 y 2011. Entre 2005 y noviembre de 2011 el Producto Interno Bruto (PIB) de Bolivia subió de 9.500 millones a 17.700 millones de dólares. A esta alza contribuyeron las exportaciones de materias primas -hidrocarburos y minerales- gracias al incremento generalizado de precios durante dicho período. Prueba de ello es la subida del PIB per cápita en los Departamentos de Tarija que pasó de 2.332 dólares el 2005 a 4.225 dólares el 2010, siendo el primer exportador de gas natural del país; y, Potosí, cuyo ingreso por habitante en solo 5 años pasó de 563 dólares a 1.770 dólares, según reportó el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE). Si bien el PIB boliviano podría cerrar el 2011 con un nivel superior a los 22.000 millones de dólares, lo cierto es que su tasa media de crecimiento en los últimos seis años fue del 4,66%, casi igual al registro del 2005 cuando el auge mundial se empezó a sentir con fuerza en las exportaciones de un país que ha vuelto al “viejo modelo primario-exportador” que se creía superado hace décadas, luego de experimentar la “reprimarización” de sus ventas externas en más de un 80%.

[24] En el Animal Político. Lo que quiso decir. De Rubén Aguilar. La cocaína: producción y precio. 8 de febrero de 2011.

 

[25] Noticias de Bolivia. TIPNIS, los puntos en conflicto. 16 de julio del 2012.

[26] Revisar de Michel Foucault Nacimiento de la biopolítica. Fondo de Cultura económica 2007. México.

[27] A estas alturas, el 2015, las reservas superan los 17 mil millones de dólares.

[28] Ver de Raúl Prada Alcoreza Descolonización y transición, también Cartografías histórico-políticas, así como Acontecimiento político. Dinámicas moleculares; La Paz 2013-2015. Amazon: https://kdp.amazon.com/dashboard?ref_=kdp_RP_PUB_savepub. http://issuu.com/raulpradaalcoreza/stacks.

 

[29] INE: BOLIVIA: PARTICIPACIÓN DE LAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS EN EL PRODUCTO INTERNO BRUTO A PRECIOS CORRIENTES. Ministerio de Economía y Finanzas Públicas. La Paz 2014. http://www.ine.gob.bo/indice/general.aspx?codigo=40310.

 

[30] INE: BOLIVIA: CUENTA DE ACUMULACIÓN Y FINANCIACIÓN DE CAPITAL, SEGÚN COMPONENTE. Ministerio de Economía y Finanzas Públicas. La Paz 2014. http://www.ine.gob.bo/indice/general.aspx?codigo=40310.   

[31] Hablamos de variación compuesta a diferencia de una variación simple. La medida de la variación compuesta establece la relación de la diferencia respecto al agregado, lo que permite tener una magnitud más adecuada de la variación respecto al movimiento de las cantidades.

[32] BOLIVIA: CRECIMIENTO DE LA FORMACIÓN BRUTA CAPITAL FIJO A PRECIOS CONSTANTES, SEGÚN PRODUCTO. Ministerio de Economía y Finanzas Públicas. La Paz 2014.  http://www.ine.gob.bo/indice/general.aspx?codigo=40310

[33] Los individuos, las organizaciones y los gobiernos utilizan los bienes de capital en la producción de otros bienes. Los bienes de capital son, entonces, los productos que no se producen para el consumo final, sino que son objetos que se utilizan para producir otros bienes y servicios. Estos tipos de mercancías son importantes factores económicos, ya que son la clave para desarrollar un retorno positivo en la fabricación de otros productos y materias primas.

[34] Proyecto de Presupuesto General del Estado. Ministerio de Economía y Finanzas Públicas. Viceministerio de Presupuesto y Contabilidad. Dirección General de Contabilidad Presupuestaria. La Paz, noviembre de 2013. http://cedla.org/blog/grupopoliticafiscal/wp-content/uploads/2014/02/Presupuesto-general-del-estado-Bolivia-2014.pdf

[36] Ver de Raúl Prada Alcoreza Lo dado y el dato. Episteme; La Paz 1986.

[37] Instituto Boliviano de Comercio Exterior – IBCE: BOLIVIA: PRINCIPALES PRODUCTOS EXPORTADOS AL MUNDO SEGÚN VOLUMEN Y VALOR. http://ibce.org.bo/documentos/informacion-mercado/2012-2013/Bolivia-principales-productos-exportados-al-mundo-segun-volumen-valor-gestiones-2012-2013.pdf.

[38] Ver de Raúl Prada Alcoreza Bolivia: perfil económico. Dinámicas moleculares; La Paz 2005. http://issuu.com/raulpradaalcoreza/docs/gravitaciones_del_capitalismo_depen.

[39] Ver de Raúl Prada Cartografías histórico-políticas. Dinámicas moleculares; La Paz 2014. Amazon: https://kdp.amazon.com/dashboard?ref_=kdp_RP_PUB_savepub. http://issuu.com/raulpradaalcoreza/docs/extractivismo.

[40] Ver de Raúl Prada Alcoreza Acontecimiento político; también Gramatología del Acontecimiento, así como  México: Intensidades sociales y territoriales. Dinámicas moleculares; La Paz 2013-2015. Amazon: https://kdp.amazon.com/dashboard?ref_=kdp_RP_PUB_savepub. http://issuu.com/raulpradaalcoreza/docs/estadonacion.  

 

 

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Pluriversidad Libre Oikologías

Proyecto emancipatorio y libertario de autoformación y autopoiesis

 

 

Diplomado en Pensamiento complejo:

Contrapoder y episteme compleja

 


 

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Proyecto emancipatorio y libertario de autoformación y autopoiesis

 

 

Diplomado en Pensamiento complejo:

Contrapoder y episteme compleja

 

 

Objetivo del programa:

Umbrales y limites de la episteme moderna, apertura al horizonte nómada de la episteme compleja.

 

Metodología:

Cursos virtuales, participación virtual en el debate, acceso a la biblioteca virtual, conexión virtual  colectiva. Control de lecturas a través de ensayos temáticos. Apoyo sistemático a la investigación monográfica. Presentación de un borrador a la finalización del curso. Corrección del borrador y presentación final; esta vez, mediante una exposición presencial.

 

Contenidos:

 

Modulo I

Perfiles de la episteme moderna

 

1.- Esquematismos dualistas

2.- Nacimientos de del esquematismo-dualista

3.- Del paradigma regigioso al paradigma cientifico 

4.- Esquematismo ideológico

 

Modulo II

Perfiles de la episteme compleja

 

1.- Teórias de sistemas

2.- Sistemas autopoieticos 

3.- Teorías nómadas

4.- Versiones de la teoria de la complejidad

 

Modulo III

Perspectivas e interpretaciones desde la complejidad

 

1.- Contra-poderes y contragenealogias 

2.- Composiciones complejas singulares

3.- Simultaneidad dinámica integral

4.- Acontecimiento complejo

 

Modulo IV

Singularidades eco-sociales 

 

1.- Devenir de mallas institucionales concretas

2.- Flujos sociales y espesores institucionales

3.- Voluntad de nada y decadencia

4.- Subversión de la potencia social

 

 

Temporalidad: Cuatro meses.

Desde el Inicio del programa hasta la Finalización del programa.

Finalizaciones reiterativas: cada cuatro meses, a partir del nuevo inicio.

Defensa de la Monografía. Defensas intermitentes de Monografías: Una semana después de cada finalización.



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Inscripciones: A través de la dirección: 

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